3 de junio de 2013

Capítulo 7. Los asociados, ¿El poder verdadero? GUÍA DE ECONOMÍA SOCIAL Y SOLIDARIA. Por Fabio Alberto Cortés Guavita

Séptima entrega de la serie la Serie Economía Social y Solidaria, se publica todas las semanas un nuevo capítulo de , para su colección.

Decíamos recientemente que la democracia es la base del proceso de adhesión voluntaria en las entidades del sector Social y Solidario. Veamos ahora dos conceptos que van de la mano: Democracia Representativa y Democracia Participativa.

La primera es aquel ejercicio que nos permite elegir a las personas que consideramos son los más capaces y los más honestos para dirigir el destino de la entidad, es entonces cuando con nuestro voto nombramos a los integrantes de la Junta Directiva, a los integrantes del órgano de Control Social y al Revisor Fiscal.

Cada uno de estos órganos tiene que cumplir con determinadas funciones y entregarnos cuanta de ello periódicamente, tal como lo establezcamos en el Estatuto. Pareciera letra muerta en muchas organizaciones, el acto electoral es entonces el momento en el cual se ejerce la democracia representativa y a través del voto se constituyen mayorías que determinan quienes son los llamados a gobernar la entidad por un periodo de tiempo definido en el Estatuto. Dicha regularidad establecida en el Estatuto al fijar los periodos para los cuales se eligen a los integrantes de los diferentes órganos de dirección y control, permite que las mayorías se modifiquen o se turnen en el ejercicio de la dirección y control de la entidad, así también se constituyen grupos de presión que ejerciendo una oposición serena y constructiva pueden coadyuvar en el desarrollo de las tareas y programas a la vez que les permite ser alternativa en la siguiente elección.

La Asamblea es la esencia de la democracia es el sagrado derecho de todos en la escogencia o nombramiento de sus representantes, es decir de aquellos asociados que escogemos para que ocupen los cargos de dirección de nuestra empresa solidaria. Ahora bien, si aceptamos este ejercicio de la democracia en el sentido de resolver nuestros asuntos en la asamblea, debemos entender también como, quienes ejercemos la autoridad suprema somos nosotros mismos en la toma de decisiones de la citada Asamblea y cómo nuestros representantes elegidos para dirigir la empresa solidaria; lo hacen en nuestro nombre.

Bien, veamos ahora la democracia participativa, caracterizada porque sus procesos son aleatorios, no tienen una periodicidad fija, ocurren cada vez que sea necesario. Se da fundamentalmente cuando se le consulta a los asociados acerca de temas específicos y estos a su vez hacen propuestas para ser presentadas al consejo de Administración o a la asamblea general, ya de manera ordinaria o EXTRAORDINARIA. Esta oportunidad es quizá el máximo momento de participación, cuando los asociados por su propia iniciativa solicitan de conformidad con el estatuto la convocatoria de Asamblea extraordinaria ya sea con el fin de elevar propuestas en pro del desarrollo de la empresa solidaria o por cuanto consideren con justificada razón que es necesario reunir el máximo órgano de dirección para dar a conocer irregularidades en el manejo de la entidad.

Existen mecanismos de participación como el derecho a la información y a la revisión de documentos de la administración los cuales deben estar reglamentados para acceder a ellos de manera oportuna. ¡Será posible que tanta belleza se pueda cumplir como debe ser en la gran mayoría de nuestras instituciones solidarias! Juzgue usted amigo lector y verifique en su entidad.

10. LAS IDEAS ANARQUISTAS Y DEL SOCIALISMO UTÓPICO LLEGAN A COLOMBIA

Décima entrega del ensayo: ASOCIACIONES MUTUALES. ¿SERÁ EL MUTUALISMO COLOMBIANO UNA ALTERNATIVA REAL PARA LOS SECTORES POBRES Este ensayo del Autor FABIO ALBERTO CORTÉS GUAVITA, se está publicado semanalmente los días jueves por capítulos para su colección.

Las ideas libertarias de Europa llegan a Colombia en 1886 siendo las más extendidas en un primer momento las del mutualismo de Proudhon, a partir de ellas los artesanos y otros trabajadores se organizaron en las llamadas sociedades democráticas cuyo germen daría pie a lo que posteriormente se denominarán asociaciones mutuarias.

