8 de febrero de 2008

El Planeta que los niños sueñan

-¡Rápido súbete antes que me trasforme, seremos inmortales!

Salomé, una niña de escasos doce años que ama a los animales de una manera predilecta, lo había perdido todo en una cruenta masacre del lejano pueblecito en donde vivía con sus padres en el Urabá chocoano. Aún resonaba en su mente el sonido de las motosierras y el grito desesperado de sus padres ante la inminencia de la muerte.

Absorta en sus cavilaciones iba recorriendo las empedradas calles de una pequeña población famosa por sus aguas termales al oriente de la gran capital, sitio al cual la condujera el destino en su orfandad. Para ella a su corta edad la injusticia social tocaba la cotidianidad, primero la muerte de sus seres queridos, después el desplazamiento a tierras extrañas y ahora tener que trabajar para ayudar al sustento de la familia que la había recibido.

Topó de repente con una pequeña mariposa, hermosa y de un colorido espectacular que daba vueltas y giraba en torno de un invisible eje. Al embrujo del momento se incorporan arpas y violines en una oda melodiosa como de tonalidades armónicas en una sinergia absoluta, de repente la mariposa se erige en molinetes danzarines obedeciendo un silencioso mandato, lentamente sube y sube hacia el cielo, las alas despliegan su encanto y el multicolor estallido de su iris satinado enceguece a Salomé quien al tratar de seguir el ritmo del pequeño insecto siente que sus pies se hacen volátiles y su raída vestimenta se convierte en velos azulados, la música guía el compás de la mariposa y las dos danzan en silencios de holocausto, las alas y los brazos se cruzan y entrelazan en armoniosas figuras realizando la venia bendita ante el creador.

Constelaciones de estrellas, cometas incendiarios se unen a la danza de Salomé y la mariposa, el crepitar de alas agitándose se escucha en los silencios del arpegio, la preciosa niña de abenuz se desplaza por el axil diseñado por la mariposa y en torno a él, como flotando en el espacio su figura asexuada vuela en busca de la nada y los velos azules caen dando paso a tules níveos que a su vez permiten el acceso de acrisolados velos que uno tras otro van cayendo metamorfoseando el ébano refinado.

La mariposa se agita suavemente ahora siguiendo ella a la danzarina en una emanación de flores con cálices persistentes y tapizando de corolas negras como el azabache la estancia perfumada, y gime con sollozos aterciopelados al conjuro del amor que nace y crece en los ligeros pies de la danzadora y en las frágiles alas de la bayadera y las dos cual acróbatas saltarinas recorren el espacio como agraciadas por el viento, se detienen y la mariposa como herida por una centella se desploma raudamente, la música cesa de facto y los coros silencian sus voces de sortilegio.

La magia se ha roto, el quebrantamiento ha tocado el encanto de la danza y la niña corre al píe del animalito quedando atónita al escuchar una débil vocecilla que le dice:

-Ayúdame no dejes que muera para siempre, dame la inmortalidad, no te asombres y mira mis alas, en ellas hallaras una mancha de múltiples colores, ¿la estas viendo? preguntó angustiada la mariposa.

La niña entre asustada y fascinada toma las delicadas alas y efectivamente comprueba que allí al final de éstas se encuentran unas manchas exactamente iguales de una simetría seductora y encantadora, una en cada alita de la moribunda. Sin entender la armonía magistral que escondían estas pequeñas manchas de color se admiró de la perfección de los detalles, su asombro fue en aumento al escuchar la petición del pequeño insecto:

-Corta las alas y únelas por el eje, veras como se crea un nuevo capullo, sin miedo, a mi no me duele, hazlo rápido y antes que el capullo se transforme en crisálida entra en él y así las dos seremos eternas, ¡vamos rápido! tu serás la capitana y yo una nave poderosa, juntas buscaremos un mundo mejor, un mundo sin injusticia social en el cual los niños tengan su propia forma de vivir y de ver las cosas.

