3 de junio de 2013

10. LAS IDEAS ANARQUISTAS Y DEL SOCIALISMO UTÓPICO LLEGAN A COLOMBIA

Décima entrega del ensayo: ASOCIACIONES MUTUALES. ¿SERÁ EL MUTUALISMO COLOMBIANO UNA ALTERNATIVA REAL PARA LOS SECTORES POBRES Este ensayo del Autor FABIO ALBERTO CORTÉS GUAVITA, se está publicado semanalmente los días jueves por capítulos para su colección.

Las ideas libertarias de Europa llegan a Colombia en 1886 siendo las más extendidas en un primer momento las del mutualismo de Proudhon, a partir de ellas los artesanos y otros trabajadores se organizaron en las llamadas sociedades democráticas cuyo germen daría pie a lo que posteriormente se denominarán asociaciones mutuarias.

Vale la pena observar como a Colombia las ideas de Proudhon fueron llegando de manera abierta al decir de Silvio Gesell,

En el orden social es la mutualidad la fórmula de la justicia. El mutualismo está expresado en el lema: Haz por los demás lo que tú quieras que ellos hagan por ti". En el lenguaje de la economía política esto significa: Cambiar los productos por otros. ¡Compraos mutualmente vuestros productos! Toda la ciencia social consiste en la organización de las relaciones recíprocas. "Dad al organismo social una circulación perfecta, es decir, un intercambio exacto y regular de productos por productos, y la solidaridad humana estará afianzada, el trabajo organizado. (GESELL, 2009, pág. 44)

No dista este pensamiento de la idea de Durkheim en torno a la solidaridad orgánica cuando se entiende que la producción organizada bajo parámetros de cooperación y ayuda mutua se pueden enmarcar en tal pensamiento sociológico, sin embrago no todos los sectores aceptaron estas ideas.

Este pensamiento es aceptado en la producción y la propiedad de la tierra, peso fue negado frente a al papel que jugaría el dinero en la sociedad y fue tema central del debate histórico entre los seguidores del mismo Proudhon, de Bakunin y sus ideas de anarquismo y el mismo Marx en sus planteamientos comunistas. Hoy es interesante ver en el nuevo marco de la desaparición del dinero, por lo menos en la forma como lo conocieron los ideólogos citados, y pareciera que el mundo gira en torno a una nueva forma de ver el trueque para lo cual cobra inusitado valor el pensamiento de Proudhon. (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008, pág. 19)

De otra parte se dice que a Colombia fue traída la idea mutualista por los misioneros españoles, quienes en las parroquias establecieron el auxilio mutuo, donde los pobres pagaban unas cuotas para crear un fondo común, y cuando alguien fallecía, se hacía uso de este fondo. Esta idea fue aprendida por sectores pobres de la población que empezaron a crear fondos con el objeto de brindarse ayuda recíproca, haciendo énfasis en los auxilios funerarios, creándose entre otros, la Sociedad Católica, fundada en Bogotá en 1838; la Congregación de Obreros de San José, fundada en Medellín en 1946; la Sociedad Santa Cruz fundada en Caldas (Antioquia) y el Coro Andante del Corazón de Jesús, fundado en Rionegro (Antioquia).

Para evitar recurrir a la mendicidad y lograr un entierro digno, el 6 de julio de 1864, 39 artesanos fundaron la Sociedad Caridad en Bogotá, a la cual le otorgan personería jurídica el 8 de mayo de 1889. Se oficializa así, la primera sociedad mutual con personería jurídica creada en Colombia, cuyo objetivo principal era prestar ayuda a los afiliados en casos de enfermedad o muerte. El requisito para ingresar era profesar la religión católica. En 1959 sus integrantes actuaban en el aniversario de la Federación Nacional de Mutuarias . (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008, pág. 19)

Qué pasó con esta entidad al transcurrir del tiempo lo dice un comentario que se, encuentran en la revista El Mutuario por los años 80.

Los componentes actuales de la Sociedad de Caridad (Auxilio Mutuo), son igual que sus fundadores, artesanos en todas las profesiones, los cuales no tienen las prestaciones que las normas legales establecen para los trabajadores asalariados, pues no están afiliados al seguro social, ni a ninguna Caja de Previsión, precisamente por su condición de trabajadores independientes y se hallan al margen de la ley, toda vez que el Estado no ha organizado ninguna institución que los beneficie (Quijano Suarez, 1980, pág. 23)

Siguiendo esta misma orientación, se crearon a finales del siglo XIX sociedades mutuarias en diferentes regiones del país: Manizales, Cúcuta, Bucaramanga, Medellín, Rionegro, Sonsón, Bogotá y otras ciudades. Estas organizaciones de fondos para la ayuda, tenían como fin esencial los auxilios para los entierros y se arraigaron y desarrollaron entre la población urbana pobre de las ciudades, especialmente en Bogotá y Medellín, donde empezó a surgir el desarrollo industrial. Eran organizaciones de vecinos con mínima infraestructura administrativa, que funcionaban en el anonimato sin ser tenidas en cuenta para políticas oficiales de desarrollo comunitario; hasta que en 1989, se expidió el decreto 1480, el cual reglamentó todas las modalidades de auxilio mutuo o entidades mutuales existentes bajo la forma jurídica de asociación mutualista.

En el año 1979 se afirmaba en la Revista El Mutuario de la existencia de 340 mutuales en Bogotá y la Federación Nacional de Sociedades Mutuarias de la época (que había sido creada en el año de 1959 por 21 sociedades) contaba en sus filas con 46 afiliadas, es decir un 13.5% de las existentes.

Lo que muestra, como siempre, que el mutualismo no es dado a la integración y parece que su destino es el de la insolidaridad, en referencia de Gonzalo Pérez en la obra Mutualismo y Economía Social publicado en el año 1991. Según se deduce de un epílogo que cuenta la terminación de la obra en dicha fecha, ya que desafortunadamente la obra no tiene fecha de publicación.

La obra de Pérez Valencia de manera estructurada hace un recorrido por el trasegar del mutualismo colombiano de manera crítica y descarnada entre el deber ser y lo que se dejó de hacer hasta el año de 1991, lamentablemente las conclusiones y enseñanzas de esta obra no fueron tenidas en cuenta por ninguno de los dirigentes de esa época y la siguiente.

Desgraciadamente lo que pasó posteriormente es peor de lo que narraba Pérez Valencia, a continuación se extractan algunos de sus comentarios y afirmaciones para que formar una idea de lo que pasaba en la dirigencia del mutualismo por aquellas épocas y como lo que ocurre actualmente es producto del desconocimiento de tales hechos para que la historia no se repita.

Al referirse al frustrado intento de publicar una cartilla básica en el antiguo DANCOOP, dice Pérez Valencia: “Frustrado por razones de odios personales de dirigentes que no han cobrado conciencia de la dimensión humana y social de un proyecto de organización asociativo” (Pérez Valencia, 1991, pág. 170)

Se hace cierta la frase de Gonzalo Pérez en su obra Mutualismo y Economía Solidaria cuando dice: “... pesa mucho la cultura de la insolidaridad, que propugna por el individualismo en la solución de los problemas; ha pesado mucho, la falta de un sistema educativo que forme, capacite e informe del proyecto histórico del mutualismo” (Pérez Valencia, 1991, pág. 234)


Próxima entrega COFRADÍAS Y SOCIEDADES DEMOCRÁTICAS: germen de la mutualidad en Colombia 

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