Vale la pena observar como a Colombia las ideas de Proudhon fueron llegando de manera abierta al decir de Silvio Gesell,

En el orden social es la mutualidad la fórmula de la justicia. El mutualismo está expresado en el lema: Haz por los demás lo que tú quieras que ellos hagan por ti". En el lenguaje de la economía política esto significa: Cambiar los productos por otros. ¡Compraos mutualmente vuestros productos! Toda la ciencia social consiste en la organización de las relaciones recíprocas. "Dad al organismo social una circulación perfecta, es decir, un intercambio exacto y regular de productos por productos, y la solidaridad humana estará afianzada, el trabajo organizado. (GESELL, 2009, pág. 44)

No dista este pensamiento de la idea de Durkheim en torno a la solidaridad orgánica cuando se entiende que la producción organizada bajo parámetros de cooperación y ayuda mutua se pueden enmarcar en tal pensamiento sociológico, sin embrago no todos los sectores aceptaron estas ideas.

Este pensamiento es aceptado en la producción y la propiedad de la tierra, peso fue negado frente a al papel que jugaría el dinero en la sociedad y fue tema central del debate histórico entre los seguidores del mismo Proudhon, de Bakunin y sus ideas de anarquismo y el mismo Marx en sus planteamientos comunistas. Hoy es interesante ver en el nuevo marco de la desaparición del dinero, por lo menos en la forma como lo conocieron los ideólogos citados, y pareciera que el mundo gira en torno a una nueva forma de ver el trueque para lo cual cobra inusitado valor el pensamiento de Proudhon. (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008, pág. 19)

De otra parte se dice que a Colombia fue traída la idea mutualista por los misioneros españoles, quienes en las parroquias establecieron el auxilio mutuo, donde los pobres pagaban unas cuotas para crear un fondo común, y cuando alguien fallecía, se hacía uso de este fondo. Esta idea fue aprendida por sectores pobres de la población que empezaron a crear fondos con el objeto de brindarse ayuda recíproca, haciendo énfasis en los auxilios funerarios, creándose entre otros, la Sociedad Católica, fundada en Bogotá en 1838; la Congregación de Obreros de San José, fundada en Medellín en 1946; la Sociedad Santa Cruz fundada en Caldas (Antioquia) y el Coro Andante del Corazón de Jesús, fundado en Rionegro (Antioquia).

Para evitar recurrir a la mendicidad y lograr un entierro digno, el 6 de julio de 1864, 39 artesanos fundaron la Sociedad Caridad en Bogotá, a la cual le otorgan personería jurídica el 8 de mayo de 1889. Se oficializa así, la primera sociedad mutual con personería jurídica creada en Colombia, cuyo objetivo principal era prestar ayuda a los afiliados en casos de enfermedad o muerte. El requisito para ingresar era profesar la religión católica. En 1959 sus integrantes actuaban en el aniversario de la Federación Nacional de Mutuarias . (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008, pág. 19)

Qué pasó con esta entidad al transcurrir del tiempo lo dice un comentario que se, encuentran en la revista El Mutuario por los años 80.

Los componentes actuales de la Sociedad de Caridad (Auxilio Mutuo), son igual que sus fundadores, artesanos en todas las profesiones, los cuales no tienen las prestaciones que las normas legales establecen para los trabajadores asalariados, pues no están afiliados al seguro social, ni a ninguna Caja de Previsión, precisamente por su condición de trabajadores independientes y se hallan al margen de la ley, toda vez que el Estado no ha organizado ninguna institución que los beneficie (Quijano Suarez, 1980, pág. 23)

Siguiendo esta misma orientación, se crearon a finales del siglo XIX sociedades mutuarias en diferentes regiones del país: Manizales, Cúcuta, Bucaramanga, Medellín, Rionegro, Sonsón, Bogotá y otras ciudades. Estas organizaciones de fondos para la ayuda, tenían como fin esencial los auxilios para los entierros y se arraigaron y desarrollaron entre la población urbana pobre de las ciudades, especialmente en Bogotá y Medellín, donde empezó a surgir el desarrollo industrial. Eran organizaciones de vecinos con mínima infraestructura administrativa, que funcionaban en el anonimato sin ser tenidas en cuenta para políticas oficiales de desarrollo comunitario; hasta que en 1989, se expidió el decreto 1480, el cual reglamentó todas las modalidades de auxilio mutuo o entidades mutuales existentes bajo la forma jurídica de asociación mutualista.

En el año 1979 se afirmaba en la Revista El Mutuario de la existencia de 340 mutuales en Bogotá y la Federación Nacional de Sociedades Mutuarias de la época (que había sido creada en el año de 1959 por 21 sociedades) contaba en sus filas con 46 afiliadas, es decir un 13.5% de las existentes.

Lo que muestra, como siempre, que el mutualismo no es dado a la integración y parece que su destino es el de la insolidaridad, en referencia de Gonzalo Pérez en la obra Mutualismo y Economía Social publicado en el año 1991. Según se deduce de un epílogo que cuenta la terminación de la obra en dicha fecha, ya que desafortunadamente la obra no tiene fecha de publicación.

