3 de abril de 2009

¿SERÁ EL MUTUALISMO COLOMBIANO UNA ALTERNATIVA REAL PAR LOS SECTORES POBRES?

Ensayo realizado por FABIO ALBERTO CORTÉS GUAVITA
Bogotá marzo de 2009


0. INTRODUCCIÓN

En el marco de la investigación desarrollada con el fin de presentar al Mutualismo Colombiano una reseña que permita entender por qué hasta la fecha el mutualismo no ha sido una real alternativa para los sectores más desprotegidos y con el fin de preparar el terreno al proyecto macro de COLOMBIAMUTUAL y FUNGESTAR se presenta este trabajo monográfico que permita conciliar los conocimientos teóricos y la práctica investigativa, por ello este documento es una conjunción de tales variables en un tema social como es el campo de la Economía Solidaria, y dentro de él uno de sus segmentos como es el mutualismo permite a la luz del quehacer sociológico desarrollar todo un trabajo comprometedor con la causa social de los más desprotegidos en Colombia

Es escaza la investigación acerca de este tema, sin embargo se encuentran documentos escritos pequeños pero de buena calidad desde la perspectiva crítica de autores que han hecho y hacen parte de dicho sector, lo cual permite conocer la problemática en la cual se hallan inmersas estas organizaciones sin ánimo de lucro que buscan espacios para dar su aporte a quienes hacen parte en los barrios populares de la cotidianidad de quienes poco o nada tienen.

Desde tal perspectiva los antecedentes hay que buscarlos en la historia del movimiento mutualista y en sus raíces ancestrales que llevan de la mano al investigador e entender el porqué de la importancia de este sector en el desarrollo de la economía social.

Se puede decir que el antecedente histórico supera con creces el antecedente investigativo, más aún si se observa que el acontecer académico nada ha desarrollado en tal aspecto, han sido los propios actores del sector quienes se han preocupado por dejar huella del mutualismo en Colombia, pero dejando un enlace importante con la génesis de este movimiento solidario y de ayuda mutua.

Hablar de los objetivos del estudio es adentrase en el propósito central orientado al análisis de los factores internos y externos que inciden en el comportamiento que ha tenido el mutualismo en Colombia para determinar su incidencia en la consolidación de ser una alternativa real desde la solidaridad para los pobres de Colombia.

El desglose de tal objetivo central levó a resolver inquietudes que permitieran conocer y desarrollar el propósito central. Esa taxonomía llevó el estudio a la comprensión de los conceptos que conforman la doctrina mutualista desde el punto de vista legal y solidario en sus diferentes interpretaciones realzando el criterio de solidaridad contractual, para mostrar la pertinencia sociológica del pensamiento del sociólogo Emile Durkheim.

Dese otro ángulo un objetivo particular fue el de realizar una síntesis del desarrollo histórico del mutualismo en el contexto nacional e internacional para identificar el entorno en el cual se ha desarrollado el mutualismo frente al accionar de los pobres.

Objetivo que enlaza el accionar siguiente para desarrollo de otro de los objetivos de investigación, establecer las características propias del entorno externo y sus diferentes variables, para entender si este el entorno le ha sido favorable o desfavorable para el cumplimiento del accionar del mutualismo en Colombia.

El objetivo siguiente permite ver ya el comportamiento en Colombia desde una arista interna: reconocer los factores intrínsecos del mutualismo, favorables y desfavorables que hacen de este sector solidario un modelo alternativo para los pobres en Colombia.

Tales objetivos permiten resolver el problema central de la investigación y darle un significado al estudio que sea un aporte para el avance del campo mutualista desde la pertinencia sociológica en el campo de las entidades sin ánimo de lucro.

¿Cuáles son los factores que inciden para que el mutualismo colombiano sea alternativa social y económica en los sectores más pobres de la población que ven en la solidaridad una real ayuda para resolver sus necesidades?

Esta pregunta de investigación fue el norte del presente trabajo por ello es de vital importancia entender que su contenido significa para dicho sector de la Economía Solidaria o social, desde el momento en que la difusión de tales contenidos sean llevado a un terreno práctico en aras de un mejor desarrollo de entidades que puedan aportar al mundo de los más pobres. Por eso se puede esperar que la aplicación en el área investigada se convierta en unas hipótesis de impulso del sector mutualista en Colombia.

En ese sentido los alcances de la investigación, bien pueden ser canalizados hacia un despertar de sociólogos y trabajadores sociales que se animen a continuar investigando y profundizando el quehacer de este sector prácticamente desconocido en el contexto colombiano y ver las bondades que tiene y que merecen su difusión y puesta en escena de una manera masiva.

Las restricciones más destacadas para este estudio están en el terreno de la falta de una bibliografía amplia que permita contrastar más en profundidad acerca de los aspectos que no han permitido el accionar de este modelo, que en otras partes del mundo es de una aplicación exitosa en beneficio de lo que es su esencia: el campo de los trabajadores independientes y la salud de las grandes comunidades desprotegidas.
La metodología empleada permitió desde la recopilación de información construir la solución de un problema de investigación. Explorar diferentes documentos escritos como se mencionó anteriormente por los propios actores del sector mutualista y consultar escritos y sitios de las organizaciones mutuales de Bogotá para dar el siguiente paso metodológico como es el del análisis de los documentos de manera profunda para hallar soluciones que permitieran de manera sencilla pero estructurada la construcción de un documento final y concluyente.

Tal metodología se fortaleció con una entrevista en profundidad llevada a cabo con uno de los autores consultados y quien es el presidente de la Confederación de la Mutualidad Colombiana, Colombiamutual quien de manera estructurada dio respuesta a las inquietudes que surgieron en el desarrollo de la investigación.

Desde tal configuración se compiló en un primer capítulo información acerca de lo que es un la conceptualización del sistema de Economía Solidaria en Colombia circunscrito al marco legal colombiano, en el entorno de lo que es la solidaridad y las particularidades de la solidaridad contractual.

Un segundo capítulo permitió hacer una síntesis, a partir del criterio de la ayuda mutua de los primeros hombres hasta el año 2000, como referente histórico y desarrollo de los factores críticos del objeto del mutualismo orientado a los trabajadores independientes como alma del mutualismo.

Una tercera etapa de la investigación quedo plasmada en el estudio del entorno externo del mutualismo colombiano en un contenido más amplio, con variables como economía y contexto latinoamericano, crecimiento y pobreza, trabajo informal y desempleo, giros políticos en Latinoamérica, entornos de la salud, en una etapa comprendida desde el año 2000 al 2005.

Un cuarto capítulo y en esa misma etapa desarrolló el análisis de los factores intrínsecos del acontecer mutualista y de sus organizaciones, con variables como el liderazgo, el fomento gubernamental, la crisis doctrinaria y otros aspectos fundamentales para la favorabilidad o no de un modelo social que pretende ser alternativa solidaria en la misma etapa del 2000 al 2005.

Finalmente un capítulo de conclusiones orientadas a dar respuesta a los planteamientos realizados a lo lago de la investigación desde los objetivos particulares y buscando ser la respuesta a la pregunta de investigación la cual se prolonga en el tiempo a través de nuevas hipótesis que se dan hacia un futuro en el cual se pera la participación de nuevos actores que coadyuven al desenvolvimiento de un sector mutualista fortalecido.

1. ECONOMÍA SOLIDARIA O TERCER SECTOR

En el mundo se ha venido dando en los últimos años un debate en torno a si la economía es social y solidaria, si es el tercer sector de la economía o si es economía popular, de otro lado si puede este modelo ser alternativa real frente al sistema neoliberal actual, para los sectores más desprotegidos de la población. Se ha ahogado el debate en muchos casos en una discusión meramente semántica, en otros de incidencia política y en muchos más como la real alternativa dentro del marco capitalista, o en fortalecimiento de las ideas socialistas. Cuál sería el rol del mutualismo o mejor aún el de las asociaciones mutuales en este contexto y como se interpreta la solidaridad particularmente desde la óptica de lo contractual, todo desde los conceptos es el tema a desarrollar en esta parte de la investigación.

1.1 LOS DIFERENTES CONCEPTOS

Unas definiciones o aproximaciones desde ópticas diversas ayudan a comprender el porqué no hay un consenso acera de este tema o mejor aún el porqué de las diferentes interpretaciones que se dan. Para la Confederación Empresarial Española de Economía Social CEPES:

La Economía social y el Tercer sector son realidades que han surgido en las últimas décadas producto de la popularidad colectiva en el panorama europeo. En particular, el tercer sector representa un fenómeno complejo que se coloca entre la sociedad, la economía y la política; entre los individuos, la sociedad y el espíritu de solidaridad; entre las necesidades sociales y las experiencias de auto-organización. (CEPES, 2004)

Como se ve, no se habla de Economía Solidaria como en Colombia, se tipifica como “social”. La CEPES en relación con las organizaciones que agrupa la economía social dice:

Las organizaciones de este sector se diferencian de aquellas del mercado y las públicas (primer y segundo sector respectivamente). Ellas pueden desempeñar diferentes papeles: de defensa y promoción activa de los derechos, abrir nuevos campos de actuación social, de redistribución de recursos y producción de bienes y servicios. Detrás del término "tercer sector" hay un conjunto de teorías, modelos, escuelas y prácticas, más o menos comprensivas, más o menos innovadoras, más o menos exportables en otros países. (CEPES, 2004)

Otra perspectiva muestra Venezuela con el actual gobierno socialista:

El término economía social surgió en la primera mitad del siglo XIX, cuando empezó a ser utilizado por autores franceses como Charles Dunoyer, Fréderic Le Play, Charles Gide, León Walras. En el siglo XIX, para muchos de sus defensores, el término economía social no designa sólo un tipo de organizaciones, las cooperativas y las mutuales, creadas por los trabajadores, sino también un cuestionamiento de la “economía de los economistas”, un enfoque que integra la problemática social al estudio de la economía…Se trata entonces de las “instituciones del progreso social”, título de una obra de Gide publicada en 1912. (Vinney, 2001)

Bajo esta premisa se desarrolla, en Venezuela, de manera macro un proceso de conformación de cooperativas que al decir de Cortés Guavita:

…pueden ser una bomba de tiempo si no se reglamenta de manera segura la conformación de estas entidades bajo un estricto control por parte del Estado. Se crean cooperativas a partir de 5 personas sin criterios de autocontrol como puede constatar en visita a ese país en el año 2006 y que al dictar una conferencia sobre mutualismo a dirigentes convocados por SUNACOOP la Superintendencia de Cooperativas de Venezuela, se constató que de Economía Solidaria solamente existen cooperativas, otras entidades como las asociaciones mutuales no existen en la legislación de Venezuela. (Cortés Guavita, Entrevista, 2009)

El término economía social no tiene mayor difusión en Venezuela. A pesar de esto es sustento social en la Constitución Bolivariana de marzo 2000, el artículo 184 establece que se promoverá, literalmente dice:

La participación en los procesos económicos estimulando las expresiones de la economía social tales como cooperativas, cajas de ahorro, mutuales y otras formas asociativas. (Este mismo artículo reconoce la economía popular al afirmar que) El Estado promoverá y protegerá estas asociaciones destinadas a mejorar la economía popular y alternativa. (Constitución Venezuela, 2000)

Se ve aquí una nueva acepción “economía popular” con similar significado a economía social y solidaria.

El Observatorio Español de la Economía Social de España entidad especializada que dedica sus esfuerzos y capital a la investigación permanente de la Economía Social en Europa y que fuera creado en el seno de la asociación científica independiente CIRIEC-España, para una mayor difusión del quehacer social, plantea desde la perspectiva que:

La más reciente delimitación conceptual de la Economía Social, realizada por sus propios protagonistas, ha sido planteada en la Carta de Principios de la Economía Social, promovida por la Conferencia Europea Permanente de Cooperativas, Mutualidades, Asociaciones y Fundaciones (CEP-CMAF), plataforma europea representativa de las cuatro familias de entidades precitadas. Estos principios son:
Primacía de la persona y del objeto social sobre el capital.
Adhesión voluntaria y abierta.
Control democrático por sus miembros (excepto para las fundaciones, que no tienen socios)
Conjunción de los intereses de los miembros usuarios y del interés general.
Defensa y aplicación de los principios de solidaridad y responsabilidad.
Autonomía de gestión e independencia respecto de los poderes públicos.
Destino de la mayoría de los excedentes a la consecución de objetivos a favor del desarrollo sostenible, del interés de los servicios a los mismos y del interés general. (Observatorio Español de la Economía Social, 2009)

Es una aproximación importante al definir unos principios generales para las entidades del sector social de la economía, pero, desde luego con una marcada preponderancia a los intereses y condiciones del viejo continente. Aquí se puede observar una nueva dimensión al incluir las fundaciones como parte del sector social y solidario, lo que en otras latitudes será casi imposible de aceptar por cuanto las fundaciones pueden ser creadas por una sola persona lo cual contradice el criterio de asociatividad de las demás organizaciones cooperativistas y mutualistas.

Cuando en Colombia se habla de sistema de Economía Solidaria se hace referencia a lo que la ley 454 de 1997 en su artículo 2° definió como:

… el sistema socioeconómico, cultural y ambiental conformado por el conjunto de fuerzas sociales organizadas en formas asociativas identificadas por prácticas autogestionarias solidarias, democráticas y humanistas, sin ánimo de lucro para el desarrollo integral del ser humano como sujeto, actor y fin de la economía. (Ley 454, 1998)

Lo anterior significa que se da reconocimiento a unas fuerzas sociales organizadas que propenden por la solidaridad del ser humano a través de estructuras empresariales que ponen al ser humano por encima del capital.

Ahora bien, ese sistema está conformado por diferentes tipos de empresa solidaria, clasificación que se da como un reconocimiento histórico a las formas asociativas reconocidas en Colombia como son las cooperativas, las asociaciones mutuales, los fondos de empleados y otras como se puede ver en la misma ley 454 de 1997, cuando en su artículo 5° parágrafo 2° se lee:

Tienen el carácter de organizaciones solidarias entre otras: cooperativas, los organismos de segundo y tercer grado que agrupen cooperativas u otras formas asociativas y solidarias de propiedad, las instituciones auxiliares de la Economía Solidaria, las empresas comunitarias, las empresas solidarias de salud, las precooperativas, los fondos de empleados, las asociaciones mutualistas, las empresas de servicios en las formas de administraciones públicas cooperativas, las empresas asociativas de trabajo y todas aquellas formas asociativas solidarias que cumplan con las características mencionadas en el presente capítulo. (Ley 454, 1998)

Estas organizaciones cuentan cada una con su propia legislación y si bien hay factores que las identifican y las hacen similares como la libre adhesión, el sin ánimo de lucro y otros principios, también tienen sus diferencias como se verá más adelante.

Es cooperativa la empresa asociativa sin ánimo de lucro; en la cual los trabajadores o los usuarios, según el caso, son simultáneamente los aportantes y los gestores de la empresa, creada con el objeto de producir o distribuir conjunta y eficientemente bienes o servicios para satisfacer las necesidades de sus asociados y de la comunidad en general. (Ley 79, 1988)

También se cuenta entonces con definiciones propias para otras entidades como son los fondos de empleados que existen únicamente en Colombia y son reglamentados mediante el decreto 1481 de 1989.

Los fondos de empleados son empresas asociativas, de derecho privado, sin ánimo de lucro, constituidas por trabajadores dependientes y subordinados con las siguientes características: 1. Que se integren básicamente con trabajadores asalariados… (Decreto 1481, 1989)

Las demás características son similares a las de las cooperativas, se podría afirmar que estos fondos en la práctica son cooperativas cerradas a empleados de un determinado sector de la economía y su acción está restringida al servicio del ahorro y el crédito.

También están las asociaciones mutuales reglamentadas igualmente por un decreto, el 1480 de 1989, el cual las define como:

Las asociaciones mutuales son personas jurídicas de derecho privado, sin ánimo de lucro, constituidas libre y democráticamente por personas naturales, inspiradas en la solidaridad, con el objeto de brindarse ayuda recíproca frente a riesgos eventuales y satisfacer sus necesidades mediante la prestación de servicios de seguridad social. (Decreto 1480, 1989)

Si se estudiara únicamente la definición de estas entidades de Economía Solidaria se verían solamente sus similitudes, sin embargo hay que diferenciar estas asociaciones mutuales del resto de entidades desde varios ángulos: en primera instancia la mutuales no tienen aportes en dinero que son propiedad del asociado y que hace que en el momento del retiro de uno de ellos, se lleve su aporte económico, las mutuales cuentan con un aporte de dinero llamado contribuciones y su gran diferencia es que no son devolutivos, lo cual permite un mayor fortalecimiento patrimonial y en esencia les da más fortaleza desde la óptica institucional y de la generación de riqueza colectiva para todos sus asociados.

De otro lado es necesario resaltar que esta entidades mutuales no puede repartir su excedentes como las cooperativas y los fondos de empleados que lo hacen por diferentes formas, como la revalorización de los aportes e incluso la distribución efectiva con la entrega de dinero de acuerdo con las operaciones registradas en el periodo fiscal. Las Mutuales deben retribuir a sus asociados únicamente en servicios, lo cual nuevamente marca la diferencia en el sentido de generación de riqueza colectiva retornada en los servicios que sus asociados necesiten.

Para ver claramente los conceptos que enmarcan estas organizaciones en el concierto internacional citamos a Cortés Guavita en su obra Reinventando el mutualismo, afirma:

La Economía Social o la Economía Solidaria, esta aparente dicotomía es abordada en los diferentes países con sus propias particularidades, siendo más universal el primero de los términos. Si nos adentramos en los vericuetos de sus componentes seguramente llegaremos a una conclusión y es que se debería hablar de ECONOMIA SOCIAL Y SOLIDARIA, pues si bien es cierto que aparentemente los dos términos podrían ser considerados sinónimos no lo son en estricto sentido y más bien son términos complementarios e incluyentes. (Cortés Guavita, Un mundo incluyente para convivir en armonía, 2007)

Se nota una tendencia a unificar los conceptos y presentar un solo criterio como “social y solidario” lo cual podrá ser aceptado o controvertido según la ideología del actor en cada caso particular, para sustentar su punto de vista Cortés Guavita de manera critica asegura que:

Acéptese o no, para tomar un ejemplo práctico, en Colombia está fraccionado el sector desde el momento en el cual los legisladores concibieron la idea de la Economía Solidaria al margen de las otras instituciones que hace parte de lo Social y Solidario. (Fundaciones, corporaciones, asociaciones civiles y otras) Para una mayor claridad es necesario entender que son múltiples las figuras empresariales y sociales que integran este sector y todas se preocupan por salvaguardar su especificidad y mantener su unidad, pero desafortunadamente cada subsector por su lado sin entender la importancia de la integración y dando mayor relevancia a la “competencia” propia del sistema capitalista neoliberal y ajeno al desarrollo de lo Social y Solidario, no puede haber compatibilidad en estos criterios pues mientras el neoliberalismo pontifica y tiene como fin único la consecución de utilidad económica y la rentabilidad del capital, lo social y solidario tiene como misión la obtención de réditos sociales en los cuales el único beneficiado debe ser el ser humano. (Cortés Guavita, Un mundo incluyente para convivir en armonía, 2007)

1.2 EL MUTUALISMO

Es necesario entrar en el análisis de otro tópico del tema, varias veces se ha mencionado que la Economía Solidaria está al servicio de los pobres, al respecto vale la pena citar aquí la obra de Vélez y Montoya Mutualismo, una opción para el Desarrollo, según la cual definen las tendencias antropológicos y sociológicos de lo que se entiende por pobreza.

