31 de marzo de 2009

Mutualismo y doctrina


Ante la pregunta si el mutualismo colombiano es alternativa para los pobres, tendríamos que responder en dos direcciones: una, el mutualismo colombiano tal como se encuentra hoy no es alternativa para los más pobres, y dos, si se aplican los correctivos necesarios y los proyectos realmente solidarios a favor de los sectores menos favorecidos, la respuesta es, sí, modificando la forma de entender sus principios y valores y generando un real aprovechamiento de las fortalezas del modelo y las oportunidades del mercado social. Lo anterior se sustenta de manera estructurada en los siguientes acápites desde la perspectiva conceptual y doctrinaria.

Desde este punto de vista el mutualismo se enmarca en la Economía Solidaria, o social, o popular, esto de acuerdo con los conceptos de varios países solo se dan pequeñas diferencias de acuerdo al país en el cual se hable del tema. La verdadera diferencia está en el tratamiento que se da a este sector y se deduce que en Europa hay una mayor atención y una mejor aceptación a este sector que realmente aparece como el tercer sector de la economía, y cuenta con entidades especializadas dedicadas al estudio de la doctrina como el caso de de la CEP-CMAF que ha dado una base doctrinaria para todo el sector con una declaración de principios unificada.

En el caso colombiano la legislación divide el sector y de un lado se encuentra la llamada Economía Solidaria (cooperativas, mutuales y fondos de empleados) legislada fundamentalmente en la ley 454 del 89 y de otro lado esta todas las entidades sin ánimo de lucro (fundaciones, asociaciones, corporaciones, uniones de vecinos, organizaciones comunitarias y centenares de organizaciones no gubernamentales ONG) dispersas en decenas de decretos que tienen aislados cada un de los componentes de lo que bien podría ser un tercer sector de la economía, realmente independiente del sector gobierno y del sector privado. La dispersión desde lo legal y conceptual hace que en Colombia se camine por senderos separados.

En el mutualismo se repiten las condiciones y características de la Economía Solidaria, con una Europa atenta al desarrollo con entidades fuertes como la Asociación Internacional de la Mutualidad AIM, insertadas en los procesos da salud complementaria, un mutualismo en América desigual en sus desarrollos, con Argentina a la cabeza liderando un movimiento que presta servicios de carácter multiactivo y frente a estas ejecutorias un mutualismo colombiano que ha estado inmerso en resolver los interés personales de la mayoría de sus dirigentes, pero hoy, tratando de reinventarse a sí mismo a partir de la búsqueda de su propia identidad y la integración internacional con una entidad como Colombiamutual naciendo al despertar de lo que sería un mutualismo real.

El hecho de no contar con unos principios, vistos como el precepto o el mandato, el mandamiento o la doctrina, hace que el mutualismo no tenga un norte definido conceptualmente desde el marco legal y se queda inmerso en los principios enunciados para el sector solidario sin una identidad propia como ocurre en otros confines del mundo. Esa falta de identidad es lo que debe mover al mutualismo colombiano: buscarla, encontrarla en sus raíces y en los orígenes de esta forma organizativa para poder definir sus derroteros y presentarse como alternativa a quienes esperan más de dicho sector, será la prioridad de quienes pretendan dirigir y liderar este segmento de la economía solidaria.

En este marco para Colombia se ajusta el pensamiento sociológico de Emile Durkheim, de aplicar la solidaridad orgánica en la cual tiene plena vigencia los principios de ayuda mutua desde los asociado en donde el ser sea de manera real lo preponderante por encima del capital. Lo contractual estaría concretándose en los principios de la democracia participativa en la cual mediante los mecanismos jurídicos se de el respeto por la diferencia y se hace realidad aquello de ser una alternativa para los más pobres.

Fabio Alberto Cortés Guavita

Mis viajes por el mundo

BUENOS AIRES