29 de mayo de 2013

13. LA UTOPÍA COMO VALOR PARA PREPARAR LA TRAVESÍA DE LA REINVENCIÓN

Décima cuarta entrega de la obra ACCIÓN DEL LÍDER POLIVALENTE. 
Autor. FABIO ALBERTO CORTÉS GUAVITA

Es necesario dar una mirada retrospectiva a la Utopía, con mayúscula, pues mayúsculo es el entendimiento que el ser debe aplicar a su pensamiento. Baste iniciar esta definición con el verso del poeta cantautor Joan Manuel Serrat cuando reza “¡Ay! Utopía, incorregible que no tiene bastante con lo posible” Algún autor afirmó que no hay nada más peligroso que convertir a una Utopía en una fantasía, pues se le socava la esperanza, su sueño, y se le hace imposibles generar su propio desarrollo, lo cual en otras palabras significa pasar del sueño a la acción, hay que hacer hasta lo imposible para alcanzar ese sueño.

Si bien el término fue creado por el político y pensador inglés canonizado como santo Tomás Moro,  en su obra dada a luz publica en el año de 1515 en la ciudad de Lovaina, hoy Bélgica, esta obra originalmente escrita en latín fue reconocido como una de las más importantes del humanismo europeo. La palabra utopía significaba lugar que no existe en referencia con la isla ideal descrita en su obra, la importancia social y política de esta obra fue la concepción de un gobierno perfecto en una hermosa isla en la cual los intereses de los individuos se someten a los de la sociedad en su conjunto, en un marco de tolerancia religiosa, de enseñanza universal y en el cual la tierra les pertenece a todos.

Pese a su origen la palabra se debe reinventar con una nueva acepción y concepción, en un reto de alcanzar lo que para algunos puede ser imposible o irrealizable. La  Utopía no puede ser algo imposible de lograr, debe ser un lugar al cual llegar, después de una larga jornada, después de recorrer caminos espinosos, no importa cuanto se sufra pero llegar, y coronar con el éxito la jornada inmensa de soñar la realidad, ¡pues quien sueña, tiene esperanzas y quien tiene esperanzas está vivo!
Impulsores de la teología de la liberación
 Cabe señalar en el marco de las Utopías, y, en primera instancia, la Utopía  de la Teología de la Liberación como punto de encuentro entre la espiritualidad del cristianismo y la base social del marxismo en un entender del Evangelio como la lucha en favor de los pobres, la preocupación de Dios por la pobreza en alianza con el mensaje de Jesucristo, el concepto de un nuevo reino y una nueva tierra para todos, para esa gran mayoría que lucha por su propia esperanza y un marxismo preocupado por la igualdad económica a partir de la revolución social y la conciliación de elementos en busca de una moral que reivindique al ser como lo esencial y consecuentemente el respeto por los derechos humanos y el derecho internacional humanitario.

Dentro de este contexto es justo realizar un paralelo entre dos argumentaciones de la moral[1], una por cada una de las teorías mencionadas, qué piensa el cristianismo desde la moral, qué propone el marxismo y cual puede ser el punto de encuentro, veamos. El ejemplo más significativo de la moral cristiana quizá se vea desde lo que es:

“La prudencia, la templanza, la fortaleza y la justicia, entendidas estas así: la prudencia como el saber lo que debemos hacer, decir y evitar,  tomando consejo del que sabe y actuando sin precipitarse; la templanza como la moderación en todos los ordenes; la fortaleza como saber sobrellevar el sufrimiento con paciencia, sin renegar, luchando con valor contra las dificultades; y la justicia para dar a cada cual lo que merece, recordando la sentencia ‘dar a DIOS lo que es de DIOS y al Cesar lo que es del Cesar’ así el hombre a través de  ella encontrará su recompensa al final de su vida terrena, allí no existe esclavitud, ni ignorancia, sólo puede haber igualdad para todos mis hermanos. El cristianismo que han desarrollado los discípulos ofrece al hombre unos principios morales que por venir de Dios son imperativos, absolutos e incondicionales”

En contraste con esta posición el marxismo plantea un mundo mejor pero en lo terreno, veamos:

“La moral vista en el contexto de la superestructura ideológica, cumple con una función social, es decir, castiga las relaciones de acuerdo con los intereses de la clase dominante. La moral es clasista desde el mismo momento en que la sociedad se dividió en clases. En una misma sociedad cohabitan diferentes morales, a cada clase corresponde una moral. Es por ello que si no se dan unas condiciones objetivas para que exista una moral válida para toda la sociedad, no puede existir un sistema moral válido en el tiempo y en el espacio”.

“Ahora bien  cuando se presenta un cambio en las relaciones de producción, se requiere de una nueva moral. El cambio que vislumbramos en este orden de ideas es el de una sociedad socialista en la cual las relaciones no se encuentren enajenadas. Allí la necesidad de la moral es obvia, dado que esas nuevas virtudes que conlleva la transformación de las viejas estructuras por unas nuevas, deben contar con una nueva moral”.

El punto de encuentro bien ha sido planteado por la teología de la Liberación.
  
