22 de mayo de 2013

11. LIDERAZGO POLIVALENTE PARA REINVENTAR EL MUNDO (Acción del líder polvalente)


Décima segunda entrega de la obra ACCIÓN DEL LÍDER POLIVALENTE
Autor. FABIO ALBERTO CORTÉS GUAVITA



El Líder Polivalente será el responsable de reinventarse a sí mismo para poder reinventar las organizaciones del tercer milenio.

Para entender la propuesta de liderazgo polivalente es necesario recabar en primera instancia en la necesidad de ver los Valores Morales y Éticos de una persona encausados al devenir de la organización, para  comprender la necesidad de afrontar los retos personales y administrativos de los líderes Polivalentes en un nuevo contexto valuado en principios de reputación moral y de eficiencia empresarial. Si el ser es el líder, el deber ser de dichos líderes está dado por sus valores polivalentes.

Vale la pena tomar aquí la definición que da Samuel C. Certo[1] en su obra de Administración cuando hace referencia a los valores en la administración y dice:

“Los valores son escalas de importancia que un individuo otorga a varios factores del entorno.  Los valores tienden a ser formas de ver la vida y son influenciados por los padres, grupos de compañeros y amigos.  Los valores tienden a  guiar las acciones y los juicios de las personas en diversas situaciones.  En ese orden de ideas, los valores del lugar de trabajo de un individuo se definen como los conceptos, principios, personas, objetos o actividades que él o ella consideran importantes. Los valores son aquellos elementos por los cuales una persona puede sacrificarse y trabajar con esfuerzo.  En el lugar de trabajo, factores como la remuneración, el reconocimiento y el estatus, a menudo se catalogan como valores comunes”[2]

Se infiere, entonces, al líder Polivalente como una persona inmersa en VALORES tanto personales como de reputación profesional y al finalizar este capítulo se podrá, como colofón, definir de manera acertada el líder Polivalente, por eso antes que plantear una definición de Líderes Polivalentes veremos los principios y valores que enmarcan el deber ser del líder contextualizados en el marco de su accionar individual y en el rol de equipos en las organizaciones. 

Esto es absolutamente cierto. Líderes Polivalentes son los que necesita el mundo para reinventar y dirigir las Organizaciones, y así encontrar al unísono su propio destino. Polivalencia que significa tener multihabilidades conceptuales, tecnológicas y operativas, la capacidad de entender y aplicar en el mejor sentido el criterio de globalización en busca de la Utopía de la vida, con sentido solidario e integral actuando con sinergia.

Es significativo que entendamos al ser Polivalente que requiere la sociedad actual como un ser funcional integrado en los diferentes ambientes del Ser, del mercado y de la sociedad. Seres que tomen decisiones, que pasen de ser controlados a facultados en el sentido de crear sus propias reglas en el trabajo, que se dirijan a sí mismos, que posean diferentes competencias e idoneidad, que estén dispuestos a afrontar las situaciones con carácter, con iniciativa.

Observemos como los antiguos griegos, cuyo amor por aprender fue evidente en sus manifestaciones artísticas, literarias, políticas o filosóficas, dieron un gran valor a la educación Polivalente de los niños, lo cual redundó en sus valiosos aportes a la humanidad, polivalencia que se ve en sus grandes maestros, que si bien son reconocidos como filósofos, tenían diferentes profesiones, como médicos, educadores, etc., lo cual les permitió pasar a la historia como los grandes sabios de la época. Ese ejemplo nos señala el camino, hoy el mundo requiere para salvarse de las garras del neoliberalismo y sobrevivir, polivalencia y empoderamiento en todos los seres humanos, para reinventar el mundo.

Paralelamente a ello el ser debe poseer la capacidad de pasar de entrenador a educador ya no hay que afrontar el cómo hacer las cosas, ahora hay que decidir el porqué y el para qué se hacen determinadas cosas, superando el activismo, al hacer por hacer, ahora se trata es de brindar resultados y entre más óptimos mejor.

La funcionalidad con base en el conocimiento integral, la necesidad de incentivar las diferentes habilidades del ser son latentes, para ello se requiere de abandonar el paradigma del ganador de batallas, ahora hay que ganar la guerra, se debe ser Líder POLIVALENTE.

Para ilustrar mejor veamos con un ejemplo lo que se quiere decir con Líder Polivalente:

“Ningún entrenador de fútbol le dice a su equipo: ‘quiero que ustedes ganen estos puntos. Vayan a jugar y al final del partido me informan el resultado’. Pues si bien los entrenadores no juegan, participan estrechamente al crear el plan del partido y dirigir el comportamiento de los jugadores. Así también el ejecutivo en una compañía rediseñada es mucho más que un simple anotador de tantos”[3]

Parece perfectamente claro que el dominio de diferentes áreas del conocimiento se convierte en una necesidad imperiosa para el nuevo ser, la Polivalencia está igualmente en el conocimiento y su aplicación al proceso productivo, no más tareas aisladas no más fragmentación que sólo genera desconfianza e incompetencia.