La obra de Pérez Valencia de manera estructurada hace un recorrido por el trasegar del mutualismo colombiano de manera crítica y descarnada entre el deber ser y lo que se dejó de hacer hasta el año de 1991, lamentablemente las conclusiones y enseñanzas de esta obra no fueron tenidas en cuenta por ninguno de los dirigentes de esa época y la siguiente.

Desgraciadamente lo que pasó posteriormente es peor de lo que narraba Pérez Valencia, a continuación se extractan algunos de sus comentarios y afirmaciones para que formar una idea de lo que pasaba en la dirigencia del mutualismo por aquellas épocas y como lo que ocurre actualmente es producto del desconocimiento de tales hechos para que la historia no se repita.

Al referirse al frustrado intento de publicar una cartilla básica en el antiguo DANCOOP, dice Pérez Valencia: “Frustrado por razones de odios personales de dirigentes que no han cobrado conciencia de la dimensión humana y social de un proyecto de organización asociativo” (Pérez Valencia, 1991, pág. 170)

Se hace cierta la frase de Gonzalo Pérez en su obra Mutualismo y Economía Solidaria cuando dice: “... pesa mucho la cultura de la insolidaridad, que propugna por el individualismo en la solución de los problemas; ha pesado mucho, la falta de un sistema educativo que forme, capacite e informe del proyecto histórico del mutualismo” (Pérez Valencia, 1991, pág. 234)


Próxima entrega COFRADÍAS Y SOCIEDADES DEMOCRÁTICAS: germen de la mutualidad en Colombia 

9. EL MUTUALISMO LLEGA A AMÉRICA Y SE AFIANZA EN ARGENTINA

Novena entrega del ensayo: ASOCIACIONES MUTUALES. ¿SERÁ EL MUTUALISMO COLOMBIANO UNA ALTERNATIVA REAL PARA LOS SECTORES POBRES Este ensayo del Autor FABIO ALBERTO CORTÉS GUAVITA, se está publicado semanalmente los días jueves por capítulos para su colección.
En el capítulo anterior veíamos como de daban los primeros pasos del mutualismo en Europa. Entre tanto en América a donde el mutualismo había llegado ligado a la historia del trabajo y a los sectores de medianos y escasos recursos. Llegó la idea mutualista con las migraciones y encontró acunamiento entre los artesanos, que tuvieron una opción en esta forma de organización al encontrar en ella una posibilidad reivindicativa lo que le permitió desarrollarse en espacios como los de asistencia sanitaria. Su éxito fue relativo debido a los atrasos de la legislación de protección social obligatoria, que alcanzaba en la vieja Europa y en América era una quimera. Al respecto se encuentran comentarios en la Revista Proyección de la Argentina:

... para defenderse y buscar, por sus propios medios, un mecanismo que diera satisfacción a sus necesidades mediante el esfuerzo y la perseverancia. Los que primero experimentaron esa necesidad de agruparse en el Virreinato del Río de la Plata, fueron los inmigrantes, colonos en su mayoría. Estos hombres que procedían, inicialmente, de España y de Italia y los que fueron llegando más tarde de Francia, Portugal, Alemania y otros países se integraban en instituciones mutualistas, para fortalecer sus sentimientos patrióticos, conservar sus tradiciones y protegerse de las enfermedades. Así nacieron en ciudades y poblados de la Argentina, entidades de “socorros mutuos”, éste fue generalmente el nombre inicial que en muchos casos aún conservan. Simultáneamente con las mutuales de colectividades nacían también las constituidas por trabajadores de un mismo gremio: zapateros, sastres, tipógrafos, empleados administrativos, y otros. (Revista Proyección, 2006)
 

En Argentina, país de mayor desarrollo del mutualismo y antes de 1810 los grupos más fuertes eran los inmigrantes españoles, quienes llegaron con una fuerte influencia social de los montepíos y las cofradías europeas, posteriormente el movimiento migratorio se ve expandido por franceses e italianos que al decir de Víctor Rossetti: Se incorporaron en movimientos mutualistas especialmente para fortalecer sus sentimientos patrióticos, conservar sus tradiciones y protegerse de las enfermedades. Con el trasegar del tiempo las mutuales de Argentina se caracterizan en su mayoría por ser entidades cerradas. (Rossetti, 1994)

Podríamos afirmar que generalmente, se tratan de grupos de afinidad los que forman parte del grupo de asociados. Es decir, un grupo de personas que tienen una característica común, como por ejemplo desempeñarse laboralmente en algún organismo del Estado o empresa privada... (Revista Proyección, 2006) (En Colombia esta función la desempeñan los Fondos de Empleados y las Cooperativas cerradas)