… Ambas (las tendencias) aceptan que la pobreza es carencia real de bienes o sentimientos de carencia, pero en la teoría clásica (sociológica) se enfatiza el calificativo moral de que (sic) la pobreza es un mal, una desgracia, un ser menos y que hay que luchar para acabarla. (Velez & Montoya, 2001, pág. 16)

El contraste planteado por estos autores muestra como desde la perspectiva antropológica a la pobreza se le ve como algo existencial. “… es decir, que el carecer de bienes materiales no es ni bueno ni malo, es un simple dato que explica las experiencias vividas por las personas y que produce una manera determinada de mirar el mundo…” (Velez & Montoya, 2001, pág. 16)

Más adelante en su obra enfatizan su punto de vista en el sentido de mostrar la tendencia antropológica tiene su importancia fundamentada en: “… analizar que no todo en la pobreza es malo y que hay que evaluar las consecuencias físicas, sicológicas y sociales que producen las carencias…” (Velez & Montoya, 2001, pág. 16)

Es relevante tomar en cuenta estos conceptos porque permiten ver que los pobres realmente necesitan de alternativas específicas para afrontar como resolver esas carencias y evitar su destrucción como seres humanos, pero dentro de su propio contexto.

Otra voz al respecto alerta acerca de la necesidad de encontrar en lo social y solidario una alternativa para resolver el problema de la carencia de bienes materiales desde la perspectiva solidaria. A propósito dice Cortés Guavita:

El neoliberalismo con su voracidad hace cada vez más difícil que los pobres resuelvan sus carencias, en el marco de su accionar que privilegia al capital por encima del ser, es por eso que la Economía Solidaria si puede ofrecer esas alternativas, con mucho más énfasis en el caso del mutualismo, que se constituye en torno a las necesidades básicas insatisfechas de los pobres y que por la esencia solidaria del modelo bien puede ser aplicado en sus dos acepciones actuales; desde la perspectiva de la social democracia que busca copar espacios dejados por el capitalismo salvaje y desde la óptica socialista que busca cambiar el modelo socioeconómico de manera radical. (Cortés Guavita, Entrevista, 2009)

Ahora, en materia de mutualismo propiamente dicho, es necesario entender la perspectiva legal en Colombia, este sub sector solidario se rige por el Decreto 1480 del año 1989. Para ver en detalle lo que es una Asociación mutualista, este decreto las define desde su naturaleza, como se vio anteriormente y esta naturaleza les permite de conformidad con el mismo decreto prestar servicios de carácter multiactivo según reza su artículo 43.

Son prestaciones mutuales los servicios que otorguen las asociaciones mutuales para la satisfacción de necesidades de los asociados, mediante asistencia médica, farmacéutica, funeraria, subsidios, ahorro y crédito y actividades culturales, educativas, deportivas o turísticas, así como cualquier otra prestación dentro del ámbito de la seguridad social que tenga por fin la promoción y dignificación de la persona humana. (Decreto 1480, 1989)

Una interpretación superficial estaría diciendo que estas organizaciones pueden prestar servicios en todas las ramas de la actividad socioeconómica, sin embargo el propio Estado ha discriminado dicha prestación de servicios en áreas como el trabajo asociado, al decir de Vélez y Montoya en su obra al criticar la falta de legislación oportuna para el mutualismo y el accionar de los entes gubernamentales.

Y por no existir para las mutuales una norma expresa se les ha impedido crear mutuales para el trabajo, como ocurrió en 1999 cuando el Dancoop (hoy Dansocial) de Medellín negó la personería jurídica a una mutual para el empleo… aduciendo que el empleo no hace parte de la seguridad social, explicación bastante forzada y con poca lógica, que por principio niega el concepto del acto solidario… (Velez & Montoya, 2001, pág. 170)

Estos temas no deberían generar controversia según Cortés Guavita que afirma:

Cuando la legislación dice que los servicios del mutualismo se pueden prestar en el ámbito de la seguridad social en Colombia y se asegura que dicha seguridad social tenga por fin la promoción y dignificación de la persona, no podemos creer que exista sector vedado para la prestación de servicios en beneficio de las personas más desprotegidas y olvidadas del Estado, precisamente y con mayor énfasis en esas áreas de alta sensibilidad como lo son las de la seguridad social para atender las necesidades básicas insatisfechas del ser humano. (Cortés Guavita, Entrevista, 2009)

Una síntesis de los diferentes autores estudiados lleva a ver los principales aspectos del mutualismo desde la perspectiva conceptual. La ayuda mutua es un término que describe la cooperación, la reciprocidad y el trabajo en equipo, significa el intercambio solidario y voluntario de recursos, habilidades y servicios por un beneficio mutuo entre las partes. El apoyo mutuo busca que el objeto de la cooperación sea beneficiar a los individuos que se ayudan entre sí para hacer frente y superar los riesgos eventuales satisfaciendo las necesidades básicas de los seres humanos.

La ayuda muta es entonces la capacidad de actuación unitaria de los miembros de una colectividad o grupo social. Término que denota un alto grado de integración y estabilidad interna, es la adhesión ilimitada y total a una causa, situación o circunstancia, que implica asumir y compartir por ella beneficios y riesgos: eso es Solidaridad.

Ya desde el punto de vista organizacional y legal una Asociación Mutual es una persona jurídica de Derecho Privado, sin ánimo de lucro, constituida libremente por personas naturales y jurídicas inspiradas en la ayuda mutua y la solidaridad, regida por el Decreto Ley 1480 de 1989 y las disposiciones del Derecho Colombiano, los principios mutualistas, el estatuto y los reglamentos.

La base de la Asociación Mutual son sus asociados, es decir, las personas naturales o jurídicas previstas por la Ley, que cumplan con las condiciones y requisitos que señala el Estatuto y que adquieren su calidad de asociados quienes estén debidamente inscritos en el registro social. Se entenderá adquirida la calidad de asociado, a partir de la fecha en que el interesado sea aceptado por la Junta Directiva.

La principal característica de las mutuales es el Fondo Mutual Social que es una protección mutual en la cual los asociados asumen mutuamente sus propios riesgos y existe un convenio o contrato de asociación del cual emana la obligación de contribuir económicamente con la periodicidad que ordena el estatuto y concede el derecho a recibir auxilios con esa misma periodicidad. Esta protección mutual supone la contraprestación total del riesgo hasta la concurrencia del fondo, es decir, el fondo mutual responderá hasta el monto total del mismo y se crea con contribución directa de los asociados a la mutual y afiliados al fondo o también con recursos del resultado del ejercicio anual de la entidad. Su incremento deberá ser fruto de la contribución directa del asociado, del rendimiento de sus propias actividades o de lo autorizado por la asamblea general.

Estas entidades se rigen por el Acuerdo Social o Acuerdo Mutualista que es un convenio que firman los asociados y la Mutual para ingresar a la entidad y que obliga al cumplimento entre las partes. El número de participantes es variable e ilimitado. En este acuerdo se pactan las contribuciones a efectuar por parte del asociado.

A diferencia de las cooperativas que tienen un aporte que es propiedad del asociado en la mutual existen las contribuciones que son las cuotas, pagadas en dinero trabajo o especie, a las cuáles se comprometen los asociados y que son pagadas al momento del ingreso y posteriormente con una periodicidad mensual; estas contribuciones dan derechos a recibir los servicios mutualistas.

Otro aspecto relevante es que en Colombia el mutualismo nació y se desarrolló sin una legislación que lo reglamentara y le diera vida jurídica, solamente hasta el año 1988 la Ley 79 le da un “oculto” reconocimiento pues esta es la Ley marco del cooperativismo. De allí se despendio el Decreto 1480 de 1989 en el cual se dejaron plasmados unos principios que son más una copia del cooperativismo que la esencia del mutualismo:

Artículo 3. Características. Toda Asociación Mutual debe reunir las siguientes características:

1. Que funcione de conformidad con los principios de autonomía, adhesión voluntaria, participación democrática, neutralidad política, religiosa, ideológica y racial, solidaridad, ayuda mutua e integración.
2. Que establezca contribuciones económicas a sus asociados para la prestación de los servicios.
3. Que el patrimonio y el número de asociados sea variable e ilimitado.
4. Que realice permanentemente actividades de educación mutual.
5. Que garantice la igualdad de derechos y obligaciones de los asociados.
6. Que establezca la no devolución de las contribuciones de los asociados y la irrepartibilidad del remanente patrimonial en caso de liquidación.
7. Que su duración sea indefinida.
8. Que promueva la participación e integración con otras entidades que tengan por fin promover el desarrollo integral del hombre. (Decreto 1481, 1989)

Los principios están relegados dentro de las características, no se separa lo conceptual, lo normativo, lo doctrinario se toma como una característica, se relega a un segundo plano, no se prioriza como ocurre en legislaciones de otros países, esto quizá pueda pesar en el desarrollo de este sector ya que la mayoría de sus dirigentes lo toman simplemente así, como una característica más y no como la esencia, el fin último de la mutualidad, partiendo de la ayuda mutua como su precepto máximo.

1.3 SOLIDARIDAD CONTRACTUAL.

Son diversos los conceptos que se tienen acerca de la solidaridad, para algunos esta linda con la caridad y para otros no puede existir tal nexo.

Uno de los pensadores y sociólogos más importantes que se ha detenido de manera puntual a estudiar y profundizar el tema de la solidaridad fue Emile Durkheim, quien en su obra más importante La División Social del Trabajo realiza un pormenorizado análisis de las categorías solidaridad mecánica y solidaridad orgánica, dejando en el marco de esta última una gran lección acerca de la solidaridad contractual, más adelante se hace referencia a este tema, la cual es puesta en la escena del mutualismo por el presidente de Colombiamutual en su obra Reinventando el mutualismo ya citada en este estudio.

Según Durkheim, en las sociedades primitivas, la solidaridad surge de la conciencia colectiva y la denomina solidaridad mecánica es la identificación con un grupo social que se produce por las condiciones de igualdad, afirma que en su época se encontraba en boga la idea de comunidad en tanto los individuos tienen "cosas en común", que producen un fuerte compromiso.

Al referirse a las sociedades modernas, esa conciencia colectiva se hace más débil y la solidaridad que existe en ellas es orgánica, puesto que surge de las diferencias producidas por la división social del trabajo, que es en general la respuesta que el siglo XIX da a la pregunta sobre el origen de todo hecho social. La solidaridad es, más particularmente, por necesidad en este tipo de sociedades, en las que las pasiones son reemplazadas por los intereses.

Ejercer entonces la solidaridad, en la actualidad cuando el mundo se ha desarrollado de tal manera que la pugna por el poder económico hace que los modelos económicos den primacía al rendimiento del capital por encima de los intereses del ser humano, sería más fácil si se logrará desarrollar la solidaridad contractual con base en los criterios de Durkheim cuando enfatiza en lo que es para él, la solidaridad orgánica en contraposición a la solidaridad mecánica.

Si, además, recordamos que, incluso allí donde ofrece más resistencia, la solidaridad mecánica no liga a los hombres con la misma fuerza que la división del trabajo, y que, por otra parte, deja fuera de su acción la mayor parte de los fenómenos sociales actuales, resultará más evidente todavía que la solidaridad social tiende a devenir exclusivamente orgánica. (DURKHEIM)

Es decir que en una organización mutualista la solidaridad mecánica no permitiría la consolidación real del sentimiento de ayuda mutua que requiere más del consenso que de la individualidad.

Para entender mejor estos conceptos es menester entender como esa diferenciación tiene un pasado que hace necesario remontar al pensamiento de Spencer citado por Durkheim en su obra.
Es verdad que, en las sociedades industriales de Spencer, lo mismo que en las sociedades organizadas, la armonía social deriva esencialmente de la división del trabajo. Caracterízala el consistir en una cooperación producida en forma automática, sólo por el hecho de perseguir cada uno sus propios intereses. Basta que cada individuo se consagre a una función especial para encontrarse, por la fuerza de las cosas, solidarizado con los otros. ¿No es éste el signo que distingue las sociedades organizadas? (DURKHEIM)

Vale la pena ver como esas “sociedades organizadas” en el siglo XX tuvieron dos opciones de enmarcar tal concepto, fundamentalmente en lo referente a la división del trabajo.

Es la especialización de determinados países, en el marco del sistema capitalista de economía mundial, en la producción, fundamentalmente, de uno o varios productos para su venta en el mercado mundial. Esta división del trabajo ha alcanzado su máximo desarrollo en el período del capitalismo monopolista, cuando se han establecido estrechos lazos económicos entre países muy diversos por sus condiciones naturales, por su desenvolvimiento económico y por la productividad del trabajo social. La división internacional del trabajo facilita el ascenso general de las fuerzas productivas de la sociedad y la utilización más completa de los recursos materiales de los países capitalistas sobre la base de los resultados obtenidos por la ciencia y la técnica. Al mismo tiempo, lleva inherentes hondas contradicciones, fruto de la naturaleza explotadora del capitalismo.

En el socialismo su esencia estriba en crear el sistema más racional y eficiente de distribución territorial de la producción en escala de toda la economía socialista mundial. La división socialista internacional del trabajo se lleva a cabo de manera consciente y planificada sobre la base de la plena igualdad de derechos y de la amistad fraternal entre los pueblos. Su desarrollo y perfeccionamiento contribuyen a utilizar en grado máximo los recursos de trabajo y materiales de los países socialistas. El objetivo de la división socialista internacional del trabajo consiste en elevar la eficiencia de la producción social, alcanzar altos ritmos de crecimiento de la economía y del bienestar de los trabajadores en todos los países del socialismo y en superar gradualmente las diferencias, históricamente formadas, en los niveles de desarrollo económico de los Estados socialistas; consiste en crear las premisas materiales para que dichos Estados pasen al comunismo más o menos simultáneamente, en el marco de una sola época histórica.

Al respecto dice Cortés Guavita en la entrevista realizada para este trabajo.

El mutualismo como lo dice su génesis histórica fue cuna conceptual del socialismo, hoy a pesar de quienes afirman que el socialismo fracasó yo creo que fracasó fue el modelo soviético por permitir la permeabilidad de la corrupción del capitalismo… desde esa perspectiva el mutualismo debe volver a sus fuentes originales y beber de la experiencia del socialismo puro para desarrollar un modelo que de su aporte en la configuración de una sociedad más justa y equitativa, con base en una división del trabajo como esencia de la solidaridad. (Cortés Guavita, Entrevista, 2009)

Ahora bien, cómo aplicaría el concepto de la solidaridad contractual en el devenir de mutualismo como posibilidad o alternativa para los sectores pobres de la población y como se desenvuelven las relaciones de la división del trabajo. La razón la da Durkheim a continuación:

En efecto, las relaciones contractuales se desenvuelven, necesariamente, con la división del trabajo, puesto que ésta no es posible sin el cambio del cual el contrato es la forma jurídica. Dicho de otra manera, una de las variantes importantes de la solidaridad orgánica es la que podría llamarse solidaridad contractual. Es, sin duda, falso creer que todas las relaciones sociales pueden reducirse a contrato, tanto más cuanto que el contrato supone algo distinto de lo que por sí sólo implica; existen lazos especiales que tienen su origen en la voluntad de los individuos.

De acuerdo con estos postulados las relaciones de la división del trabajo en la solidaridad debería tener forma jurídica, eso es el acuerdo solidario devenido del criterio del acto solidario.

No se puede aceptar que toda relación social se reduce a un contrato pues sería desconocer todo lo que debe darse al interior de la organización y al manejo de unas relaciones que deben tener al ser humano por encima del capital económico. Pero si podríamos hablar de un consenso de un cierto género que se expresa en los contratos y que representaría para los asociados un factor importante del consenso general. (Cortés Guavita, Solidaridad contractual, 2007)

Esta premisa debe entenderse de manera integral, es decir, la solidaridad implica responsabilidad y esta engendra la solidaridad. Las personas buscan el apoyo asociativo para resolver conflictos, problemas y estos no pueden quedar ocultos en el ejercicio de la solidaridad, eso no sería responsable con la sociedad. En ese orden al artículo de Cortés Guavita dice:

En este contexto la empresa social y solidaria debe responder a exigencias internas y externas, las primeras de su propia estructura y objetivo y las segundas de los ideales de los asociados. Esto se tiene que integrar de manera solidaria y contractual. El postulado de la igualdad entre los seres humanos plantea como una unidad riesgosa y protectora dos aspectos de aparente contradicción; la competencia y la solidaridad, pero, si tomamos esta última en el sentido contractual comunitario podríamos aplicar la competencia entendida no como la voracidad del los postulados neoliberales sino como la forma de superarse en armonía y ayuda mutua. (Cortés Guavita, Solidaridad contractual, 2007)

Para ver la posibilidad de alcanzar resultados es necesario profundizar a Durkheim cuando afirma en su obra criterios de libertad en lo contractual, en la misma forma que la legislación contempla que el ingreso a las asociaciones mutuales debe ser libre y autónomo y que así mismo su retiro no puede ser coartado por nadie.

Mas, para que ese resultado se alcance no basta que la autoridad pública vele por el mantenimiento de los compromisos contraídos; es preciso también que, al menos en la mayoría de los casos, sean sostenidos espontáneamente. Si no se observaren los contratos más que por la fuerza o por miedo a la fuerza, la solidaridad contractual sería singularmente precaria. Un orden meramente exterior disimularía mal estados de violencia muy generales para poder ser indefinidamente contenidos. Pero, se dice, a fin de que no sea de temer ese peligro, basta con que los contratos se consientan libremente. (DURKHEIM)

La solidaridad vista como una relación contractual que se resuelve, necesariamente, en la división del trabajo, es algo totalmente racional en una empresa solidaria, entendida como lo decía Emile Durkheim en su obra La División del Trabajo Social, como una parte del derecho y a su vez una parte del la solidaridad orgánica. Así conceptúa Cortés Guavita: “Las relaciones de la división del trabajo en la solidaridad deben tener forma jurídica, eso es el acuerdo solidario devenido del criterio del acto cooperativo ampliándolo al espectro de todo lo social y solidario, para el caso colombiano” (Cortés Guavita, Solidaridad contractual, 2007)

De esta manera toma forma la idea de ver un mutualismo enmarcado en una teoría sociológica que hace del ser humano la esencia del modelo y se contrapone frontalmente al actual sistema que rige el mundo. Ahora bien, al observar la responsabilidad del Estado Cortés Guavita afirma que:

La responsabilidad del Estado para pagar su deuda social, partiría entonces de entender que la solidaridad tienen momentos o instancias y que el primero de ellos es la caridad, cuando las condiciones de extrema pobreza en nuestro país no permiten romper el círculo vicioso, al no poder adelantar un emprendimiento porque no hay capital semilla, y no poder trabajar por falta de ese emprendimiento, pero no quedarse allí, dar el siguiente paso al permitir el acceso de los pobres al sistema de crédito con un modelo como el de banco de los pobres y apoyar de manera definitiva la creación de pequeños negocios a través de los cual el mutualismo apoye sus asociados y les de la posibilidad de generar mínimo el empleo del asociado y su núcleo familiar más cercano. (Cortés Guavita, Solidaridad contractual, 2007)

Es pues, la definición de la solidaridad contractual, la que posibilita que el mutualismo en particular y la Economía Solidaria en general pudieran aplicar tales definiciones y conceptos en pro de su propio desarrollo.

Sentada esta definición, diremos que el contrato no se halla plenamente consentido sino cuando los servicios cambiados tienen un valor social equivalente. En esas condiciones, en efecto, recibe uno la cosa que desea y entrega la que proporciona a cambio, en reciprocidad de valores. Este equilibrio de las voluntades, que comprueba y consagra el contrato, se produce, pues, y se mantiene por sí mismo, ya que no es más que una consecuencia y otra forma del equilibrio mismo de las cosas. (DURKHEIM)

Esos “servicios cambiados” estaría plasmados en la definición de mutualismo originada en el decreto 1480 de 1979 cuando dispone que los asociados a una mutual pagan unas contribuciones y que estas no son devolutivas ya que solamente pueden retornarse en servicios, ese es el concepto de la legislación y el espíritu mutualista.

2. GÉNESIS DEL MUTUALISMO.

Hablar de la génesis del mutualismo remonta al origen del hombre y al criterio de ayuda mutua como un término que describe Fabio Alberto Cortés Guavita en entrevista concedida para este estudio:

La cooperación, la reciprocidad y el trabajo en equipo, significa el intercambio solidario y voluntario de recursos, habilidades y servicios por un beneficio mutuo entre las partes. El apoyo mutuo busca que el objeto de la cooperación sea beneficiar a los individuos que se ayudan entre sí para hacer frente y superar los riesgos eventuales satisfaciendo las necesidades básicas de los seres humanos. (Cortés Guavita, Entrevista, 2009)

Esos razonamientos se han vivido siempre y el concepto de ayuda mutua se remonta en el tiempo como aseguran VÉLEZ y MONTOYA en su obra citada.