A grandes pinceladas ese es el ser Polivalente que dirigirá las Organizaciones del tercer milenio. ¿Cómo serán esas Organizaciones? Ese será el tema de la segunda parte de esta obra,

Pero antes de seguir adelante consideremos un aspecto que he dejado exprofeso para esta parte y es el tema de discusión en muchos de los foros de liderazgo que se desarrollan en el mundo, ¿Debe ser el gerente un líder, hay líderes que no son gerentes, hay gerentes que nos son lideres?

Afirmaré ahora, que independiente de la forma como se aborde el tema y su interpretación acerca de si el liderazgo es diferente de la administración y todos los argumentos teóricos que hay al respecto, considero que TODO gerente y administrador debe ser un Líder Polivalente y que no necesariamente todo Líder Polivalente será un gerente, me explico a continuación.

Al afirmar que TODO gerente o administrador debe ser Líder Polivalente no estoy diciendo nada distinto a que si no es así, no será un buen gerente o un buen administrador en ningún tipo de organización, lo he venido demostrando y al finalizar la obra se podrá comprender mejor mi aseveración. Solamente un líder podrá dirigir las organizaciones, pero no un líder cualquiera, no señor, debe ser un líder reinventado que haya comprendido que su contexto no estaba bien definido, que su experticia no estaba bien complementada, y, que por ello se estaban cometiendo errores que afectan a la organización para la cual trabaja. Solamente en le momento que se reconozcan las falencias y se reinvente con base en valores como se verá en capítulos posteriores, se podrá afirmar qué es un Líder Polivalente dispuesto a enfrentar los retos que el mundo actual le está imponiendo.

Una vez hecha esta precisión y para una mejor comprensión se ha realizado una segmentación de Valores según la intención de la obra, así se encuentran unos Valores esenciales que sirven para sentar las bases de la reinvención, otros que permiten la conducción de dicha reinvención, unos más que serán la fuerza para vencer ante las dificultades de una travesía como la que se está a punto de iniciar y finalmente unos Valores que permiten la ejecución de la reinvención.

Próxima entrega “LOS VALORES ESENCIALES PARA PREPARAR LA REINVENCIÓN”


[1] CERTO, Samuel C. Op, cit.
[2] CERTO, Samuel C. Op. cit. p.402
[3] MATAMALA, Ricardo y Muñoz Jesús Antonio, ADMINISTRACIÓN POR POLÍTICAS; HOSHIN KANRI, McGraw Hill, Bogotá, 1994

Economía informal y desempleo. VEREDICTO 2.



"La vida que un vendedor ambulante lleva en la calle, ilustra la realidad del sector informal, una parte fundamental de la economía colombiana que pocos quieren mirar de frente. El aporte que estas personas hacen al consumo es sustancial en un país donde, según el Dane, el 60,7% de los puestos de trabajo es generado por el sector informal"


Autor: Fabio Alberto Cortés Guavita

He querido en esta oportunidad reflexionar acerca del problema del empleo y la economía informal, porque este es el ambiente de trabajo de la mutualidad en Colombia, así lo consideramos en la tarea que nos hemos propuesto de reinventar el mutualismo colombiano. Si se mira el desempleo con sus cifras cada día más contradictorias frente a lo que es la informalidad y la formalidad del mismo, lleva a la necesidad de ver el planteamiento de la revista Dinero recientemente acerca de la economía informal: "El término "economía informal" abarca una gran cantidad de actividades que tienen en común el hecho de no estar registradas en las cuentas nacionales. Incluye empresas que funcionan por fuera de los registros oficiales, trabajadores de esas empresas y autoempleados, vendedores ambulantes, trabajadores domésticos, trabajadores de tiempo parcial que no se emplean en empresas formales, y muchos otros. El concepto no incluye las actividades ilegales, como la venta de droga ni los ingresos de empresas formales que evaden impuestos"

"Tan solo por su tamaño, la economía informal debería ser foco permanente de análisis y seguimiento en nuestro país. De acuerdo con un reciente estudio del Banco Mundial, en Colombia equivale al 39% del PIB, uno de los porcentajes más altos entre las economías de América Latina, solo comparable con Brasil (40%) y Perú (60%). El trabajo informal está fuertemente concentrado en algunos sectores. Según el Dane, los sectores que presentan la mayor participación de empleo informal son comercio y servicios. El 40% de la población ocupada en comercio es informal, mientras que en servicios es 20,3% y en industria 16,7%"

"Estas cifras son reveladoras y demuestran que la actividad informal es un competidor significativo en un amplio número de sectores. Cifras de FENALCO muestran que en Bogotá puede haber entre 25.000 y 30.000 vendedores ambulantes, si bien no hay un censo, el número se elevaría a 100.000 en todo el territorio nacional. Un sondeo entre distribuidores estima que en Bogotá este tipo de comercio puede mover unos $ 300.000 millones al año"

"La construcción de vivienda es otro caso en el cual la actividad informal es un factor de enorme importancia. Se calcula que entre el 35% y el 40% de la vivienda del país es informal. De acuerdo con Andrés Escobar, consultor y ex director de Metrovivienda, en Bogotá se construyen ilegalmente 160 hectáreas al año, un negocio que puede valer $140.000 millones anuales. "El 28% del desarrollo urbano del suelo de Bogotá nació a partir de desarrollos ilegales, y hoy tenemos el 35% de la población viviendo en esos lugares", afirma Juan Carlos Ortega, subdirector de control de vivienda del Dama"

Miguel trabaja 12 horas al día, 6 días a la semana, en la carrera Séptima con calle 114, en Bogotá. Se gana la vida vendiendo mapas. "Compro $30.000 en mapas para la semana. Me valen $1.000, los vendo a $3.000 y vendo 5 ó 6 diarios". Miguel no es empleado de nadie y se gana en un mes unos $250.000. Esto es menos que un salario mínimo y además no tiene seguridad social ni está cotizando para una pensión. No obstante, Miguel no se ve a sí mismo como una víctima, sino como un empresario. Su ambición no es trabajar como obrero, sino ganar más en la calle.

