27 de junio de 2010

UN MUNDO INCLUYENTE PARA VIVIR EN ARMONÍA




"... hay que distinguir el origen de lo social y lo solidario del nacimiento de las organizaciones sociales y solidarias, pues son diferentes en el tiempo y en el espacio..."

Fabio Alberto Cortés Guavita

La Economía Social o la Economía Solidaria; esta aparente dicotomía es abordada en los diferentes países con sus propias particularidades, siendo más universal el primero de los términos. Si nos adentramos en los vericuetos de sus componentes seguramente llegaremos a una conclusión y es que se debería hablar de ECONOMIA SOCIAL Y SOLIDARIA, pues si bien es cierto que aparentemente los dos términos podrían ser considerados sinónimos no lo son en estricto sentido y más bien son términos complementarios e incluyentes.

Acéptese o no, en Colombia está fraccionado el sector desde el momento en el cual los legisladores concibieron la idea de la Economía Solidaria al margen de las otras instituciones que hace parte de lo Social y Solidario. Para una mayor claridad es necesario entender que son múltiples las figuras empresariales y sociales que integran este sector y todas se preocupan por salvaguardar su especificidad y mantener su unidad, pero, desafortunadamente cada subsector va por su lado sin entender la importancia de la integración y dando mayor importancia a la "competencia" propia del sistema capitalista neoliberal y ajeno al desarrollo de lo Social y Solidario, no puede haber compatibilidad en estos criterios pues mientras el neoliberalismo pontifica y tiene cómo fin único la consecución de utilidad económica y la rentabilidad del capital, lo social y solidario tiene como misión la obtención de réditos sociales en los cuales el único beneficiado debe ser, el ser humano.

Al afirmar lo anterior es importante reconocer que ello no puede reñir con los criterios de empresarialidad que deben tener las entidades sociales y solidarias dentro de un manejo que permita el desarrollo del Mercadeo Social y la Gerencia Social en los cuales prima el ser y su entorno, y su esencia es la producción y comercialización de bienes y servicios que no afecten al hombre en su salud ni a su entorno ambiental, para no devastar el Planeta Azul objeto de destrucción por parte del neoliberalismo voraz que nos afecta a todos sin distingo de credo.

Ahora bien, hay que distinguir el origen de lo social y lo solidario del nacimiento de las organizaciones sociales y solidarias, pues son diferentes en el tiempo y en el espacio, lo social y solidario como valores primigenios del ser nacieron con él, por eso es sabio retomar la vieja metáfora según la cual el hombre es un animal social y entender que la ayuda mutua, esencia de la solidaridad, existe desde los albores de la humanidad.

Cabe señalar que otra cosa es el origen de las organizaciones, las cuales fueron creadas por el hombre como resultado de una necesidad histórica de resolver problemas que le fueron causados por el nacimiento y desarrollo del capitalismo salvaje; en primer término se puede afirmar que el punto de partida de las organizaciones sociales y solidarias se da en el contexto de la lucha social y la finalidad de todas no es otra que la protección de sus asociados o afiliados.

A mi modo de ver, hoy en día la Economía Social y Solidaria inscribe plenamente su acción en una economía de mercado, a la que se esfuerza en aportar correcciones sociales, por eso es importante partir de unos principios universales que unifiquen el contexto del trabajo. No se puede desconocer el aporte a este aspecto dado por la comunidad europea cuando en desarrollo de la Unión Europea fijaron y aprobaron un documento base de principios universales en el cual trabajaron, declararon y acataron las cooperativas, las mutualidades, las asociaciones y las fundaciones, el 24 de septiembre de 1999 y que será el tema de la próxima disertación.