Mutualismo significa compartir, ayudar, socorrer. Por eso cuando las tribus primitivas compartían la propiedad, cazaban y recolectaban para todos el alimento, estaban haciendo mutualismo. Pero ese mutualismo primitivo se acabó con el crecimiento de la población y la competencia que llevó a la propiedad privada y a que unos se apropiaran de los bienes y de la tierra, dejando a muchos desprotegidos y pobres… (Velez & Montoya, 2001, pág. 44)

Estos lineamientos doctrinales se sustentan igualmente en la obra Reinventando el Mutualismo de Cortés Guavita cuando se lee:

Las enfermedades, las tragedias y la muerte han llevado al hombre a asociarse, a solidarizarse con el otro, a ayudarse mutuamente. Por esa razón, los agricultores de las riveras del río Nilo en Egipto, en el año 3.000 antes de Cristo, se unieron para ayudarse en las inundaciones periódicas causadas por el río. Esta organización es el antecedente histórico más antiguo que se tiene del mutualismo y de las diferentes formas de Economía Solidaria que luego ideó la humanidad. (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008, pág. 11)

2.1. EL MUTUALISMO EN EUROPA

El pensamiento mutualista corrió por Europa y ya en la antigua Grecia los artesanos se agruparon con el fin de prestarse servicios de tipo económico, social, religioso, dentro de los cuales se incluían los funerarios y los seguros. En Roma, surgieron los “Collegios o Fraternidades” con carácter religioso, que defendían los intereses de las viudas de los mercenarios, que morían en las guerras y prestaban lo servicios fúnebres, tenían la particularidad de estar en los diferentes estratos de aquella sociedad llegando a ciudadanos libres y a los esclavos.

Particularizando en un aspecto singular, por su prolongación en el tiempo, ya que hoy así lo estipula la legislación mutualista los romanos dieron origen a la irrepartibilidad de los remanentes o utilidades de una organización mutual, ellos lo cedían al Estado en el momento de su disolución. Hoy se ordena que cada estatuto de manera particular debe designar a quien le quedaran tales remanentes en caso de disolución y en caso de no hacerlo irían a un fondo común manejado por el Estado.

… en Roma se conformaron organizaciones cuyos fines eran los de prestar ayuda a los afiliados, ante riesgos de enfermedad y muerte. Grupos que se regían por estatutos y ordenanzas en los cuales se establecía el régimen y el gobierno, especificándose cargos similares a los que hoy conocemos como de presidente, tesorero y otros. Se estipulaba que si por algún motivo se disolvía la organización, los bienes que tuvieran pasaban al Estado y no podían ser distribuidos entre los afiliados, siendo esto el antecedente de lo que hoy se conoce como organización sin ánimo de lucro. (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008, pág. 11)

Así se encuentra en los datos históricos que en Europa aparece durante la edad media, la guilda (de origen alemán), agrupaciones de comerciantes y artesanos con fines cívicos y de ayuda mutua, inspirados en el principio de la solidaridad. Entre los siglos XV y XVIII, estas asociaciones tuvieron como objetivos el apoyo, el socorro a las personas con dificultades y la defensa de los intereses gremiales, al igual que cumplían funciones de capacitación.

En España aparecieron las “COFRADÍAS” (asociación piadosa), cuyo objetivo era la ayuda mutua. Durante el siglo XVIII fueron sustituidas por los MONTEPÍOS de origen italiano, que prácticamente eran bancos de caridad, citan los historiadores el año 1900:

... esa fecha no constituye un principio sino, al contrario, algo similar al punto de convergencia del internacionalismo social que se desarrolla durante la segunda mitad del siglo XIX y de la reunión, en cada país, de sociedades de socorros mutuos o de otros tipos de cajas de enfermedad con vista a formar federaciones regionales y, más tarde, nacionales” (Asociación Internacional del Mutualismo AIM, 2000, pág. 11)

En el contexto europeo se ve entonces, como las organizaciones mutuales toman unas veces la base religiosa y se denominan cofradías, otras la base es económica y reciben el nombre de gremios o corporaciones, y en otros caso se toma lo social y se habla de compañerismo.

La filosofía y la práctica mutualista inspiraron durante la época de la revolución industrial el surgimiento de las ideas socialistas, del cooperativismo y del sindicalismo y más tarde propiciaron las políticas de seguridad social que han puesto en práctica los Estados. Por ello, se puede afirmar, que el mutualismo es el origen común que tienen todas las formas de Economía Solidaria que hoy existen. (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008, pág. 12)


Durante la segunda mitad del siglo XIX, en Europa se identifican al menos tres tipos de cajas de enfermedad, al decir de la obra Liber Memorialis.

Las de origen obrero, frecuentemente con una base profesional (tronco común con los sindicatos)… Las que han sido creadas por la patronal dentro de cada empresa… Las que poseen base local, creadas una veces por burgueses filántropos, otras veces por el clero parroquial, pero también por autoridades municipales... (Asociación Internacional del Mutualismo AIM, 2000, pág. 12)

Cada una de estas formas desarrolla unas relaciones con las autoridades públicas, de acuerdo con su origen, y desde luego son las primeras las que llegarán a formar una verdadera base del movimiento mutualista.

Lo que caracteriza este movimiento mutualista es la forma mediante la que se desea responder a la creciente falta de seguridad de la clase obrera. La ineluctable extensión del sistema de salarios, la insuficiente remuneración de los obreros, el hecho de que estas remuneraciones no se adapten a las crisis y a las fluctuaciones monetarias y, por último, el carácter aleatorio del acceso al trabajo hunde la clase obrera en la miseria. (Asociación Internacional del Mutualismo AIM, 2000, pág. 12).

Lo importante del mutualismo europeo es que presenta verdaderas soluciones a los problemas de los obreros, dando inicio a lo que más tarde se conocerá como el seguro obligatorio, baste recordar al canciller Bismarck en Alemania quien es el propulsor de este tipo de seguro, así mismo la historia muestra un desarrollo paralelo del mutualismo con el desarrollo de la previsión individual y las relaciones de este con el ahorro y las compañías comerciales de seguros, como lo afirma Patricia Toucas en su obra: “Historia de la Mutualidad y los seguros” en el año 1998 en París.

Así se llega a los principios de la organización internacional cuando en el mes de junio, del 6 al 10, del año 1900, con el nacimiento del nuevo siglo se realiza el Primer Congreso internacional de la Mutualidad en París, por convocatoria del mutualismo francés y con presencia de 13 países, dedicándose por entero a la lucha por la seguridad social en el viejo continente, con sus logros y fracasos, avances y retrocesos propios del movimiento en gestación, se llega al mes de enero de 1950 cuando se decide crear la Asociación Internacional de la Mutualidad, AIM. (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008, pág. 13)

Seguramente la historia de la AIM como primera organización internacional está enriquecida con Congresos y desarrollo de trabajos en torno a la mutualidad, sin embargo para efecto de este estudio se toman como núcleos importantes su aporte al Mundo de la mutualidad; los estudios realizados por comisiones de trabajo un tema concreto como es el de los Trabajadores Independientes por considerarlo de importancia para las pretensiones de este trabajo.

2.2 MUTUALISMO EN AMÉRICA

Entre tanto en América a donde el mutualismo había llegado ligado a la historia del trabajo y a los sectores de medianos y escasos recursos. Llegó la idea mutualista con las migraciones y encontró acunamiento entre los artesanos, que tuvieron una opción en esta forma de organización al encontrar en ella una posibilidad reivindicativa lo que le permitió desarrollarse en espacios como los de asistencia sanitaria. Su éxito fue relativo debido a los atrasos de la legislación de protección social obligatoria, que alcanzaba en la vieja Europa y en América era una quimera. Al respecto se encuentran comentarios en la Revista Proyección de la Argentina:

... para defenderse y buscar, por sus propios medios, un mecanismo que diera satisfacción a sus necesidades mediante el esfuerzo y la perseverancia. Los que primero experimentaron esa necesidad de agruparse en el Virreinato del Río de la Plata, fueron los inmigrantes, colonos en su mayoría. Estos hombres que procedían, inicialmente, de España y de Italia y los que fueron llegando más tarde de Francia, Portugal, Alemania y otros países se integraban en instituciones mutualistas, para fortalecer sus sentimientos patrióticos, conservar sus tradiciones y protegerse de las enfermedades. Así nacieron en ciudades y poblados de la Argentina, entidades de “socorros mutuos”, éste fue generalmente el nombre inicial que en muchos casos aún conservan. Simultáneamente con las mutuales de colectividades nacían también las constituidas por trabajadores de un mismo gremio: zapateros, sastres, tipógrafos, empleados administrativos, y otros. (Revista Proyección, 2006)

En Argentina, país de mayor desarrollo del mutualismo y antes de 1810 los grupos más fuertes eran los inmigrantes españoles, quienes llegaron con una fuerte influencia social de los montepíos y las cofradías europeas, posteriormente el movimiento migratorio se ve expandido por franceses e italianos que al decir de Víctor Rossetti: Se incorporaron en movimientos mutualistas especialmente para fortalecer sus sentimientos patrióticos, conservar sus tradiciones y protegerse de las enfermedades. Con el trasegar del tiempo las mutuales de Argentina se caracterizan en su mayoría por ser entidades cerradas. (Rossetti, 1994)

Podríamos afirmar que generalmente, se tratan de grupos de afinidad los que forman parte del grupo de asociados. Es decir, un grupo de personas que tienen una característica común, como por ejemplo desempeñarse laboralmente en algún organismo del Estado o empresa privada... (Revista Proyección, 2006) (En Colombia esta función la desempeñan los Fondos de Empleados y las Cooperativas cerradas)

Ahora bien, a México le corresponden otras particularidades propias de su propio desarrollo, según el estudio consultado El mutualismo en México Siglo XIX y en lo que respecta a la época de la Colonia se encuentra que:

... los gremios más importantes durante la época colonial fueron los de curtidores, decoradores, pintores, carpinteros, entalladores, carroceros, toneleros, silleros, zapateros, loceros, algodoneros, tejedores en general, los trabajadores textiles, los sastres y peluqueros, y es significativo que las asociaciones mutualistas más destacadas, iniciadoras de este tipo de organización correspondan precisamente a estas ramas de la producción” (Barragán, Ortiz, & Rosales, 2007)

Las diferencias del mutualismo argentino frente al mexicano y al de otras latitudes hay también una coincidencia o mejor quizá una afinidad: el inicio del mutualismo dentro de los sectores empobrecidos, pero en unos casos es concreto el tema de la producción. En ese contexto es el artesano quien una vez liberado de las cortapisas que le planteaba el colonialismo busca nuevos caminos para implementar y sacar adelante su oficio, allí al decir del estudio consultado:

Va a enfrentar a dos elementos: primero, la competencia de los productos manufacturados importados, y segundo, a los de la naciente industria. Por ello, va a pugnar por un tipo de organización que le brinde protección. Es aquí cuando se fortalece la idea mutualista por parte del gobierno que impulsa la creación de estas entidades… Puede considerarse a la Junta de Fomento de Artesanos como un antecedente de las sociedades mutualistas que aparecerían alrededor de los años de 1850; pues aunque su orientación principal no era el socorro mutuo, recién fundada, dedico una parte de sus esfuerzos al establecimiento de un fondo de beneficencia para auxilio de los artesanos necesitados. (Barragán, Ortiz, & Rosales, 2007).

El desarrollo del trabajo lleva a la necesidad de organizar a la sociedad, en México es particularmente importante destacar el papel que jugaron las mutualidades en la organización reivindicativa de los trabajadores. Llegando a una identificación de los principios de la mutualidad como los del socialismo, sin embargo es importante destacar que esta identificación no es gratuita y así lo reseña el documento que se ha consultado:

... No se trata, sin embargo, de una identificación mecánica. De los materiales publicados en la prensa obrera del siglo XIX sobre el socialismo, resaltan las exhortaciones a la unidad y organización de la clase obrera mediante la formación de sociedades mutualistas. (Barragán, Ortiz, & Rosales, 2007).

Aquí se encuentran de nuevo los aspectos centrales del pensamiento mutualista como alternativa para los sectores empobrecidos de la población donde quiera que se sientan base para generar o crear e entidades mutualistas. Los pobres se ven entonces agrupados en los artesanos como afirma Cortés Guavita:

Son los gremios de sastres e impresores seguramente quienes dan ejemplo de unidad y trabajo mutualista en defensa de sus propios intereses. Indiscutiblemente el mutualismo llegó a América con diferentes opciones y esto es lo que le da mayor riqueza, es la riqueza de la diversidad en la integración, lo cual no permite la “exportación” de modelos como pretenden algunos sectores que desconocen la historia, sin embargo es de reconocer que el mayor desarrollo del mutualismo en América se da en la Argentina. (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008, pág. 17)

Referente a la forma de organizarse el mutualismo de América es muy pobre la información quizá porque dicha organización ha sido precaria y al respecto se encuentra un comentario en el Editorial del periódico Mundo Solidario de la República de Argentina que al referirse al tema manifestaba:

... la historia de la Alianza Mutualista de América AMA, de la que con asombro, hace muy poco tiempo nos hemos enterado que en sus 19 años de existencia, nunca tuvo personería jurídica, y recientemente sus responsables la gestionaron en el Uruguay, siendo un proyecto que nació en la Argentina ...Durante todos esos años, hubo dirigentes argentinos que viajaron reiteradamente a Bruselas, Bélgica, donde tiene su sede la AIM, y a otras partes del mundo, para participar en reuniones en nombre y representación de una entidad sin personería jurídica... con el agregado que de esos viajes, no ha llegado ningún aporte al mutualismo de Argentina (Valladares, 2006, pág. 2)

2.3 EL MUTUALISMO EN COLOMBIA

Las ideas libertarias de Europa llegan a Colombia en 1886 siendo las más extendidas en un primer momento las del mutualismo de Proudhon, a partir de ellas los artesanos y otros trabajadores se organizaron en las llamadas sociedades democráticas cuyo germen daría pie a lo que posteriormente se denominarán asociaciones mutuarias.

Vale la pena observar como a Colombia las ideas de Proudhon fueron llegando de manera abierta al decir de Silvio Gesell, (como se cita en Cortés Guavita 2008) clasifican al mutualismo de la siguiente manera:

En el orden social es la mutualidad la fórmula de la justicia. El mutualismo está expresado en el lema: Haz por los demás lo que tu quieras que ellos hagan por ti". En el lenguaje de la economía política esto significa: Cambiar los productos por otros. ¡Compraos mutualmente vuestros productos! Toda la ciencia social consiste en la organización de las relaciones recíprocas. "Dad al organismo social una circulación perfecta, es decir, un intercambio exacto y regular de productos por productos, y la solidaridad humana estará afianzada, el trabajo organizado. (GESELL, 2009, pág. 44)

No dista este pensamiento de la idea de Durkheim en torno a la solidaridad orgánica cuando se entiende que la producción organizada bajo parámetros de cooperación y ayuda mutua se pueden enmarcar en tal pensamiento sociológico, sin embrago no todos los sectores aceptaron estas ideas, según Cortés Guavita:

Este pensamiento es aceptado en la producción y la propiedad de la tierra, peso fue negado frente a al papel que jugaría el dinero en la sociedad y fue tema central del debate histórico entre los seguidores del mismo Proudhon, de Bakunin y sus ideas de anarquismo y el mismo Marx en sus planteamientos comunistas. Hoy es interesante ver en el nuevo marco de la desaparición del dinero, por lo menos en la forma como lo conocieron los ideólogos citados, y pareciera que el mundo gira en torno a una nueva forma del ver el trueque para lo cual cobra inusitado valor el pensamiento de Proudhon. (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008, pág. 19)

De otra parte se dice que a Colombia fue traída la idea mutualista por los misioneros españoles, quienes en las parroquias establecieron el auxilio mutuo, donde los pobres pagaban unas cuotas para crear un fondo común, y cuando alguien fallecía, se hacía uso de este fondo. Esta idea fue aprendida por sectores pobres de la población que empezaron a crear fondos con el objeto de brindarse ayuda recíproca, haciendo énfasis en los auxilios funerarios, creándose entre otros, la Sociedad Católica, fundada en Bogotá en 1838; la Congregación de Obreros de San José, fundada en Medellín en 1946; la Sociedad Santa Cruz fundada en Caldas (Antioquia) y el Coro Andante del Corazón de Jesús, fundado en Rionegro (Antioquia).

Para evitar recurrir a la mendicidad y lograr un entierro digno, el 6 de julio de 1864, 39 artesanos fundaron la Sociedad Caridad en Bogotá, a la cual le otorgan personería jurídica el 8 de mayo de 1889. Se oficializa así, la primera sociedad mutual con personería jurídica creada en Colombia, cuyo objetivo principal era prestar ayuda a los afiliados en casos de enfermedad o muerte. El requisito para ingresar era profesar la religión católica. En 1959 sus integrantes actuaban en el aniversario de la Federación Nacional de Mutuarias . (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008, pág. 19)

Qué pasó con esta entidad al transcurrir del tiempo lo dice un comentario que se, encuentran en la revista El Mutuario por los años 80.

Los componentes actuales de la Sociedad de Caridad (Auxilio Mutuo), son igual que sus fundadores, artesanos en todas las profesiones, los cuales no tienen las prestaciones que las normas legales establecen para los trabajadores asalariados, pues no están afiliados al seguro social, ni a ninguna Caja de Previsión, precisamente por su condición de trabajadores independientes y se hallan al margen de la ley, toda vez que el Estado no ha organizado ninguna institución que los beneficie (Quijano Suarez, 1980, pág. 23)

Siguiendo esta misma orientación, se crearon a finales del siglo XIX sociedades mutuarias en diferentes regiones del país: Manizales, Cúcuta, Bucaramanga, Medellín, Rionegro, Sonsón, Bogotá y otras ciudades. Estas organizaciones de fondos para la ayuda, tenían como fin esencial los auxilios para los entierros y se arraigaron y desarrollaron entre la población urbana pobre de las ciudades, especialmente en Bogotá y Medellín, donde empezó a surgir el desarrollo industrial. Eran organizaciones de vecinos con mínima infraestructura administrativa, que funcionaban en el anonimato sin ser tenidas en cuenta para políticas oficiales de desarrollo comunitario; hasta que en 1989, se expidió el decreto 1480, el cual reglamentó todas las modalidades de auxilio mutuo o entidades mutuales existentes bajo la forma jurídica de asociación mutualista.

En el año 1979 se afirmaba en la Revista El Mutuario de la existencia de 340 mutuales en Bogotá y la Federación Nacional de Sociedades Mutuarias de la época (que había sido creada en el año de 1959 por 21 sociedades) contaba en sus filas con 46 afiliadas, es decir un 13.5% de las existentes.

Lo que muestra, como siempre, que el mutualismo no es dado a la integración y parece que su destino es el de la insolidaridad, en referencia de Gonzalo Pérez en la obra Mutualismo y Economía Social publicado en el año 1991. Según se deduce de un epílogo que cuenta la terminación de la obra en dicha fecha, ya que desafortunadamente la obra no tiene fecha de publicación. (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008, pág. 20)

La obra de Pérez Valencia de manera estructurada hace un recorrido por el trasegar del mutualismo colombiano de manera crítica y descarnada entre el deber ser y lo que se dejó de hacer hasta el año de 1991, lamentablemente las conclusiones y enseñanzas de esta obra no fueron tenidas en cuenta por ninguno de los dirigentes de esa época y la siguiente.

Desgraciadamente lo que pasó posteriormente es peor de lo que narraba Pérez Valencia, a continuación se extractan algunos de sus comentarios y afirmaciones para que formar una idea de lo que pasaba en la dirigencia del mutualismo por aquellas épocas y como lo que ocurre actualmente es producto del desconocimiento de tales hechos para que la historia no se repita.

