21 de febrero de 2008

!SÍ, MATARAS¡

PRESENTACIÓN.
¡Sí, Matarás! es la expresión de nuestra realidad y no exagero absolutamente nada en él, soy plenamente conciente que bien podría ser una realidad si la Santísima Trinidad decidiera venir a nuestro país. Es un punto de vista acerca de los protagonistas de la guerra interna que vivimos desde una óptica real, basada en hechos ciertos y en algunos casos en posiciones claras como las del profesor Noam Chomsky y algunos columnistas nacionales. Fabio Alberto cortés Guavita. Bogotá, Colombia

¡Sí,
Matarás!

Bucaramanga vio llegar a un hombre de unos 45 ó 50 años con la barba bastante canosa y una cabellera castaño oscuro entretejida por la blancura nívea del paso del tiempo, el viajero solicitó información para internarse en la selva hacia el sur de Bolívar, iba según comentó a conocer y observar aves en tan difícil zona. Quienes le oyeron trataron de disuadirlo explicándole lo que por allí ocurría con los grupos paramilitares y sus continuos enfrentamientos con la guerrilla, las masacres y las infinitas violaciones de los derechos humanos por parte de todos los que intervenían en la cruenta lucha, incluido el propio ejercito, de quien le dicen es el auxiliador directo de los ‘paras’.

Nada parecía atemorizar a aquel hombre que se internó sólo hacia la zona mencionada diciéndole a la gente que únicamente con el poder de Dios se podría lograr la convivencia.

Mientras el extraño personaje recorría la zona indicándole a la gente como, con el temor a Dios y el cumplimiento de sus Mandamientos sería suficiente para recuperar la paz, otro hombre más joven de unos treinta años con barba y cabello castaño oscuro y largo aterrizaba en el Aeropuerto de San Vicente del Caguan y manifestaba a quienes le escuchaban que el amor sería la base de la recuperación de la paz en el país.

Algunos guerrilleros le escucharon atentamente y pronto la noticia de las extrañas palabras de aquel hombre se regó por toda la zona causando cierta preocupación entre los comandantes.

A la par llegaba a la gran capital y al Aeropuerto El Dorado otro singular personaje, de apariencia madura y con una cara de erudito, gafas redondas que le daban un cierto aire intelectual a lo John Lenon, miraba un poco distraídamente hacia todos los lados como si esperara encontrar a alguien en especial, sin embargo, nadie salió a recibirlo.

Se perdió en el frió de la noche con las manos en los bolsillos tarareando una vieja canción.

Cuando Delito Marrón se enteró de la vista del extraño personaje en su zona de influencia y de su predica al cumplimiento de los mandamientos de Dios, recordó su reciente pantomima con ocasión del robo de una imagen de la Virgen y del espectáculo que ordeno montar en su homenaje y se propuso atrapar al visitante y conducirlo hasta su campamento.

En el Caguan el comandante De La Luz había tenido largas jornadas con uno de los prelados más importantes de la Iglesia católica en relación con una comisión para definir el tema de un aeropirata, por eso, por esa relación con lo religioso le encargaron interceptar al caballero venido de extrañas tierras a predicar acerca del amor.

En la gran ciudad los organismos de inteligencia apoyados por los mercenarios norteamericanos orientaron todas sus antenas ante la llegada del Sabio, quien de entrada había criticado abiertamente el Plan Colombina con unos argumentos que les hicieron sospechar de la intromisión de una potencia extranjera en los dominios del tío Sam, además, había manifestado que se requería de toda la sabiduría posible para poder presentar alternativas de paz en tan convulsionado país.

Un reten sorprendió al hombre de cabello cano, y cuando le pidieron los documentos de identificación, pasó su primer susto pues recordó el pacto hecho con sus compañeros de viaje y tuvo que hacer frente a los militares que le condujeron al puesto de policía, como indocumentado, allí dijo llamarse Dioselino Padrón y haber perdido todos sus documentos al ingresar al país, haciendo gala de sus dotes de palabra logró que le permitieran continuar y le hicieran entrega de un paz y salvo que le permitiría ser identificado como observador de aves.