La vida que este vendedor ambulante lleva en la calle ilustra la realidad del sector informal, una parte fundamental de la economía colombiana que pocos quieren mirar de frente. El aporte que estas personas hacen al consumo es sustancial en un país donde, según el Dane, el 60,7% de los puestos de trabajo es generado por el sector informal. Por su parte, la producción y las ventas que se mueven por esta vía son vitales para muchas empresas formales, las cuales han encontrado allí una solución de bajo costo para llegar a sus consumidores.

Aunque nadie piensa en la economía informal cuando se habla del comportamiento de la economía colombiana, su tamaño podría acercarse al 39% del producto interno bruto medido por las cuentas nacionales. Es una realidad difícil de tratar, que despierta reacciones contradictorias. Es este mercado, el de las Asociaciones Mutuales en Colombia.

OPORTUNIDADES DEL MUTUALISMO COLOMBIANO. VEREDICTO .1



Autor Fabio Alberto Cortés Guavita 
El mutualismo de Colombia, con sus propias particularidades, no debe entrar a competir con sectores solidarios que se encuentran al interior de las empresas, lo cual facilitaría el trabajo tipo de lo que hacen las Mutuales en Argentina, descuentos por nómina y una gran seguridad en el cumplimiento de cuotas por el sistema de libranza  ya que este espacio lo ocupa la figura de Fondos de Empleados, única en Colombia.

Por el contrario el Mutualismo retomado el arraigo social de los pioneros en el trabajo de barrios debe ser una buena opción para las grandes mayorías, si se aleja de la tarea exequial como única forma de supervivencia económica. Debe explorar otros tópicos y la legislación da la mejor oportunidad en el campo del ahorro y crédito, campo en el cual el cooperativismo ha dejado hace unos 15 años un vacío que a la fecha es difícil que estas entidades solidarias lo llenen por una sencilla razón: La Legislación, y de manera particular la ley 454 de 1997 proscribió en la práctica su trabajo al imponer enormes cuotas para la creación de una cooperativa de ahorro y crédito en estratos 1 y 2. Veamos algunas (son bastantes) de las posibilidades del mutualismo colombiano.

Ahorro y Crédito. Las Asociaciones mutuales en Colombia de conformidad con legislación vigente (Decreto 1480) puedan recibir ahorro en las diferentes modalidades, a la vista, contractual etc., además prestar créditos de emprendimiento, de consumo y comerciales a todos sus asociados y de manera particular pueden hacer créditos a grupos solidarios tomando la experiencia del Banco de los pobres.

Este proyecto se encuentra listo para desarrollar por parte de BANCAMUTUAL y se requieren recursos vía fondeo. Se pueden capacitar los asociados en manejo ético de los recursos y acompañamiento de sus pequeños emprendimientos con base en valores y manejo de recursos económicos que fortalezcan la unidad empresarial y familiar.

Seguridad alimentaria a través de un proyecto que permita llegar a estratos bajos con productos de tienda para la canasta familiar, acompañado de capacitación a las amas de casa en lo referente a preparación de alimentos y manejo de la nutrición de los niños. Contamos con el proyecto TIENDAMUTUAL.

Conformación de grupos de trabajadores que a través de la mutual presten diferentes servicios y que conlleven algún tipo de organización que les permitiera en determinado momento ser parte de las organizaciones sindicales sin dejar de ser trabajadores independientes.

SALUD complementaria basado con un modelo de prepago, económico, se toman experiencias de médicos que agrupados en una fundación prestan un servicio con una cuota mensual moderada y otorgan consulta, laboratorio y cubren parte de la medicina.

Para dar una idea de lo que es el mercado de los trabajadores independientes en Colombia vale la pena ver el planteamiento de la revista Dinero recientemente acerca de la economía informal: “El término "economía informal" abarca una gran cantidad de actividades que tienen en común el hecho de no estar registradas en las cuentas nacionales. Incluye empresas que funcionan por fuera de los registros oficiales, trabajadores de esas empresas y autoempleados, vendedores ambulantes, trabajadores domésticos, trabajadores de tiempo parcial que no se emplean en empresas formales, y muchos otros. El concepto no incluye las actividades ilegales, como la venta de droga ni los ingresos de empresas formales que evaden impuestos”

”Tan solo por su tamaño, la economía informal debería ser foco permanente de análisis y seguimiento en nuestro país. De acuerdo con un estudio del Banco Mundial, en Colombia equivale al 39% del PIB, uno de los porcentajes más altos entre las economías de América Latina, solo comparable con Brasil (40%) y Perú (60%).