La Globalización social del mundo, una Utopía de la vida, bien se puede ver como:

“Un mundo que convive en paz, en el cual todos sus recursos están orientados hacia el servicio común, en donde impera una misma ley y una misma justicia y la solidaridad reina como distintivo”[2]

La Utopía del amor de Jesucristo quien con base en el Amor desarrolla toda su teoría cristiana, en la búsqueda de una mejor vida más allá de la muerte, la cual solamente se logra si se tiene la Fe suficiente. Jesús siempre pregonó a favor de los pobres y de la justicia social con base en el amor. 

“Dios, Justo y Santo exige la Justicia social. Volver a una sociedad igualitaria y fraternal: Jer 34, 8-19. El rico es un opresor: Is 5, 8-9; Mi 3. 9-11; Mi 2,9. La desigualdad, fuente de violencia: Is 5,7: Ez 22, 23-25; 24, 6-8; Am 5, 7-13; Mi 2, 1-5. Las leyes injustas: Is 10, 1-2; Am 5,7”[3]

Finalmente la Utopía de SER, cada uno debe tener su propia utopía de vida y las empresas de igual manera su sueño en la VISIÓN DE FUTURO, hay que conjugar estos dos sueños en uno solo para triunfar en lo personal y en lo empresarial. Lo importante es tener en cuenta la importancia de la utopía como el reto a lograr, como esa motivación que debe guiar nuestros pasos en pos del éxito. Y entender esa utopía como un VALOR a defender, a poner en práctica y verlo como la base de la preparación para iniciar la travesía de la reinvención.

Así las cosas, se llega a un nuevo concepto, como elemento sine qua non para alcanzar la Utopía:  LA FE.


Próxima entrega "LA FE" como valor necesario para poder preparar la travesía de la reinvención

[1] CORTÉS GUAVITA, Fabio Alberto. Sí, Mataras y otros cuentos. Edición de prueba, Gestar Editores. Bogotá, Colombia 2002
[2] LEÓN ESCOBAR, Guillermo, Conferencia Internacional “La economía solidaria frente a los retos del Siglo XXI” Bogotá, junio de 1995
[3] LA BIBLIA, Editorial Verbo Divino. Pamplona, España. 1972. Enseñanza Bíblica 54 p. 18

AUTONOMÍA PARA LA INCLUSIÓN, VEREDICTO 4


Por Fabio Alberto Cortés Guavita

La autonomía de gestión y la independencia respecto a los poderes públicos; Este principio cuenta con una gran incomprensión en los diferentes sectores del estado, hay quienes lo ven como un peligro y otros lo interpretan de acuerdo con sus conveniencias.

Debe ser visto en el sentido del respeto mutuo entre poderes, así como en una democracia -así sea restringida- el poder legislativo, el judicial y el ejecutivo cuentan con sus propias áreas de desempeño, y si bien se necesita de la interacción y sinergias, no se debe confundir con la invasión del uno en el espacio del otro. De igual manera el estado debe respetar la autonomía de las entidades solidarias y no inmiscuirse con decretos reglamentarios que van más allá de sus funciones de fomento o de control, como en el caso los recursos de educación solidaria.

Al interior de las organizaciones populares se tiene que ver como la posibilidad de tener más agilidad para adecuarse a las nuevas circunstancias para el desarrollo pleno de la capacidad gerencial en los niveles de dirección, reformulando el sistema de relaciones existentes entre el sector solidario y el estado. La solidaridad empresarial, contractual y popular funciona como un proceso mediante el cual las empresas solidarias deciden responsablemente la prestación de sus servicios con el ejercicio de los recursos propios; humanos, técnicos y económicos, define su estructura administrativa y los niveles de remuneración del personal cuya fijación no pude ser competencia de otras instancias, para cumplir más eficaz y eficientemente con sus propios objetivos estratégicos.

Supone la implementación de un sistema de evaluación, de seguimiento y de autocontrol que pone énfasis en los resultados sociales y económicos, para lo cual es necesario establecer indicadores de gestión. De esta forma, la evaluación se convierte en apoyo sustancial de las funciones de dirección.

Independencia de gestión en atención al interés público y comunitario debe representar la libertad de acción, estos dos aspectos son un principio esencial. Para ello, deben encontrar formas de diversificar sus fuentes de servicios en un marco de comercio justo. En este sentido vale acotar que los emprendimientos de los más desprotegidos deberían contar con financiamiento público toda vez que es responsabilidad del Estado garantizar el fomento de la economía solidaria -por lo menos eso cree uno cuando lee la constitución- es un derecho de los habitantes de nuestro país gozar del acceso y la inclusión al crédito, al trabajo digno, a la paz, sin entrar en la dinámica del mercado y la “competitividad” ni desviar su responsabilidad de servir a las necesidades del público en general, más allá de los intereses políticos y económicos de algunos grupos influyentes ajenos al interés común.

. ¿GESTIÓN DESINTERESADA?. VEREDICTO 3


Autor: FABIO ALBERTO CORTÉS GUAVITA

La gestión desinteresada: cualquier excedente es puesto al servicio de los fines y reinvertido o distribuido, según el deseo de sus miembros, mediante creación de empleo, actividades, nuevas empresas, bonificaciones sobre el capital invertido, servicios a los miembros, actividades socioculturales, etc.

