20 de marzo de 2013

. 2. ACCIÓN DEL LÍDER TRANSFORMADOR, ADMINISTRADOR O SIN PROYECTO (ACCIÓN DEL LÍDER POLIVALENTE)

Tercera entega de la Obra ACCIÓN DEL LÍDER POLIVALENTE
Autor Fabio Alberto Cortés Guavita

"El sentido de pertenencia se logra cuando empoderamos a los seguidores desde los principios y valores" Fabio Alberto Cortés Guavita.

Con conciencia plena de la caricaturización que se hace del líder y de la multiplicidad de caracterizaciones posibles, me atrevo a describir un marco focalizado en tres aspectos centrales a saber: transformador, administrador y sin proyecto.


He aquí, a mi juicio el sustento para afirmar que el líder transformador se caracteriza por un rechazo tajante al pasado y a una distinción borrosa entre la audacia y la aventura, y sin ambages hay que reconocer que éstos cuentan con unos niveles de inteligencia superior y son carismáticos, sujetos a una especie de ceguera situacional  con un ego en ocasiones enfermizo. Son triunfalistas, dominantes, agresivos e inagotables, no admiten errores y son considerados desorganizadores-organizadores pero capaces de planear las mejores estrategias.

“Paradójicamente estos transformadores pierden la noción del tiempo y envejecen conservadoramente por su incapacidad para acompañar la evolución del progreso social”[1]

Ahora bien, tenemos al líder administrador, que en un  modelo agotado es continuista ante demandas de cambio y en un modelo eficiente es capaz de administrar con eficacia la propia dinámica del sistema. Se caracteriza por su pragmatismo y desconfianza por las ideologías, es perseverante que hace de la direccionalidad su empresa. Su ego es bastante desarrollado y es competitivo, quizá tan personalista como el transformador pero sin pretender ser protagonista de la historia, más bien busca administrar las situaciones.

Justo es decir, que prefiere encontrar el desarrollo de los hechos y no las reglas a través de las cuales se crearon las situaciones. En uno de los extremos de un continun es un conductor hábil del cambio gradual seguro y perseverante en busca del progreso social y en el otro extremo un dirigente fuera de contexto arrastrado por las circunstancias. En ambos casos aborrece las decisiones trágicas.

Finalmente en esta taxonomía, tenemos al líder sin proyecto social el cual espera que los  modelos dinámicos resuelvan sus problemas sin liderazgo, es el mayor individualista que busca imponer su proyecto personal para satisfacer su ansia de poder. Conocedor de las debilidades humanas, utilitarista del clientelismo, ambicioso y egocéntrico, acomoda su laxa moral a las circunstancias como salida a su pobreza intelectual y compensa sus deficiencias con astucia, viveza y agilidad mental, así como con un gran sentido de la oportunidad.

Vale una digresión, recordemos a Marx cuando dice que: “los hombres hacen la historia, pero no en las circunstancias que ellos eligen” Hay líderes que quieren hacer la revolución en épocas de prosperidad y administradores que navegan en el gradualismo cuando el sistema está agotado en sus posibilidades de progreso. La historia esta llena de ejemplos de líderes innovadores sin oportunidad de innovar y situaciones declinantes que reclaman la innovación sin líderes ni fuerzas transformadoras, pareciera que nacimos en el lugar equivocado.

Tras esta digresión, aclaremos que el liderazgo administrador y especialmente el transformador parecen inevitables como tractores y locomotoras en la historia arrastrando siempre las mayores posibilidades. El sistema empresarial y organizacional requiere generar los líderes que necesitan para cada situación a tiempo pero Líderes Polivalentes, con valores y con espíritu creativo e innovador, que les permita ser los artífices de la reinvención.

Próxima semana "EL CONTINUM DEL LÍDER"


[1] MATUS CARLOS, El líder sin estado mayor, Revista PES, Caracas, Venezuela, 1992


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