El trabajo informal está fuertemente concentrado en algunos sectores. Según el Dane, los sectores que presentan la mayor participación de empleo informal son comercio y servicios. El 40% de la población ocupada en comercio es informal, mientras que en servicios es 20,3% y en industria 16,7%”

”Estas cifras son reveladoras y demuestran que la actividad informal es un competidor significativo en un amplio número de sectores. Cifras de FENALCO muestran que en Bogotá puede haber entre 25.000 y 30.000 vendedores, si bien no hay un censo. El número de vendedores ambulantes se elevaría a 100.000 en todo el territorio nacional. Un sondeo entre distribuidores estima que en Bogotá este tipo de comercio puede mover unos $300.000 millones de pesos colombianos al año”

Indiscutiblemente que el mutualismo con su proyección empresarial será coadyuvante en la solución de los múltiples problemas que plantea la informalidad a través de la prestación de servicios sociales que logren el mejoramiento de la calidad de vida de sus asociados.

(4) PRIMEROS PASOS DEL MUTUALISMO EN COLOMBIA (Historia de las Asociaciones Mutuales en Colombia)

Origen de las Asociaciones Mutuales en Colombia. Por FABIO ALBERTO CORTÉS GUAVITA.  Cada semana un nuevo Capítulo de la historia del mutualismo en Colombia.



"La filosofía y la práctica mutualista inspiraron durante la época de la revolución industrial el surgimiento de las ideas socialistas, del cooperativismo y del sindicalismo"

Autor Fabio Alberto Cortés Guavita

Las ideas libertarias de Europa llegan a Colombia en 1886 siendo las más extendidas en un primer momento las del mutualismo de Proudhon, a partir de ellas los artesanos y otros trabajadores se organizaron en las llamadas sociedades democráticas cuyo germen daría pie a lo que posteriormente se denominarán asociaciones mutuarias.

Las ideas de Proudhon al decir de Silvio Gesell (1) clasifican al mutualismo de la siguiente manera:

"En el orden social es la mutualidad la fórmula de la justicia. El mutualismo está expresado en el lema: Haz por los demás lo que tu quieras que ellos hagan por tí". En el lenguaje de la economía política esto significa: Cambiar los productos por otros. Compraos mutuamente vuestros productos! Toda la ciencia social consiste en la organización de las relaciones recíprocas. "Dad al organismo social una circulación perfecta, es decir, un intercambio exacto y regular de productos por productos, y la solidaridad humana estará afianzada, el trabajo organizado."

Este pensamiento no aceptado sino en la producción y la propiedad de la tierra, fue negado frente a al papel que jugaría el dinero en la sociedad y fue tema central del debate histórico entre los seguidores del mismo Proudhon, de Bakunin y sus ideas de anarquismo y el mismo Marx en sus planteamientos comunistas. Hoy es interesante ver en el nuevo marco de la desaparición del dinero, por lo menos en la forma como lo conocieron los ideólogos citados, y pareciera que el mundo gira en torno a una nueva forma del ver el trueque para lo cual cobra inusitado valor el pensamiento de Proudhon.

De otra parte se dice que a Colombia (2) fue traída la idea mutualista por los misioneros españoles, quienes en las parroquias establecieron el auxilio mutuo, donde los pobres pagaban unas cuotas para crear un fondo común, y cuando alguien fallecía, se hacía uso de este fondo. Esta idea fue aprendida por sectores pobres de la población que empezaron a crear fondos con el objeto de brindarse ayuda recíproca, haciendo énfasis en los auxilios funerarios, creándose entre otros, la Sociedad Católica, fundada en Bogotá en 1838; la Congregación de Obreros de San José, fundada en Medellín en 1946; la Sociedad Santa Cruz fundada en Caldas (Antioquia) y el Coro Andante del Corazón de Jesús, fundado en Rionegro (Antioquia).

Para evitar recurrir a la mendicidad y lograr un entierro digno, el 6 de julio de 1864, 39 artesanos fundaron la Sociedad Caridad en Bogotá, a la cual le otorgan personería jurídica el 8 de mayo de 1889. Se oficializa así, la primera sociedad mutual con personería jurídica creada en Colombia, cuyo objetivo principal era prestar ayuda a los afiliados en casos de enfermedad o muerte. El requisito para ingresar era profesar la religión católica. En 1959 sus integrantes afirmaban en el aniversario de la Federación Nacional de Mutuarias (3)

Los componentes actuales de la Sociedad de Caridad (Auxilio Mutuo), son igual que sus fundadores, artesanos en todas las profesiones, los cuales no tienen las prestaciones que las normas legales establecen para los trabajadores asalariados, pues no están afiliados al seguro social, ni a ninguna Caja de Previsión, precisamente por su condición de trabajadores independientes y se hallan al margen de la ley, toda vez que el estado no ha organizado ninguna institución que los beneficie.