Ahora bien, a México le corresponden otras particularidades propias de su propio desarrollo, según el estudio consultado El mutualismo en México Siglo XIX y en lo que respecta a la época de la Colonia se encuentra que:

“... los gremios más importantes durante la época colonial fueron los de curtidores, decoradores, pintores, carpinteros, entalladores, carroceros, toneleros, silleros, zapateros, loceros, algodoneros, tejedores en general, los trabajadores textiles, los sastres y peluqueros, y es significativo que las asociaciones mutualistas más destacadas, iniciadoras de este tipo de organización correspondan precisamente a estas ramas de la producción” (Barragán, Ortiz, & Rosales, 2007)

Las diferencias del mutualismo argentino frente al mexicano y al de otras latitudes hay también una coincidencia o mejor quizá una afinidad: el inicio del mutualismo dentro de los sectores empobrecidos, pero en unos casos es concreto el tema de la producción. En ese contexto es el artesano quien una vez liberado de las cortapisas que le planteaba el colonialismo busca nuevos caminos para implementar y sacar adelante su oficio, allí al decir del estudio consultado:

Va a enfrentar a dos elementos: primero, la competencia de los productos manufacturados importados, y segundo, a los de la naciente industria. Por ello, va a pugnar por un tipo de organización que le brinde protección. Es aquí cuando se fortalece la idea mutualista por parte del gobierno que impulsa la creación de estas entidades… Puede considerarse a la Junta de Fomento de Artesanos como un antecedente de las sociedades mutualistas que aparecerían alrededor de los años de 1850; pues aunque su orientación principal no era el socorro mutuo, recién fundada, dedico una parte de sus esfuerzos al establecimiento de un fondo de beneficencia para auxilio de los artesanos necesitados. (Barragán, Ortiz, & Rosales, 2007).

El desarrollo del trabajo lleva a la necesidad de organizar a la sociedad, en México es particularmente importante destacar el papel que jugaron las mutualidades en la organización reivindicativa de los trabajadores. Llegando a una identificación de los principios de la mutualidad como los del socialismo, sin embargo es importante destacar que esta identificación no es gratuita y así lo reseña el documento que se ha consultado:

“... No se trata, sin embargo, de una identificación mecánica. De los materiales publicados en la prensa obrera del siglo XIX sobre el socialismo, resaltan las exhortaciones a la unidad y organización de la clase obrera mediante la formación de sociedades mutualistas. (Barragán, Ortiz, & Rosales, 2007).

Aquí se encuentran de nuevo los aspectos centrales del pensamiento mutualista como alternativa para los sectores empobrecidos de la población donde quiera que se sientan base para generar o crear e entidades mutualistas. Los pobres se ven entonces agrupados en los artesanos.

Son los gremios de sastres e impresores seguramente quienes dan ejemplo de unidad y trabajo mutualista en defensa de sus propios intereses. Indiscutiblemente el mutualismo llegó a América con diferentes opciones y esto es lo que le da mayor riqueza, es la riqueza de la diversidad en la integración, lo cual no permite la “exportación” de modelos como pretenden algunos sectores que desconocen la historia, sin embargo es de reconocer que el mayor desarrollo del mutualismo en América se da en la Argentina

Referente a la forma de organizarse el mutualismo de América es muy pobre la información quizá porque dicha organización ha sido precaria y al respecto se encuentra un comentario en el Editorial del periódico Mundo Solidario de la República de Argentina que al referirse al tema manifestaba:

“... la historia de la Alianza Mutualista de América AMA, de la que con asombro, hace muy poco tiempo nos hemos enterado que en sus más de 19 años de existencia, nunca tuvo personería jurídica, y recientemente sus responsables la gestionaron en el Uruguay, siendo un proyecto que nació en la Argentina ...Durante todos esos años, hubo dirigentes argentinos que viajaron reiteradamente a Bruselas, Bélgica, donde tiene su sede la AIM, y a otras partes del mundo, para participar en reuniones en nombre y representación de una entidad sin personería jurídica... con el agregado que de esos viajes, no ha llegado ningún aporte al mutualismo de Argentina (Valladares, 2006, pág. 2)

Más adelante en el momento d la historia actual veremos el papel que juegan las "ORGANIZACIONES" que se han generado por el mutualismo argentino "proyectadas" a América

Próxima entrega "Llegan las ideas del mutualismo a Colombia"
Dirigentes de COLOMBIA MUTUAL en lanzamiento de Foros Locales en Bogotá.