En la población se hospedó en un hotelucho de mala muerte y fue testigo de la más inhumana y cruenta masacre por él imaginada. Cuando el reloj de la vieja iglesia daba las once campanadas se sintió el tropel de las bestias que llegaban al pueblo con lista en mano y preguntando a voz en cuello por veinte pobladores de la abandonada región.

A los gritos de los paramilitares se sumaban las voces amedrentadas de la población, voces que fueron poco a poco perdiéndose en la oscuridad la noche, encubiertas por los disparos y el rugir de una motosierra prendida en la mitad de la plaza principal de la población y con la cual uno a uno fueron cercenando brazos y cabezas de los desdichados pobladores acusados de ser auxiliares de la guerrilla y condenados de manera sumaria sin el más mínimo derecho a su defensa.

Dioselino se sintió el ser más desdichado del mundo al no poder intervenir, de acuerdo con al pacto, y tener que tragarse su impotencia frente a la barbarie.

Al día siguiente la prensa daría aviso, y con fotos impresionantes mostrarían la sevicia de los asesinos. Veinte campesinos, entre quienes se encontraban siete hombres, seis mujeres y siete niños entre los cuatro y los doce años, habían sido mutilados y abandonados tajada por tajada en toda el área de la población

Entretanto el joven barbado enfrentaba una situación bastante particular pues él llevaba un carné que le entregaron en Bogotá cuando viajó hacia el Caguan, en el cual figuraba como Jesús Delfín, periodista en busca de realizar una crónica acerca del proceso de paz. Pero no contaba con la terquedad del Comandante De la Luz quien no contento con tal credencial le exigía demostrar su experiencia periodística, para lo cual tuvo que mostrar unos volúmenes de su obra Utopía del Amor, que afortunadamente, su madre, le había guardado en el morral.

Se encontraba Delfín disponiéndose a una improvisada cena cuando vio en los noticieros de TV como Dioselino enfrentó a los paramilitares después de la masacre de Pueblo Hondo, y cómo en represalia había sido secuestrado por Delito Marrón el tenebroso jefe paramilitar.

Una oración silenciosa fue su respuesta a tan fatal noticia y una llamada al satelital del Sabio en Bogotá quien le manifestó conocer ya la noticia y estar preparando algunas estrategias que les permitieran el rescate y no telefonear a Dioselino hasta que él se comunicara par no despertar sospechas, sin embargo advirtió a Delfín: aquí las cosas son bastante difíciles me tienen con seguimiento a toda hora y después de mi primera conferencia acerca del Plan Colombina las hostilidades de la embajada norteamericana son tenaces.

La conferencia acerca del Plan Colombina dictada por el Sabio había sido un éxito, en relación con los antecedentes al referido plan dijo:

“...citando al excanciller colombiano Vásquez Carrizosa, recordemos como en la administración Kennedy se transformó a los ejércitos regulares colombianos en brigadas contrainsurgentes y se dio inició a la Doctrina de la Seguridad Nacional en contra del enemigo interno. Más adelante en el año 1962 el propio Kennedy despacha una misión encabezada por el general Yarborough, quien propuso las reformas necesarias para que las fuerzas de seguridad estuvieran en capacidad de efectuar actividades paramilitares, de sabotaje o terrorismo, contra los elementos comunistas”

Delfín se internó en el Caquetá predicando abiertamente su pensamiento en torno a la Paz. En una reunión con líderes de la región, campesinos y guerrilleros comentaban sus experiencias para la crónica propuesta. Él aprovechó para decirles:

“No podemos olvidar hoy que las sombras de la muerte amenazan la vida del hombre en cada una de sus fases, estamos ante síntomas alarmantes de la ‘cultura de la muerte’ que son una serie amenaza para el futuro y si retomáramos los mandamientos de Dios recordaríamos y tendríamos presente el No Matarás como una guía permanente de respeto por los derechos humanos. Ahora, dijo y miró fijamente al comandante De La Luz, hay que alejar a los niños de la guerra, hay que permitirles su libre derecho a escoger lo que deseen, sin adoctrinamientos guerreristas y enfocados en la política de la retaliación y de la venganza...”