Siguiendo esta misma orientación, se crearon a finales del siglo XIX sociedades mutuarias (5) en diferentes regiones del país: Manizales, Cúcuta, Bucaramanga, Medellín, Rionegro, Sonsón, Bogotá y otras ciudades. Estas organizaciones de fondos para la ayuda, tenían como fin esencial los auxilios para los entierros y se arraigaron y desarrollaron entre la población urbana pobre de las ciudades, especialmente en Bogotá y Medellín, donde empezó a surgir el desarrollo industrial. Eran organizaciones de vecinos con mínima infraestructura administrativa, que funcionaban en el anonimato sin ser tenidas en cuenta para políticas oficiales de desarrollo comunitario; hasta que en 1989, se expidió el decreto 1480, el cual reglamentó todas las modalidades de auxilio mutuo o entidades mutuales existentes bajo la forma jurídica de asociación mutualista.

En el año 1979 se afirmaba en la Revista El Mutuario de la existencia de 340 mutuales en Bogotá y la Federación Nacional de Sociedades Mutuarias de la época (que había sido creada en el año de 1959 por 21 sociedades) contaba en sus filas con 46 afiliadas, es decir un 13.5% de las existentes.

Lo que muestra, como siempre, que el mutualismo no es dado a la integración y parece que su destino es el de la insolidaridad, en referencia de Gonzalo Pérez en la obra precitada Mutualismo y Economía Social (6) * publicado en el año 1991. Según se deduce de un epílogo que cuanta la terminación de la obra en dicha fecha, ya que desafortunadamente la obra no tiene fecha de publicación.

Esta obra de manera estructurada hace un recorrido por el trasegar del mutualismo colombiano de manera crítica y descarnada entre el deber ser y lo que se dejó de hacer hasta el año de 1991, lamentablemente las conclusiones y enseñanzas de esta obra no fueron tenidas en cuenta por ninguno de los dirigentes de esa época y la siguiente.

Desgraciadamente lo que pasó posteriormente es peor de lo que narraba Pérez Valencia, a continuación extractamos algunos de sus comentarios y afirmaciones para que el lector se forme una idea de lo que pasaba en la dirigencia del mutualismo por aquellas calendas y como lo que ocurre actualmente es producto de la ignorancia de la historia y de la condena irremediable a repetirla.

Al referirse al frustrado intento de publicar una cartilla básica en el antiguo DANCOOP, dice Pérez Valencia: "Frustrado por razones de odios personales de dirigentes que no han cobrado conciencia de la dimensión humana y social de un proyecto de organización asociativo" (7) (Más adelante se verá como esta apreciación cobra mayor vigencia en el año 2006)







PRÓXIMO CAPÍTULO "LAS COFRADÍAS": ¿PREÁMBULO DEL MUTUALISMO COLOMBIANO?

(1) GESELL Silvio, El Orden Económico Natural Documento en Internet.
(2) Estos criterios se tomaron –entre otros- del documento denominado LAS ASOCIACIONES MUTUALES presentado en un Foro de Antioquia, Colombia con base fundamentalmente en los escritos de Azucena Vélez, dirigente mutualista de ese Departamento.
(3) Esta entidad fundada en noviembre de 1959, cambio su nombre años después por el de Federación Nacional de Asociaciones mutuales FENAM y posteriormente por sus múltiples problemas generados por la falta de apoyo de sus asociadas y la insolidaridad se liquidó en febrero de 2006.
(4) QUIJANO Suarez, Jaime. Secretario de la Asociación de Caridad. En la Revista "El Mutuario" de la Federación Nacional de Sociedades Mutuarias.
(5) Este nombre de mutuaria se sostuvo hasta el año 1998 con la aparición del Decreto 1480, el cual reglamentó por vez primera el las Asociaciones Mutualistas, nombre con el cual se conocen hasta el día de hoy
* (6) Vale decir y reconocer en este momento, que es, con perdón de quienes han escrito sobre el tema, el mejor, por no decir el único documento importante escrito sobre mutualismo en Colombia, desde la óptica crítica con la cual se trata el tema. El otro libro importante encontrado en este trasegar de la investigación es de Azucena Vélez, el cual será tomado más adelante en otro contexto de la mayor significancia: La Educación mutualista.
(7) PÉREZ, Op. cit., p. 170

Economía Social o Economía Solidaria. CAPÍTULO 4. GUÍA DE ECONOMÍA SOCIAL Y SOLIDARIA. Por Fabio Alberto Cortés Guavita


AUTOR FABIO ALBERTO CORTÉS GUAVITA
Todas las semanas publicaremos un nuevo capítulo de la Guía de Economía Social y Solidaria, para su colección.


En el mundo se ha venido dando en los últimos años un debate en torno a si la economía es social y solidaria, si es el tercer sector de la economía o si es economía popular, de otro lado si puede este modelo ser alternativa real frente al sistema neoliberal actual, para los sectores más desprotegidos de la población. Se ha ahogado el debate en muchos casos en una discusión meramente semántica, en otros de incidencia política y en muchos más como la real alternativa dentro del marco capitalista, o en fortalecimiento de las ideas socialistas. Cuál sería el rol del mutualismo o mejor aún el de las asociaciones mutuales en este contexto y como se interpreta la solidaridad particularmente desde la óptica de lo contractual, todo desde los conceptos es el tema a desarrollar en esta parte del ensayo.

