20 de abril de 2008

15. LA ÉTICA


Valores para Vencer en la Travesía. Esta Parte de la obra pretende mostrar la necesidad imperiosa de tener unos valores que le permitan al líder Polivalente vencer ante los múltiples obstáculos que tendrá que enfrentar, en este artículo veremos la importancia de la Ética. Fabio Alberto Cortés Guavita*

La Ética. Importante ver el papel de la moral y la ética en la empresa empoderada, en la organización que cuenta con una Identidad Cultural que reconozca tales valores como puntales de su desarrollo económico y social. Comportamientos morales y éticos que deben trascender de la persona hacia la organización.

Moral entendida en el contexto que la sitúa Tejada Palacios cuando afirma en torno a la orientación que deben tener los valores y a su involucramiento fundamental de la construcción de una Identidad Cultural que dirija su accionar al logro de los objetivos económicos y sociales de la empresa:

“Orientaciones definidas hacia los atributos morales, tales como el valor ético de los dirigentes empresariales, el papel del liderazgo y el ejemplo moral que ellos deben dar a sus empleados y a la sociedad en general... Pensemos, por ejemplo, en un banco: ¿Qué sería de esa entidad si sus directivos no otorgaran una función prioritaria a los valores de honestidad y probidad en el manejo del dinero depositado? ¿Qué sería de una compañía de seguros que no tuviera como estricto eje de conducta el pronto pago en relación con los siniestros sufridos por sus usuarios? ¿Qué sería de una compañía industrial que no pusiera especial cuidado en fabricar bienes, de la clase que sean, con el tamaño, peso y calidad requeridos?

Cuál debe ser la ética del líder Polivalente. El líder deberá ser una persona que con su ejemplo oriente el comportamiento ético de los demás, debe procurar que todos pasen del deber ser al querer ser en la empresa, para dar cumplimiento a la palabra, a los horarios, a las entregas y en general a todo lo relacionado con la calidad del servicio y de sus productos. Normas como no mentir, no engañar, ser justo, honrado etc., serán del día a día del líder.

La ética empresarial debe hacer de las normas de las personas la reglamentación indicativa del accionar en el trabajo, para ello tendrá como misión la capacitación y estudio de los pormenores de la empresa en relación con el comportamiento ético, es decir, la promulgación de un cambio de cultura en l cual se incluyan las normas mencionadas para el líder ahora para todos en la organización llevará un clima ético en el cual se analicen las debilidades y fortalezas éticas de los equipos de trabajo de las orientaciones de la organización, con ello se logra resultados que benefician a todos, desde la óptica de una mejor planeación y uso de los recursos administrativos, de la manera de resolver los conflictos y en general de liderar la entidad.

*
Presidente Colombiamutual
Presidente REDSOL
Gerente FUNGESTAR

INTEGRACIÓN Y UNIDAD SOLIDARIA



“Hagamos de la unidad y la integración solidaria un marco de valores para desarrollar redes de comercio justo entre organizaciones solidarias de pocos recursos económicos pero grandes talentos humanos”
Fabio Alberto Cortés Guavita*
saulomón@gmail.com

Integración y unidad parecieran ser sinónimos pero no lo son realmente si lo vemos en el ámbito socioeconómico de nuestra América Latina, veamos sus diferencias, si la integración es vista como la posibilidad de convenios comerciales en la segunda opción encontramos el viejo sueño de asociación política. Es decir, si la integración es el estandarte de los empresarios para sus negocios, la unidad es una bandera por sus derechos enarbolados por las organizaciones populares.

La unidad es vista como la posibilidad de reivindicar los derechos de los ciudadanos en búsqueda de la justicia social y la equidad para obtener logros sociales en cada uno de los integrantes de dicho proyecto de unidad, mientras que la integración se convierte en un medio para afrontar la globalización con mayor competitividad e incremento de las utilidades y se afirma que o nos integramos en bloques o perecemos en la soledad.

