14 de diciembre de 2007

Un Banco para la integración Latinoamericana






Por Fabio Alberto Cortés Guavita

El 9 de diciembre de 2007 será una fecha memorable para quienes creemos en la integración latinoamericana iniciada hace 183 años por el Libertador Simón Bolívar, coincidiendo además esta fecha con la finalización de la gesta heroica de Antonio José de Sucre en la Batalla de Ayacucho. Ya en aquella época Bolívar el genio de América, intuía la necesidad de la integración y convocaba el Congreso Anfictiónico en Panamá, así también el enemigo asechaba en la sombra encubierto como el embajador de los estados Unidos o en francisco de Paula Santander, quienes desde la sombra urdían la confabulación que daría al traste con la iniciativa Bolivariana.

Hoy gracias a esa integración inspirada en los mismos ideales de unidad hace posible el nacimiento del BANCO DEL SUR y su inminente tarea de buscar la unificación de una sola moneda para América Latina. La firma de esa iniciativa dada por Argentina, Uruguay Venezuela, Paraguay, Brasil, ecuador y Bolivia abre una esperanza para el desarrollo de los países más pobres de la región quienes podrá a tasas justas conseguir allí los recursos para impulsar su crecimiento de manera armónica.

Ya en el año 2004, el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, había planteado por vez primera la necesidad de crear una alternativa a entidades multilaterales de crédito con influencia en la región como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM). Por el momento, Chile participará como observador y Colombia, quien solicitó su adhesión el pasado 12 de octubre, se mantiene expectante dados los últimos acontecimientos personales del presidente de Colombia que darían un golpe a la participación de nuestro país en tan importante iniciativa lo que se sumaria al aislamiento cada vez mayor de Colombia en el contexto Latinoamericano y aumentaría su dependencia al modelo de los estados unidos, sin embrago y en una prueba de democracia absoluta los firmantes de la iniciativa han dejado la puerta abierta a Colombia para su ingreso en el momento que lo desee, por expresa decisión de sus siete fundadores.

"El acta de nacimiento de uno de los instrumentos que va a ser determinante para el proceso de independencia de los pueblos", declaró Chávez recientemente a Telesur y agregó: "El Banco del Sur es una estrategia para la independencia y el desarrollo, para liberarnos de las cadenas de la dependencia y el subdesarrollo. Es una estrategia para la independencia", explicó igualmente que "miles de millones de dólares están colocados en los bancos del norte, más de 500 mil y más millones, que son nuestros, que están colocados en los bancos de Estados Unidos y Europa y por los cuales se pagan intereses muy bajos", aseguró el Presidente venezolano.

El Banco del Sur, permitirá promover el financiamiento de proyectos y programas que impulsen el desarrollo de infraestructuras básicas la tener su nacimiento como banca de desarrollo e integración para la región sur.

Uno de sus objetivos centrales será el de combatir las asimetrías y desigualdades en el desarrollo socio-económico, para lo cual aprobará inversiones que apuntalen cada vez con mayor fuerza la integración de Suramérica, basada en principios integracionistas de complementación, cooperación y solidaridad.
La nueva entidad financiera deberá iniciar sus labores operativas a partir de 2008, con un capital original de 7 mil millones de dólares, ahora deberá definirse la participación de cada país. Se busca una participación de democracia participativa que no contemple el capital como fuente de poder sino que haya una distribución igualitaria de votos por país y no por cantidad aportada que es la costumbre inveterada del FMI y el BM.

De esta manera se dan los pasos necesarios para que esta gesta de independencia latinoamericana sea guía de sus dos connotaciones más importantes: de un lado la inmortal, de aquel esfuerzo titánico de Bolívar por liquidar las estructuras coloniales y construir una confederación de pueblos, que aún debemos cumplir; y la siniestra, que se impuso, de la perpetuación del dominio neocolonial de los capitales oligárquicos en las actuales repúblicas, cuyas clases dominantes y las grandes potencias neoliberales se oponen con tenacidad al fraguar de los ideales del Libertador.

LA FE DEL CARBONERO


Acerca del papel del facilitador en la educación

por Fabio Alberto Cortés Guavita

“Sólo el líder polivalente, integral y creativo triunfará en un mundo globalizado y en crisis, a partir de estrategias creativas” (1)

El papel del facilitador en la educación debe ser el de liderar de forma polivalente el proceso creativo de los estudiantes a partir de valores como la fe, el amor, la creatividad, la solidaridad, la ética y la capacitación en el marco de la globalización del conocimiento, buscando siempre actuar en sinergia y con experticia.

Con el propósito de contextualizar el marco en el cual se encuentra inmerso el rol del facilitador veamos brevemente como ejemplo la educación a distancia, la cual abre nuevas áreas multidisciplinarias de investigación y desarrollo para el interés científico y técnico, y busca realizar guías en la educación contemporánea para formas discentes con una amplia capacidad socializadora y creativa.

Los programas y cursos que propugnan las universidades, se conciben en función de una competencia específica y estructurados en una secuencia de asignaturas aisladas, respondiendo a una visión positivista y fragmentada del conocimiento, sin profundizar en las características del estudiante: La esencia de los contextos socioeconómicos, de los intereses y preocupaciones de los individuos que estudian para el desarrollo de su conocimiento y personalidad son elementos centrales de la educación, así también los valores o mejor aún, la crisis de valores por la cual atraviesa la humanidad hace de éstos la esencia del líder. Su presencia y arraigo fundamentan el punto de partida de todo nuevo planeamiento de aprender a aprender.