Esa noche en la oscuridad del cambuche donde se encontraba sintió como algo o alguien se arrastraba hacia él, e instintivamente llevo su mano bajo la improvisada almohada, allí tenía la Biblia como su única arma, el silencio que continuó fue expectante y una voz en susurro le trajo de nuevo a la realidad, era un campesino que quería hablar con él pero el miedo no lo dejaba acercar en el día, decía que si le veían hablando con él le matarían.

Le narró la historia de él y su hermana quienes a los cinco y seis años de edad sobrevivieron a un ataque de los paramilitares en una población del Magdalena Medio. Allí transcurría su vida normalmente entre los juegos de niños, saltando y correteando por las emperradas calles del colonial pueblito, escuchando aires nacionales que eran el encanto de sus padres: torbellinos, bambucos y guabinas, y los aires que empezaban a gustarles a ellos como las canciones de Carlos Vives.

Una noche llegaron los paras y todo lo arrasaron, asesinaron a sus padres, a los abuelos y a sus hermanos mayores, ellos se salvaron escondidos bajo la paja del establo. Con el paso del tiempo recibieron algún apoyo y algo estudiaron, así conocieron del trabajo comunitario y el bienestar a través de la colectividad, sin embargo pudo más en ellos el deseo de la venganza y pronto fueron reclutados por la guerrilla donde les exacerbaron su deseo y tomaron las armas.

Pero hoy son conscientes de la necesidad de luchar por la paz generando espacios para el dialogo, rompiendo la pasividad y enfrentando la realidad, para ello proponen que en los diálogos de paz se escuche a los menores, que los dejen de ver como las victimas y les den espacio para ser participes de los procesos. Ellos reconocen que lo más grave de las masacres es dejar a niños inocentes sin familia.

Lo más doloroso que escucho Delfín aquella noche fue la sentencia final del joven antes de desaparecer en la oscuridad de la noche:

“La guerrilla habla de unos intereses justos pero ha perdido el respeto por la vida y cada día tienen el corazón más duro, los paramilitares son iguales, matan sin importarles las vidas de los demás y el gobierno la verdad, ni ayuda ni le importa nada”

El Sabio recibió invitaciones de diferentes ONG para conferenciar acerca del tema del Plan Colombina y a medida que avanzaba en sus explicaciones los servicios de inteligencia decidieron desaparecerlo.

En su disertación ante estudiantes de diferentes universidades en la Plazoleta Che Guevara de la Universidad Nacional manifestó:
“El ambiente que vive Colombia en aras de lograr la paz tiene antecedentes funestos en al pasado reciente, los activistas de los derechos humanos deben huir del país, los desplazamientos forzosos se incrementan llegando en 1999, según Human Rights Watch a ser el país con mayor población desplazada del mundo, después de Sudán y Angola”

“Hace unos pocos años Colombia en un gesto visto por los Estados Unidos como una prominente democracia vieron nacer un partido político fundado principalmente por guerrilleros, la UP. Más rápido que su nacimiento se vio desaparecer más de tres mil activistas, entre los cuales figuraban, candidatos, alcaldes, legisladores etc., y recientemente se ha creado el Movimiento Bolivariano que al decir de sus fundadores ‘será clandestino, para que sus dirigentes no sean asesinados’. A un expresidente colombiano le han premiado con cargos en el exterior por haber sido el protagonista de las reformas al estado a través de la constitución del 91, según la cual se implementó la apertura económica conforme a los designios de los norteamericanos y se sumió a la gente en las más deplorables condiciones socioeconómicas, que mantienen a la mayoría de la población en la miseria, en un país rico, con concentración de riqueza y latifundismo, que resultan altos ateniéndonos a los vergonzosos parámetros de la América Latina, en general”

Delfín fue conducido donde el máximo jefe guerrillero el legendario comandante Trueno Seguro para que rindiera explicación acerca de su prédica:

-Dios -dijo pausadamente Delfín- al crear el mundo concibió al hombre como una criatura divina, cuyo último fin está en la otra vida. El hombre viene de Dios -continuo enérgicamente- y toda su conducta, incluyendo la moral y la ética debe apuntar a Él como ser supremo.