Unas definiciones o aproximaciones desde ópticas diversas ayudan a comprender por qué no hay un consenso acera de este tema o mejor aún el porqué de las diferentes interpretaciones que se dan.

1. CONCEPTO DEL CEPES.

Para la Confederación Empresarial Española de Economía Social CEPES:

La Economía social y el Tercer sector son realidades que han surgido en las últimas décadas producto de la popularidad colectiva en el panorama europeo. En particular, el tercer sector representa un fenómeno complejo que se coloca entre la sociedad, la economía y la política; entre los individuos, la sociedad y el espíritu de solidaridad; entre las necesidades sociales y las experiencias de auto-organización. (CEPES, 2004)

Como se ve, no se habla de Economía Solidaria como en Colombia, se tipifica como “social”. La CEPES en relación con las organizaciones que agrupa la economía social dice:

Las organizaciones de este sector se diferencian de aquellas del mercado y las públicas (primer y segundo sector respectivamente). Ellas pueden desempeñar diferentes papeles: de defensa y promoción activa de los derechos, abrir nuevos campos de actuación social, de redistribución de recursos y producción de bienes y servicios. Detrás del término "tercer sector" hay un conjunto de teorías, modelos, escuelas y prácticas, más o menos comprensivas, más o menos innovadoras, más o menos exportables en otros países. (CEPES, 2004)

2. PERSPECTIVA DE VENEZUELA CON EL ACTUAL GOBIERNO SOCIALISTA.

El término economía social surgió en la primera mitad del siglo XIX, cuando empezó a ser utilizado por autores franceses como Charles Dunoyer, Fréderic Le Play, Charles Gide, León Walras. En el siglo XIX, para muchos de sus defensores, el término economía social no designa sólo un tipo de organizaciones, las cooperativas y las mutuales, creadas por los trabajadores, sino también un cuestionamiento de la “economía de los economistas”, un enfoque que integra la problemática social al estudio de la economía…Se trata entonces de las “instituciones del progreso social”, título de una obra de Gide publicada en 1912. (Vinney, 2001)

Bajo esta premisa se desarrolla, en Venezuela, de manera macro un proceso de conformación de cooperativas que del cual fui testigo en 2006 y escribí en aquella época:

“…pueden ser una bomba de tiempo si no se reglamenta de manera segura la conformación de estas entidades bajo un estricto control por parte del Estado. Se crean cooperativas a partir de 5 personas sin criterios de autocontrol como puede constatar en visita a ese país en el año 2006 y que al dictar una conferencia sobre mutualismo a dirigentes convocados por SUNACOOP la Superintendencia de Cooperativas de Venezuela, se constató que de Economía Solidaria solamente existen cooperativas, otras entidades como las asociaciones mutuales no existen en la legislación de Venezuela”

El término economía social no tiene mayor difusión en Venezuela. A pesar de esto es sustento social en la Constitución Bolivariana de marzo 2000, el artículo 184 establece que se promoverá, literalmente dice:

La participación en los procesos económicos estimulando las expresiones de la economía social tales como cooperativas, cajas de ahorro, mutuales y otras formas asociativas. (Este mismo artículo reconoce la economía popular al afirmar que) El Estado promoverá y protegerá estas asociaciones destinadas a mejorar la economía popular y alternativa. (Constitución Venezuela, 2000)

Se ve aquí una nueva acepción “economía popular” con similar significado a economía social y solidaria.

3. LO QUE DICE EL CIRIEC

El Observatorio Español de la Economía Social de España entidad especializada que dedica sus esfuerzos y capital a la investigación permanente de la Economía Social en Europa y que fuera creado en el seno de la asociación científica independiente CIRIEC-España, para una mayor difusión del quehacer social, plantea desde la perspectiva que:


La más reciente delimitación conceptual de la Economía Social, realizada por sus propios protagonistas, ha sido planteada en la Carta de Principios de la Economía Social, promovida por la Conferencia Europea Permanente de Cooperativas, Mutualidades, Asociaciones y Fundaciones (CEP-CMAF), plataforma europea representativa de las cuatro familias de entidades precitadas. Estos principios son:

Primacía de la persona y del objeto social sobre el capital.
Adhesión voluntaria y abierta.
Control democrático por sus miembros (excepto para las fundaciones, que no tienen socios)
Conjunción de los intereses de los miembros usuarios y del interés general.
Defensa y aplicación de los principios de solidaridad y responsabilidad.
Autonomía de gestión e independencia respecto de los poderes públicos.
Destino de la mayoría de los excedentes a la consecución de objetivos a favor del desarrollo sostenible, del interés de los servicios a los mismos y del interés general. (Observatorio Español de la Economía Social, 2009)

Es una aproximación importante al definir unos principios generales para las entidades del sector social de la economía, pero, desde luego con una marcada preponderancia a los intereses y condiciones del viejo continente. Aquí se puede observar una nueva dimensión al incluir las fundaciones como parte del sector social y solidario, lo que en otras latitudes será casi imposible de aceptar por cuanto las fundaciones pueden ser creadas por una sola persona lo cual contradice el criterio de asociatividad de las demás organizaciones cooperativistas y mutualistas.