¿Cómo convertir este debate en algo fructífero para el ejercicio de las herramientas solidarias que nos permitan de manera real reinventar con base en los principios y valores?

La integración solidaria o cooperación entre cooperativas o mutuales tiene serios paradigmas a derrotar, no es posible conciliar interese económicos de las organizaciones cuando estas tienen que pagar un diferencial según sus activos, aquí se aleja del sentido estricto de cooperación y ayuda mutua, por cuanto se generan contrastes abismales y una organización solidaria pequeña comienza a ver perdido su horizonte de integración real con sus pares de mayor o mejor rendimiento económico, por una sencilla razón que es esencia de su razón de existir: el centro de la organización es la gente y no el capital.

La integración vertical cede terreno frente a la integración horizontal, pues esta se da con el objeto de realizar alianzas estratégicas o redes de comercio que ayudan realmente a sacar avante a los más débiles, siempre que se cumplan los parámetros del comercio justo, sino no, pues se convierten en simples comercializadoras que explotan al más pequeño.

Esto nos lleva a pensar que se debería practicar más el criterio político de la unidad, expuesto anteriormente, con la convicción que así se desarrollará el viejo proverbio de “la unión hace la fuerza” y de la “ayuda mutua” vista de manera contractual en la cual priman los deberes para poder disfrutar de los derechos.

De esta manera los pequeños capitales, los pequeños productores o prestadores de servicios podrían encontrar la UNIDAD SOLIDARIA para ejercer la INTEGRACIÓN SOLIDARIA en condiciones democráticas y en el marco de la reinvención con base en principios y valores. Desarrollando entonces esta primera herramienta de reinventar con base en el principio de la Unidad y la Integración en redes de negocios de comercio justo, entendido este como aquel en el cual se les reconoce a los pequeños productores y servidores, una suma justa por sus bienes y servicios.

Un comercio en el cual se garanticen los comportamientos éticos con base en el sustrato y esencia de la solidaridad. Condiciones laborales justas con el pleno reconocimiento de los derechos de los trabajadores de las organizaciones solidarias y por encima de todo, entendiendo que este tipo de comercio en ningún caso significa comercio no-competitivo, o comercio sin calidad, no, por cuando la mejor forma de reconocer valores justos a los productores es a través de la eliminación de todos aquellos intermediarios ociosos.

Ahora, el comercio justo debe ser bio-justo, debe ser comercio ambientalmente justo, en el cual no se comercialicen productos que hagan daño al medio ambiente, ni al ser humano ni a su hábitat.

Hagámoslo equitativamente justo con nuestras organizaciones solidarias, en las cuales unidad e integración no sean sinónimos sino valores de interrelación en beneficio de los más débiles de aquellas organizaciones que aún se preguntan. ¿Qué será eso de la Integración Solidaria?

Presidente de Colombiamutual
Presidente de la REDSOL
Gerente FUNGESTAR

ACTUALIDAD DEL MUTUALISMO COLOMBIANO (6)

GIROS POLÍTICOS EN LATINOAMÉRICA.
por Fabio Alberto Cortés Guavita
Presidente COLOMBIAMUTUAL
Gerente FUNGESTAR

Latinoamérica gira a la izquierda y hay sectores que no definen su posición en el nuevo contexto, entre ellos la economía popular y solidaria, para no hablar de la social pues como aseguran muchos autores es redundante hablar de economía social ya que todo modelo económico por su propia naturaleza es social, en cambio no toda economía es solidaria y menos aún popular. Recientemente Noam Chomsky escribió:

“El subcontinente, desde Venezuela hasta Argentina, podría estar en condiciones de presentar al mundo un ejemplo de cómo crear un futuro alternativo a partir de un legado de imperio y de terror”

¿Pero ese giro hacia la izquierda que significa? Los analistas hablan de las dos corrientes matizadas o mezcladas de capitalismo, como si no fuera posible desarrollar un modelo netamente de izquierda, entendida como la posibilidad histórica del renacer del socialismo.