-La prudencia, la templanza, la fortaleza y la justicia, entendidas estas así: la prudencia como el saber lo que debemos hacer, decir y evitar, tomando consejo del que sabe y actuando sin precipitarse; la templanza como la moderación en todos los ordenes; la fortaleza como saber sobrellevar el sufrimiento con paciencia, sin renegar, luchando con valor contra las dificultades; y la justicia para dar a cada cual lo que merece, recordando la sentencia ‘dar a DIOS lo que es de DIOS y al Cesar lo que es del Cesar’ así el hombre a través de ella encontrará su recompensa al final de su vida terrena, allí no existe esclavitud, ni ignorancia, sólo puede haber igualdad para todos mis hermanos. El cristianismo que han desarrollado los discípulos ofrece al hombre unos principios morales -afirmó y dirigió una mirada dura- que por venir de Dios son imperativos, absolutos e incondicionales.

Aquí el comandante tubo que hacer acopio de todo su conocimiento marxista para replicar:

- La moral vista en el contexto de la superestructura ideológica, cumple con una función social, es decir, castiga las relaciones de acuerdo con los intereses de la clase dominante. La moral es clasista desde el mismo momento en que la sociedad se dividió en clases.

- En una misma sociedad cohabitan diferentes morales, a cada clase corresponde una moral. Es por ello que si no se dan unas condiciones objetivas para que exista una moral válida para toda la sociedad, no puede existir un sistema moral válido en el tiempo y en el espacio.

- Ahora bien cuando se presenta un cambio en las relaciones de producción, se requiere de una nueva moral. El cambio que vislumbramos en este orden de ideas es el de una sociedad socialista en la cual las relaciones no se encuentren enajenadas. Allí la necesidad de la moral es obvia, dado que esas nuevas virtudes que conlleva la transformación de las viejas estructuras por unas nuevas, deben contar con una nueva moral.

- Para concluir el hombre tiene el deber moral de intervenir en las transformaciones de la sociedad, para impedir la posibilidad de volver a la barbarie, pero debe ser dentro del marco de la realidad para no caer en la impotencia de la acción, es decir se debe dar en la vida terrena.

Queda planteada la Utopía de la Teología de la Liberación como punto de encuentro entre la espiritualidad del cristianismo y la base social del marxismo en un entender del Evangelio como la lucha en favor de los pobres, la preocupación de Dios por la pobreza en alianza con el mensaje de Jesucristo, el concepto de un nuevo reino y una nueva tierra para todos, para esa gran mayoría que lucha por su propia esperanza y un marxismo preocupado por la igualdad económica a partir de la revolución social y la conciliación de elementos en busca de una moral que reivindique al ser como lo esencial y consecuentemente el respeto por los derechos humanos y el derecho internacional humanitario

- Un acercamiento –dijo Delfín- estaría basado en la práctica total del quinto mandamiento NO MATARAS, comenzando por entender que el matar no solamente es la eliminación física del individuo sino que involucra desde el daño mismo que se cause a sí mismo y a los demás, aquí está su doble moral, mientras dicen seguir los postulados de Marx, en la práctica asesinan campesinos y niños inocentes, arrasan pequeñas poblaciones y a la larga están perjudicando al pueblo a quien dicen defender.

Para los sectores militaristas de la guerrilla esto fue explosivo y ordenaron restringir el trabajo de Delfín e inmovilizarlo en su andar, en la práctica retenido hasta nueva orden, por pretender llevar a cabo enseñanzas nocivas para la población incumpliendo su papel de periodista en busca de información para una crónica.