PRÓXIMO CAPÍTULO "QUÉ ES UNA COOPERATIVA"

5. FONDOS MUTUALES


Quinta entrega del ensayo: ASOCIACIONES MUTUALES. ¿SERÁ EL MUTUALISMO ALTERNATIVA PARA
SALIR DE LA POBREZA EN COLOMBIA? Este ensayo del Autor FABIO ALBERTO CORTÉS GUAVITA, se está publicado semanalmente  por capítulos para su colección.


La principal característica de las mutuales es el Fondo Mutual Social que es una protección mutual en la cual los asociados asumen mutuamente sus propios riesgos y existe un convenio o contrato de asociación del cual emana la obligación de contribuir económicamente con la periodicidad que ordena el estatuto y concede el derecho a recibir auxilios con esa misma periodicidad. Esta protección mutual supone la contraprestación total del riesgo hasta la concurrencia del fondo, es decir, el fondo mutual responderá hasta el monto total del mismo y se crea con contribución directa de los asociados a la mutual y afiliados al fondo o también con recursos del resultado del ejercicio anual de la entidad. Su incremento deberá ser fruto de la contribución directa del asociado, del rendimiento de sus propias actividades o de lo autorizado por la asamblea general.


Estas entidades se rigen por el Acuerdo Social o Acuerdo Mutualista que es un convenio que firman los asociados y la Mutual para ingresar a la entidad y que obliga al cumplimento entre las partes. El número de participantes es variable e ilimitado. En este acuerdo se pactan las contribuciones a efectuar por parte del asociado.

A diferencia de las cooperativas que tienen un aporte que es propiedad del asociado en la mutual existen las contribuciones que son las cuotas, pagadas en dinero trabajo o especie, a las cuáles se comprometen los asociados y que son pagadas al momento del ingreso y posteriormente con una periodicidad mensual; estas contribuciones dan derechos a recibir los servicios mutualistas.

Otro aspecto relevante es que en Colombia el mutualismo nació y se desarrolló sin una legislación que lo reglamentara y le diera vida jurídica, solamente hasta el año 1988 la Ley 79 le da un “oculto” reconocimiento pues esta es la Ley marco del cooperativismo. De allí se despendio el Decreto 1480 de 1989 en el cual se dejaron plasmados unos principios que son más una copia del cooperativismo que la esencia del mutualismo:

Artículo 3. Características. Toda Asociación Mutual debe reunir las siguientes características:

1. Que funcione de conformidad con los principios de autonomía, adhesión voluntaria, participación democrática, neutralidad política, religiosa, ideológica y racial, solidaridad, ayuda mutua e integración
2. Que establezca contribuciones económicas a sus asociados para la prestación de los servicios.
3. Que el patrimonio y el número de asociados sea variable e ilimitado.
4. Que realice permanentemente actividades de educación mutual.
5. Que garantice la igualdad de derechos y obligaciones de los asociados.
6. Que establezca la no devolución de las contribuciones de los asociados y la irrepartibilidad del remanente patrimonial en caso de liquidación.
7. Que su duración sea indefinida.
8. Que promueva la participación e integración con otras entidades que tengan por fin promover el desarrollo integral del hombre. (Decreto 1481, 1989)

Los principios están relegados dentro de las características, no se separa lo conceptual, lo normativo, lo doctrinario se toma como una característica, se relega a un segundo plano, no se prioriza como ocurre en legislaciones de otros países, esto quizá pueda pesar en el desarrollo de este sector ya que la mayoría de sus dirigentes lo toman simplemente así, como una característica más y no como la esencia, el fin último de la mutualidad, partiendo de la ayuda mutua como su precepto máximo.


Próxima semana: "SOLIDARIDAD Y CONCIENCIA COLECTIVA." Emile Durkheim


4. EL MUTUALISMO (PERSPECTIVA CONCEPTUAL)


Cuarta entrega del ensayo:  ASOCIACIONES MUTUALES.  ¿SERÁ EL MUTUALISMO ALTERNATIVA PARA SALIR DE LA POBREZA EN COLOMBIA? Este ensayo del Autor FABIO ALBERTO CORTÉS GUAVITA, se está publicado semanalmente  por capítulos para su colección.

Es necesario entrar en el análisis de otro tópico del tema, varias veces se ha mencionado que la Economía Solidaria está al servicio de los pobres, al respecto vale la pena citar aquí la obra de Vélez y Montoya, Mutualismo, una opción para el Desarrollo, según la cual definen las tendencias antropológicas y sociológicas de lo que se entiende por pobreza.

… Ambas (las tendencias) aceptan que la pobreza es carencia real de bienes o sentimientos de carencia, pero en la teoría clásica (sociológica) se enfatiza el calificativo moral de que (sic) la pobreza es un mal, una desgracia, un ser menos y que hay que luchar para acabarla. (Velez & Montoya, 2001, pág. 16)

El contraste planteado por estos autores muestra como desde la perspectiva antropológica a la pobreza se le ve como algo existencial. “… es decir, que el carecer de bienes materiales no es ni bueno ni malo, es un simple dato que explica las experiencias vividas por las personas y que produce una manera determinada de mirar el mundo…” (Velez & Montoya, 2001, pág. 16)
Más adelante en su obra enfatizan su punto de vista en el sentido de mostrar la tendencia antropológica tiene su importancia fundamentada en: “… analizar que no todo en la pobreza es malo y que hay que evaluar las consecuencias físicas, sicológicas y sociales que producen las carencias…” (Velez & Montoya, 2001, pág. 16)

Es relevante tomar en cuenta estos conceptos porque permiten ver que los pobres realmente necesitan de alternativas específicas para afrontar como resolver esas carencias y evitar su destrucción como seres humanos, pero dentro de su propio contexto.