8. GÉNESIS DEL MUTUALISMO. (analizando la historia)

Octava entrega del ensayo: ASOCIACIONES MUTUALES. ¿SERÁ EL MUTUALISMO ALTERNATIVA PARA SALIR DE LA POBREZA EN COLOMBIA? Este ensayo del Autor FABIO ALBERTO CORTÉS GUAVITA, se está publicado semanalmente  por capítulos para su colección.


Hablar de la génesis del mutualismo remonta al origen del hombre y al criterio de ayuda mutua, la cooperación, la reciprocidad y el trabajo en equipo, significan el intercambio solidario y voluntario de recursos, habilidades y servicios por un beneficio mutuo entre las partes. El apoyo mutuo busca que el objeto de la cooperación sea beneficiar a los individuos que se ayudan entre sí para hacer frente y superar los riesgos eventuales satisfaciendo las necesidades básicas de los seres humanos.

“Mutualismo significa compartir, ayudar, socorrer. Por eso cuando las tribus primitivas compartían la propiedad, cazaban y recolectaban para todos el alimento, estaban haciendo mutualismo. Pero ese mutualismo primitivo se acabó con el crecimiento de la población y la competencia que llevó a la propiedad privada y a que unos se apropiaran de los bienes y de la tierra, dejando a muchos desprotegidos y pobres…” (Velez & Montoya, 2001, pág. 44)

Las enfermedades, las tragedias y la muerte han llevado al hombre a asociarse, a solidarizarse con el otro, a ayudarse mutuamente. Por esa razón, los agricultores de las riveras del río Nilo en Egipto, en el año 3.000 antes de Cristo, se unieron para ayudarse en las inundaciones periódicas causadas por el río. Esta organización es el antecedente histórico más antiguo que se tiene del mutualismo y de las diferentes formas de Economía Solidaria que luego ideó la humanidad. (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008, pág. 11)

EL MUTUALISMO EN EUROPA. El pensamiento mutualista corrió por Europa y ya en la antigua Grecia los artesanos se agruparon con el fin de prestarse servicios de tipo económico, social, religioso, dentro de los cuales se incluían los funerarios y los seguros. En Roma, surgieron los “Collegios o Fraternidades” con carácter religioso, que defendían los intereses de las viudas de los mercenarios, que morían en las guerras y prestaban lo servicios fúnebres, tenían la particularidad de estar en los diferentes estratos de aquella sociedad llegando a ciudadanos libres y a los esclavos.

Particularizando en un aspecto singular, por su prolongación en el tiempo, ya que hoy así lo estipula la legislación mutualista los romanos dieron origen a la irrepartibilidad de los remanentes o utilidades de una organización mutual, ellos lo cedían al Estado en el momento de su disolución. Hoy se ordena que cada estatuto de manera particular debe designar a quien le quedaran tales remanentes en caso de disolución y en caso de no hacerlo irían a un fondo común manejado por el Estado.

… en Roma se conformaron organizaciones cuyos fines eran los de prestar ayuda a los afiliados, ante riesgos de enfermedad y muerte. Grupos que se regían por estatutos y ordenanzas en los cuales se establecía el régimen y el gobierno, especificándose cargos similares a los que hoy conocemos como de presidente, tesorero y otros. Se estipulaba que si por algún motivo se disolvía la organización, los bienes que tuvieran pasaban al Estado y no podían ser distribuidos entre los afiliados, siendo esto el antecedente de lo que hoy se conoce como organización sin ánimo de lucro. (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008, pág. 11)
Así se encuentra en los datos históricos que en Europa aparece durante la edad media, la guilda (de origen alemán), agrupaciones de comerciantes y artesanos con fines cívicos y de ayuda mutua, inspirados en el principio de la solidaridad. Entre los siglos XV y XVIII, estas asociaciones tuvieron como objetivos el apoyo, el socorro a las personas con dificultades y la defensa de los intereses gremiales, al igual que cumplían funciones de capacitación.

En España aparecieron las “COFRADÍAS” (asociación piadosa), cuyo objetivo era la ayuda mutua. Durante el siglo XVIII fueron sustituidas por los MONTEPÍOS de origen italiano, que prácticamente eran bancos de caridad, citan los historiadores el año 1900:

... esa fecha no constituye un principio sino, al contrario, algo similar al punto de convergencia del internacionalismo social que se desarrolla durante la segunda mitad del siglo XIX y de la reunión, en cada país, de sociedades de socorros mutuos o de otros tipos de cajas de enfermedad con vista a formar federaciones regionales y, más tarde, nacionales” (Asociación Internacional del Mutualismo AIM, 2000, pág. 11)

En el contexto europeo se ve entonces, como las organizaciones mutuales toman unas veces la base religiosa y se denominan cofradías, otras la base es económica y reciben el nombre de gremios o corporaciones, y en otros caso se toma lo social y se habla de compañerismo.