La niña obedece y tomando las alas de la bella mariposa las corta suavemente y las deposita en una bandeja de plata que apareció en sus manos en el enigma de la danza, luego las une y allí ante sus ojos se recrea el milagro del amor, el milagro de la vida, el amor que la niña establece en la tarea por salvar a la mariposa de la destrucción obra el milagro, las manchas se transforman en la figura de un capullo policromo y allí de nuevo la vocecilla, esta vez más madura que le ordena:

-¡Rápido súbete antes que me trasforme, seremos inmortales!

La niña se siente como hipnotizada por la orden y entra en la forma que se está gestando, al hacerlo siente como si la trasformada crisálida tomara vida al soplo de las más extrañas voces, de golpe se encuentra en una nave en movimiento, inmediatamente se sienta al mando como capitana de la más hermosa de las utopías: la transformación de la vida que fluye de nuevo gracias al milagro del amor. A partir de ese instante la niña y la nave conformaron a Crisalomeida.


La nave inicia un recorrido hacia el mundo prometido, el mundo de los niños, de repente otras naves aparecen en el horizonte, naves que llevan la marca de una Calavera en la parta baja y las alas anteriores estrechas con ángulos apicales muy agudos, naves terroríficas que siembra la muerte a su paso. Salomé intuye el peligro, estas naves tienen el mismo signo que llevaban los hombres que atacaron a su familia, los asesinos que marcaron para siempre su destino triste. La nave debe acelerar a fondo para escapar de la Calavera y su horda larvaria que se lanza contra Crisalomeida con motosierras en la proa de sus naves.

Crisalomeida debe hacer uso de la coloración críptica camuflándose con colores oscuros en la inmensidad oceánica del espacio sideral, veloz deja atrás la bandada de Calaveras y enfila hacia su destino el lugar prometido a Salomé, sin embargo, prontamente encontrarían nuevos enemigos de los niños, allí tras de un rojo planeta les espera una banda de reclutadores de niños, una Bómbix liderando un grupo de falsas lagartas achaparradas, voluminosas y peludas en busca de niños para engrosar sus filas. Atacan a Crisalomeida con fuego graneado, el cual es esquivado por Crisalomeida que es más veloz que cualquiera de sus enemigos, las falsas lagartas al ver que pierden lanzan un feroz ataque con larvas voraces que explotan con gases y metralla muy cerca de Crisalomeida, la cual debe hacer un esfuerzo tenaz a través del mimetismo basteriano que le permite aparecer como una mas de las falsas lagartas y escapar en la profundidad del universo.

Salomé siente un respiro al ver que han superado dos grandes escollos, enemigos de los niños, pero aún deberían superar otros enemigos encubiertos, aquellos que aparentemente se muestran como amigos pero que en el fondo son los responsables de la injusticia social.

Una flotilla de naves cuyas proas estaban compuestas por picos de diferentes clases de aves de hermoso plumaje y cantarinas voces ataca a Crisalomeida, los depredadores de la niñez en toda su flagrancia. El pico de la desigualdad iba al frente de la flota, seguido de cerca del pico de la insalubridad infantil y la falta de apoyo para los niños, a un lado se encontraba el pico del desamparo y la desprotección de la familia y por el otro costado atacaba la falta de educación y recreación, mientras por la parte de atrás avanzaban el abuso y el maltrato la insolidaridad y el marginamiento de los niños por diferencias de color, raza o creencias y más atrás en la retaguardia el pico del impedimento al desarrollo en condiciones dignas acompañado del pico de la prohibición a un nombre y a una nacionalidad en el marco del desplazamiento social y cerrando la flota depredadora el gran navío de la insolidaridad.

La mayor flotilla hasta ahora vista está al frente de Crisalomeida, agazapados en las sombras lanzan su ataque mortal contra Salomé y su nave de la esperanza. Esta vez Crisalomeida se siente acorralada y aterrada por tan grandes enemigos, sabe que no es fácil escapar de ellos y hace acopio de toda su capacidad de defensa prendiendo luces de alarma, de alerta y advertencia para los depredadores, son luces amarillas, anaranjadas y rojas que anuncian el potencial tóxico que guarda en sus tanques de reserva, toxinas para los depredadores, veneno para los perversos.