Partiendo del principio de la buena fe quienes organizan una cooperativa buscan el bien común, pero muchas veces el egoísmo individualista generado por una deformación del capitalismo hacen que estos líderes vean más allá y quieran sacar provecho de los resultados y desde otra óptica vemos como el incentivo del aporte es sano y busca de alguna manera satisfacer tal deseo de acumulación del ser humano. El problema está cuando se mira la situación en el contexto de clase, son acaso los integrantes de la mayoría de las entidades solidarias personas de estrato uno y dos? No, en su mayoría no es ese el caso y no lo son sencillamente porque no pueden serlo, unas veces por efectos de la ley, por ejemplo: cómo hacen los sectores más desprotegidos para crear una cooperativa de ahorro si no cuentan con los cerca de mil millones de pesos para crearla, otras veces por cuanto quienes crean estas entidades no ven en la base de la pirámide más que pobreza, sin atractivo de negocio.

¿Cuál es el papel del mutualismo desde esa perspectiva? Primero hay que decir que el mutualismo no se ejerce en Colombia, existen unas pocas asociaciones mutuales que no dedican su trabajo realmente a desarrollar mutualismo, son contadas las excepciones y me refiero fundamentalmente a Bogotá, pueden existir unas 100 organizaciones, pero si hay 5 con plan de desarrollo y acciones orientas a prestar servicios en los sectores de estrato 1 y 2 sería ganancia, por eso hay que reinventarlo desde sus principios y valores.

El espacio del mutualismo está en los estratos uno y dos fundamentalmente y en algunos casos hasta en el tres, claro esto hace que quienes se dicen dirigentes solidarios se pregunten y qué negocio vamos a hacer allá, ese no es espacio para nada, no hay dinero. Pues bien yo aseguro que la mutual es el mejor modelo para trabajar con los más desprotegidos por aquellos excluidos de todo; cuál es el ámbito de seguridad alimentaria en estos estratos, en cuanto a inclusión al crédito será que un pobre desempleado y sin con que comer va a tener cuentas en bancos o cooperativas, o en un modelo que dice ser el de las oportunidades. Cuál el trabajo en áreas del medioambiente, del reciclaje y así podríamos ver que en todos los ámbitos de necesidad existen posibilidades para el modelo mutualista.

De dónde sacamos el capital semilla para iniciar los grandes proyectos y la respuesta es difícil, pues a nadie interesa hacer negocios con los pobres, porque aún no se entiende que desde esa óptica de la inversión de la pirámide que habla el sector capitalista, ellos si lo ven como negocio, y las organizaciones solidarias no ven que allí podrían realizar esa responsabilidad social empresarial que tanto se pregona, y que poco se practica.

El sector bien podría entonces invertir sus excedentes y orientar sus fondos de solidaridad a generar un verdadero movimiento de economía solidaria popular que reivindique el derecho al trabajo con ingreso digno, a la recreación, al deporte a la obtención de microcréditos para pequeños emprendimientos, a un alimentación ajena a químicos, a una agricultura verde y urbana; soluciones hay muchas y la mutual repito es la mejor opción por cuanto al no tener aportes no hay descapitalización si se van los socios, otros llegan y la empresa se mantiene patrimonialmente fuerte, eso es pensar en la sostenibilidad del proceso. Una reflexión más.

CAPÍTULO 6. UN MUNDO INCLUYENTE PARA VIVIR EN ARMONÍA GUÍA DE ECONOMÍA SOCIAL Y SOLIDARIA. Por Fabio Alberto Cortés Guavita

"La Economía Social y Solidaria no inscribe plenamente su acción en una economía de mercado, a la que se esfuerza en aportar correcciones sociales"
Fabio Alberto Cortés Guavita
Gerente FUNGESTAR. Bogotá, Colombia

La Economía Social o la Economía Solidaria, esta aparente dicotomía es abordada en los diferentes países con sus propias particularidades, siendo más universal el primero de los términos. Si nos adentramos en los vericuetos de sus componentes seguramente llegaremos a una conclusión y es que se debería hablar de ECONOMIA SOCIAL Y SOLIDARIA, pues si bien es cierto que aparentemente los dos términos podrían ser considerados sinónimos no lo son en estricto sentido y más bien son términos complementarios e incluyentes.

Acéptese o no, en Colombia está fraccionado el sector desde el momento en el cual los legisladores concibieron la idea de la Economía Solidaria al margen de las otras instituciones que hace parte de lo Social y Solidario. Para una mayor claridad es necesario entender que son múltiples las figuras empresariales y sociales que integran este sector y todas se preocupan por salvaguardar su especificidad y mantener su unidad, pero desafortunadamente cada subsector por su lado sin entender la importancia de la integración y dando mayor importancia a la "competencia" propia del sistema capitalista neoliberal y ajeno al desarrollo de lo Social y Solidario, no puede haber compatibilidad en estos criterios pues mientras el neoliberalismo pontifica y tiene cómo fin único la consecución de utilidad económica y la rentabilidad del capital, lo social y solidario tiene como misión la obtención de réditos sociales en los cuales el único beneficiado debe ser el ser humano.