La filosofía y la práctica mutualista inspiraron durante la época de la revolución industrial el surgimiento de las ideas socialistas, del cooperativismo y del sindicalismo y más tarde propiciaron las políticas de seguridad social que han puesto en práctica los Estados. Por ello, se puede afirmar, que el mutualismo es el origen común que tienen todas las formas de Economía Solidaria que hoy existen. (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008, pág. 12)

Durante la segunda mitad del siglo XIX, en Europa se identifican al menos tres tipos de cajas de enfermedad, al decir de la obra Liber Memorialis.

Las de origen obrero, frecuentemente con una base profesional (tronco común con los sindicatos)… Las que han sido creadas por la patronal dentro de cada empresa… Las que poseen base local, creadas unas veces por burgueses filántropos, otras veces por el clero parroquial, pero también por autoridades municipales... (Asociación Internacional del Mutualismo AIM, 2000, pág. 12)

Cada una de estas formas desarrolla unas relaciones con las autoridades públicas, de acuerdo con su origen, y desde luego son las primeras las que llegarán a formar una verdadera base del movimiento mutualista.

Lo que caracteriza este movimiento mutualista es la forma mediante la que se desea responder a la creciente falta de seguridad de la clase obrera. La ineluctable extensión del sistema de salarios, la insuficiente remuneración de los obreros, el hecho de que estas remuneraciones no se adapten a las crisis y a las fluctuaciones monetarias y, por último, el carácter aleatorio del acceso al trabajo hunde la clase obrera en la miseria. (Asociación Internacional del Mutualismo AIM, 2000, pág. 12).

Lo importante del mutualismo europeo es que presenta verdaderas soluciones a los problemas de los obreros, dando inicio a lo que más tarde se conocerá como el seguro obligatorio, baste recordar al canciller Bismarck en Alemania quien es el propulsor de este tipo de seguro, así mismo la historia muestra un desarrollo paralelo del mutualismo con el desarrollo de la previsión individual y las relaciones de este con el ahorro y las compañías comerciales de seguros, como lo afirma Patricia Toucas en su obra: “Historia de la Mutualidad y los seguros” en el año 1998 en París.

Así se llega a los principios de la organización internacional cuando en el mes de junio, del 6 al 10, del año 1900, con el nacimiento del nuevo siglo se realiza el Primer Congreso internacional de la Mutualidad en París, por convocatoria del mutualismo francés y con presencia de 13 países, dedicándose por entero a la lucha por la seguridad social en el viejo continente, con sus logros y fracasos, avances y retrocesos propios del movimiento en gestación, se llega al mes de enero de 1950 cuando se decide crear la Asociación Internacional de la Mutualidad, AIM. (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008, pág. 13)

Seguramente la historia de la AIM como primera organización internacional está enriquecida con Congresos y desarrollo de trabajos en torno a la mutualidad, sin embargo para efecto de este estudio se toman como núcleos importantes su aporte al Mundo de la mutualidad; los estudios realizados por comisiones de trabajo un tema concreto como es el de los Trabajadores Independientes por considerarlo de importancia para las pretensiones de este trabajo.


PRÓXIMA ENTREGA "ORÍGENES DEL MUTUALISMO EN AMÉRICA"

INTEGRACIÓN Y UNIDAD SOLIDARIA. VEREDICTO 7


“Hagamos de la unidad y la integración solidaria un marco de valores para desarrollar redes de comercio justo entre organizaciones solidarias de pocos recursos económicos pero grandes talentos humanos” Fabio Alberto Cortés Guavita*

Integración y unidad parecieran ser sinónimos pero no lo son realmente si lo vemos en el ámbito socioeconómico de nuestra América Latina, veamos sus diferencias, si la integración es vista como la posibilidad de convenios comerciales en la segunda opción encontramos el viejo sueño de asociación política. Es decir, si la integración es el estandarte de los empresarios para sus negocios, la unidad es una bandera por sus derechos enarbolados por las organizaciones populares.

La unidad es vista como la posibilidad de reivindicar los derechos de los ciudadanos en búsqueda de la justicia social y la equidad para obtener logros sociales en cada uno de los integrantes de dicho proyecto de unidad, mientras que la integración se convierte en un medio para afrontar la globalización con mayor competitividad e incremento de las utilidades y se afirma que o nos integramos en bloques o perecemos en la soledad.

¿Cómo convertir este debate en algo fructífero para el ejercicio de las herramientas solidarias que nos permitan de manera real reinventar con base en los principios y valores?