El Sabio en la capital había desaparecido y se comentaba en los círculos sociales que por orden del Pentágono y sus mercenarios llegados en los últimos meses al país en el marco del Plan Colombina, en su última intervención había hecho referencia directa a la participación nociva del Plan en el futuro inmediato:

“Los militares colombianos armados y entrenados por EU., no han doblegado a la resistencia doméstica, aunque esta sigue produciendo su regular colección anual de atrocidades y según un estudio de la ONU realizado en febrero de 2000, las fuerzas de seguridad colombianas se van a fortalecer considerablemente con el Plan, estas fuerzas mantienen estrecha relación con los escuadrones de la muerte, organizan destacamentos paramilitares ya veces participan directamente en las matanzas o, por omisión, han ‘posibilitado que los grupos paramilitares logren sus objetivos exterminadores’, en consecuencia razón tienen quienes ven que el Plan Colombina es más para la guerra que para la Paz, o sea, es un caramelo para el pueblo ávido de paz”

Alonso, un reconocido periodista en su estancia de Bogotá recogía noticias fragmentarias acera de la desaparición de los tres hombres que habían llegado al país de manera al parecer clandestina, pues no figuraban en los anales de ingreso a los aeropuertos, ni del Das, menos en inmigración, un misterioso secreto precedía la llegada de los tres personajes al país, nadie sabía nada, ni quienes eran, ni de dónde procedían, absolutamente nada se sabía.

Atando cabos llegó a la conclusión de que era un equipo que buscaba apoyar el proceso de Paz en el país, diciendo duras verdades pero verdades al fin y al cabo. Lo complicado del asunto era encontrar el hilo conductor que le permitiera entender, pero algo muy adentro le decía que estaba en la senda correcta, que debía continuar por ahí su investigación.

En su sitio de cautiverio Dioselino Padrón se preguntaba como se habían metido en tamaña encrucijada y recordaba entonces la reunión con motivo de las festividades navideñas. Se encontraban reunidos en el Cielo los integrantes de la Santísima Trinidad, realizaban un balance de lo que ocurría en el mundo y hablaban específicamente de Colombia y su guerra interna.

Paramilitares, guerrilleros, narcotraficantes, ejercito, gremios, ganaderos, políticos etc., todos a una hacían parte de la corrupción que se había generalizado de tal manera que nadie interpretaba los mandamientos de la Ley, y de manera enfática hacia carrera el mandamiento del sí mataras.

Decidieron viajar a Colombia a conocer de primera mano lo que estaba ocurriendo y decidieron transitar por separado. El Padre iría a la zona del Sur de Bolívar, Jesucristo recorrería la zona de distensión y el Espíritu Santo viajaría a la gran Capital.

Acordaron no hacer uso de milagros ni nada que se le pareciera, se mezclarían entre la gente como cualquier normal terrestre, trabajarían, conocerían y luego se reunirían para tomar determinaciones. Qué ilusos pensó ahora, creer que los seres humanos habían cambiado después de dos mil años.

Alonso, el periodista se adentró por casualidad en el estudio de algunos textos sagrados y comenzó a entender el porque le llamaba la atención el caso de los tres personajes desaparecidos o secuestrados en los últimos días y por inverosímil que pareciera estableció una hipótesis terrible e inició una campaña por todo el país para lograr su liberación, en su trabajo le acompañaron las entidades defensoras de derechos humanos quienes pronto lograron la atención del mundo entero acerca de lo abominable del hecho: ¡en Colombia habían secuestrado entre la guerrilla, los paramilitares y el gobierno a la Santísima Trinidad!

Dioselino era conducido ante el gran jefe Delito Marrón, quien cínicamente se declara católico y le cuenta el horror vivido por él cuando guerrilleros secuestraron y mataron a su padre, a sus tíos y en fin, casi acaban con su familia, narra también como, con el apoyo de sectores oficiales y del ejercito recibió instrucción militar y dinero para crear su propio ejercito paramilitar el cual debería llevar a cabo la más cruenta venganza, ojo por ojo y diente por diente como lo ordenan las sagradas escrituras.