Al afirmar lo anterior es importante reconocer que ello no puede reñor con los criterios de empresarialidad que deben tener las entidades sociales y solidarias dentro de un manejo que permita el desarrollo del Mercadeo Social y la Gerencia Social en los cuales prima el ser y su entorno, y su esencia es la producción y comercialización de bienes y servicios que no afecten al hombre en su salud ni a su entorno ambiental, para no devastar el mundo, objeto de destrucción por parte del neoliberalismo voraz que nos afecta a todos sin distingo de credo.

Ahora bien, hay que distinguir el origen de lo social y lo solidario con el nacimiento de las organizaciones sociales y solidarias, pues son diferentes en el tiempo y en el espacio, lo social y solidario como valores primigenios del ser nacieron con él, por eso es sabio retomar la vieja metáfora según la cual el hombre es un animal social y entender que la ayuda mutua, esencia de la solidaridad, existe desde los albores de la humanidad.

Cabe señalar que otra cosa es el origen de las organizaciones, las cuales fueron creadas por el hombre como resultado de una necesidad histórica de resolver problemas que le fueron causados por el nacimiento y desarrollo del capitalismo salvaje; en primer término se puede afirmar que el punto de partida de las organizaciones sociales y solidarias se da en el contexto de la lucha social y la finalidad de todas no es otra que la protección de sus asociados o afiliados.

A mi modo de ver, hoy en día la Economía Social y Solidaria no inscribe plenamente su acción en una economía de mercado, a la que se esfuerza en aportar correcciones sociales, por eso es importante partir de unos principios universales que unifiquen el contexto del trabajo. No se puede desconocer el aporte a este aspecto dado por la comunidad europea cuando en desarrollo de la Unión Europea fijaron y aprobaron un documento base de principios universales en el cual trabajaron, declararon y acataron las cooperativas, las mutualidades, las asociaciones y las fundaciones, el 24 de septiembre de 1999 y los principios mutualistas como esencia de la doctrina que permita tener un mundo incluyente para vivir en armonía.

CAPÍTULO 5. Que es una cooperativa en Colombia.GUÍA DE ECONOMÍA SOCIAL Y SOLIDARIA. Por Fabio Alberto Cortés Guavita

Autor. FABIO ALBERTO CORTÉS GUAVITA
Quinta entrega de la serie la Serie Economía Social y Solidaria, se publica todas las semanas un nuevo capítulo de , para su colección.

Datos tomados de la página de CONFECOOP COLOMBIA.
Por mandato el Estado tiene la obligación de proteger y promover las formas asociativas y solidarias de propiedad, tal como lo establecen los artículos 58, 64 y 333 de la Carta Política. Estos mandatos han sido desarrollados, entre otros, por el artículo 2º de la Ley 79 de 1988 y el artículo 3º de la Ley 454 de 1998.

Tenemos dos formas de constituir una cooperativa, bien sea por escritura pública o documento privado. El documento privado corresponde al acta de asamblea de constitución, que deberá estar suscrita por todos los asociados fundadores con su identificación, el domicilio y el valor de los aportes iniciales.

En la asamblea de constitución serán aprobados los estatutos y se nombran en propiedad los órganos de administración y vigilancia. El consejo de administración designado nombrará al representante legal de la entidad, quien se encargará de adelantar los trámites para el registro de la cooperativa en la cámara de comercio y la Junta de Vigilancia opera a parir del registro oficial de la entidad.

El número mínimo de fundadores es de veinte (20), salvo las excepciones consagradas expresamente en la ley para algunas cooperativas. Los asociados fundadores de una cooperativa deben acreditar la educación cooperativa con intensidad no inferior a veinte (20) horas, impartida por una entidad autorizada por la Unidad Administrativa Especial de Organizaciones Solidarias, de acuerdo con el Decreto 4122 de 2011.


Los requisitos mínimos que se deben incluir en e documento de constitución de una cooperativa son los siguientes:


v    El nombre, identificación y domicilio de las personas que intervienen.
v    El nombre de la entidad.
v    La clase de persona jurídica.
v    El objeto.
v    El patrimonio y la forma de hacer los aportes.
v    La forma de administración con indicación de las atribuciones y facultades de quien tenga a su cargo la administración y representación legal.
v    La periodicidad de las reuniones ordinarias y los casos en los cuales habrá de convocarse a reuniones extraordinarias.
v    La duración precisa de la entidad y las causales de disolución
v    La forma de hacer la liquidación una vez disuelta
v    Las facultades y obligaciones del Revisor Fiscal, si es del caso.
v    Nombre e identificación de los administradores y representantes legales.
La cooperativa adquiere su legalidad cuando se realice su registro en la Cámara de Comercio con jurisdicción en el lugar del domicilio principal.