La integración solidaria o cooperación entre cooperativas o mutuales tiene serios paradigmas a derrotar, no es posible conciliar interese económicos de las organizaciones cuando estas tienen que pagar un diferencial según sus activos, aquí se aleja del sentido estricto de cooperación y ayuda mutua, por cuanto se generan contrastes abismales y una organización solidaria pequeña comienza a ver perdido su horizonte de integración real con sus pares de mayor o mejor rendimiento económico, por una sencilla razón que es esencia de su razón de existir: el centro de la organización es la gente y no el capital.

La integración vertical cede terreno frente a la integración horizontal, pues esta se da con el objeto de realizar alianzas estratégicas o redes de comercio que ayudan realmente a sacar avante a los más débiles, siempre que se cumplan los parámetros del comercio justo, sino no, pues se convierten en simples comercializadoras que explotan al más pequeño.

Esto nos lleva a pensar que se debería practicar más el criterio político de la unidad, expuesto anteriormente, con la convicción que así se desarrollará el viejo proverbio de “la unión hace la fuerza” y de la “ayuda mutua” vista de manera contractual en la cual priman los deberes para poder disfrutar de los derechos.

De esta manera los pequeños capitales, los pequeños productores o prestadores de servicios podrían encontrar la UNIDAD SOLIDARIA para ejercer la INTEGRACIÓN SOLIDARIA en condiciones democráticas y en el marco de la reinvención con base en principios y valores. Desarrollando entonces esta primera herramienta de reinventar con base en el principio de la Unidad y la Integración en redes de negocios de comercio justo, entendido este como aquel en el cual se les reconoce a los pequeños productores y servidores, una suma justa por sus bienes y servicios.

Un comercio en el cual se garanticen los comportamientos éticos con base en el sustrato y esencia de la solidaridad. Condiciones laborales justas con el pleno reconocimiento de los derechos de los trabajadores de las organizaciones solidarias y por encima de todo, entendiendo que este tipo de comercio en ningún caso significa comercio no-competitivo, o comercio sin calidad, no, por cuando la mejor forma de reconocer valores justos a los productores es a través de la eliminación de todos aquellos intermediarios ociosos.
Ahora, el comercio justo debe ser bio-justo, debe ser comercio ambientalmente justo, en el cual no se comercialicen productos que hagan daño al medio ambiente, ni al ser humano ni a su hábitat.

Hagámoslo equitativamente justo con nuestras organizaciones solidarias, en las cuales unidad e integración no sean sinónimos sino valores de interrelación en beneficio de los más débiles de aquellas organizaciones que aún se preguntan. ¿Qué será eso de la Integración Solidaria?
Una reflexión más.

* Presidente del Observatorio Latinoamericano SOLDEAMÉRICA
Presidente de la Confederación COLOMBIAMUTUAL
Gerente de la Asociación Mutual EMPRENDER
Director Académico de la Fundación Educativa FUNGESTAR
Director de la Revista Virtual SOLDEAMÉRICA



¡Democracia, cuántas arbitrariedades se cometen en su nombre! VEREDICTO 6


Por Fabio Alberto Cortés Guavita

"La adhesión voluntaria y abierta, así como el control democrático en la base por parte de sus miembros" Suena muy bien pero que mal se practica.

Será posible que se cumpla este principio con la legislación de Colombia -para tomar un ejemplo- al acoger el criterio de los terceros y de los usuarios, o nos lleva a pensar si una entidad social y solidaria es democrática cuando se restringe el derecho a la asociación. Qué pasaría entonces con el llamado cooperativismo cerrado o con los fondos de empleados (sui generis en Colombia) que limitan su acción a una determinada empresa, pues a contra pelo de lo que busca la misma legislación particular de estos organismos al permitirles ampliarse a sectores económicos, estos, muchas veces se resisten a abrirse socialmente. Se podría afirmar entonces que en algunos casos el principio no se cumple por factores de la propia legislación y en otros por discriminación o intereses para mantener entidades de más "fácil manejo"

Si se practicara una democracia real en las entidades del sector social y solidario se deberían tener en cuenta aspectos que van atados al desarrollo histórico de lo que entendemos por democracia, que en la mayor de las veces va de la mano con el modelo político y económico del sistema que rige al determinado país en el cual se mueven estas organizaciones. Bien podríamos ver, para tomar un sólo ejemplo genérico que en la antigua URSS convivía el Koljoz con el sistema socialista y en Israel el Kibutz con el sistema capitalista. Esto se podría tomar como la convivencia de un modelo que resistiría los embates de los sistemas ideológicos pero la verdad no es así, más bien el modelo social y solidario es "manejado" por determinado sistema social y político según convenga al gobernante de turno por falta de políticas de estado.