Dioselino se vio en la necesidad de interrumpirlo y manifestarle lo equivocada de su interpretación y de cómo el nuevo pacto realizado por Jesucristo comprometía a los hombres a realizar sus acciones con base en el amor y no en la violencia, además le recordó que ser católico no era una escogencia caprichosa sino una realidad de convivencia y que para ello se debían cumplir unos parámetros, unas reglas y que el quinto mandamiento de dicha ley era No Matarás, por lo tanto nada justificaba su plan de venganza, menos aún cuando estaban asesinando a inocentes campesinos que nada tenían que ver con su enfrentamiento con la guerrilla.

Una tarde Dioselino escuchó la historia de unos niños ‘paras’ que narraban el horror vivido en su lejano sitio de nacimiento, un lugar abandonado en la montaña, rodeado de hermosísimos paisajes pero en la más absoluta pobreza, atacado una madrugada por la guerrilla. La cual de manera inhumana bombardeó con cilindros de gas que al hacer explosión masacraban a decenas de personas por el sólo ‘delito’ de ser vecinos del cuartel de policía, seres destrozados con la más cruel sevicia.
Desde aquel día estos niños juraron matar a quien fuera por el sólo hecho de profesar ideas comunistas y allí estaban con sus enormes fusiles y sus grandes cananas que en la práctica arrastraban por su escasa estatura y con sus ‘buenos muertos’ a sus espaldas, marcados con señales que hacían en el árbol frente de su cambuche, las marcas eran más de veinte para cada uno de aquellos niños de la guerra.

Dioselino al escuchar esta historia y ver aquellos niños no pudo reprimir una lágrima de dolor y de impotencia frente a tan cruda realidad.

Cuando se exigieron pruebas de supervivencia las guerrillas entregaron un video en el cual aparecía Jesús Delfín predicando a los muchachos y el comandante Trueno Seguro, lavándose las manos diciendo que él estaba allí por voluntad propia.

Delito Marrón envió también un video según el cual Dioselino Padrón recibía culto por parte de sus hombres pero era rechazado por aquel haciéndole ver lo equivocado de su interpretación y su venganza.

El problema grande estaba en que el gobierno no aceptaba haber secuestrado, con miras a desaparecer al Sabio y se empeñaba en realizar una gran cantidad de molinetes para demostrar que los gringos nada tenían que ver con el plagio, sin embargo las evidencias demostraban como un grupo de mercenarios que habían llegado al país en el marco del Plan Colombina era el responsable directo y el gobierno americano decía que nada tenía que ver con el asunto ya que esos asesores eran personas contratadas bajo parámetros de su propio riesgo y nada tenían que ver con su gobierno y menos aún con las fuerzas armadas de tan generoso país.

Las protestas crecían como espuma y al igual que en el sueño de las escalinatas crecía la audiencia y crecía de manera abrumadora y arrolladora, el Papa en persona debió viajar de urgencia a Colombia para intervenir directamente e interceder para lograr la liberación de los tres personajes, de manera pronta y efectiva.

Una peregrinación proveniente de todo el mundo se dirigió hacia Colombia. Representantes de todos los gobiernos de todas las religiones de los partidos políticos, de los comunistas y hasta Fidel Castro organizó una delegación con los Chinos para sentar la más enérgica protesta en contra de los violentos en Colombia.


Agobiados por la realidad Trueno Seguro y Delito Marrón se reunieron en el Caguan en un hecho sin precedentes y acordaron entregar tanto al Padre como al Hijo y exigir al gobierno la entrega del Espíritu Santo. Como no se pudieron poner de acuerdo en la redacción de un documento final conjunto expresaron sus opiniones por separado en sendos comunicados que hicieron llegar a Alonso, en un reconocimiento a su labor periodística.