El registro e inscripción de ciertas cooperativas que realizaba directamente la Superintendencia de la Economía Solidaria, como las de trabajo asociado y las que ejercen la actividad educativa, fue trasladado a las cámaras de comercio, de acuerdo con el artículo 146 del Decreto Ley 019 de 2012, lo que significa que, en adelante, son dichas cámaras las encargadas del registro e inscripción de todas las cooperativas, en los mismos términos y con las mismas tarifas previstos para el registro mercantil.

El mismo artículo establece dos grupos de entidades que deben cumplir con el requisito de obtener autorización o reconocimiento, en forma previa a su inscripción: 1) las que manejen, aprovechen o inviertan recursos de asociados o de terceros, y 2) las que desarrollen cualquier actividad que requiera autorización o reconocimiento especial.

El primer grupo se refiere a las cooperativas que ejercen la actividad financiera; en el segundo grupo se incluyen las de educación,  transporte, vigilancia y seguridad privada, y trabajo asociado, entre otras, las cuales, por la naturaleza del servicio prestado, deben obtener una autorización especial para el desarrollo de la respectiva actividad, como requisito previo a su registro e inscripción en la cámara de comercio.

Cooperativas que desarrollan la actividad financiera:

En el caso de la actividad financiera, por ser ésta de interés público, requiere la previa autorización de las entidades estatales encargadas de su control y vigilancia, esto es, de la Superintendencia de la Economía Solidaria o Superintendencia Financiera. Dicha autorización será impartida cuando se acredite el monto de aportes sociales mínimos que se exija para este tipo de entidad, y se cumpla con la totalidad de los requisitos legalmente establecidos.

De acuerdo con la Ley 454 de 1998, se entiende por actividad financiera la captación de depósitos, a la vista o a término, de asociados o de terceros, para colocarlos nuevamente a través de préstamos, descuentos, anticipos u otras operaciones activas de crédito y, en general, el aprovechamiento o inversión de los recursos captados de los asociados o de terceros.

La prestación de servicios de carácter financiero, puede llevarse a cabo a través de una de las siguientes modalidades:
Cooperativas de ahorro y crédito. Son organismos especializados que ejercen la actividad financiera exclusivamente con sus asociados y están sometidas al control y vigilancia de la Superintendencia de Economía Solidaria.
Cooperativas Financieras. Son organismos especializados que prestan sus servicios no sólo a sus asociados sino también a terceros; su control y vigilancia le corresponde a la Superintendencia Financiera.
Cooperativas multiactivas y cooperativas integrales con sección de ahorro y crédito. Prestan los servicios financieros sólo a sus asociados y se encuentran sometidas al control de la Superintendencia de Economía Solidaria

Cooperativas de trabajo asociado:

Son organizaciones que asocian personas naturales que simultáneamente son gestoras de la empresa, contribuyen económicamente a la cooperativa y aportan en forma directa su capacidad de trabajo para el desarrollo de actividades económicas, profesionales o intelectuales, con el fin de producir en común bienes, ejecutar obras o prestar servicios para satisfacer las necesidades de sus asociados y de la comunidad en general.

Se constituyen con un número mínimo de diez (10) asociados y tienen por objeto social generar y mantener trabajo para los asociados de manera autogestionaria, con autonomía, autodeterminación y autogobierno.

Las cooperativas de trabajo asociado cuya actividad sea prestar servicios de salud, transporte, vigilancia y seguridad privada, y educación, deberán ser especializadas en la respectiva rama de la actividad, es decir, no pueden desarrollar actividades diferentes. (Decreto 4588 de 2006)

El registro e inscripción de las cooperativas de trabajo asociado lo realizan las cámaras de comercio, de acuerdo con el Decreto Ley 019 de 2012. Para llevar a cabo este registro es necesario obtener previamente la aprobación de los regímenes de trabajo asociado y de compensaciones, por parte del Ministerio del Trabajo, y la autorización de la Superintendencia que ejerce control y vigilancia sobre su actividad.

7. SOLIDARIDAD CONTRACTUAL ALTERNATIVA MUTUALISTA (Profundizando a E. DURKHEIM)

Séptima entrega del ensayo: ASOCIACIONES MUTUALES. ¿SERÁ EL MUTUALISMO ALTERNATIVA PARA 
SALIR DE LA POBREZA EN COLOMBIA? Este ensayo del Autor FABIO ALBERTO CORTÉS GUAVITA, se está publicado semanalmente  por capítulos para su colección.

Retomando a Durkheim, cómo aplicaría el concepto de la solidaridad contractual en el devenir de mutualismo como posibilidad o alternativa para los sectores pobres de la población y como se desenvuelven las relaciones de la división del trabajo. La razón la da Durkheim a continuación:

“En efecto, las relaciones contractuales se desenvuelven, necesariamente, con la división del trabajo, puesto que ésta no es posible sin el cambio del cual el contrato es la forma jurídica. Dicho de otra manera, una de las variantes importantes de la solidaridad orgánica es la que podría llamarse solidaridad contractual. Es, sin duda, falso creer que todas las relaciones sociales pueden reducirse a contrato, tanto más cuanto que el contrato supone algo distinto de lo que por sí sólo implica; existen lazos especiales que tienen su origen en la voluntad de los individuos.”