Al respecto, en otra oportunidades he alertado acerca de la necesidad de encontrar en lo social y solidario una alternativa para resolver el problema de la carencia de bienes materiales desde la perspectiva solidaria y he aformado:

El neoliberalismo con su voracidad hace cada vez más difícil que los pobres resuelvan sus carencias, en el marco de su accionar que privilegia al capital por encima del ser, es por eso que la Economía Solidaria si puede ofrecer esas alternativas, con mucho más énfasis en el caso del mutualismo, que se constituye en torno a las necesidades básicas insatisfechas de los pobres y que por la esencia solidaria del modelo bien puede ser aplicado en sus dos acepciones actuales; desde la perspectiva de la social democracia que busca copar espacios dejados por el capitalismo salvaje y desde la óptica socialista que busca cambiar el modelo socioeconómico de manera radical.


Ahora, en materia de mutualismo propiamente dicho, es necesario entender la perspectiva legal en Colombia, este sub sector solidario se rige por el Decreto 1480 del año 1989. Para ver en detalle lo que es una Asociación mutualista, este decreto las define desde su naturaleza, como se vio anteriormente y esta naturaleza les permite de conformidad con el mismo decreto prestar servicios de carácter multiactivo según reza su artículo 43.

“Son prestaciones mutuales los servicios que otorguen las asociaciones mutuales para la satisfacción de necesidades de los asociados, mediante asistencia médica, farmacéutica, funeraria, subsidios, ahorro y crédito y actividades culturales, educativas, deportivas o turísticas, así como cualquier otra prestación dentro del ámbito de la seguridad social que tenga por fin la promoción y dignificación de la persona humana.” (Decreto 1480, 1989)

Una interpretación superficial estaría diciendo que estas organizaciones pueden prestar servicios en todas las ramas de la actividad socioeconómica, sin embargo el propio Estado ha discriminado dicha prestación de servicios en áreas como el trabajo asociado, al decir de Vélez y Montoya en su obra al criticar la falta de legislación oportuna para el mutualismo y el accionar de los entes gubernamentales.

Y por no existir para las mutuales una norma expresa se les ha impedido crear mutuales para el trabajo, como ocurrió en 1999 cuando el Dancoop (hoy Organizaciones Solidarias) de Medellín negó la personería jurídica a una mutual para el empleo… aduciendo que el empleo no hace parte de la seguridad social, explicación bastante forzada y con poca lógica, que por principio niega el concepto del acto solidario… (Velez & Montoya, 2001, pág. 170)

Estos temas no deberían generar controversia por el contrario cuando la legislación dice que los servicios del mutualismo se pueden prestar en el ámbito de la seguridad social en Colombia y se asegura que dicha seguridad social tiene por fin la promoción y dignificación de la persona, no podemos creer que exista sector vedado para la prestación de servicios en beneficio de las personas más desprotegidas y olvidadas del Estado, precisamente y con mayor énfasis en esas áreas de alta sensibilidad como lo son las de la seguridad social para atender las necesidades básicas insatisfechas del ser humano.

Una síntesis de los diferentes autores estudiados lleva a ver los principales aspectos del mutualismo desde la perspectiva conceptual. La ayuda mutua es un término que describe la cooperación, la reciprocidad y el trabajo en equipo, significa el intercambio solidario y voluntario de recursos, habilidades y servicios por un beneficio mutuo entre las partes. El apoyo mutuo busca que el objeto de la cooperación sea beneficiar a los individuos que se ayudan entre sí para hacer frente y superar los riesgos eventuales satisfaciendo las necesidades básicas de los seres humanos.

La ayuda muta es entonces la capacidad de actuación unitaria de los miembros de una colectividad o grupo social. Término que denota un alto grado de integración y estabilidad interna, es la adhesión ilimitada y total a una causa, situación o circunstancia, que implica asumir y compartir por ella beneficios y riesgos: eso es Solidaridad.

Ya desde el punto de vista organizacional y legal una Asociación Mutual es una persona jurídica de Derecho Privado, sin ánimo de lucro, constituida libremente por personas naturales y jurídicas inspiradas en la ayuda mutua y la solidaridad, regida por el Decreto Ley 1480 de 1989 y las disposiciones del Derecho Colombiano, los principios mutualistas, el estatuto y los reglamentos.

La base de la Asociación Mutual son sus asociados, es decir, las personas naturales o jurídicas previstas por la Ley, que cumplan con las condiciones y requisitos que señala el Estatuto y que adquieren su calidad de asociados quienes estén debidamente inscritos en el registro social. Se entenderá adquirida la calidad de asociado, a partir de la fecha en que el interesado sea aceptado por la Junta Directiva.

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