20 de junio de 2010

INTEGRACIÓN Y UNIDAD SOLIDARIA


“Hagamos de la unidad y la integración solidaria un marco de valores para desarrollar redes de comercio justo entre organizaciones solidarias de pocos recursos económicos pero con grandes talentos humanos”
Fabio Alberto Cortés Guavita*
saulomón@gmail.com

Integración y unidad parecieran ser sinónimos pero no lo son realmente si lo vemos en el ámbito socioeconómico de nuestra América Latina, veamos sus diferencias, si la integración es vista como la posibilidad de convenios comerciales en la segunda opción encontramos el viejo sueño de asociación política. Es decir, si la integración es el estandarte de los empresarios para sus negocios, la unidad es una bandera por sus derechos enarbolados por las organizaciones populares.

La unidad es vista como la posibilidad de reivindicar los derechos de los ciudadanos en búsqueda de la justicia social y la equidad para obtener logros sociales en cada uno de los integrantes de dicho proyecto de unidad, mientras que la integración se convierte en un medio para afrontar la globalización con mayor competitividad e incremento de las utilidades y se afirma que o nos integramos en bloques o perecemos en la soledad.

¿Cómo convertir este debate en algo fructífero para el ejercicio de las herramientas solidarias que nos permitan de manera real reinventar con base en los principios y valores?

La integración solidaria o cooperación entre cooperativas o mutuales tiene serios paradigmas a derrotar, no es posible conciliar interese económicos de las organizaciones cuando estas tienen que pagar un diferencial según sus activos, aquí se aleja del sentido estricto de cooperación y ayuda mutua, por cuanto se generan contrastes abismales y una organización solidaria pequeña comienza a ver perdido su horizonte de integración real con sus pares de mayor o mejor rendimiento económico, por una sencilla razón que es esencia de su razón de existir: el centro de la organización es la gente y no el capital.

La integración vertical cede terreno frente a la integración horizontal, pues esta se da con el objeto de realizar alianzas estratégicas o redes de comercio que ayudan realmente a sacar avante a los más débiles, siempre que se cumplan los parámetros del comercio justo, sino no, pues se convierten en simples comercializadoras que explotan al más pequeño.

Esto nos lleva a pensar que se debería practicar más el criterio político de la unidad, expuesto anteriormente, con la convicción que así se desarrollará el viejo proverbio de “la unión hace la fuerza” y de la “ayuda mutua” vista de manera contractual en la cual priman los deberes para poder disfrutar de los derechos.

De esta manera los pequeños capitales, los pequeños productores o prestadores de servicios podrían encontrar la UNIDAD SOLIDARIA para ejercer la INTEGRACIÓN SOLIDARIA en condiciones democráticas y en el marco de la reinvención con base en principios y valores. Desarrollando entonces esta primera herramienta de reinventar con base en el principio de la Unidad y la Integración en redes de negocios de comercio justo, entendido este como aquel en el cual se les reconoce a los pequeños productores y servidores, una suma justa por sus bienes y servicios.

Un comercio en el cual se garanticen los comportamientos éticos con base en el sustrato y esencia de la solidaridad. Condiciones laborales justas con el pleno reconocimiento de los derechos de los trabajadores de las organizaciones solidarias y por encima de todo, entendiendo que este tipo de comercio en ningún caso significa comercio no-competitivo, o comercio sin calidad, no, por cuando la mejor forma de reconocer valores justos a los productores es a través de la eliminación de todos aquellos intermediarios ociosos.

Ahora, el comercio justo debe ser bio-justo, debe ser comercio ambientalmente justo, en el cual no se comercialicen productos que hagan daño al medio ambiente, ni al ser humano ni a su hábitat.

Hagámoslo equitativamente justo con nuestras organizaciones solidarias, en las cuales unidad e integración no sean sinónimos sino valores de interrelación en beneficio de los más débiles de aquellas organizaciones que aún se preguntan. ¿Qué será eso de la Integración Solidaria?