“La guerrilla colombiana lamenta los hechos ocurridos desde la llegada de tan ilustres personajes a nuestra patria y reconoce la importancia de su gestión humanitaria, si bien discrepamos en algunos de sus mandatos doctrinarios somos conscientes de la importancia de su participación en el proceso de paz que vive Colombia y saludamos su papel de denuncia acerca de la participación imperialista en nuestros asuntos y como un gesto humanitario de nuestra parte hacemos entrega de Jesús en buen estado de salud, a la vez que exigimos al gobierno nacional la entrega del Espíritu Santo sano y salvo. Nos comprometemos a buscar los caminos de la concordia y la paz en nuestro país a partir del reconocimiento conjunto de los errores con base en un acuerdo nacional de No Matar, en el cual se comprometan las autodefensas y el propio gobierno que es el culpable de la mayor cantidad de muertes en nuestro país, con base en la enseñanza recibida por parte de Jesús quien nos recordó que matar no es solamente la eliminación física de los individuos, se mata de hambre y de miseria cuando no se conceden condiciones igualitarias en la propiedad de la tierra y el manejo de los medios de producción”

Por su parte los paramilitares dijeron:

“Las autodefensas campesinas de Colombia reconocen la equivocación cometida con Dios y aceptan las recriminaciones recibidas en cuanto a la interpretación equivocada de los criterios de venganza, denunciando a su vez que somos victimas del sistema que fue quien nos proporcionó las herramientas para la venganza. En tales condiciones entregamos a Dios Padre en buenas condiciones de salud y exigimos al gobierno la entrega sano y salvo del Espíritu Santo”

“Hacemos público compromiso de buscar los caminos de la reconciliación nacional a partir de un reconocimiento del No Matar, siempre que la guerrilla deje de lado el proyecto militar y se comprometa a salir a la luz pública en un plan de participación política, sin el temor de la repetición del exterminio que realizamos junto con gobiernos anteriores del proyecto de la Up. De nuestra parte continuaremos defendiendo a los campesinos de los enemigos de la paz”
El gobierno ante la presión universal reconocía su error y manifestaba sus disculpas por lo ocurrido. El ministro de relaciones exteriores avergonzado se suicidó por los acontecimientos juntamente con el jefe de las fuerzas armadas, sin lograr que el presidente siguiera la misma vía.

Éste adujo en intervención televisada y radiodifundida por todas las emisoras que los colombianos le necesitaban y que él:

“No permitiría que elementos extraños y fuerzas extranjeras desestabilizaran al país. Existe un complot orquestado por la comunidad internacional que ven con envidia como él sí lograría la paz en Colombia por encima de los intereses mezquinos de la guerrilla y de los paramilitares quienes se habían unido para desacreditarlo. Por su parte reconocía el poder y rendía culto a la Santísima Trinidad, manifestándoles su molestia por no haberle consultado su participación en el proceso de paz”

“Personalmente entregaría al Espíritu Santo quien de manera errada había sido retenido por subalternos de tercer orden sin consultarlo a él, como había quedado descubierto con la muerte lamentable de dos de sus colaboradores a nombre de los verdaderos culpables quienes pronto estarían descubiertos gracias a la exhaustiva investigación que él personalmente había ordenado a todos los organismos de seguridad del estado”

“Como una prueba de reconciliación nacional, él personalmente acompañaría al aeropuerto a tan dignos personajes, junto con su esposa y sus niños, y se alegraba que el proceso iniciado por él tuviera tan grande apoyo, eso justificaba su razón de ser y se sentía, junto con su señora y sus niños, enormemente, y orgullosamente colombiano”

La manifestación de despedida rompía todos los cálculos y la capacidad de las avenidas fue impotente para tanta gente que decidió ante las protestas del alcalde de la ciudad, utilizar los andenes y las ciclo rutas para acompañar el desfile que escoltaría a los tres ilustres personajes hasta el Aeropuerto El Dorado, todos corrían a tomar el Transmilenio, nadie parecía recordar ya el costo social de tales obras, que habían llegado hasta la desaparición física de la mayoría de los indigentes en el llamado proyecto de limpieza social para enviar a tales indigentes más cerca de las estrellas.