Los giros se entienden entre socialdemocracia y socialismo del Siglo XXI como marco ideológico de los actuales gobiernos en la mayoría de países de nuestra Latinoamérica, en tal marco de confusión hay quienes afirman que las dos tendencias son lo mismo, sin embargo en honor a la verdad es necesario distinguir los dos aspectos.

En primer término es necesario decir que la social democracia desde sus inicios y en sus diferencias con el propio Carlos Marx, han asumido que la trasformación de la sociedad se puede y debe realizar de manera lenta y pausada sin entrar en controversia real con el estado y más bien dando pasos hacia el estado benefactor reivindicando la democracia representativa como su conquista central.

El socialismo del siglo XXI en otra dirección busca y conquista la democracia participativa, directa y con poder revolucionario, es decir, siendo protagonista de la historia y vanguardia de los cambios profundos, que no los paquidérmicos de la socialdemocracia.

En el escrito de Chomsky citado nos describe como los principales enemigos de este proceso son los: “Estados Unidos (que) han dominado por mucho tiempo la región con dos métodos principales: la violencia y el estrangulamiento económico. De manera general, los asuntos internacionales muestran más que un ligero parecido con la mafia”

La economía popular y solidaria, el mutualismo debe aportar a la derrota de tal modelo y ese cambio, en el cual obviamente coexisten las dos tendencias, cuando no el propio neoliberalismo dentro del sector, el cual lo convierte en parasitario frente al papel protagónico que debe jugar. Doctrinariamente y desde sus albores se ha manifestado que lo solidario está de lado de la clase trabajadora y popular y creció al pie del capitalismo contagiándose de todos sus vicios y hoy cuando se puede jugar un rol importante no encuentra una dirección, un norte concreto, por cuanto no define su accionar y anda entre esas dos aguas: el statu quo y el cambio.

En torno al papel de los términos de democracia citados anteriormente nos dirían desde la teoría, que las organizaciones populares, solidarias y mutualistas conjugan la democracia representativa con la participativa y porque no con la democracia directa en algunos casos. Claro, desde la teoría porque otra cosa es la realidad pragmática. Se juega con lo representativo cuando se manipulan los procesos electorales y se juega con lo participativo cuando se cierran las puertas a los asociados frente a sus derechos.

La socialdemocracia promueve un Estado solidario paliando la redistribución del ingreso y estimulando la creación de riqueza. El socialismo del siglo XXI va más allá cuando dice que no es suficiente la inclusión, que es menester tener en cuenta el empoderamiento de los más necesitados, de los millones de pobres marginados y excluidos de todos sus derechos por el estado neoliberal, empoderamiento que debe pasar o iniciarse en los pasos requeridos para la construcción de un Estado social de derecho con justicia social.

¿Qué hace, o mejor aún cuál es el deber ser, de nuestra economía popular, solidaria y mutualista, en este juego de la inclusión y el empoderamiento?

Mi posición es clara, el mutualismo debe fijarse como meta, empoderar a los desprotegidos, haciéndoles ver su real poder como seres humanos frente a sus derechos, y que mejor manera de hacerlo que a través de organizaciones populares y solidarias mutualistas, desde las cuales se logra la verdadera inclusión. Inclusión al trabajo con ingreso digno, a una seguridad alimentaria proporcionada en la cual haya, de un lado, el beneficio del equilibrio en su forma de alimentarse y de otro poniendo en práctica la eliminación de los intermediarios ociosos en la comercialización de los productos del agro a la ciudad lo cual nos lleva al comercio justo, inclusión y derecho a un medio ambiente sano y protector, benéfico para la nuevas generaciones, inclusión al deporte y la recreación, inclusión al derecho al buen uso del ocio, al turismo alternativo, y como un derecho a reivindicar un verdadero hogar a heredar por quienes han de encontrar un mundo más vivible y solidario.


[1] Copyright 2007 by Noam Chomsky (Distributed by The New York Times Sindicate).

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