Al referirse al frustrado intento de publicar una cartilla básica en el antiguo DANCOOP, dice Pérez Valencia: “Frustrado por razones de odios personales de dirigentes que no han cobrado conciencia de la dimensión humana y social de un proyecto de organización asociativo” (Pérez Valencia, 1991, pág. 170)

Se hace cierta la frase de Gonzalo Pérez en su obra Mutualismo y Economía Solidaria cuando dice: “... pesa mucho la cultura de la insolidaridad, que propugna por el individualismo en la solución de los problemas; ha pesado mucho, la falta de un sistema educativo que forme, capacite e informe del proyecto histórico del mutualismo” (Pérez Valencia, 1991, pág. 234)

Siguiendo la obra de Pérez Valencia, citada por Cortés Guavita a lo largo de su trabajo en su parte de historia del mutualismo en Colombia, asegura Hay una subdivisión de tres etapas del mutualismo, sin entrar a cuestionar o agregar nada nuevo, plantean hipótesis interesantes que se pueden ver mejor con sus propias palabras. Al referirse a la primera etapa se refiere a las mutuales como instrumento político, cuando afirma que: (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008)

Las mutuales que se crearon durante el periodo 1850-1920, estuvieron influenciadas por las experiencias de las sociedades democráticas, fundamentalmente, y aunque los objetivos estaban orientados a utilizar la ayuda mutua y la solidaridad, en función de satisfacer la necesidad de garantizar las exequias y de ayudar en caso de enfermedad, su acción se extendió a apoyar a sus integrantes en casos de exilio, prisión y persecución política, como lo señala e historiador Mauricio Arcila en la Nueva Historia de Colombia (Pérez Valencia, 1991, pág. 199)

En la segunda etapa, Pérez Valencia considera a las organizaciones mutuales como sociedades enterradoras (1920-1960) fundamentalmente por el poco fomento, utilizadas como el distractor del trabajador frente a la organización sindical y destaca la creación de la Federación de Sociedades Mutuarias en Bogotá como un buen inicio de integración, el inicio de prestación de servicios en atención médica y farmacia, proyectos de clínicas, seguros de vida y exequiales, pero al parecer su aporte central a esta etapa lo vislumbra así:

… se pueden “leer” como el comienzo de un viraje en las tendencias del proceso mutualista, que se va a caracterizar los últimos 10 años (1950-1960) ; claro que se mantienen para esos años (y permanecerán todavía muchos años más si no se cambian radicalmente las orientaciones actuales), las tendencias que funcionan con sociedades enterradoras; pero lo importante es que comienzan a primar nuevos conceptos del mutualismo. (Pérez Valencia, 1991, pág. 208)

Esas tendencias como lo presumió Gonzalo Pérez, afirma Cortés Guavita:

Se han mantenido por muchos años y lo más grave aún es que dicha tendencia las ha llevado a ser enterradoras de su propia organización y del trabajo arduo que desarrollaron quienes fueron pioneros de ese mutualismo “enterrador” que tenía tendencia al cambio, y todo debido a la falta de líderes mutualistas en las diferentes regiones del país y a la falta de doctrina mutualista aplicada como debe ser. (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008, pág. 22)

El mutualismo se ha teorizado poco (sic) distinto a lo sucedido con el cooperativismo que desde su iniciación se le han formulado principios y ha contado con muchos estudiosos que han reflexionado sobre el sistema. Quizás en otros países el mutualismo haya sido estudiado y explicado, pero en Colombia es poco lo que se ha hecho al respecto. (Vélez, 2000)

Esa ha sido una de las falencias del sector, la Doctrina, siempre que se habla de ella se hace con referencia la doctrina cooperativa y como se verá un poco más adelante los esfuerzos en ese sentido hacen que la AIM tenga una declaración de principios que poco tiene que ver con el mutualismo de América, de otro lado la crisis se debe a la falta de una práctica realmente mutualista empresarial como la que reclamó el Foro “Por un Mutualismo sin Fronteras” reunido en Bogotá el 28 de mayo de 2005:

Que el mutualismo es la expresión más genuina de la solidaridad, en la cual la primacía del hombre y del objeto social sobre el capital, no la excluyen del desarrollo empresarial y el emprendimiento en busca de la riqueza colectiva, que debe solventar las necesidades básicas insatisfechas y las aspiraciones justas del ser humano. (COLOMBIAMUTUAL, 2005)

Para la tercera etapa planteada por Pérez Valencia y sin desconocer la importancia de los temas tratados y para efectos de lo que se quiere demostrar en este documento se toma como lo esencial, la realización de los dos Congresos desarrollados por el mutualismo colombiano, si bien, como dice el autor, lo de Congreso habría que revaluarlo desde la óptica de la practicidad de lo allí propuesto, la forma en que se hizo y la realidad de hoy, cuando se puede evaluar que pasó después de estos eventos.

No se toma a los Congresos como lo que son: instancias superiores de decisión política de un movimiento, por lo que las conclusiones tienen carácter de mandato. De no corregirse esta desviación, los Congresos, así como los foros, van a seguir siendo espacios de figuración de las “cúpulas” burocratizadas y lugares comunes donde se sacan a ventilar ideas, pero nada más. (Pérez Valencia, 1991, pág. 217)

Hay que estar de acuerdo con el autor cuando plantea que ese primer Congreso es un hito histórico que mostró la capacidad de movilización, participaron en Bogotá en el año 1982 cerca de 200 entidades, pero lamentablemente sus conclusiones no funcionaron, de un lado como anota Pérez por cuanto no había compromiso, las conclusiones no obligaban a nadie y de otro lado no habían terminado seguramente de repartir o publicar tales conclusiones cuando ya estaban en el segundo Congreso en la ciudad de Medellín, en 1983, con 250 delegados de mutuales de Bogotá, Medellín y Cúcuta. Al respecto dice Cortés Guavita: “Si se le preguntaran a cualesquiera de los que participaron en tal evento, hoy, cuáles de esas conclusiones se desarrollaron, seguramente tendrá una frustración grande al ver que nada se hizo” (Cortés Guavita, Entrevista, 2009)

Aquí hay que citar de nuevo a Pérez Valencia cuando premonitoriamente afirma:

... desafortunadamente no es así, pues el movimiento ha estado sometido a amenazas y debilidades internas y externas que lo dejan movilizar muy poco, y las cosas dichas, escritas, leídas y aprobadas en el II Congreso, se están quedando allí, en el cuarto de los remordimientos del mutualismo. (Pérez Valencia, 1991, pág. 222)
Siguiendo con el análisis que hace Cortés Guavita a la obra de Pérez Valencia se afirma:

Eso se decía en 1991 y hoy se puede afirmar categóricamente que para las personas que eligieron en el llamado Comité Nacional Mutualista en 1983, fue más grande el compromiso que la talla de quienes debían cumplirlo y no tuvieron la capacidad para sacar avante propuestas tan importantes como las que se aprobaron y que ellos se comprometieron a desarrollar. (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008, pág. 23)

Otro hecho destacado por Pérez Valencia, en esta etapa, es la conformación de la Federación de Sociedades Mutuales de Antioquia en los años 1986 y 1987, la cual ha debido enfrentar los mismos problemas de las organizaciones de Bogotá y que dio autor, en referencia a los motivos que no permitieron el funcionamiento de las comisiones de trabajo en el primer Congreso, menos aún el posterior desarrollo de lo ordenado por dicho evento asegura:

... fue su constitución con los presidentes y relatores de las ocho comisiones, pues esto no garantizaba su participación en el trabajo posterior al Congreso: además se propicio que explosionaran ciertas contradicciones personales que aún subsisten entre dirigentes, en detrimento del funcionamiento de la Comisión. (Pérez Valencia, 1991, pág. 218)

Seguidamente dice Pérez Valencia en su obra cuando se refiere a los elementos que según él, pesaron a la hora de construir un verdadero mutualismo en la década de los ochenta y noventa:

Ha pesado mucho en esta etapa, al momento de tomar decisiones, las costumbres y tradiciones ideológicas de los veteranos mutualistas; para ellos el cambio tiene que ser difícil por esas razones y razonamientos que han inculcado en los sectores populares de que el mundo no se le debe cambiar; pesas así mismo que en un esquema de liderazgo, tenazmente aferrado a “privilegios” personales, que busca quedarse en las esquinas de las comunidades, de su historia, sin atreverse a abrir los brazos para que ese liderazgo se transforme o se releve, abriendo el paso a nuevas respuestas para viejas preguntas, y a propuestas nuevas para nuevos tiempos y nuevos desafíos; así mismo de hace sentir el peso de estilos de fomento y crecimiento basados en esquemas personales y barriales, que si bien puede dar resultados en un momento dado, impiden la llegada del mutualismo como una opción con dimensiones estratégicas; pesa mucho la cultura de la insolidaridad, que propugna por el individualismo en la solución de los problemas; ha pesado mucho, ha pesado mucho, la falta de un sistema educativo que forme, capacite e informe acerca del proyecto histórico del mutualismo. (Pérez Valencia, 1991, pág. 234)

Lo más grave de la situación es que estos elementos siguen latentes y haciendo el mismo daño del pasado, en el presente, asegura Cortés Guavita

… no se hace referencia solamente a los elementos estructurales e ideológicos, sino también a los elementos, como personas, que aún después de más de 20 años están al frente del Comité Nacional designado en 1983 y que se autodesignaron como voceros del mutualismo colombiano cuando en la práctica y en el estilo, aún no han superado la etapa y los criterios planteados sabiamente por Gonzalo Pérez Valencia en el año de 1991. (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008, págs. 25,26)

Coincidiendo en las apreciaciones anteriores acera de la dirigencia, la cual tiene serias deficiencias, según la obra de Colacot “Crisis de la salud y el rol de los sistemas solidarios y mutualista en América Latina” según la cual, al hacer referencia al mutualismo colombiano dice:

El mayor obstáculo se presenta en las actitudes de las personas que han fomentado la idea del mutualismo, pues ellas mantienen una visión muy anticuada y fuera de contexto de la era presente. Recordemos que muchas de ellas fueron creadas hace 150 años y que aún no han evolucionado en absoluto. (COLACOT, 1995, págs. 106,107)

La revista El Mutuario trae palabras de Gustavo Guevara directivo del club Mutuario Ricaurte en el año 1979, cuando se preguntaba al conmemorar los primeros 20 años de la Federación: “¿PERO EL FUTURO?” (A renglón seguido se respondía) Si nos detenemos a pensar y establecer un censo, de los actuales integrantes de las Sociedades Mutuarias, nos encontramos que en su mayoría, ya hemos pasado el medio siglo de existencia” (Guevara, 1979, pág. 22)

Otro aspecto que resume la situación de lo vivido, y en este caso en la Federación Nacional FENAM en los años anteriores es la afirmación que hacia su presidente Efraín Borda en el año 1979:

En 1966 estalla la crisis de la federación que, se encuentra al borde la licuefacción y desaparición como organismo de segundo grado. La Federación debe unos seguros, las sociedades filiales no le pagan a la Federación, el comité poco se reúne; no hay quien la dirija ni quien obedezca. (Borda, 1979, pág. 27)

2.4 LOS TRABAJADORES INDEPENDIENTES Y EL MUTUALISMO

La AIM propugnó siempre por un estudio que permitiera clasificar a los trabajadores independientes y a partir de allí luchar por su bienestar. En primer término se dio una definición: “El trabajador independiente es cualquier persona que ejerza una actividad profesional determinada, de manera exclusiva, sin estar vinculado mediante un contrato de trabajo o de alquiler de servicios” (Asociación Internacional del Mutualismo AIM, 2000, pág. 23)

De igual manera el estudio de la AIM tomó tres puntos básicos a saber:

Era oportuno continuar la cobertura social de los trabajadores independientes y fomentar los organismos pertinentes… No era apropiado extender a los trabajadores independientes los regímenes obligatorios de seguridad social aplicables a los trabajadores asalariados… Los interesados debían gestionar ellos mismos los distintos riesgos excluyendo cualquier injerencia de las autoridades públicas que pidiera provocar una nacionalización del sistema. (Asociación Internacional del Mutualismo AIM, 2000, pág. 12)

Esa idea tuvo tropiezos con los diferentes gobiernos de Europa y las diversas legislaciones se enfrentaban en unos casos, finalmente se impuso en la mayoría de países que los trabajadores independientes deberían estar bajo el régimen oficial cuando había una legislación establecida y en otros legislar de manera especial para proteger a dichos trabajadores, finalmente en el año 1967 cesó el trabajo de AIM al respecto, orientando el trabajo hacia los sistema de seguro obligatorio y de otro lado la misma AIM se dedicó a otros temas de importancia para Europa, como eran los problemas sociales europeos y las relaciones con los medios médicos.

Para el caso colombiano el articular los trabajadores independientes como un gran potencial para el desarrollo de quienes deseen apoyar esta economía informal, desde la perspectiva de presentar soluciones alternativas por parte del mutualismo a los pobres, Cortés Guavita sintetiza su pensamiento en la obra citada Reinventando el Mutualismo;

Tan solo por su tamaño, la economía informal debería ser foco permanente de análisis y seguimiento en nuestro país. De acuerdo con un reciente estudio del Banco Mundial, en Colombia equivale al 39% del PIB, uno de los porcentajes más altos entre las economías de América Latina, solo comparable con Brasil (40%) y Perú (60%). El trabajo informal está fuertemente concentrado en algunos sectores. Según el Dane, los sectores que presentan la mayor participación de empleo informal son comercio y servicios. El 40% de la población ocupada en comercio es informal, mientras que en servicios es 20,3% y en industria 16,7%. (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008, pág. 51)

Considera el autor que es realmente un mercado importante el de los pobres y conceptúa acerca de las cifras en los siguientes términos:
Estas cifras son reveladoras y demuestran que la actividad informal es un competidor significativo en un amplio número de sectores. Cifras de la Federación Nacional de Comerciantes, FENALCO muestran que en Bogotá puede haber entre 25.000 y 30.000 vendedores ambulantes, si bien no hay un censo, el número se elevaría a 100.000 en todo el territorio nacional. Un sondeo entre distribuidores estima que en Bogotá este tipo de comercio puede mover unos $ 300.000 millones al año. (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008, pág. 52)

En el citado estudio haciendo un análisis a un estudio de caso se afirma de manera categórica que:

Miguel trabaja 12 horas al día, 6 días a la semana, en la carrera Séptima con calle 114, en Bogotá. Se gana la vida vendiendo mapas. "Compro $30.000 en mapas para la semana. Me valen $1.000, los vendo a $3.000 y vendo 5 ó 6 diarios". Miguel no es empleado de nadie y se gana en un mes unos $250.000. Esto es menos que un salario mínimo y además no tiene seguridad social ni está cotizando para una pensión. No obstante, Miguel no se ve a sí mismo como una víctima, sino como un empresario. Su ambición no es trabajar como obrero, sino ganar más en la calle” (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008, pág. 52).

La vida que este vendedor ambulante lleva en la calle ilustra la realidad del sector informal, una parte fundamental de la economía colombiana que pocos quieren mirar de frente. El aporte que estas personas hacen al consumo es sustancial en un país donde, según el Dane, el 60,7% de los puestos de trabajo es generado por el sector informal. Por su parte, la producción y las ventas que se mueven por esta vía son vitales para muchas empresas formales, las cuales han encontrado allí una solución de bajo costo para llegar a sus consumidores.

Aunque nadie piensa en la economía informal cuando se habla del comportamiento de la economía colombiana, su tamaño podría acercarse al 39% del producto interno bruto medido por las cuentas nacionales. Es una realidad difícil de tratar, que despierta reacciones contradictorias. Es este mercado, el de las asociaciones mutuales en Colombia. (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008, pág. 52)

3. ENTORNO SOCIO ECONÓMICO DEL MUTUALISMO EN COLOMBIA

El entorno del sector solidario en este caso visto como el escenario en el cual se desenvuelve el mutualismo en el país tiene que ver con aquellas variables que no son modificables por el sistema mutualista, menos aún por los actores de éste, aquí se toman las variables exógenas al movimiento, es decir, aquellas que no dependen de su manejo y por el contrario son definidas por actores totalmente ajenos, en unos casos ni siquiera controlados por decisiones internas de un país puesto que son dadas por el propio desarrollo sociológico, tecnológico y demás aspectos que se convierten en amenazas u oportunidades.

3.1 ECONOMÍA NACIONAL Y ENTORNO LATINOAMERICANO.

Evidentemente la mejor manera de introducir el tema económico como parte fundamental del macroambiente es tomar criterios de importantes pensadores y economistas que se pronunciaron en su momento y marcaron una pauta para ver cómo será el comportamiento del entorno económico en Colombia en los próximos años, teniendo en cuenta que el estudio se realiza fundamentalmente en el periodo comprendido entre los años 2000 y 2005. Es necesario entonces ver como ha sido el comportamiento del crecimiento de la economía nacional y su importancia en el PIB, así como observar de manera general algunos índices que permitirán entender en qué momento del Ciclo Económico se encuentra el país y su tendencia futura.

A comienzos del año 2005 Sebastián Edwards profesor de economía de la Universidad de California estuvo en la ciudad de Medellín y dejó plasmados sus criterios los cuales fueron publicados por la Revista Dinero a comienzos del año 2005.

Con la velocidad a la que avanzan Asia, Europa del Este y África, para que un país como Colombia no se quede atrás o para que pueda mantener el statu quo, es preciso que duplique su velocidad. (REVISTA DINERO, 2005)

Siguiendo el documento citado se encuentra que en el tema “La economía mundial en una era de turbulencias: perspectivas y desafíos para América Latina” el profesor Edwards aseguró que tanto América Latina como Colombia se quedan cortos frente al crecimiento del resto del mundo.

Esto obedece a que Estados Unidos ha ignorado esta parte del mundo y a que la región es poco receptiva a los programas de su vecino del norte. Además, a que los latinoamericanos trabajan poco en salir de su atraso. (REVISTA DINERO, 2005)

El 65% de la inversión extranjera (de USA) está orientado a mercados que le son complementarios como son India, China y el resto de Asia, en contraposición a América únicamente llega el 2%. Más adelante asevera el documento consultado.

En este panorama de vulnerabilidad ante una recesión en Estados Unidos, apreciación generalizada de las monedas y pérdida de fortaleza contra Asia, se moverá América Latina en los próximos años. (Para Sebastián Edwards, la única forma de escapar de las múltiples trampas que aparecen en este futuro, es crecer) Fomentar la productividad y la innovación, evitar lo que llama "populismo microeconómico", aprovechar la globalización, fomentar el ahorro y emprender una profunda revolución educativa. (REVISTA DINERO, 2005)

Cuando se tocan los temas como el crecimiento de una economía no se puede olvidar que este tema es sensible al tratamiento de la población vulnerable para entender este tema se toman las palabras publicadas en la revista Dinero, pero en esta oportunidad para ver lo que dice Pamela Cox, vicepresidenta para América Latina del Banco Mundial:

“Reducir la pobreza en Colombia requiere aumentar la tasa de crecimiento de la economía El crecimiento sostenido es irreemplazable para salir de la trampa del subdesarrollo”. (REVISTA DINERO, 2005)
Siguiendo con esta línea de comportamiento critico Alberto Chueca, representante del Banco Mundial en Bogotá afirmó. “Con los recursos naturales, geográficos, el dinámico entramado empresarial y el capital humano que tiene, Colombia debería crecer más de lo que está creciendo" (REVISTA DINERO, 2005)

Este fenómeno amplía aún más la brecha de iniquidad en un país en donde la concentración de capital es cada día más acentuada como consecuencia de las políticas neoliberales las cuales dejan de lado lo social. Así se diga lo contrario en los titulares de los medios masivos de comunicación que cumplen con su tarea de desinformación, al respecto dice el especialista Chueca que para mejorar lo que llama la "calidad de crecimiento", esto es, "que permitan una redistribución de esos beneficios a las capas sociales más desfavorecidas" y continúa diciendo: “En Colombia, en muchos campos de trabajo, hay que volver a empezar por la equidad. El ejecutivo señala que hasta 1998 se hicieron mejoras muy significativas, pero "todos esos avances se perdieron en tres años de recesión". (REVISTA DINERO, 2005)

Otro tópico importante a manjar en materia económica es el los posibles riesgos que corren las metas y predicciones del gobierno, en escenarios cambiantes. Al respeto continúan los analistas de Dinero manifestando:

En primer lugar, al analizar la producción a través del PIB se apreció una señal de desaceleración al cierre del tercer trimestre del 2004, situación generada principalmente por la disminución en las obras civiles regionales ya que fue el último periodo de ejercicio de los mandatarios locales, y esa situación se podría repetir impidiendo que se cumpla con la meta de un crecimiento del 4%, sumado a que si sigue la tendencia revaluacionista y a pesar de las medidas tomadas por el Gobierno en cuánto a subsidios a los exportadores, este sector puede trasladar sus pérdidas a disminuciones en la producción. (REVISTA DINERO, 2005)

Esto efectivamente no se cumplió y por ende no se “garantiza en el largo plazo una mejora en los niveles de empleo y calidad de vida de la población”. En cuanto a la inflación se pueden observar presiones por el incremento en el precio de los combustibles y la disminución gradual de subsidios, situación que conduciría al Banco de la República a revisar la política monetaria, tomando medidas contraccionistas como el alza en las tasas de interés de referencia, con el ánimo de cumplir con el rango meta de inflación situado entre el 4.5% y el 5.5%. (REVISTA DINERO, 2005)

Otros aspectos que revisten singular importancia tienen que ver con el manejo de los

... niveles de endeudamiento de la nación y la ya conocida crisis pensional, riesgos que aún no se han atacado de manera estructural, así como la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos que puede afectar sectores de la economía que no cuentan con niveles adecuados de productividad y competitividad. (REVISTA DINERO, 2005)

Al respecto se indagó a Fabio A Cortés en la entrevista especial para este estudio.