Lo cierto es que nadie había visto juntos a los tres personajes y la sorpresa de todos los presentes fue mayúscula cuando vieron que la Santísima Trinidad era un solo hombre y que éste ascendía por su propia voluntad a los Cielos diciendo que una vez reunidos los tres integrantes en Bogotá y libres de todas las acusaciones que tenían en su contra manifestaban su punto de vista en un saludo a todos los colombianos, el cual no requirió de televisión ni de la radio, pues ya se terminaba el pacto de no hacer milagros y el mensaje se escuchó en todos los confines de Colombia:

“Ustedes los colombianos tienen en sus propias manos la solución a todos sus problemas en la Palabra de Dios, pero obvio, pensarán que somos sectarios al decir esto y no, existen otras vías de interpretación, vean ustedes mismos como algunos tratadistas de los asuntos de la Paz lo han escrito recientemente. En los días de cautiverio tuvimos oportunidad de leer, para tomar un primer ejemplo, una columna titulada ‘La tentación de Marrón’ en la cual se muestra palmariamente como la doble moral es lo típico en este proceso que adelantan, véanlo en las propias palabras de la columnista:

‘Es típico de la condición humana pontificar sobre principios, valores e ideales que se derrumban cuando alguna cruel realidad toca nuestras puertas. ¿Hasta cuando, Señor?, preguntaba el Arzobispo de Cali... ‘hasta que Marrón los derrote’ pensarían muchos y cómo no hacerlo: ¿Quién no tiene la tentación de Marrón, cuando siente que el Estado no llega, que se encuentra sumido en la desesperanza, que su proyecto productivo está golpeado por la violencia? ¿Quién no flaquea y se hace el ciego ante las muertes, cuando ve que por fin hay alguien dispuesto a luchar por ellos? Y quien, añadimos nosotros no se siente dolorido al mirar que esto no es nuevo, años atrás se mataban entre liberales y conservadores, asolaban los campos colombianos con el pretexto del color político, ahora, con otro tinte: de lucha social o de venganza social”

“Veamos ahora lo dicho por otro respetable analista en una columna titulada ‘Los 5.000’ en la cual destaca como el club de los privilegiados votará en las próximas elecciones por el candidato que les ofrece garantías para sus privilegios resolviendo el problema a punta de bala y de muertos o exigiéndole a la contraparte la capitulación sin negociar. Deben ser coherentes y entender que las dos partes en conflicto buscan el poder, con fines diferentes es lógico, pero poder al fin, y ninguno está dispuesto a hacer concesiones por nada. Dice el articulista:

‘Habrá, dirán los más perspicaces, un poco de sangre que pondrán los soldaditos reclutados a la fuerza o pagados, y -alzándose de hombros- agregarán: es el precio que hay que pagar por la libertad, término que para la gran mayoría de los 5.000 ejemplares empresarios significa la facultad de seguir pagando a precio de huevo el trabajo, de concentrar tierras a la lata, de pagar con dineros públicos servicios privados, en una palabra, de seguir como íbamos, que íbamos tan bien’... ‘Claro está, concluye el defensor de los derechos humanos, que ellos (los 5.000) viven literalmente en el puente aéreo entre Bogotá y Miami, tendrán planeado pasar en USA los lúgubres días de la guerra y, eventualmente cambiar de vívidero según sea quien gane’

“Solamente deben tomar los colombianos decisiones que sean realmente aceptadas por las mayorías, es decir por aquellos que no poseen tierras, ni autos lujosos, ni empresas, ni bancos, ni gobiernan, ni han tenido acceso jamás a la cultura, a la educación, a la salud y lo único que les acompaña es la infinita pobreza y el deseo de amarse los unos a los otros. Nada más se requiere, es así de sencillo, la paz la lograrán los desposeídos, los humildes de corazón, los que nada temen por que nada tienen”

“No creemos necesario reiterarles toda nuestra doctrina por cuanto ésta en el fondo lo único que pregona es vivir en paz con el amor más grande del mundo partiendo de una premisa inviolable: por diferentes que sean los unos de los otros, por difíciles que parezcan los puntos de conciliación, por complejas que les parezcan las distancias que los separan, nada justifica matar a los congéneres. Recuerden NO MATARAS y así hallaran Paz en la Tierra los hombres que aman al Señor y alcanzarán la paz con justicia social”

Entretanto unos hombres vestidos de camuflado se reían... se reían.

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