La flota de los depredadores al ver las alarmas de advertencia siente pánico pues bien saben ellos que allí en los tanques de la Crisálida están la igualdad, el amparo, la protección, la dignidad, la nacionalidad, la salubridad, la familia, la educación y la recreación, así como altas dosis de solidaridad e integración. Comprenden que son sus enemigos inmortales e indestructibles, que Crisalomeida tiene el tóxico que les matará y huyen despavoridos, cobardemente desaparecen en el infinito dejando a Crisalomeida libre de continuar su viaje hacia el destino final: el mundo que los niños desean para vivir mejor.

En instantes la nave recorre miles de kilómetros y llega a un sitio en el cual todo es armonía y perfección, no la que los adultos imaginan sino aquella avenencia y bondad que los niños sueñan.

El Planeta está cubierto por una gran máquina productora de un gas que esparce por todo los rincones y hace que los seres humanos al respirarlo tengan paz y bondad, ese ambiente inspira a quienes tienen riquezas materiales a compartirlas con los menos favorecidos logrando una armonía perfecta entre todos los seres, allí no existe el egoísmo ni el deseo de atesorar riquezas de manera individual.

Salomé al entrar en este mundo de los niños recobra inusitadamente su alegría, siente que el amor inunda sus pulmones y olvida los rencores hacia aquellos que destruyeron su hogar y siente como se transforma su corazón el cual trasmite toda esa energía de respeto, y de amor por los demás.

Al avanzar Crisalomeida por el mundo mágico encuentra unas fragancias sin sabor e incoloras que se usan cuando alguno de los seres del mundo de los niños extravía sus principios y quiere causar algún daño a los demás. Al aplicarle estas esencias el hombre cambia y vuelve a ser el ser que solamente piensa en el bien de los demás y fundamentalmente en crear espacios benéficos para los niños que son el futuro del planeta.

Salomé intrigada pregunta a la mariposa como puede existir un mundo en el cual no existen las armas, ni violencia y ésta la cuenta como alguna vez hubo un niño que inventó una máquina para regresar en el tiempo y hallar el justo momento en el cual un adulto creaba las armas, lo cogieron y le llevaron al futuro y le aplicaron los gases que ellos habían visto instantes antes y de esa manera cortaron para siempre con el problema, al regresarlo a su época aquel adulto se dedicó a realizar obras benéficas para a los niños y nunca existieron las armas destructivas.

La exploración prosiguió y encontraron un sitio llamado VOLUNTAD en el cual los adultos trabajan realizando ejecutorías y esfuerzos, llevando a cabo grandes luchas con denuedo por mantener el mundo de los niños tal como ellos quieren, es la voluntad de los niños quien sostiene el mundo en condiciones tan favorables y especiales en las cuales lo adultos alcanzan la felicidad gracias a lo que los niños planearon alguna vez con la idea de ser felices ellos cuando fueran adultos, pero manteniendo siempre a los niños como lo impulsores de tales planes.

Al continuar el periplo por aquel mundo feliz hallaron otro sitio llamado EDUCACIÓN, que había sido construido en el pasado gracias al pensamiento de un grupo de niños que decidieron como querían que los educaran, allí en las paredes del recinto se leen algunos de los pensamientos de los niños ganadores de tan singular concurso. Así rezan tales pensamientos:

“A mí me gustaría que me educaran como a una flor”
“Que me eduquen para respetar al pobre igual que al rico”
“Que me eduquen haciendo justicia para merecer la paz”
“La sobreprotección es un muro que no me deja ver la luz”
“Prepárame para el camino, no me prepares el camino”
“Quiero que me enseñen a perdonar”
“Deseo que respeten mis decisiones y mis ilusiones”
“Cuando me concebiste ya era tu hijo, ¿por qué no me amabas?”
“La mejor educación que me puedes dar es la del amor, ¡ámame!”

Así Salomé, gracias a Crisalomeida y a su amor, encontraba un mundo diferente, un mundo creado por los niños para los niños y para los adultos con una sola consigna: ser felices.

De nuevo se incorporan arpas y violines en arpegios de inusitada armonía y belleza, se reanuda la danza de Salomé y la mariposa, el crujir de alas agitándose en comunión con los brazos de Salomé se estrechan y las dos cual acróbatas saltarinas recorren el espacio como agraciadas por el viento, dejando atrás los ensordecedores ruidos de las motosierras y los estallidos de las pipetas de gas.
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