Estos análisis se ven hoy cortos frente a la recesión actual y la crisis global, la cual hace que países como Colombia sigan un rumbo diferente al planeado como alternativa económica en época de ajustes proteccionistas en torno al eterno dilema del capitalismo entre proteccionismo y neoliberalismo, sin ver que existen otra oportunidades u opciones como lo hacen Brasil, argentina y chile o Venezuela, ecuador y Bolivia para ver solamente nuestro contexto latinoamericano. Es aquí donde el llamado tercer Sector cobra vital importancia, no como solución pasajera sino copo alternativa real de ayuda mutua entre y para los sectores más desprotegidos y vulnerables que ultima instancia serán los más perjudicados por la crisis global. (Cortés Guavita, Entrevista, 2009)

3. 2 CRECIMIENTO ECONÓMICO Y POBREZA

El crecimiento económico que muestra Colombia en los últimos años no se refleja para nada en la realidad, Fernando Herrera, coordinador del PNUD reveló recientemente que el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en sus últimos estudios (2006) muestra como 17 millones de colombianos viven en la pobreza, es decir el 44 por ciento de la población es pobre, de los 17 millones de pobres, seis millones de personas en el país viven en condiciones de indigencia, la cual, sin embargo, es más rápidamente superable que la pobreza normal, aseguró el coordinador del PNUD. (PNUD, 2007)

Contrasta esta información con lo dicho por el Fondo Monetario internacional: “resulta impresionante el desempeño económico de la nación” esto lo afirmó el jefe de una misión del FMI al concluir una visita anual de evaluación, Benedict Clements, al evaluar el comportamiento de la economía colombiana y sus perspectivas, dijo que el crecimiento registrado en 2006 fue el más rápido desde fines de la década de 1970 y superó el promedio latinoamericano con una marca de 6,8 por ciento.

Cortés Guavita afirma al respecto en su obra:

Al parecer el FMI en su informe centrado en las cifras macroeconómicas, desconoce que ese crecimiento debe reflejarse en la distribución de la riqueza y el bienestar de los colombianos para muchos de los cuales las esperanzas son otras. Si bien es cierto que al decir del PNUD el país avanza en la solución del problema de la indigencia pero no en el de la pobreza; hay solución para lo primero pero no para lo segundo', dijo el representante, lo cual hay que tomarlo con beneficio de inventario pues otra cosa se ve en las calles de las distintas poblaciones del país. (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008, pág. 48)

El estudio 'Misión de pobreza', realizado por PNUD en conjunto con ocho universidades privadas de diferentes regiones, muestra índices más graves en departamentos como Sucre como el más golpeado por el tema de pobreza y la falta de ingresos. El sondeo reveló que los departamentos más pobres del país son Nariño, en la frontera con Ecuador, Chocó (noreste), Boyacá (centro) y Sucre, y que los índices de pobreza en Bogotá superaron la meta fijada para el país en 2015.

Más del 80% de los habitantes de Bogotá se encuentran en los estratos 1, 2 y 3 y solo el 13% de los habitantes pertenecen a los estratos 4, 5 y 6, señalando así que la distribución del ingreso está en manos de unos pocos lo cual deja ver que es inequitativa la distribución del ingreso para las clases menos favorecidas. Del ingreso se consume en alimentos, de acuerdo con los estudios ya citados y publicados por El Tiempo (Único Diario de circulación Nacional en Colombia) la tercera parte. En promedio, cita el referido estudio, al estrato 1 la canasta básica le cuesta $ 248.091. Al estrato dos $ 290.929. Al estrato 3 $ $374.930. Si comparamos con lo dicho anteriormente por la Cámara de Comercio y el 86% de la población empleada gana entre $ 330.000 y $1’000.000 ¿Cómo pueden acceder a la canasta básica la mayoría de ellos? (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008, pág. 49)

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio fueron adoptados en 2000 por los gobiernos de 189 países como un compromiso para combatir la desigualdad y mejorar el desarrollo humano. Se trata de una carta de navegación (con un horizonte en 2015) para erradicar la pobreza extrema y el hambre, universalizar la educación primaria, promover la igualdad entre los sexos, mejorar la salud, revertir el deterioro ambiental y fomentar una asociación mundial para el desarrollo. Otro objetivo en el cual no se han logrado avances se refiere a la ayuda que los países industrializados comprometidos en transferir a los países en desarrollo el 0,7% de su PIB, pero actualmente llega apenas a solo 0,25%. Por otro lado, una compleja trama de barreras impide las exportaciones de la región a los países más desarrollados.

La ONU sostiene que para reducir a la mitad la pobreza extrema y el hambre para el 2015 en la región se requiere un crecimiento económico sostenido anual a tasas diferentes para cada país pero que en promedio debiera ser del 2,9% por habitante en la próxima década. Sin embargo, los países más pobres y que han progresado menos en los últimos 14 años requieren una tasa promedio.

Estos elementos son los de mayor incidencia en el análisis ya que los niveles de pobreza mostrados por el estudio de la Cámara de Comercio de Bogotá "Bogotá cómo vamos" son contundentes, según estos datos Bogotá cuenta con 3’190,170 personas en la pobreza y 959,238 en la indigencia El nivel de ingresos no le alcanza al 49.6 % para adquirir bienes y alimentos (línea de pobreza) y al 14.9 % no le alcanza para los nutrientes y bienes esenciales (nivel de indigencia).

3.3 ECONOMÍA INFORMAL Y DESEMPLEO

Si se mira el desempleo con sus cifras cada día más contradictorias frente a lo que es la informalidad y la formalidad del mismo, lleva a la necesidad de ver el planteamiento de la revista Dinero en un artículo titulado “Negocios informales, qué hay detrás” acerca de la economía informal hacia los siguientes planteamientos:

El término "economía informal" abarca una gran cantidad de actividades que tienen en común el hecho de no estar registradas en las cuentas nacionales. Incluye empresas que funcionan por fuera de los registros oficiales, trabajadores de esas empresas y autoempleados, vendedores ambulantes, trabajadores domésticos, trabajadores de tiempo parcial que no se emplean en empresas formales, y muchos otros. El concepto no incluye las actividades ilegales, como la venta de droga ni los ingresos de empresas formales que evaden impuestos" (DINERO. COM, 2006)

La importancia de este artículo y los conceptos siguientes se toman por cuanto son referencia directa al sector en el cual se plantea el mutualismo colombiano debe orientar su accionar, se está haciendo referencia a los trabajadores independientes. En la obra de Cortés Guavita se observa:

Tan solo por su tamaño, la economía informal debería ser foco permanente de análisis y seguimiento en nuestro país. De acuerdo con un reciente estudio del Banco Mundial, en Colombia equivale al 39% del PIB, uno de los porcentajes más altos entre las economías de América Latina, solo comparable con Brasil (40%) y Perú (60%). El trabajo informal está fuertemente concentrado en algunos sectores. Según el Dane, los sectores que presentan la mayor participación de empleo informal son comercio y servicios. El 40% de la población ocupada en comercio es informal, mientras que en servicios es 20,3% y en industria 16,7% (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008, pág. 51)

Estas cifras son reveladoras y demuestran que la actividad informal es un competidor significativo en un amplio número de sectores. Cifras de la Federación Nacional de Comerciantes, FENALCO muestran que en Bogotá puede haber entre 25.000 y 30.000 vendedores ambulantes, si bien no hay un censo, el número se elevaría a 100.000 en todo el territorio nacional. Un sondeo entre distribuidores estima que en Bogotá este tipo de comercio puede mover unos $ 300.000 millones al año.

Aunque nadie piensa en la economía informal cuando se habla del comportamiento de la economía colombiana, su tamaño podría acercarse al 39% del producto interno bruto medido por las cuentas nacionales. Es una realidad difícil de tratar, que despierta reacciones contradictorias. Es este mercado, el de las asociaciones mutuales en Colombia. (Cortés Guavita, Entrevista, 2009)

3. 4 MICROFINANZAS Y BANCO DE LOS POBRES.

La banca pareciera entender que los estratos pobres son un gran mercado y los desembolsos a los microempresarios crecen. Pero banca, gobierno y deudores tendrán que actuar con cautela para que el modelo funcione. (Dentro de un marco capitalista neoliberal). Desde cuando los grandes bancos del país voltearon sus ojos hacia el microcrédito, como un nicho rentable, este segmento de cartera ha crecido a un ritmo del 50% anual. En los últimos dos años se han desembolsado cerca de $2,5 billones en pequeños créditos para microempresarios.

Si bien el apoyo del gobierno -por medio de Bancoldex y el Fondo Nacional de Garantías- puede ser importante, es claro que la regulación y el marco de política deben avanzar para adecuarse a esta realidad. Banqueros y gobierno deben procurar que este auge del microcrédito sea sostenible a largo plazo. (Para ello deberán entender que el modelo de prestar a los pobres se sale de su esquema de competitividad y alta rentabilidad) (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008, pág. 53)

Los analistas del sector financiero consideran que aún falta reforzar el marco de política para tratar más aspectos que el simple crédito, como la formalización, tecnificación y capacitación en temas de comercialización para aumentar su competitividad.

… Olvidando que hay que enseñar valores y manejo de los pequeños emprendimientos, obviamente partiendo de modificar el criterio del microcrédito y microempresas con capitales como los que clasifica la ley MIPYME en Colombia. Se debe replantear con base en la experiencia de Muhammad Yunus y en el microcrédito con educación, pero fundamentalmente entendiendo el modo de vida de los pobres y la comprensión de su entorno cultural. (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008, pág. 53)

De otro lado se encuentran conceptos que son más claros frente a la problemática de los pobres y el derecho al microcrédito. Esta es la experiencia de Muhammad Yunus, premio Nobel de Paz y creados del Banco de los Pobres.

Lamentablemente los bancos no prestan a los pobres. Los banqueros a los que se dirigió, se burlaron de él, diciéndole: ‘¿Quién aceptaría prestar dinero a personas que no ofrecen ninguna garantía?’ ¿Por qué entonces -él se dijo- no fundar mi propio Banco? Así nació el Banco Grameen, un banco independiente: el Banco para los Pobres. El sistema bancario tradicional ha sido concebido para dejar al margen a los pobres. La sacrosanta noción de "garantía" (responder con bienes personales al cumplimiento de la deuda) está de hecho destinada a desanimar a los solicitantes de escasos recursos. (COLOMBIAMUTUAL, 2008)

El Banco rechaza de plano la noción de garantía, cambiándola por sostener que no hay mejor garantía que cada persona, cuando a ésta se la dignifica, se le otorga confianza, y entonces ésta responde con los valores que cada alma posee por el sólo hecho de serlo. La iniciativa del Banco Grameen ha sido reconocida por la ONU, apoyada por la UNESCO y difundida por grandes periódicos del mundo con titulares de admiración y sorpresa. Actualmente el Banco Grameen ha abierto sucursales en diversas partes del mundo. En América existen emprendimientos similares basados en esta idea en Bolivia, Perú, Honduras, etc.

Los siguientes son algunos de los criterios esbozados en una entrevista concedida en España por Muhammad Yunus y reproducida por el grupo Liderazgo solidario de América a través de la red de internet. El creador del llamado banco de los pobres, el Grameen Bank, a la pregunta del porqué la mayoría de prestatarios son mujeres, respondió:

Tardamos 6 años inicialmente en llegar a ese 50% de mujeres receptoras de nuestros créditos y en ese momento empezamos a darnos cuenta de que el dinero que llegaba a las casas a través de las mujeres beneficiaba mucho más a las familias que el dinero que llegaba a las mismas a través de los hombres... tenían mucho cuidado con su dinero, con sus inversiones, y los niños se beneficiaban inmediatamente del dinero que ganaban o recibían las mujeres... Actualmente, el 95% de nuestros clientes son mujeres y todas las cosas positivas que se dicen de Grameen pienso que se deben a ese hecho. (Liderazgo Solidario de América, 2008)

La entrevista da un giro hacia lo social y solidario, analizando el rol que debe jugar de manera importante la Economía Social y Solidaria o el llamado tercer sector, fundaciones, ONG, iglesia, etc., en la lucha contra la pobreza en el Tercer Mundo y, por otro lado, en la generación de empleo en los países desarrollados?

Yo pienso que hay muchísimo campo para dar servicios en circunstancias extremas, pero no debe ser una cosa permanente, continuada; la gente tiene que desarrollar sus propias capacidades y ese desarrollo es lo que lleva a la creación de instituciones viables y autosuficientes, y de servicios viables y autosuficientes. En vez de regalar dinero lo que hay que hacer es intentar proporcionar fondos para la creación de empresas que resulten autosuficientes, que se autofinancien y que se creen empresas que involucren directamente a las comunidades… (Liderazgo Solidario de América, 2008)

Haciendo referencia al rol que deben jugar las entidades solidarias en la educación, lo cual es una inquietud que se plantean muchos en el sector solidario, el Nobel manifestó:

... un programa educativo yo lo organizaría de tal forma que si algún día no llegasen fondos desde el exterior estas instituciones pudieran sobrevivir y seguir funcionando. Inicialmente a lo mejor no van a ser viables al 100%; lo importante es que nunca sea el 0%. Eso es lo que yo diría a fundaciones, ONG o cualquiera que quiera participar en este proceso, en países del Tercer Mundo y en países industrializados donde hay mucha gente sin hogar, que está en paro, emigrantes, marginados sociales de todo tipo… Cuando veo que la gente sobrevive de la caridad me parece como si estuviésemos creando una situación tipo zoológico donde recogemos a esa gente y la alimentamos; y ahí quedan. No hay iniciativa por su parte ni por parte de nadie para sacarles de allí e integrarles en la sociedad, así que eso es lo que me gustaría ver, alguna forma familiar de autorrealización de esas personas para que se ocupen de sí mismas, en vez de dejarlas en una situación de dependencia. (Liderazgo Solidario de América, 2008)

Al parecer el profesor Yunus tiene la idea que todo lo solidario es caridad y no es extraño ya que esa es la idea que tienen muchos, no solo en Colombia sino el mundo entero, tal vez por ello le inquirieron Acerca del capital inicial y las dificultades, así se refirió el profesor Yunus contando su propia experiencia:

... los primeros fondos salieron de mi propio bolsillo, era una cantidad muy pequeña y me lo pude permitir. Después me convertí en avalista; eso es también parte de la historia. Lo único que hacía yo era firmar el papel de los créditos que daban en el banco. Inicialmente me dieron un límite de fondos que podía sacar como avalista, un límite de 300 dólares; no daban más porque no me admitían a mi como avalista para más de 300 dólares. Pero después se les olvidó este límite porque les devolvían todos los préstamos, y pudimos seguir expandiéndonos simplemente con mi firma. (Liderazgo Solidario de América, 2008)

¿Qué alternativa les queda a las empresas sin ánimo de lucro?, la conciencia social, que no tiene que ser estatal. Si los seres humanos aplican el desarrollo entendido así: el hombre por encima de los objetos, entre ellos el capital, sobrevivirán, y si no, desaparecerán afirma Cortés Guavita:

¿Qué hace, o mejor aún cuál es el deber ser, de nuestra economía popular, solidaria y mutualista, en este juego de la inclusión y el empoderamiento? Mi posición es clara, el mutualismo debe fijarse como meta, empoderar a los desprotegidos, haciéndoles ver su real poder como seres humanos frente a sus derechos, y que mejor manera de hacerlo que a través de organizaciones populares y solidarias mutualistas, desde las cuales se logra la verdadera inclusión. Inclusión al trabajo con ingreso digno, a una seguridad alimentaria proporcionada en la cual haya, de un lado, el beneficio del equilibrio en su forma de alimentarse y de otro poniendo en práctica la eliminación de los intermediarios ociosos en la comercialización de los productos del agro a la ciudad lo cual nos lleva al comercio justo, inclusión y derecho a un medio ambiente sano y protector, benéfico para la nuevas generaciones, inclusión al deporte y la recreación, inclusión al derecho al buen uso del ocio, al turismo alternativo, y como un derecho a reivindicar un verdadero hogar a heredar por quienes han de encontrar un mundo más vivible y solidario. (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008, pág. 58)

3.5 LA SALUD EN COLOMBIA NECESITA DE LA SOLIDARIDAD

El caos es total en los servicios de salud en nuestro país, tanto que los mismos sectores afines al gobierno actual reclaman medidas de fondo, las cuales pasan por volver a tener un Ministerio de Salud, el cual desapareció pasando a recibir un tratamiento de segunda dentro del ministerio de la Protección Social, el cual no deja de ser un rimbombante nombre, nada más.

En marzo de 2006 un niño de 11 años murió en la ciudad de Barranquilla tras realizar una verdadera odisea por todos los hospitales sin encontrar atención, por el hecho de no contar con un determinado número de semanas de cotización; al respecto editorializó el principal diario del país, El Tiempo bajo el titulo de La salud, a urgencias.

La infame muere de Johan pone al descubierto el dramático deterioro del sistema de salud inaugurado hace 13 años con la Ley 100 ... esta película trágica se repite casi todos los días ante una ciudadanía atónita. (EL TIEMPO, 2006)

La burocracia exagerada del sistema no permite que se atiendan los pacientes a tiempo y ante la indolencia de los funcionarios y empleados de las Empresas de Salud, mueren todos los días los colombianos a quienes se les asegura en todos los gobiernos que van a tener cobertura total en salud. Continúa el editorial citado diciendo:

Según un estudio de la Defensoría del Pueblo, a 38 de cada 100 personas que han acudido a urgencia en algún momento se les ha negado la atención de manera sumaria y sin explicación. Cifra increíble inaudita e inaceptable en un país donde, por ley, la atención inicial de urgencias es una obligación de todas las entidades públicas y privadas que prestan servicios de salud. (EL TIEMPO, 2006)

La crítica al sector va más allá y tilda de criminales a quienes mantienen a las puertas de los hospitales a pacientes y familiares descalificando la atención con un sentido eminentemente mercantilista: O pagan o se mueren, tal es la medida de eficiencia y competitividad que se les exige a quienes dirigen los hospitales con el flamante titulo de Gerentes. Y el caso no es exclusividad de una región del país, no, según el citado editorial la cuestión reviste características de catástrofe nacional:

Si la salud pública de la costa colapsó, hay peligro de que la historia se repita en otras regiones: para la muestra la situación del Eje Cafetero, tras el cierre del hospital Universitario de Manizales; la de Bogotá, donde el (Hospital) San Juan de Dios y el Lorencita Villegas de Santos entraron en crisis hace años; la de Bucaramanga, donde el Hospital Ramón González Valencia para por similar circunstancia, y la de muchas regiones donde los hospitales públicos y universitarios han pasado a la historia o están a punto de hacerlo. (EL TIEMPO, 2006)

Ante los criterios esbozados por el citado Editorial el entrevistado Cortés Guavita manifestó lo siguiente:

Lo anterior producto de las medidas neoliberales que buscan la privatización de todo bajo un sistema de Seguridad Social que fracasó en Chile y que aquí seguimos rindiéndole tributo a la copia y plagio de lo malo que ya se ha experimentado en otras partes del mundo. La gente se ha visto obligada a recurrir a un mecanismo de la Constitución del 91, como es la tutela para ver si algún día le prestan el servicio, o le dan los medicamentos a los cuales tiene derecho. (Cortés Guavita, Entrevista, 2009)

A tal extremo han llegado las cosas que ya hace transito en el argot popular, el llamado "Paseo de la Muerte" en todas las ciudades del país, que no es otra cosa que al deambular de un hospital a otro con un paciente hasta que este muere en la calle, bajo la mirada impávida de quienes tienen la obligación Constitucional de velar por los ciudadanos.