Presidente de Colombiamutual
Presidente de la REDSOL
Gerente FUNGESTAR

14 de junio de 2010

LO SOLIDARIO EN EL SIGLO XXI



Fabio Alberto Cortés Guavita
Presidente COLOMBIAMUTUAL
Gerente FUNGESTAR
Bogotá Colombia

Latinoamérica gira a la izquierda y hay sectores que no definen su posición en el nuevo contexto, entre ellos la economía popular y solidaria, para no hablar de la social pues como aseguran muchos autores es redundante hablar de economía social ya que todo modelo económico por su propia naturaleza es social, en cambio no toda economía es solidaria y menos aún popular.

Los giros se entienden entre socialdemocracia y socialismo del Siglo XXI como marco ideológico de los actuales gobiernos en la mayoría de países de nuestra Latinoamérica, con la excepción de Colombia, en tal marco de confusión hay quienes afirman que las dos tendencias son lo mismo, sin embargo en honor a la verdad es necesario distinguir las dos corrientes.

En primer término es necesario decir que la social democracia desde sus inicios y en sus diferencias con el propio Carlos Marx, ha asumido que la trasformación de la sociedad se puede y debe realizar de manera lenta y pausada sin entrar en controversia real con el estado y más bien dando pasos hacia el estado benefactor reivindicando la democracia representativa como su conquista central.

El socialismo del siglo XXI en otra dirección busca y conquista la democracia participativa, directa y con poder revolucionario, es decir, siendo protagonista de la historia y vanguardia de los cambios profundos, que no los paquidérmicos de la socialdemocracia.

La economía popular y solidaria debe aportar a ese cambio, obviamente coexisten las dos tendencias, y el propio neoliberalismo dentro del sector, el cual lo convierte en parasitario frente al papel protagónico que debe jugar. Doctrinariamente y desde sus albores se ha manifestado que lo solidario está de lado de la clase trabajadora y popular y creció al pie del capitalismo contagiándose de todos sus vicios. Hoy cuando se puede jugar un rol importante no encuentra una dirección, un norte concreto.

Ver lo solidario en torno al papel de los términos de democracia citados anteriormente -nos dirían desde la teoría- es la esencia de las organizaciones populares y solidarias que conjugan la democracia representativa con la participativa y porque no con la democracia directa en algunos casos. Claro, desde la teoría porque otra cosa es la realidad pragmática. Se juega con lo representativo cuando se manipulan los procesos electorales y se juega con lo participativo cuando se cierran las puertas a los asociados frente a sus derechos.

La socialdemocracia promueve un Estado solidario paliando la redistribución del ingreso y estimulando la creación de riqueza. El socialismo del siglo XXI va más allá cuando dice que no es suficiente la inclusión, que es menester tener en cuenta el empoderamiento de los más necesitados, de los millones de pobres marginados y excluidos de todos sus derechos por el estado neoliberal, empoderamiento que debe pasar o iniciarse en los pasos requeridos para la construcción de un Estado social de derecho con justicia social.

¿Qué hace, o mejor aún cuál es el deber ser, de nuestra economía popular y solidaria en este rol de la inclusión y el empoderamiento?

Empoderar a los desprotegidos, haciéndoles ver su real poder como seres humanos frente a sus derechos, y que mejor manera de hacerlo que a través de organizaciones populares y solidarias, mutuales y cooperativas, para lograr la verdadera inclusión, en el trabajo con ingreso digno, a una seguridad alimentaria igualitaria en la cual haya de un lado el beneficio del equilibrio en su forma de alimentarse y de otro poniendo en práctica la eliminación de los intermediarios ociosos en la comercialización de los productos del agro a la ciudad lo cual nos lleva al comercio justo, inclusión y derecho a un medio ambiente sano y protector, benéfico para la nuevas generaciones y como un verdadero hogar a heredar por quienes han de encontrar un mundo más vivible y solidario.