De acuerdo con estos postulados las relaciones de la división del trabajo en la solidaridad debería tener forma jurídica, eso es el acuerdo solidario devenido del criterio del acto solidario.

No se puede aceptar que toda relación social se reduce a un contrato pues sería desconocer todo lo que debe darse al interior de la organización y al manejo de unas relaciones que deben tener al ser humano por encima del capital económico. Pero si podríamos hablar de un consenso de un cierto género que se expresa en los contratos y que representaría para los asociados un factor importante del consenso general.

Esta premisa debe entenderse de manera integral, es decir, la solidaridad implica responsabilidad y esta engendra la solidaridad. Las personas buscan el apoyo asociativo para resolver conflictos, problemas y estos no pueden quedar ocultos en el ejercicio de la solidaridad, eso no sería responsable con la sociedad.

En este contexto la empresa social y solidaria debe responder a exigencias internas y externas, las primeras de su propia estructura y objetivo y las segundas de los ideales de los asociados. Esto se tiene que integrar de manera solidaria y contractual. El postulado de la igualdad entre los seres humanos plantea como una unidad riesgosa y protectora dos aspectos de aparente contradicción; la competencia y la solidaridad, pero, si tomamos esta última en el sentido contractual comunitario podríamos aplicar la competencia entendida no como la voracidad de los postulados neoliberales sino como la forma de superarse en armonía y ayuda mutua.

Para ver la posibilidad de alcanzar resultados es necesario profundizar a Durkheim cuando afirma en su obra criterios de libertad en lo contractual, en la misma forma que la legislación contempla que el ingreso a las asociaciones mutuales debe ser libre y autónomo y que así mismo su retiro no puede ser coartado por nadie.

Entonces, para que ese resultado se alcance no basta que la autoridad pública vele por el mantenimiento de los compromisos contraídos; es preciso también que, al menos en la mayoría de los casos, sean sostenidos espontáneamente. Si no se observaren los contratos más que por la fuerza o por miedo a la fuerza, la solidaridad contractual sería singularmente precaria. Un orden meramente exterior disimularía mal estados de violencia muy generales para poder ser indefinidamente contenidos. Pero, se dice, a fin de que no sea de temer ese peligro, basta con que los contratos se consientan libremente. (DURKHEIM)

La solidaridad vista como una relación contractual que se resuelve, necesariamente, en la división del trabajo, es algo totalmente racional en una empresa solidaria, entendida como lo decía Emile Durkheim en su obra La División del Trabajo Social, como una parte del derecho y a su vez una parte de la solidaridad orgánica. Las relaciones de la división del trabajo en la solidaridad deben tener forma jurídica, eso es el acuerdo solidario devenido del criterio del acto cooperativo ampliándolo al espectro de todo lo social y solidario, para el caso colombiano.

De esta manera toma forma la idea de ver un mutualismo enmarcado en una teoría sociológica que hace del ser humano la esencia del modelo y se contrapone frontalmente al actual sistema que rige el mundo. Ahora bien, al observar la responsabilidad del Estado.

La responsabilidad del Estado para pagar su deuda social, partiría entonces de entender que la solidaridad tienen momentos o instancias y que el primero de ellos es la caridad, cuando las condiciones de extrema pobreza en nuestro país no permiten romper el círculo vicioso, al no poder adelantar un emprendimiento porque no hay capital semilla, y no poder trabajar por falta de ese emprendimiento, pero no quedarse allí, dar el siguiente paso al permitir el acceso de los pobres al sistema de crédito con un modelo como el de banco de los pobres y apoyar de manera definitiva la creación de pequeños negocios a través de los cual el mutualismo apoye sus asociados y les dé la posibilidad de generar mínimo el empleo del asociado y su núcleo familiar más cercano.

Es pues, la definición de la solidaridad contractual, la que posibilita que el mutualismo en particular y la Economía Solidaria en general pudieran aplicar tales definiciones y conceptos en pro de su propio desarrollo.

Sentada esta definición, diremos que el contrato no se halla plenamente consentido sino cuando los servicios cambiados tienen un valor social equivalente. En esas condiciones, en efecto, recibe uno la cosa que desea y entrega la que proporciona a cambio, en reciprocidad de valores. Este equilibrio de las voluntades, que comprueba y consagra el contrato, se produce, pues, y se mantiene por sí mismo, ya que no es más que una consecuencia y otra forma del equilibrio mismo de las cosas. (DURKHEIM)

Esos “servicios cambiados” estaría plasmados en la definición de mutualismo originada en el decreto 1480 de 1979 cuando dispone que los asociados a una mutual pagan unas contribuciones y que estas no son devolutivas ya que solamente pueden retornarse en servicios, ese es el concepto de la legislación y el espíritu mutualista.


PRÓXIMO CAPÍTULO "GÉNESIS DEL MUTUALISMO."


6. SOLIDARIDAD Y CONCIENCIA COLECTIVA. Emile Durkheim

Sexta entrega del ensayo: ASOCIACIONES MUTUALES. ¿SERÁ EL MUTUALISMO ALTERNATIVA PARASALIR DE LA POBREZA EN COLOMBIA? Este ensayo del Autor FABIO ALBERTO CORTÉS GUAVITA, se está publicado semanalmente  por capítulos para su colección.