Entre tanto algunas EPS, Empresas Promotoras de Salud; las ARS, Administradoras del Régimen Subsidiado (hoy ESS EPS-S) y las IPS, Instituciones prestadoras del servicio construyen inmensos edificios, moles de cemento y hierro como tributo a la inmoralidad con el dinero de los usuarios y beneficiarios de la salud, mientras estos mueren en la calle. Por otro lado el Estado ni el sector salud cuentan con una información real que les permita definir unos perfiles de morbilidad y mortalidad adecuados para poder hacer planeación y algún día contar con políticas de medicina preventiva. (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008, pág. 61)

Para ver apenas unos ejemplos de la gran falencia es necesario ver una vez más lo que al respecto dice el editorial del diario El tiempo referido:

... la fragilidad de los programas de promoción y prevención, demostrada por el aumento de 76 por ciento de los casos de dengue y de 21.8 por ciento de los de leishmaniasis en el 2005; la inequidad derivada de la existencia de diferentes planes de beneficios, y unos graves problemas en los sistema de información y de control. (EL TIEMPO, 2006)

La situación no puede ser más patética. Ahora que decir de la situación de los millones de trabajadores independientes que no pueden acceder al servicio de salud por que no cuentan con los recursos necesarios y porque el Estado no ha querido definir unas políticas que permitan siquiera pensar en hacerlo, veamos lo que le ocurre a un trabajador independiente, vendedor ambulante etc., de acuerdo con la legislación actual debe cotiza para acceder al Régimen contributivo sobre un salario básico: cuotas para salud, riesgos profesionales y para el fondo de pensiones, es decir que le queda escasamente el 65,5 % de su salario para comer, vivir y mantener una familia de 4 o más personas.

Ante tal circunstancia se dirá que acceda al Régimen Subsidiado y entonces encuentra que las grandes falencias del sistema de régimen subsidiado, otorgado para las personas que clasifican en el SISBEN no le permiten calificar por cuanto el trabajador independiente gana de alguna forma un salario precario. El problema central para el este tipo de trabajadores es que de un lado no cuentan con la capacidad de pago del sistema contributivo y por otro no clasifican para el régimen subsidiado por cuanto tienen trabajo, y a esto se suma que el sistema en Colombia opera geográficamente y no socialmente.

Qué hacer entonces con estos millones de compatriotas que se encuentra a la deriva esa es una pregunta que debe resolver no solamente el gobierno, pues sabemos que no lo va a hacer, sino los directamente implicado y el sector de la Economía Social y Solidaria. ¿Será que si lo hacemos? Seguramente en casos aislados puede que sí, sin embargo la gran mayoría sigue a la deriva sin un apoyo o una oportunidad real de poder solucionar esta necesidad básica del ser humano, como esta de poder acceder a un servicio de salud digo y humano, definitivamente a la salud de nuestro país le falta solidaridad. (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008, pág. 62)

4. FACTORES INTERNOS DE INCIDENCIA

En esta parte de la investigación se realiza un análisis de los factores intrínsecos del acontecer mutualista y de sus organizaciones, con variables como el liderazgo, el fomento gubernamental, la crisis doctrinaria y otros aspectos fundamentales para la favorabilidad o no de un modelo social que puede ser alternativa solidaria. Para entender esos tópicos se va a hacer referencia en esta parte a una clasificación de los factores más relevantes tratados desde la óptica que se pretende mostrar en este estudio: la de detectar los factores que inciden directa e indirectamente para que el mutualismo colombiano sea alternativa frente a los problemas de los más pobres.

La obra Reinventando el Mutualismo Colombiano trae un interesante estudio realizado directamente en asociaciones mutuales de la ciudad de Bogotá, Medellín, Pereira y otros municipios de Colombia, trabajo realizado por el sistema de Acción Participación con más 50 organizaciones mutualistas en el periodo comprendido entre los años 2000 a 2005.

Se extractan de esta obra conceptos de manera clasificada frente a temas recurrentes que al decir de su autor son los que no han permitido un desarrollo del mutualismo por lo menos similar al de otros segmentos de la Economía Solidaria como el cooperativismo o al crecimiento que ha tenido en países como Argentina.

4.1 LA DOCTRINA MUTUALISTA

La doctrina como se vio en el los inicios de este estudio es la esencia, la razón de ser, algo que guía y orienta un movimiento como el mutualista cuando existe la comprensión de la misma y se entienden los valores y principios como su derrotero a seguir. Si bien hay una serie de conceptos en torno a si se pertenece a la llamada Economía Solidaria, a la economía social o si se trata del tercer sector de la economía, lo relevante es que se cuenta con una doctrina más o menos definida y que se enmarca en que el ser humano está por encima del capital, con unos criterios definidos de democracia participativa y representativa, con una orientación en torno a la autonomía de gestión independiente de los poderes públicos, un manejo de excedentes hacia los asociados; ya sea en dinero como en las cooperativas o en servicios como en las mutuales y con una definida vocación de servicio a la comunidad.

El asunto es entonces si hay una difusión de tales valores doctrinales o no en la comunidad y en la dirigencia del mutualismo, será acaso que la capacitación que recibe la dirigencia y la base mutualista tienen la posibilidad y el acceso a una verdadera formación doctrinaria, esa claridad la da Cortés Guavita cuando manifiesta en torno a los hallazgos de su estudio:

En la mayoría de las entidades visitadas y en el dialogo sostenido con dirigentes de mutuales de barrio, en Bogotá fundamentalmente, se encuentra que no hay una concepción clara de lo que es la doctrina mutualista, el mutualismo y se ha tomado la caridad y el asistencialismo como esencia del trabajo, no se acepta que las mutuales son empresas y como tal se deben a su objeto social y a desarrollar actividades económicas que les permitan unos ingresos para resolver las necesidades de sus asociados. Menos aún una comprensión acerca de si la riqueza es un fin o un medio para encontrar la satisfacción a sus necesidades, no hay una comprensión al modelo que de desarrollarse como debería ser sería guía real de la libertad del ser a través del uso de los bienes materiales para el crecimiento y el bienestar espiritual. Se confunde de manera taxativa el criterio de “sin ánimo de lucro” con el de no percibir ingresos, o como la esencia de que los negocios en si están en contraposición con lo que ellos consideran enemigo de las doctrinas mutualistas. De oro lado no se encuentran dirigentes que entiendan el concepto de doctrina, menos aún de lo que son los principios y los valores mutualistas, no se va entonces a dar aplicación a tales elementos que son la esencia de la doctrina y por ende la base de todo el trabajo mutualista. (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008)

Los valores se confunden en las entidades que más que prestadoras de servicios se han convertido en “clubes” privados de un pequeño grupo de barrio que no entienden el paso del cambio y que las épocas pasadas deben dar cabida a un futuro en el cual es necesario entender que las Mutuales son Empresas como lo plantea la ley 454 de 1997

La doctrina indiscutiblemente debe estar consignada en los principios legales, es decir, si la legislación no recoge la doctrina como esencia, los principios como orientadores, muy poco se podrá esperar de la sociedad que al desconocer tales principios, tales valores, tal doctrina, la va a asimilar como propia si se desorienta y confunde.

Es necesario ver como el cooperativismo cuenta con una declaración universal de principios y la economía social en Europa tiene otro tanto. La AIM cuenta con una declaración de principios y el mutualismo en América cuenta con declaraciones nacionales sin unificar conceptos. Vale aquí resaltar la propuesta presentada por el autor de la obra Reinventando el Mutualismo Colombiano, hecha a la Organización de Entidades Mutuales de América en su asamblea celebrada en la ciudad de Santiago, en chile en el mes de abril de 2006 en el sentido de crear un observatorio de los principios mutualista de América para iniciar bajo la responsabilidad propia una investigación para en un año en la Asamblea a celebrase en Bogotá Colombia según lo aprobara la misma asamblea realizar un evento especializado en Doctrina mutualista, y que fue recogido en el acta así:

Colombia: El Sr. Fabio A. Cortés Guavita… propone la creación del Observatorio de la Doctrina Mutualista, consistente en una investigación de la documentación existente al respecto, en cada uno de los países de América. El objeto de la misma sería detectar diferencias y analogías, a fin de unificar criterios en cuanto a principios y valores mutualistas; permitiendo la redacción de un documento que unifique la doctrina mutualista. A tal efecto, el Sr. Cortés Guavita se ofrece a encabezar el mencionado proyecto. Puesto a consideración, se da por aprobado . (OEMSUR, 2006)

Desafortunadamente esta organización traicionando sus propios principios abortó todo el proyecto y no se permitió llevar a cabo esta iniciativa tan importante para el mutualismo americano manifestó Cortés en la entrevista para este estudio. (Cortés Guavita, Entrevista, 2009)

Queda una nueva iniciativa del mismo autor en el sentido de lo planteado al I Congreso Panamericano de Mutualismo realizada el año 2008 en la ciudad de Buenos Aires y a la cual se refirió en la entrevista en los siguientes términos:

Estamos trabajando en COLOMBIAMUTUAL a partir de la publicación de la obra Reinventando el Mutualismo Colombiano para que en el año 2009 realicemos en Colombia el II Congreso de dirigentes del Mutualismo Panamericano y en él se realice un pronunciamiento o declaración de principios mutualistas, consensuado con Líderes de los diferentes países a participar en tal evento. (Cortés Guavita, Entrevista, 2009)

Finalmente es bueno decir que los integrantes de la Confederación Colombiamutual están tratando de realizar un trabajo de reinvención, lo hacen desde la perspectiva de los principios y valores

Necesidad de reinventar, es la conclusión a la que se llega luego de reunir experiencias y opiniones, escritos y tratados, vivencias y conceptos; todo acerca de las diferentes teorías del cambio y sus aplicaciones exitosas o no, aceptadas en todo o en parte, en fin la reinvención es la única salida que le queda a las organizaciones si quieren alcanzar el éxito, no como una opción, sino como una necesidad imperiosa. (Cortés Guavita, Liderazgo Polivalente, 2007, pág. 1)

Desarrollan toda una teoría acerca del rol que deben jugar los valores y los principios como esencia de la doctrina empresarial, en este caso la del mutualismo cuando el estudio les ha llevado a entender que la crisis del mutualismo es tal, en su entender, que debe ser reinventad y no cambiada.

La crisis de valores ha llevado al Ser y a las Organizaciones a entender que no deben seguir intentando cambiar la realidad, los hechos y la historia del Ser como protagonista y líder de las organizaciones, menos aún pretender cambiar estos aspectos en la historia y práctica de la administración como vehículo de dirección y estructuración de las Organizaciones. El nuevo rol de esos seres es la polivalencia Ética y Moral para REINVENTARLO TODO, crear lo inexistente, gestionar lo irreal: Darle vida a la UTOPÍA. (Cortés Guavita, Liderazgo Polivalente, 2007, pág. 2)

4.2 LA EMPRESARIALIDAD MUTUALISTA

¿La asociación mutual una empresa solidaria? Si eso es cierto ¿Cuáles son sus ámbitos de trabajo? La respuesta se encuentra en la legislación, sin embargo tomado criterios de autores como Azucena Vélez, Fabio Alberto Cortés y Gonzalo Pérez Valencia se encuentran serios cuestionamientos al rol del Estado y los gobiernos de turno cuando se demuestra que los funcionarios del Estado, en este caso del Dansocial, entidad de Fomento de la Economía Solidaria y la Superintendencia de Economía Solidaria, Supersolidaria, ponen en tela de juicio el criterio de la empresarialidad que reclaman no solo los autores mencionados sino también hacen eco muchos de los mutualistas que no se resignan a ver desaparecer, sin el derecho a la defensa, este modelo solidario.

En primer término vale la pena citar textualmente las normas principales que rigen el mutualismo para entender que dichas entidades si son Empresas Solidarias. Las actividades realizadas por las asociaciones mutuales se encuentran reguladas por la Ley 79 de 1988, articulo 131 que concedió facultades extraordinarias al ejecutivo para regulara la creación y funcionamiento de las asociaciones mutuales; el Decreto 1480 de 1989 que determina la, naturaleza, características, constitución, regímenes interno, de responsabilidad y sanciones y se dictan medidas para el fomento de los las asociaciones mutuales; y la Ley 454 de 1998 que determina el marco conceptual que regula la Economía Solidaria. Como se citó anteriormente “Las asociaciones mutuales son personas jurídicas de derecho privado, sin ánimo de lucro… para satisfacer sus necesidades mediante la prestación de servicios de seguridad social” (Decreto 1480, 1989)

Ahora, en lo referente a la prestación de servicios, es decir al quehacer de las mutuales para sus asociados y más aún para terceros, dice el mencionado Decreto 1480 en su artículo 43:

Son prestaciones mutuales los servicios que otorguen las asociaciones mutuales para la satisfacción de necesidades de los asociados, mediante asistencia médica, farmacéutica, funeraria, subsidios, ahorro y crédito y actividades culturales, educativas, deportivas o turísticas, así como cualquier otra prestación dentro del ámbito de la seguridad social que tenga por fin la promoción y dignificación de la persona humana. (Decreto 1480, 1989)
Parágrafo. Las asociaciones mutuales prestarán sus servicios preferencialmente a los asociados y a sus beneficiarios cuando lo contemplen sus estatutos. De acuerdo con éstos podrán extenderlos al público no afiliado, siempre en razón del interés social o del bienestar colectivo.

Es decir, el espectro de trabajo de las mutuales en Colombia es bastante amplio y de carácter multiactivo, hay quienes piensan que estas no son actividades empresariales y quienes aseguran todo lo contrario, entre ellos la mayoría de autores citados en este estudio. La mayor claridad al respecto la da la propia legislación cuando en el año 1998, más exactamente el 4 de agosto se promulgó la Ley 454 para determinar de manera taxativa el marco legal de la Economía Solidaria en Colombia, al respecto dice en su artículo segundo:

Ley 454 de 1998, (agosto 4) por la cual se determina el marco conceptual que regula la Economía Solidaria… Artículo 2º. Definición. Para efectos de la presente ley denomínase Economía Solidaria al sistema socioeconómico, cultural y ambiental conformado por el conjunto de fuerzas sociales organizadas en formas asociativas identificadas por prácticas autogestionarias solidarias, democráticas y humanistas, sin ánimo de lucro para el desarrollo integral del ser humano como sujeto, actor y fin de la economía. (Ley 454, 1998)

Están claramente definidos los criterios bajo los cuales se entienden las organizaciones solidarias y se resalta su principal principio al enfatizar que es el ser humano su esencia, su razón de ser. Seguidamente se caracterizan tales entidades.

Artículo 6º. Características de las organizaciones de Economía Solidaria. Son sujetos de la presente ley las personas jurídicas organizadas para realizar actividades sin ánimo de lucro, en las cuales los trabajadores o los usuarios según el caso, son simultáneamente sus portantes y gestores, creadas con el objeto de producir, distribuir y consumir conjunta y eficientemente, bienes y servicios para satisfacer las necesidades de sus miembros y al desarrollo de obras de servicio a la comunidad en general, observando en su funcionamiento las siguientes características: 1. Estar organizada como empresa que contemple en su objeto social, el ejercicio de una actividad socioeconómica, tendiente a satisfacer necesidades de sus asociados y el desarrollo de obras de servicio comunitario… (Subrayado fuera de texto) (Ley 454, 1998)

Se resalta lo esencial del artículo y la principal característica estar organizadas como empresas, taxativamente no hay lugar a equívocos dura es la ley pero es la ley podrá decir un jurisconsulto. La ley dice que son empresas, entonces lo son y esto se puede afirmar al leer y entender el parágrafo de este mismo artículo.

Parágrafo 2º. Tienen el carácter de organizaciones solidarias entre otras: cooperativas, los organismos de segundo y tercer grado que agrupen cooperativas u otras formas asociativas solidarias de propiedad, las instituciones auxiliares de la Economía Solidaria, las empresas comunitarias, las empresas solidarias de salud, las precooperativas, los fondos de empleados, las asociaciones mutualistas, (subrayado fuera de texto) las empresas de servicios en las formas de administraciones públicas cooperativas, las empresas asociativas de trabajo y todas aquellas formas asociativas solidarias que cumplan con las características mencionadas en el presente capítulo. (Ley 454, 1998)
Cualquier duda queda despejada al contemplar, leer y comprender el parágrafo del artículo sexto de la ley 454 del 98, las asociaciones mutualistas si son empresas, por ello los autores citados reclaman que se reconozca la empresarialidad de las entidades que dirigen, orientan y de las cuales escriben.

Esta ley es posterior al origen dado en a la ley 79 del y al decreto 1480 de 1989 que dan origen regulan y orientan a las mutuales y queda entendido que por ser posterior modificó lo que hubiera podido interpretarse con anterioridad a esta ley 454.

El criterio de empresa solidaria en el caso de las mutuales ha sido desorientado desde las propias instancias del Estado como ocurrió en el año 1983 según relata Pérez Valencia textualmente. La posición del entones Director del Departamento Administrativo Nacional de Cooperativas, DANCOOP la recoge Pérez Valencia y lo cita textualmente:

... por esto discrepo de algunos planteamientos muy serios por otra parte, que querrían llevar a las sociedades (mutualistas) a pensar y a actuar como empresas...” y luego pasa a explicar que las mutuales deben funcionar con fines morales y no económicos. (Pérez Valencia, 1991, pág. 220)

Años más tarde se encuentra lo narrado por Azucena Vélez en torno a la prohibición del gobierno de turno para que una Asociación mutual pudiera generar empleo.

Partiendo del hecho jurídico del “acuerdo asociativo”, un grupo de personan puede legítimamente asociare para crear una mutual cuya finalidad sea la de ayudarse a solucionar una de las dificultades más sentidas de la vida, como es el desempleo. Por eso hemos manifestado repetidamente que fue una equivocación cuando en 1999 el Dancoop de Medellín (hoy Dansocial) le negó a una mutual la personería jurídica porque planteó como objeto social la intermediación del empleo de un grupo de personas en Marinilla Antioquia, con el cuestionable argumento de que el empleo no hace parte de la seguridad social. (Velez & Montoya, 2001, pág. 170)

Es decir no solamente se desconoció el concepto de empresa para el empleo sino que se pretendió sentar jurisprudencia en torno a lo que es o no Seguridad Social, campo en el cual se desarrolla la actividad del mutualismo por esencia histórica.

Hoy igual que ayer se encuentran conceptos de funcionarios que siguen con la labor de desorientar a la genta acerca de lo que es el mutualismo, basta ver textualmente los siguientes conceptos emitidos por la Supersolidaria en su página Web www.supersoldiaria.gov.co Sobre el particular señalan el artículo 43 del Decreto 1480 de julio 7 de 1989 citado anteriormente en este estudio y según el cual se legisla acerca de los diferentes servicios de la mutuales en Colombia.