7 de junio de 2010

27. TRAVESÍA PARA REINVENTAR LAS ORGANIZACIONES

Segunda Parte
TRAVESÍA PARA REINVENTAR LAS ORGANIZACIONES

El objetivo de esta segunda parte de la obra es señalar la necesidad de reinventar el contexto del Ser como Líder Polivalente para que se prepare en la tarea de dirigir las Organizaciones en un mundo globalizado y en crisis.Las organizaciones deben reinventar la forma de administrar y dirigir sus procesos si quieren permanecer en un mundo globalizado,

Con toda certeza se puede afirmar junto a Hammer y Champy, que las nuevas Organizaciones no se van a parecer mucho a las de hoy, y las formas en que compran, hacen, venden y entregan productos y servicios serán muy distintas.

Serán Organizaciones diseñadas específicamente para competir y llegar más allá de la simple supervivencia en el mundo del mañana, no en el de hoy, diseñado hace doscientos años, de una época gloriosa, pero que ya perdió su vigencia. Esas Organizaciones cuentan con un modelo propuesto en la segunda parte de este libro, modelo que he denominado POLIVALENTE y es aplicable a cualesquiera de las categorías existentes de organización: Empresas con o sin ánimo de lucro, Colegios, Universidades, Cooperativas, Mutuales, Comercializadoras, Industriales, Clubes Deportivos etc

Una de las fuerzas que impulsa a las Organizaciones a penetrar más profundamente en un terreno que para la mayoría de los ejecutivos y administradores es aterradoramente ignoto es el cambio. Partiendo del hecho real que los clientes, la competencia y las variables endógenas y exógenas del entorno Organizacional han cambiado:

“Ante todo el cambio se ha vuelto general y permanente, es lo normal”

El paso del cambio se ha acelerado, con la globalización de la economía, las Organizaciones se ven ante un número mayor de competidores, cada uno de los cuales puede introducir en el mercado innovaciones de producto y servicio. la rapidez del cambio tecnológico también promueve la acción y la innovación. Los ciclos de vida de los productos han pasado de años a meses. El ciclo de vida de una computadora introducida hoy en el mercado podría llegar a un año, pero lo más probable es que no ocurra y sea mucho más rápido su paso a la obsolescencia, es decir, quien no se mueva rápidamente al ritmo que imponen los avances y la competencia no se moverá jamás.

Lo importante es tener en cuenta que no sólo el tiempo del ciclo de vida del producto se ha reducido sino también ha disminuido el tiempo disponible para desarrollar nuevos productos y servicios, e introducirlos de manera adecuada en el exigente mercado. El ambiente general altamente cambiante implica la explosión del conocimiento, de la tecnología, de la comunicación y de la economía; apoyados en la creatividad y en la polivalencia de los seres encargados de conducir el cambio.

Ante esta perspectiva los esfuerzos reactivos, voluntaristas, lentos, aislados y graduales no son lo suficientemente fuertes para sacar avante a las Organizaciones. Para enfrentar el cambio se requiere establecer estrategias coordinadas de mediano y largo plazo con el único propósito de desarrollar climas apropiados dentro de las Organizaciones, nuevas maneras de trabajo en equipo, integralidad en las relaciones con una alta dosis de sinceridad y afecto, comunicación en sinergia corporativa, es decir, se debe crear un nuevo modelo que permita ser congruentes con las exigencias pronosticables y no pronosticables del futuro.

Sin embargo, hasta aquí todo está dentro de los parámetros normales de cambios progresivos que han llevado al fracaso todos los intentos; por una razón sencilla no hay que cambiar lo que existe, es necesario crear lo que no existe, ese el meollo de la necesidad de hoy: hay que sacar a la luz lo incierto, lo inusual, las respuestas están más allá de lo que un Consejo o una Junta directiva puede ver. Que hace el liderazgo? Dirigir el cambio, ¿Cuál cambio? La metamorfosis ya deja de ser un cambio para convertirse en la reinvención, cuando la oruga para a ser mariposa no es una oruga mejorada, no señor, ahora es un nuevo ser, diferente.

Próxima entrega: LA REINVENCIÓN DE LA EMPRESAS

Mis viajes por el mundo

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