Son diversos los conceptos que se tienen acerca de la solidaridad, para algunos esta linda con la caridad y para otros no puede existir tal nexo. En verdad los dos hacen parte pero es necesario ver sus aristas y posibilidades.

Uno de los pensadores y sociólogos más importantes que se ha detenido de manera puntual a estudiar y profundizar el tema de la solidaridad fue Emile Durkheim, quien en su obra más importante La División Social del Trabajo realiza un pormenorizado análisis de las categorías solidaridad mecánica y solidaridad orgánica, dejando en el marco de esta última una gran lección acerca de la solidaridad contractual, más adelante se hace referencia a este tema, el cual es puesto en la escena del mutualismo por mi obra Reinventando el Mutualismo ya citada en este estudio.

Según Durkheim, en las sociedades primitivas, la solidaridad surge de la conciencia colectiva y la denomina solidaridad mecánica es la identificación con un grupo social que se produce por las condiciones de igualdad, afirma que en su época se encontraba en boga la idea de comunidad en tanto los individuos tienen "cosas en común", que producen un fuerte compromiso.

Al referirse a las sociedades modernas, esa conciencia colectiva se hace más débil y la solidaridad que existe en ellas es orgánica, puesto que surge de las diferencias producidas por la división social del trabajo, que es en general la respuesta que el siglo XIX da a la pregunta sobre el origen de todo hecho social. La solidaridad es, más particularmente, por necesidad en este tipo de sociedades, en las que las pasiones son reemplazadas por los intereses.

Ejercer entonces la solidaridad, en la actualidad cuando el mundo se ha desarrollado de tal manera que la pugna por el poder económico hace que los modelos económicos den primacía al rendimiento del capital por encima de los intereses del ser humano, sería más fácil si se logrará desarrollar la solidaridad contractual con base en los criterios de Durkheim cuando enfatiza en lo que es para él, la solidaridad orgánica en contraposición a la solidaridad mecánica.

Si, además, recordamos que, incluso allí donde ofrece más resistencia, la solidaridad mecánica no liga a los hombres con la misma fuerza que la división del trabajo, y que, por otra parte, deja fuera de su acción la mayor parte de los fenómenos sociales actuales, resultará más evidente todavía que la solidaridad social tiende a devenir exclusivamente orgánica. (DURKHEIM)

Es decir que en una organización mutualista la solidaridad mecánica no permitiría la consolidación real del sentimiento de ayuda mutua que requiere más del consenso que de la individualidad.

Para entender mejor estos conceptos es menester entender como esa diferenciación tiene un pasado que hace necesario remontar al pensamiento de Spencer citado por Durkheim en su obra.

Es verdad que, en las sociedades industriales de Spencer, lo mismo que en las sociedades organizadas, la armonía social deriva esencialmente de la división del trabajo. Caracterízala el consistir en una cooperación producida en forma automática, sólo por el hecho de perseguir cada uno sus propios intereses. Basta que cada individuo se consagre a una función especial para encontrarse, por la fuerza de las cosas, solidarizado con los otros. ¿No es éste el signo que distingue las sociedades organizadas? (DURKHEIM)

Vale la pena ver como esas “sociedades organizadas” en el siglo XX tuvieron dos opciones de enmarcar tal concepto, fundamentalmente en lo referente a la división del trabajo.

Es la especialización de determinados países, en el marco del sistema capitalista de economía mundial, en la producción, fundamentalmente, de uno o varios productos para su venta en el mercado mundial. Esta división del trabajo ha alcanzado su máximo desarrollo en el período del capitalismo monopolista, cuando se han establecido estrechos lazos económicos entre países muy diversos por sus condiciones naturales, por su desenvolvimiento económico y por la productividad del trabajo social. La división internacional del trabajo facilita el ascenso general de las fuerzas productivas de la sociedad y la utilización más completa de los recursos materiales de los países capitalistas sobre la base de los resultados obtenidos por la ciencia y la técnica. Al mismo tiempo, lleva inherentes hondas contradicciones, fruto de la naturaleza explotadora del capitalismo.

En el socialismo su esencia estriba en crear el sistema más racional y eficiente de distribución territorial de la producción en escala de toda la economía socialista mundial. La división socialista internacional del trabajo se lleva a cabo de manera consciente y planificada sobre la base de la plena igualdad de derechos y de la amistad fraternal entre los pueblos. Su desarrollo y perfeccionamiento contribuyen a utilizar en grado máximo los recursos de trabajo y materiales de los países socialistas. El objetivo de la división socialista internacional del trabajo consiste en elevar la eficiencia de la producción social, alcanzar altos ritmos de crecimiento de la economía y del bienestar de los trabajadores en todos los países del socialismo y en superar gradualmente las diferencias, históricamente formadas, en los niveles de desarrollo económico de los Estados socialistas; consiste en crear las premisas materiales para que dichos Estados pasen al comunismo más o menos simultáneamente, en el marco de una sola época histórica.