Concepto No. 025112 del 27 de agosto de 2003. Síntesis: Actividades y servicios que pueden desarrollar… es claro que el objeto de las asociaciones mutuales no es el de comercializar bienes sino el de satisfacer las necesidades de los asociados mediante asistencia médica, farmacéutica, funeraria, subsidios etc., todo en el ámbito de la seguridad social. Cabe resaltar que las asociaciones mutuales históricamente no se crearon para desarrollar actividades empresariales sino para satisfacer necesidades eventuales de sus asociados, como gastos funerarios o calamidades domésticas… Teniendo en cuenta lo anterior considera esta Oficina Jurídica que la actividad de exportación no es posible para las asociaciones mutuales toda vez que no es propio de estas asociaciones comercializar bienes y menos aún exportar, pues esta actividad lleva implícito el ánimo de lucro propio de las sociedades comerciales. (Supersolidaria, 2003)

El tema fue planteado por Cortés Guavita en su obra en la cual se realiza un análisis del porque no hay razón en este concepto, a su entender errado de la entidad que debe velar por el desarrollo y control de las mutuales, desde la óptica de prestación de servicios empresariales en cualquier ámbito de la seguridad social.

Es perentorio dar claridad a los lectores y al mutualismo de nuestro país. De un lado aseguran los amigos de la Supersolidaria “…las mutuales… no se crearon para desarrollar actividades empresariales sino para satisfacer necesidades” al afirmar semejante incongruencia, se desconoce flagrantemente la ley 454 del 98 que taxativamente dice que las mutuales son empresas de Economía Solidaria no es posible que se pretenda manipular tan inconscientemente esta situación. ¿Acaso la satisfacción de necesidades no es una función empresarial? cualquiera con mínimos conocimientos de mercadeo social seguramente no tendrá duda en contradecir de manera tajante este concepto “jurídico” (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008, pág. 90)

De otro lado este autor señala como es absurdo, según sus propias palabras pensar que las mutuales no puedan “… comercializar bienes y menos aún exportar, pues esta actividad lleva implícito el ánimo de lucro propio de las sociedades comerciales” citando el mencionado concepto y aclara que si así fuera, la comercialización de bienes solamente una actividad con ánimo de lucro, no existirían cooperativas ni Economía Solidaria, es absurdo reitera pensar siquiera que este concepto pueda siquiera tener aceptación en cualquier sector de la economía no solo solidaria sino capitalista o en cualquier escenario en el cual se trate de ubicar este exabrupto jurídico. (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008)

Otra mirada al contexto y a las relaciones que se deben dar entre el Estado y la comunidad interesada en llevar a la practica el mutualismo se estrella con la falta de políticas de Estado, hacen que la Economía Solidaria en general y el mutualismo en particular se vean abocados a los malos manejos y prácticas alejadas de la esencia de la solidaridad y la ayuda mutua. El mutualismo en Colombia no es conocido como si lo es el cooperativismo y esto entre otros factores de los diferentes gobiernos se ha encargado de mantenerlo en el ostracismo.

El actual Dansocial y la Supersolidaria como entidades que se deben al fomento la primera y al control la segunda no cuentan ni con el presupuesto ni con el conocimiento real de lo que son las organizaciones que deben fomentar y vigilar. Una muestra de ello es que cuando se dirigen a las mutuales les dicen cooperativas y cuando se trata de la esencia de cada una de las entidades tienden a corporativizar todo sin ningún reato, que no decir de la falta de coherencia de los programas en el año 2005 se lanzó la idea de la SUMA SOLIDARIA por parte del Dansocial para abandonarlo poco después ante el cambio de director de la entidad, ahora se habla de lo mismo con otro nombre y así eternamente. Cada gobierno le cambia el nombra a su plan y abandona lo que venía haciendo el anterior y el perenne sacrificado será siempre el sector de la Economía Solidaria en general y el mutualismo en particular sin políticas no hay nada… (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008)

4.3 LA ADMINISTRACIÓN Y EL LIDERAZGO

Una breve observación a lo que debe ser la administración en las Mutuales la trae Azucena Vélez cuando asegura que las asociaciones mutuales deben enfrentar el reto de actualización de práctica administrativa cumpliendo con la necesidad de apropiar teorías y técnicas administrativas modernas; ser fieles a la doctrina y a sus principios y realizar una gestión participativa en la administración. (Velez & Montoya, 2001, pág. 107)

De oro lado el liderazgo es inherente al desarrollo administrativo, pero que clase de liderazgo requieren las asociaciones mutuales y la Economía Solidaria en su contexto, la respuesta la da Cortés Guavita cuando advierte.

Cabe señalar que el ejercicio del liderazgo tal y como se aplica actualmente nos indica por qué grandes líderes empresariales del mundo han sido despedidos de sus puestos por no responder a las expectativas, la creatividad y la innovación se han quedado cortas en las estrategias de estos dirigentes que no han visto, o no han querido ver, algo que está más allá de la propia inventiva dentro de los marcos paradigmáticos actuales y se han conformado con pequeñas o grandes mejoras, aún son muy pocos los que afrontan con valor la travesía de reinventarse ellos mimos para pode reinventar las organizaciones que dirigen, o que aspiran dirigir. (Cortés Guavita, Liderazgo Polivalente, 2007, pág. 6)

Desde otra perspectiva se nota como la inmensa mayoría no cuentan con criterios de lo que es la Planeación como orientación fundamental de la administración y el manejo que dan a las asambleas entraba su accionar en el mundo de lo solidario.

Hay una costumbre inveterada en torno a reunir Asambleas de las Mutuales todos los meses, lo que al parecer nació como una necesidad del Siglo XIX se quedó en las Mutuales hoy en el Siglo XXI. Estas asambleas tenían su razón de ser en el pasado con el único fin de recolectar la contribución económica mensual. En el presente desdibujada por la “reunionitis” en la cual no se planifica el trabajo sino que se dedican a la crítica destructiva entre sí, para dar paso a la tomata de trago después de las reuniones, pareciera absurdo pero a eso se dedican mes a mes la mayoría de las entidades visitadas en Bogotá durante los años 2000 a 2006. (Cortés Guavita, Solidaridad contractual, 2007)

No es dado el sector mutualista, contadas excepciones, a desarrollar aspectos relacionados con la planeación, con la administración, la organización y demás elementos empresariales. Quizá se hace eco a los criterios dados por entidades oficiales y a la confusión que se genera en torno a si son o no empresas. La Confederación de la Mutualidad Colombiana COLOMBIAMUTUAL, decidió hace dos años que no recibe asociadas sino a aquellas mutuales que tengan Plan de Negocios o que estén dispuestas por lo menos a recibir la asesoría de la entidad gremial para su elaboración y puesta en marcha.
Es quizá la ignorancia de la mayoría de los dirigentes de las mutuales frente a los temas de Administración y liderazgo, que se llega en unos casos a confundirlos de tal manera que se tornan en la eterna lucha por el poder sin observar la esencia de la democracia que debe regir estas entidades.

Cada elección en una mutual y con mayor acento en sus organismos de integración se ha visto antecedida de una politiquería y falta de entender que una elección, debe ser una contienda en la cual se expresen los más altos índices de democracia participativa que refleje una buena administración como resultado de una acertada democracia representativa. En las asambleas mutualistas se ve reflejada año tras año la transmisión de odios y rencillas que no dejan obrar el sano criterio de la ayuda mutua y de la democracia en estas entidades. (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008, pág. 98)

De otro lado está el compromiso de los administradores de las asociaciones mutuales que no entiende su rol verdadero, al decir de Azucena Vélez.

… las empresas asociativas o autogestionarias se ven obligadas a armonizar la organización son democracia y participación, lo cual hace más compleja la administración…los organismos de dirección se tienen que conformar mediante procedimientos que garanticen a todos los asociados se derecho a participar, a elegir y ser elegidos, sin consideración a sus aportes, simplemente en reconocimiento a su condición de persona (asociada a la mutual) (Velez & Montoya, 2001, pág. 110)

El ejercicio del liderazgo en las asociaciones mutuales también es criticado por los autores consultados cuando se encuentra por ejemplo el manejo de ciertos dirigentes dentro de sus propias organizaciones. Hay denuncias en la citada obra de Cortés Guavita que muestran como los valores esenciales del ser humano son pisoteados por los dirigentes que son al fin y al cabo líderes de sus entidades.

Se encuentra en muchas de las mutuales que el Representante Legal abusa de su cargo para apropiarse de recursos de la entidad como fue uno de los casos que denunciamos ante la Supersolidaria de una mutual en la cual la presidenta utilizaba los recursos para cubrir sus propias necesidad familiares atropellando a quien se le opusiera y llegando a la expulsión de sus opositores sin razón alguna. En otros casos se detectó como una entidad mutual arrienda la sede y se reparten mensualmente el valor recibido de los arriendos. Los asociados en una mutual en Bogotá se reúnen cada mes para repartirse los dineros que entran a la entidad por concepto de arrendamientos de la sede, en otro caso han vendido el patrimonio de la entidad y disfrazado de auxilio han repartido los dineros que recibieron en pago de la sede, sería incontable citar caso a caso todo lo que hacen las mutuales por falta de honestidad de sus dirigentes. (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008)

Otro problema que se ve en el manejo del liderazgo y la mala administración es el de creer que la mendicidad y el asistencialismo son la esencia del trabajo mutualista por el contrario al decir de Cortés Guavita los principales enemigos de las organizaciones mutualistas que en el pasado vivieron de auxilios parlamentarios y en la actualidad no comprenden que alguien se les llevó el queso y que únicamente a partir de la reinvención desde los principio se podrá decir que el mutualismo colombiano será una verdadera oportunidad para resolver necesidades de los sectores más desprotegidos de nuestra sociedad. (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008, pág. 121)

Finalmente en torno al liderazgo de las asociaciones mutuales en la historia de este movimiento v ale la pena retener lo dicho por Pérez Valencia.

… al momento de tomar decisiones, las costumbres y tradiciones ideológicas de los veteranos mutualistas… se han inculcado en los sectores populares que el mundo no se le debe cambiar; pesar así mismo que en un esquema de liderazgo, tenazmente aferrado a “privilegios” personales, que busca quedarse en las esquinas de las comunidades, de su historia, sin atreverse a abrir los brazos para que ese liderazgo se transforme o se releve, abriendo el paso a nuevas respuestas para viejas preguntas, y a propuestas nuevas para nuevos tiempos y nuevos desafíos; así mismo de hace sentir el peso de estilos de fomento y crecimiento basados en esquemas personales y barriales, que si bien puede dar resultados en un momento dado, impiden la llegada del mutualismo como una opción con dimensiones estratégicas. (Pérez Valencia, 1991, pág. 234)

A manera de complemento se podría decir que en tales condiciones no se le puede exigir al desarrollo del mutualismo mayor dinamismo, por el contrario esas serían las causas de su lentitud. A pesar de ser el mutualismo, el movimiento solidario más antiguo que existe en Colombia, no ha logrado aún un desarrollo significativo, tal como ocurrió en otros países. Entre las causas para ello se resumirían así: el que las mutuales no tengan o en el mejor de los caso no entiendan la importancia de la doctrina, el haber mantenido una organización administrativa mínima como de mera unión de vecinos, el permanecer anónimas sin respaldo de otros movimientos, y porque el gobierno nunca ha formulado políticas de promoción, fomento y capacitación para el mutualismo, como si lo ha hecho con el cooperativismo a partir de 1930 y con la acción comunal desde 1960, solamente para nombrar dos sectores de lo que es la Economía Social.

Coincidiendo en las apreciaciones anteriores acera de la dirigencia, la cual tiene serias deficiencias, hay que ver un concepto más, según la obra de Colacot “Crisis de la salud y el rol de los sistemas solidarios y mutualista en América Latina”

El mayor obstáculo se presenta en las actitudes de las personas que han fomentado la idea del mutualismo, pues ellas mantienen una visión muy anticuada y fuera de contexto de la era presente. Recordemos que muchas de ellas fueron creadas hace 150 años y que aún no han evolucionado en absoluto. (COLACOT, 1995)

Finalmente, la propuesta de Colombiamutual para el futro del mutualismo colombiano la resume su presidente Fabio Alberto Cortés Guavita en la entrevista en profundidad concedida para la presente investigación, en primer término acerca de los principios y valores:

Reinventar el mutualismo desde sus principios y valores con base en un liderazgo polivalente que permita a las nuevas generaciones aprender con el ejemplo positivo y no como hasta ahora que ha sido todo lo contrario, sin valores, sin liderazgo y sin solidaridad. Por eso la esencia de la reinvención está en partir de una concepción cara de cuáles son los valores y principios del mutualismo latinoamericano, y, a partir de allí abrir un nuevo camino de ayuda mutua y solidaridad. (Cortés Guavita, Entrevista, 2009)

En torno al quehacer del mutualismo hay una propuesta concreta que permita la generación de nuevas mutuales partir de los valores orientados a la esencia de la ayuda mutua.

Solamente entendiendo la mutualidad como esencia del ser, como la posibilidad de realizar desde el mutualismo unas organizaciones que se preocupen por su naturaleza, el trabajo por y con los trabajadores independientes con prestación de servicios en seguridad alimentaria para solventar la crisis alimentaria que se viene al mundo en los próximos años, con alternativas de solución en planes de salud complementaria para aquellos que no tienen derecho a los subsidios y no alcanza con sus precarios ingresos a pagar un régimen contributivo que tampoco les resuelve la situación y unas entidades fuertes con asociados e verdad y con la posibilidad de ahorra y obtener crédito con un modelo similar al de banca de los pobres. (Cortés Guavita, Entrevista, 2009)

4.4 ALGUNAS CIFRAS DEL MUTUALISMO

En el periodo estudiado y para ilustrar la participación del mutualismo colombiano se muestran algunas cifras y datos tomado de la presentación que hiciera Colombiamutual en el Congreso Mundial de Mutualismo llevado a cabo en Buenos Aires en el año 2005. Todas las cifras fueron tomadas por esta entidad gremial, que nacía en ese momento, de la Superintendencia Nacional de Economía Solidaria, Supersolidaria.

Se muestran cifras de las actividades que realizaba el mutualismo en tañes fechas, acerca del potencial de ahorro y crédito, el manejo de los excedentes, el empleo que generan estas entidades y finalmente una estructura en la cual está inmersa tanto Colombiamutual iniciando sus actividades y otro organismo regionales y locales.
Figura 1. Participación por actividades del mutualismo colombiano

Fuente. Informe de Colombiamutual en Congreso mutualista en Buenos Aires, Argentina 2005

Es relevante como de un total de 189 entidades reportadas por la Supersolidaria 111 de ellas, es decir, el 58 % no tienen claramente definida su actividad y la Supersolidaria las clasifica como “otras actividades” lo que debería ser la excepción se convierte en norma. Pompas fúnebres cuenta con 28 entidades centrada fundamentalmente en Antioquia y Risaralda, un 4 % dedicadas a los servicio fúnebres. Saneamiento ambiental con 13 entidades para un 1 %. Salud sin internos, es decir servicio complementarios en auxilio de medicamentos o consulta médica. Lo que es la esencia del mutualismo en el mundo, en Colombia escasamente alcanza el 1 % de sus actividades. Los demás datos no son relevantes.
Figura 2. Participación de los ahorradores en las mutuales de Colombia.

Fuente. Informe de Colombiamutual en Congreso mutualista en Buenos Aires, Argentina 2005

A pesar que el Ahorro es una actividad, la Supersolidaria no lo clasifica en el gráfico 1. Sin embargo y siendo una de las ventajas del mutualismo el poder realizar ahorro, captado de sus propios asociados es realmente bajo el nivel de participación, pues de un total de 70.729 asociados (“esta cifra es el total de asociados a las mutuales según la Supersolidaria y bien puede ser el numero de una sola entidad en Argentina” (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008)) Únicamente el 6 % tienen cuenta de ahorros en su mutual.

De otro lado las cifras estipuladas en dólares en este gráfico. El 46 % del ahorro es permanente, es decir, que es un apalancamiento de la entidad ya que este tipo de ahorro solamente estará a disponibilidad del asociado al momento de su retiro de la mutual. El 53 % es ahorro contractual, programado para usos específicos y no hay ahorro por ventanilla de libre disposición de los asociados.

“La cifra de 5 mil millones de pesos en ahorro es demasiado precaria frente al que podría desarrollar el mutualismo si entendiera que una de sus principales fortalezas está precisamente en captar dicho ahorro de sus asociados con una legislación que le es favorable y ante el vacío que dejo el cooperativismo de ahorro y crédito en la década de los 90, en los estratos 1 y 2, momento en el cual colapsó el modelo cooperativo, entre la corrupción de la cúpula dirigente, la falta de principios y valores solidarios y la complicidad del gobierno de la época” (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008, pág. 185)

Los depósitos contemplados posibilitarían el otorgamiento de créditos a una buena parte de la población asociada sin embrago como se ve más adelante, las asociaciones mutualistas dedican estos recursos para el apalancamiento de créditos de consumo, colaborando con el accionar del neoliberalismo y su tendencia al consumismo.


Figura 3. Distribución de la colocación del crédito en las mutuales colombianas.

Fuente. Informe de Colombiamutual en Congreso mutualista en Buenos Aires, Argentina 2005

De una cartera colocada por cerca de 6 mil millones, a pesos de hoy, el crédito de la mutuales colombianas está orientado en un 96 % al consumo, lo cual desvirtuaría la esencia de crédito de entidades que “se deben al apoyo de trabajadores independientes y que debería estar orientado al fomento de la microempresa, al microcrédito y al apoyo de la generación de riqueza colectiva” (Cortés Guavita, Reinventando el Mutualismo Colombiano, 2008)

El promedio de los créditos otorgados (los datos originales está en dólares) por las mutuales está alrededor de unos $ 2’200.000= en consumo comercial y solamente un 4 % de dichos créditos está orientado a la vivienda, otro de los puntos clave de las mutuales según su filosofía, que no se ve reflejado en los datos de la Supersolidaria.

Figura 4. Participación de género y creación de empleos dentro de las mutuales colombianas.

Fuente. Informe de Colombiamutual en Congreso mutualista en Buenos Aires, Argentina 2005

La participación de género está inclinada hacia las mujeres con una diferencia de 10 puntos porcentuales, de un total de70.729 asociados a las mutuales el 55 % son mujeres y el 45 % son hombres. El mutualismo que debe ser fuente generadora de empleo solamente ha creado 249 puestos de trabajo.

“El problema es que los mutualistas siguen viendo a sus entidades como mendicantes y faltas de empresarialidad, confundiendo el sin ánimo de lucro con la idea de no poder pagar sueldos a sus trabajadores, siguiendo la tradición de no entender que la empresarialidad conduce a la generación de empleo y que este debe ser remunerado”

Figura 5. Estructura organizativa del mutualismo colombiano

Fuente. Informe de Colombiamutual en Congreso mutualista en Buenos Aires, Argentina 2005

La base de la estructura gremial y de integración está dada en el primer nivel, por las asociaciones mutuales conformadas con un mínimo de 25 asociados según lo estipulado en el Decreto 1480. El siguiente eslabón está conformado por organismo de segundo grado, uno de carácter regional conformado por mínimo 5 asociaciones de base, ubicado en la ciudad de Medellín Antioquia, la Federación de Antioquia. Otro organismo de segundo grado pero de carácter nacional, conformado de acuerdo con la legislación con mínimo 10 organizaciones de base, COLOMBIAMUTUAL Confederación naciente que cuenta con delegados en regiones del país y comités que evolucionarán en un futuro a organizaciones de segundo grado local y regional.

Paralelo a ellos un organismo de segundo grado conformado por empresas solidarias de salud, Gestarsalud, en la cual actúan tanto cooperativas como mutuales, con una característica fundamental son prestadoras del servicio subsidiado para personas de escasos recursos económicos, en la práctica desarrolla un papel de intermediación de un subsidio del estado.

El último escalafón de esta estructura esta dado por organismos de tercer grado, cuya característica legal es la de estar conformados por un mínimo de 12 organizaciones de segundo grado, regional o local. El plan de Colombiamutual contempla en esta presentación su meta de evolucionar a ese orden para el año 2012.

Por fuera de la estructura pero con un rol definitivo de esta estructura se complementada con los organismos del estado que se deben al fomento y al control. El primero de ellos dado por el Departamento Nacional de Economía Solidaria, DANSOCIAL y el segundo el control dado a la Superintendencia Nacional de Economía Solidaria, SUPERSOLIDARIA.