Democracia (del griego, demos, ‘pueblo’ y kratein, ‘gobernar’), sistema político por el que el pueblo de un Estado ejerce su soberanía mediante cualquier forma de gobierno que haya decidido establecer. El ejercicio de la democracia directa que deviene de la idea del gobierno del pueblo que jugó un importante papel en las democracias de la era precristiana es contrario a la realidad de hoy, en contraposición en las democracias actuales ya no funciona por el crecimiento de la ciudades o de las organizaciones para volver a nuestro tema. Otrora, todos los ciudadanos tenían voz y voto en sus respectivos órganos asamblearios. Nosotros en las entidades buscamos y conseguimos diluir este principio en la representación de los delegados y así, en aras de la solución de un asunto de carácter organizacional, sacrificamos el verdadero rol de la democracia pues son contadas las entidades en las cuales se ejerce el voto directo.

Este tema es álgido y debe entenderse a la luz de lo que hoy es para nosotros el ejercicio de la democracia participativa y la democracia representativa, que veremos en una próxima oportunidad por ahora reflexionemos acerca la verdadera libertad de adhesión y seguramente la encontraremos incómoda para el ejercicio del trabajo pero que falta que hace a nuestro movimiento para desarrollar un crecimiento acorde al principio y por obvias razones consecuentes, beneficiando a muchos miles más de los que hoy en día lo pueden alcanzar. Más reflexión.

CAPACITACIÓN CON DESARROLLO SOSTENIBLE. VEREDICTO 5.

Opción para las Asociaciones Mutuales  Por Fabio Alberto Cortés Guavita



 "El tema del Desarrollo social sostenible debe ser incluido en cualesquiera capacitaciones se realicen en la creación de microempresas, máxime si se trata de crear empresas de economía social y solidaria mutualista"

 El desarrollo social sostenible (1) es un término aplicado al desarrollo económico y social que permite hacer frente a las necesidades del presente sin poner en peligro la capacidad de futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades. Hay dos conceptos fundamentales en lo que se refiere al uso y gestión sostenibles de los recursos naturales del planeta.

 En primer lugar, debe satisfacerse las necesidades básicas de la humanidad, comida, ropa, lugar donde vivir y trabajo. Esto implica prestar atención a las necesidades, en gran medida insatisfechas, de los pobres del mundo, ya que un mundo en el que la pobreza es endémica será siempre proclive a las catástrofes ecológicas y de todo tipo. En segundo lugar, los límites para el desarrollo no son absolutos, sino que vienen impuestos por el nivel tecnológico y de organización social, su impacto sobre los recursos del medio ambiente y la capacidad de la biosfera para absorber los efectos de la actividad humana. Es posible mejorar tanto la tecnología como la organización social para abrir paso a una nueva era de crecimiento económico sensible a las necesidades ambientales

 Para reducir la degradación medioambiental y salvar el hábitat de la humanidad, las sociedades deben reconocer que el medio ambiente es finito. Los especialistas creen que, al ir creciendo las poblaciones y sus demandas, la idea del crecimiento continuado debe abrir paso a un uso más racional del medio ambiente, pero que esto sólo puede lograrse con un espectacular cambio de actitud por parte de la especie humana. El impacto de la especie humana sobre el medio ambiente ha sido comparado con las grandes catástrofes del pasado geológico de la Tierra; independientemente de la actitud de la sociedad respecto al crecimiento continuo, la humanidad debe reconocer que atacar el medio ambiente pone en peligro la supervivencia de su propia especie.

 En una situación como la descrita las empresas solidarias deben hacer realidad su principio de preocupación por el medio ambiente y el desarrollo sostenible, para ello es interesante realizar proyectos que contemplen dentro de la creación entidades especializadas en ecología con procesos de Lombricultura y reciclaje para hacer de la preservación del medio ambiente, un proceso permanente a desarrollar de manera asociativa en las diferentes localidades donde existan asociaciones mutuales y cooperativas como las que debe crear la comunidad.

 Solamente creando conciencia en los microempresarios y las empresas desde su creación se podrá aportar al futuro algo que sea realidad para dejar un mejor mundo a las generaciones venideras.

 El mutualismo debe recoger de manera consciente el papel que debe jugar en la creación de una mentalidad responsable desde el mismo momento de la inducción empresarial para que los integrantes de las microempresas creadas sean organizaciones con un sistema que les permita adelantarse a los daños ecológicos causados por el propio ser para estar al día en el conocimiento y los avances para evitar el daño al planeta tierra.

 (1) Formar Empresarios Solidarios, Proyecto Educativo Institucional de la Fundación Educativa y para la Gestión Empresarial, Bogotá 2001

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