Al respecto afirmo: El mutualismo como lo dice su génesis histórica fue cuna conceptual del socialismo, hoy a pesar de quienes afirman que el socialismo fracasó yo creo que fracasó fue el modelo soviético por permitir la permeabilidad de la corrupción del capitalismo… desde esa perspectiva el mutualismo debe volver a sus fuentes originales y beber de la experiencia del socialismo puro para desarrollar un modelo que de su aporte en la configuración de una sociedad más justa y equitativa, con base en una división del trabajo como esencia de la solidaridad.


 Próxima entrega "SOLIDARIDAD CONTRACTUAL ALTERNATIVA MUTUALISTA"

27 de mayo de 2013

¿Por qué será que el capitalismo cuando se encuentra en crisis, vuelve sus ojos hacia la Economía Solidaria? Editorial 06 Revista Soldeamérica

Fabio Alberto Cortés Guavita *
Mayo de 2013. “La economía solidaria, orientada hacia la persona y su desarrollo, es una alternativa frente a la crisis económica internacional, particularmente la europea, afirmó el director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)”, Guy Ryder

Será acaso que el capitalismo va a entender de una buena vez que el ser humano esta por encima de la desmedida voracidad capitalista que arrasa con el ser y o despoja en aras de la competitividad, no creo tanta belleza. Simplemente “necesitan” mejorar su imagen y hacer uso de la “estrategia de RSE” tan cacareada y tan poco eficiente.

"En tiempos de crisis la austeridad es la respuesta más extendida, pero desde la OIT la consideramos un riesgo. En cambio, la economía solidaria ofrece seguridad y crea oportunidades de empleo en un marco sostenible", explicó Ryder al inaugurar en la sede la OIT unas jornadas de reflexión sobre el potencial y los límites de este tipo de economía.

Ajá, obviamente que la economía solidaria no es solamente eso seguridad y empleo, es mucho más, es la posibilidad del ser humano para solucionar los problemas que ese capitalismo que representa Ryder ha creado con el neoliberalismo fracasado.  Entonces tímidamente recuerdan la posibilidad del proteccionismo y allí encajan a la economía solidaria, pareciera que nos ven más como el remedio asistencialista y no como un modelo económico que realmente DEBE ser alternativa frente al decadente modelo capitalista y no el “apéndice” que le soluciona sus crisis.

Demos una mirada a la situación económica de Europa para entender porque la OIT dice lo que dice. En palabras de Niall Ferguson

Europa debe juzgarse en términos económicos, ya que sus propios criterios siempre han sido económicos. ¿Y cuál es el resultado? En la década de los cincuenta, la economía de la Europa integrada creció un 4%. En los sesenta, fue más o menos lo mismo.

En los setenta, el crecimiento fue del 2,8%; en los ochenta, descendió al 2,1%; en los noventa, sólo era del 1,7%: y así sucesivamente, hasta llegar a cero”

Se asegura que la relación integración vs. crecimiento fue inversamente proporcional, a mayor integración Europa disminuía en su crecimiento, el fracaso obedece a varios factores, entre otros podemos ver, que se basó en la unidad monetaria sin desarrollo laboral, en una unión entre desiguales en la cual se impone el más fuerte y ya vemos como la cuerda se rompió por la ms débil: Grecia, Irlanda, Italia, Finlandia, Portugal, Países Bajos y Bélgica, para no entrar en España.

Pues bien esta crisis requiere de soluciones definitivas y no las frágiles declaraciones de ver a la economía solidaria como el paliativo del  la coyuntura.

Si en realidad se reconociera la importancia de la Economía Solidaria se estarían trazando directivas de fomento mundial para nuestro modelo, fomento no “ayudas” coyunturales, fomento y desarrollo de la figura cooperativa y mutualista. Planes de Gobierno en los cuales se orienten POLÍTICAS de Estado de largo aliento y no reformitas para la coyuntura. Será que la legislación de economía solidaria se va a fortalecer con las tibias declaraciones de la OIT. Y lo más lamentable es el ECO de muchos de nuestros amigos de la economía solidaria que han visto en estas declaraciones timoratas de la OIT una panacea para nuestro sector, tamaño despropósito.

CODA. No se por qué el alboroto tan grande que se ha armado en torno a la creación de la Alianza Pacífico con México, Colombia, Chile y Perú. No es acaso una mala copia de lo que ya fracasó en la Unión Europea.

De otro lado Colombia ya perdio en el primer año de TLC con los EE UU más del 80% del agro, el café otrora gloria de nuestro país lo importamos en por lo menos un 75 % y así los demás productos del agro y de la alimentación. 


La Mexicanización de la Economía regional, ya lo verán.

* Director Revista SOLDEAMÉRICAPresidente Observatorio Latinoamericano y del Caribe para la Economía Solidaria SOLDEAMERICAGerente Asociación Mutual EMPRENDERPresidente Confederación de la Mutualidad Colombiana COLOMBIAMUTUALDirector Pedagógico Fundación Educativa para la Gestión Empresarial FUNGESTAR


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