4.5 RESPONSABILIDAD SOCIAL

Otro tópico interesante es ver qué tipo de compromiso es el que adquiere el mutualismo y no solamente con su organización si no con la sociedad en general al respecto la obra Liderazgo polivalente dice:

… desde luego que se trata de un compromiso traducido en un pacto ético que permita a las organizaciones, a las personas y a las empresas en su conjunto avanzar en la búsqueda del bienestar social y colectivo. Nada mas errado y equivocado en ese orden de ideas que los planteamientos del economista Milton Friedman, padre de las teorías monetaristas y padre moderno del legado de Adam Smith en el desarrollo actual del neoliberalismo, afirmaba el señor Friedman que “el único objeto de las empresas era el de obtener rendimientos y utilidades para sus socios accionistas” (Cortés Guavita, Liderazgo Polivalente, 2007, pág. 48)

Desde luego la economía solidaria en general y particularmente el mutualismo tienen, o deben tener concepciones totalmente opuestas a dicho pensamiento, al respecto se indagó al entrevistado Cortés Guavita, quien manifestó:

Por el contrario (a Friedman) cuando se trata de compromisos éticos hay que observar los planteamientos de lo que se conoce como el RSE o Responsabilidad Social Empresarial el cual basa su teoría en la necesidad de que las empresas y todas las organizaciones sin distingo creen un marco de convivencia y de contribución para un mundo en el cual se pueda tener futuro al lado de la sociedad. Es pues necesario ver que el compromiso parte del ser pero se irradia hacia los demás, hacia la comunidad, ese es el verdadero compromiso... no solamente dejándolo en un enunciado más como bien hacen las empresas capitalistas sino en la esencia de entender que la empresa mutualista si es de los asociados, aquí no hay engaños motivacionales como en la empresa capitalista, que busca que los trabajadores se sientan dueños de algo que nunca tendrán… (Cortés Guavita, Entrevista, 2009)

5. CONCLUSIONES

Si se toma concluir como la respuesta obtenida en el devenir de la investigación y en el hecho de dar respuesta a la pregunta de investigación se puede decir que el mutualismo colombiano tal como se encuentra hoy no es alternativa para los más pobres, pero, si se aplican los correctivos necesarios y los proyectos realmente solidarios a favor de los sectores menos favorecidos, la respuesta es, sí, modificando la forma de entender sus principios y valores y generando un real aprovechamiento de las fortalezas del modelo y las oportunidades del mercado social. Lo anterior se sustenta de manera estructurada en los siguientes acápites.

Desde el punto de vista de lo conceptual el mutualismo se enmarca en la Economía Solidaria, o social, o popular de acuerdo con los conceptos estudiados solo se dan pequeñas diferencias de acuerdo al país en el cual se hable del tema. La verdadera diferencia está en el tratamiento que se da a este sector y se deduce que en Europa hay una mayor atención y una mejor aceptación a este sector que realmente aparece como el tercer sector de la economía, y cuenta con entidades especializadas dedicadas al estudio de la doctrina como el caso de de la CEP-CMAF que ha dado una base doctrinaria para todo el sector con una declaración de principios unificada.

En el caso colombiano la legislación divide el sector y de un lado se encuentra la llamada Economía Solidaria (cooperativas, mutuales y fondos de empleados) legislada fundamentalmente en la ley 454 del 89 y de otro lado esta todas las entidades sin ánimo de lucro (fundaciones, asociaciones, corporaciones, uniones de vecinos, organizaciones comunitarias y centenares de organizaciones no gubernamentales ONG) dispersas en decenas de decretos que tienen aislados cada un de los componentes de lo que bien podría ser un tercer sector de la economía, realmente independiente del sector gobierno y del sector privado. La dispersión desde lo legal y conceptual hace que en Colombia se camine por senderos separados.

En el mutualismo se repiten las condiciones y características de la Economía Solidaria, con una Europa atenta al desarrollo con entidades fuertes como la AIM insertadas en los procesos da salud complementaria, un mutualismo en América desigual en sus desarrollos, con Argentina a la cabeza liderando un movimiento que presta servicio de carácter multiactivo y frente a estas ejecutorias un mutualismo colombiano que ha estado inmerso en resolver los interés personales de la mayoría de sus dirigentes, pero hoy, tratando de reinventarse a sí mismo a partir de la búsqueda de su propia identidad y la integración internacional con una entidad como Colombiamutual naciendo al despertar de lo que sería un mutualismo real.

El hecho de no contar con unos principios, vistos como el precepto o el mandato, el mandamiento o la doctrina, hace que el mutualismo no renga un norte definido conceptualmente desde el marco legal y se queda inmerso en los principios enunciados para el sector solidario sin una identidad propia como ocurre en otros confines del mundo. Esa falta de identidad es lo que debe mover al mutualismo colombiano: buscarla, encontrarla en sus raíces y en los orígenes de esta forma organizativa para poder definir sus derroteros y presentarse como alternativa a quienes esperan más de dicho sector, será la prioridad de quienes pretenden dirigir y liderar este segmento de la economía solidaria.

En este marco para Colombia se ajusta el pensamiento sociológico de Durkheim de aplicar la solidaridad orgánica en la cual tiene plena vigencia los principios de ayuda mutua desde los asociado en donde el ser sea de manera real lo preponderante por encima del capital. Lo contractual estaría concretándose en los principios de la democracia participativa en la cual mediante los mecanismos jurídicos se de el respeto por la diferencia y se haga realidad aquello de ser una alternativa para los más pobres.

Ahora bien, la visión histórica del mutualismo muestra como el origen de la ayuda mutua se confunde con el nacimiento del ser humano, cuando siempre ha estado atento a brindar soluciones a los más pobres y desprotegidos. Ya la organización mutualista como entidad nace en los albores del capitalismo en el marco de la revolución industrial, considerándose incluso como iniciadores de las ideas el socialismo.

Superar la vulnerabilidad de la población más necesitados se puede lograr entendiendo que las necesidades axiológicas del ser, vistas no sólo desde la perspectiva de los valores positivos, sino también de los valores negativos, pueden ser resueltas en un juicio de valores que le lleven a entender la libertad real del ser a través de la solidaridad orgánica como un todo. Desde este entender de la realidad se puede asegurar que los valores, la libertad y la satisfacción de las necesidades del ser pueden hallar una oportunidad en la solidaridad contractual según la cual la empresa mutualista convierte la ayuda mutua en la consecución de la riqueza colectiva ética como el medio alternativo de solución a sus problemas socio económicos en la doctrina y practica del mutualismo.

El mutualismo europeo desde sus orígenes ha trabajado en tal dirección, de manera estructurada en pro de los artesanos, de los trabajadores y reivindicando siempre los intereses de los obreros. Siendo el mutualismo el padre del seguro obligatorio de salud el cual al ser asumido por los Estados de Europa dejó un espacio de acción en los servicios de salud complementaria, en el terreno de los seguros de diferente índole y dando la importancia que se merecen los trabajadores autónomos (independientes) como ha sido desde sus orígenes.

En el caso latinoamericano sus orígenes como organizaciones se remontan al siglo XIX a través de las migraciones europeas y encontrando eco en los sectores más desprotegidos sin contar con unos Estado afines a lo social como lo europeos, lo cual hace más difícil su organización y su fomento.

Para el caso argentino, el país de mayor desarrollo mutualista, se desarrollaron entidades con los artesanos y más tarde se especializaron en el marco de los trabajadores, de los empleados, lo cual da una característica de entidades cerradas en el marco de las grandes empresas del Estado prestando servicios multiactivos. México se caracterizó con el trabajo más orientado hacia la producción, pero siempre en el marco de los artesanos pobres y los obreros de los diferentes oficios.

El caso colombiano es bien particular, desde sus orígenes impregnados del pensamiento anarquista de Proudhon de un lado y de otro del pensamiento cristiano de los misioneros españoles en la época de la Colonia. Estas ideas se difundieron en principio más hacia lo social y después hacia lo religioso, siendo así que originaron el nacimiento de las sociedades democráticas y de otro se convirtieron en entidades enterradoras en busca del buen morir y el entierro digno para sus asociados.

No se ha dado grandes desarrollos, si bien antes de los 90 se vieron embriones de organización, esta dio al traste por el individualismo, la insolidaridad y el egoísmo de quienes dirigieron esta organizaciones mutualistas en esta etapa, en la cual primaron los interés personalista de quienes se autoproclamaron líderes del mutualismo colombiano.

Un agravante ha sido la falta de integración la cual se dio similar al acontecer de organizaciones de pretendida integración americana, nacidas en argentina y que no ha dado soluciones ni aportes al desarrollo empresarial como lo reclama el siglo XXI. Se ve una luz hacia el año 2005 con la formación de una entidad que nace sin apoyo alguno de los entes del Estado pero que cuenta con un programa orientado a reinventar el quehacer de estas entidades y consolidando un movimiento a nivel panamericano. Las nuevas asociaciones mutualistas desde luego deberán ser totalmente diferentes y ajenas a lo realizado anteriormente, sin desconocer casos aislados de éxito relativo en algunos sectores del país.

Si se integran los valores conceptuales e históricos del mutualismo y las experiencias mundiales y regionales de América, aplicadas al entorno propio de Colombia se podrá brindar algún apoyo real a los pobres, obreros y trabajadores independientes.

Tal entorno externo y las variables analizadas en el periodo del 2000 al 2005, partiendo del criterio que estas variables exógenas, no cuentan con la posibilidad de manejo por parte de un sector como el mutualista, si deja unas oportunidades claramente expuestas en donde este sector puede dar su mejor aporte.
El rezago del desarrollo de Americalatina y de Colombia es una de las más grandes amenazas para la población más vulnerable, si a ello le sumamos que el crecimiento de la región y particularmente de Colombia se da sin desarrollo, es decir, sin generación de empleo o de satisfacción a las necesidades básicas insatisfechas de los más pobres, el panorama no podría ser más deprimente. El tratamiento que se da a la salud y la falta de cubrimiento cada vez son más evidentes.

La reflexión desde el entorno externo permite decir que esas amenazas bien pueden ser transformadas en oportunidades si se permite al sector mutualista y a la Economía Solidaria participar en las soluciones. El mutualismo históricamente ha demostrado en el mundo que es una verdadera alternativa en la prestación de servicios complementarios en salud, ejemplo de ello se vio en el análisis respectivo del mutualismo europeo y del desarrollo de este sector en la Argentina.

Para ello se requiere de voluntad política de los gobiernos para convertir en políticas de Estado el fomento y la difusión de estas prácticas económicas que ven al hombre como la esencia de su desarrollo y por eso priorizan la importancia del ser antes que el capital y de esa manera probadamente han dado aportes a la solución de problemas como los citados.

Por qué no tomar la experticia del Banco de los Pobres y del pensamiento de Muhammad Yunus con criterios de ayuda mutua a través de la conformación de grupos solidarios organizados en asociaciones mutualistas que cuentan con el aval de poder realizar ahorro y crédito con bajos recursos en el sector más desprotegido del país. La respuesta en el modelo ya probado por Yunus y en la puesta en práctica del modelo, pero no haciendo de él un remedo, sino desarrollándolo en la práctica de manera mutualista. Este modelo, aplica perfectamente en los desarrollos del mutualismo partiendo de la creación de grupos pequeños que se amplían en la medida que se involucran en la ayuda mutua y la solidaridad contractual en la busca de apoyo mutuo par resolver sus necesidades, no solamente en el crédito sino en todos los ámbitos de trabajo que apunten a la solución de las necesidades básicas insatisfechas del ser humano.

Desde ese modelo se pude generar apoyo para la creación de microemprendimientos que ayuden a la generación de empleo para miles de personas que no cuentan con acceso a la banca tradicional, ese incremento en empleo en sectores de bajos recursos estimularía el consumo de alimentos y de servicios que pudieran satisfacer las necesidades básicas de miles de personas.

Ahora bien, el mutualismo, desde la perspectiva planteada por Durkheim, la solidaridad orgánica y contractual permite ver las libertades instrumentales de Sen en sus aspectos centrales como alternativas en y por el mutualismo. Los servicios económicos como la oportunidad del ser de incrementar lo que posee individualmente en la sumatoria de lo colectivo y ver como la teoría distributiva realizada en la práctica mutualista de los servicios a los cuales tienen acceso los asociados de una mutual. La seguridad protectora planteada por Sen va al mismo fin de la ayuda mutua, solidaridad en desarrollos prácticos y manifestaciones de ayuda mutua que permita ver las oportunidades sociales incrementadas por la interrelación de la integración como valor excelso del modelo mutualista.

Ver el mutualismo des sus variables internas es quizá el mayor reto que tiene este sector por cuanto aquí si puede y debe incidir el propio movimiento gremial. Las grandes debilidades observadas se dan en varias dimensiones de un lado; en torno a la crisis de valores y su falta de identidad, la falta de empresarialidad y la ignorancia del Estado a través de los diferentes gobiernos que no han interpretado la normatividad como debe ser, reconociendo la multiactividad de las mutuales y su derechos a reivindicar la empresarialidad que les otorga la ley 454 del 98.

Esta empresarialidad debe contar desde luego con unos valores tanto de reputación profesional como moral, que sean la guía que oriente la creación de asociaciones mutuales con una Visión de futuro y una Misión presente, acordes con la responsabilidad social que deben tener los líderes desde la óptica del quehacer solidario y social. Aplicando una responsabilidad social acorde con el criterio de sostener al hombre por encima del capital y en contra de los pensamientos de los padres del neoliberalismo.

Ahora, la falta de un liderazgo real en el sector ha sido quizá su mayor debilidad, la historia muestra un movimiento ajeno a un real liderazgo y más dedicado a una lucha intestina por intereses particulares y personalistas, totalmente ajenos al quehacer de la mutualidad y la solidaridad, si se tratará de calificar el liderazgo se podría decir que pareciera ser un liderazgo pragmático desde la órbita de ver y de querer pasar por encima de sus propios valores y sin una unidad doctrinaria, de querer mostrar unos resultados a toda costa sin reparar en que lo importante no es resolver los problemas de los dirigentes sino los de los asociados a la mutuales.

Desde luego que todo esto se puede superar si se encuentra la voluntad necesaria para reinventar como afirma un sector de los mutualistas consultados. Retomar los valores y los principios del mutualismo desde sus orígenes primarios con base en la ayuda mutua como su esencia, unificar una declaración de principios que sea guía de acción y no letra muerta, para de allí partir en la construcción de un movimiento que realmente brinde soluciones a sus asociados.

La empresarialidad es un derecho y un deber que no puede ser obstaculizado por funcionarios que ignoran la realidad del mutualismo en el mundo y consagrado en las propias leyes colombianas. La multiactividad y la posibilidad del ahorro y crédito con los más pobres son quizá la fortaleza más grande este sector, la cual aunada a la posibilidad de ver crecer el patrimonio por la vía de las contribuciones no devolutivas deberán ser el horizonte que guie a estas organizaciones en un futuro no lejano a dar repuestas realmente positivas a quienes creen el este modelo como alternativa frente a las crisis del capitalismo actual.

La empresarialidad vista como un derecho será entonces la meta a conquistar por parte del mutualismo, ya que como se ha visto el estado no tiene una voluntad política que perita el desarrollo de este sector solidario, de otro lado será el propio sector el que se de sus propias directrices y estrategias en torno a la renovación de su dirigentes y a lograr atraer a la juventud al interior de las mutuales y al desarrollo del mutualismo.

Las cifras analizadas muestran lo pequeño que es el sector del mutualismo en Colombia y su poca incidencia en el contexto social del país, contrario a lo que se ve en el estudio de otros países como Argentina o varios de Europa. Las actividades desarrolladas por las entidades que muestra la Supersolidaria a finales de 2004, son precariamente clasificadas y lo más relevante es lo que revelan, que estas entidades no cumplen con las prestaciones que deberían dar orientando su accionar hacia los sectores pobres con servicios como la complementariedad en salud, el ahorro y el microcrédito, menos aún la generación de empleo o el apoyo a los microemprendimientos.

Acerca del servicio de ahorro es insignificante ver la participación, solamente un 6% de sus asociados tienen cuenta de ahorro sin ver este sector las bondades que le brinda de un lado la legislación y de otro el propio mercado social ávido de alguien que le preste un servicio como se ha dicho en este estudio, con el modelo de Banco de los pobres. En cuanto al crédito es de lamentar que se esté coadyuvando el crecimiento de las políticas neoliberales que deberían ser el objeto de su oposición y no haya unas políticas que orienten el accionar de las mutuales al crédito de emprendimientos, de apoyo a la generación de autoempleos para los más pobres y menos favorecidos.

La estructura deja ver la falta de integración del sector, quedando la posibilidad planteada por el Plan de Desarrollo de Colombiamutual con miras al fututo y que se cumpla la opción de contar con un organismo de tercer grado que agrupe las regiones y localidades en un ente fuerte que pueda incidir en las decisiones futuras de creación de organizaciones mutuales nuevas, con gente joven y con unos parámetros definidos en las áreas sensibles de la sociedad objeto de su trabajo como son los trabajadores independientes.

Finalmente la Solidaridad Contractual se debe convertir desde la perspectiva sociológica planteada por Emile Durkheim en la esencia del trabajo de la mutualidad en Colombia, hacer del acuerdo solidario y mutualista un real contrato de ayuda mutua en el cual bajo la égida jurídica se desarrolle un sector comprometido con la cauda de los más pobres sin dejar de lado su esencia y primacía del hombre sobre el capital. Vale la pena recordar la declaración del foro por un Mutualismo sin Fronteras reunido en Bogotá en el año 2005.

El mutualismo es la expresión más genuina de la solidaridad, en la cual, la primacía del hombre y del objeto social sobre el capital no la excluyen del desarrollo empresarial y el emprendimiento, en búsqueda de la riqueza colectiva, que debe solventar las necesidades básicas insatisfechas y las justas aspiraciones del ser humano. (COLOMBIAMUTUAL, 2005)

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CONTENIDO

0. INTRODUCCIÓN 1
1. ECONOMÍA SOLIDARIA O TERCER SECTOR 7
1.1 LOS DIFERENTES CONCEPTOS 7
1.2 EL MUTUALISMO 17
1.3 SOLIDARIDAD CONTRACTUAL 24
2. GÉNESIS DEL MUTUALISMO 34
2.1 EL MUTUALISMO EN EUROPA 35
2.2 MUTUALISMO EN AMÉRICA 44
2.3 EL MUTUALISMO EN COLOMBIA 45
2.4 LOS TRABAJADORES INDEPENDIENTES Y EL MUTUALISMO 58
3. ENTORNO SOCIO ECONÓMICO DEL MUTUALISMO EN COLOMBIA 63
3.1 ECONOMÍA NACIONAL Y ENTORNO LATINOAMERICANO 63
3. 2 CRECIMIENTO ECONÓMICO Y POBREZA 68
3.3 ECONOMÍA INFORMAL Y DESEMPLEO 72
3. 4 MICROFINANZAS Y BANCO DE LOS POBRES 74
3.5 LA SALUD EN COLOMBIA NECESITA DE LA SOLIDARIDAD 80
4. FACTORES INTERNOS DE INCIDENCIA 86
4.1 LA DOCTRINA MUTUALISTA 87
4.2 LA FALTA DE EMPRESARIALIDAD MUTUALISTA 92
4.3 LA ADMINISTRACIÓN Y EL LIDERAZGO 101
4.4 ALGUNAS CIFRAS DEL MUTUALISMO 108
4.5 RESPONSABILIDAD SOCIAL 116
5. CONCLUSIONES 118
BIBLIOGRAFÍA 130


LISTA DE FIGURAS

Figura 1. Participación por actividades del mutualismo colombiano 109
Figura 2. Participación de los ahorradores en las mutuales de Colombia 110
Figura 3. Distribución de la colocación del crédito en las mutuales 112
colombianas
Figura 4. Participación de género y creación de empleos dentro 113
de las mutuales colombianas
Figura 5. Estructura organizativa del mutualismo colombiano 114
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