Antes de adentrarnos en los vericuetos de dichos valores como es el propósito central de este ensayo, demos un breve vistazo a las características personales del facilitador, entendido en el papel de líder y en el impacto que su personalidad pueda causar u originar en los discentes. Con conciencia plena de la caricaturización que se hace del líder y de la multiplicidad de caracterizaciones posibles, me atrevo a describir un marco focalizado en tres aspectos centrales a saber: transformador, administrador y sin proyecto.

El líder transformador se caracteriza por un rechazo tajante al pasado y a una distinción borrosa entre la audacia y la aventura, y sin ambages hay que reconocer que éstos cuentan con unos niveles de inteligencia superior y son carismáticos sujetos a una especie de ceguera situacional con un ego en ocasiones enfermizo. Son triunfalistas, dominantes, agresivos e inagotables, no admiten errores y son considerados desorganizadores-organizadores pero capaces de planear las mejores estrategias.

“Paradójicamente estos transformadores pierden la noción del tiempo y envejecen conservadoramente por su incapacidad para acompañar la evolución del progreso social” (2)

Este líder en el marco de un modelo dinámico intenta sobreimponer cambios innecesarios, y busca innovar la respuesta necesaria.

Ahora bien, tenemos al líder administrador, que en un modelo agotado es continuista ante demandas de cambio y en un modelo eficiente es capaz de administrar con eficacia la propia dinámica del sistema. Se caracteriza por su pragmatismo y desconfianza por las ideologías, es perseverante que hace de la direccionalidad su empresa. Su ego es bastante desarrollado y es competitivo, quizá tan personalista como el transformador pero sin pretender ser protagonista de la historia, más bien busca administrar las situaciones.

Prefiere encontrar el desarrollo de los hechos y no las reglas a través de las cuales se crearon las situaciones. En uno de los extremos de un continun es un conductor hábil del cambio gradual seguro y perseverante en busca del progreso social y en el otro extremo un dirigente fuera de contexto arrastrado por las circunstancias, en ambos casos aborrece las decisiones trágicas.

Finalmente en esta taxonomía tenemos al líder sin proyecto social el cual espera que los modelos dinámicos resuelvan sus problemas sin liderazgo, es el mayor individualista que busca imponer su proyecto personal para satisfacer su ansia de poder. Conocedor de las debilidades humanas, utilitarista del clientelismo, ambicioso y egocéntrico, acomoda su laxa moral a las circunstancias como salida a su pobreza intelectual y compensa sus deficiencias con astucia, viveza y agilidad mental, así como con un gran sentido de la oportunidad.

Vale una digresión, recordemos a Marx cuando dice que: “los hombres hacen la historia, pero no en las circunstancias que ellos eligen” Hay líderes que quieren hacer la revolución en épocas de prosperidad y administradores que navegan en el gradualismo cuando el sistema está agotado en sus posibilidades de progreso. La historia esta llena de ejemplos de líderes innovadores sin oportunidad de innovar y situaciones declinantes que reclaman la innovación sin líderes ni fuerzas transformadoras, como en alguna campaña publicitaria, pareciera que estamos en el lugar equivocado.

El liderazgo administrador y especialmente el transformador parecen inevitables como tractores y locomotoras en la historia arrastrando siempre las mayores posibilidades. El sistema educativo requiere generar los líderes que necesita para cada situación a tiempo pero líderes con valores polivalentes.

Ya en mi tesis introductoria había planteado los valores requeridos para hacer de un facilitador un líder polivalente, ahora los veremos uno a uno, paso a paso, de manera sistémica, para reconocerlos como la esencia del cambio, es decir, entender que sin valores, sin creencias, no podremos cambiar, menos aún, inducir el cambio, veamos.

Hay que tener FE en sí mismo, el facilitador que pretenda hacer surgir algo en sus alumnos debe pensar como Sócrates cuando proponía “Quien puede llegar a ser el ser”, en tender que el ser no fue llamado a la perfección sino a la infinitud, a la trascendencia, y esto solo se logra con la FE en lo que hacemos, con creer en lo que proponemos como proyecto de vida, en lo que pretendemos trasmitir a los demás.

La infinitud se logra venciendo la mediocridad, esa gran peste social, azote moderno de quienes ya llegaron a ser, la infinitud se construye a través de la persistencia, de entender que el fracaso no existe como fin de nada, el fracaso por el contrario debe celebrase como un nuevo triunfo que nos da la posibilidad de iniciar una nueva etapa de nuestro camino, convirtiendo la adversidad en éxito, pero esto sólo se consigue con la fe del carbonero, con la persistencia del telegrafista, con creer en sí mismo.
Preguntémonos con Confucio “¿Quien soy, quien puedo llegar a ser?” Creemos contracultura como Jesús que cambio la Ley del Talión por la Ley del Amor, tengamos en cuenta que Sócrates no huye ante la condena a morir con cicuta así se lo ofrezcan sus carceleros, ¡no! Sócrates muere con la convicción de sus principios con FE en lo que cree. Jesús no se revela contra el Padre ¡no! Jesús muere por la humanidad, por la convicción de lograr la redención de los demás, por tener FE en su misión.
FE es ver lo posible en lo imposible, es ser capaz de ver lo invisible, de facilitar al alumno las herramientas para que tenga FE.
Apalancados en la FE veamos ahora como aceptar el gran reto con valores, ese gran desafío del tercer milenio ahora que estamos a él, es entender que debemos mirar la forma de hacer las cosas de diferente manera. Es decir, el ser tiene la obligación de deponer la actitud pasiva que le caracteriza y tomar parte integral en el mundo que le rodea. Igual ocurre con la educación y dentro de ella la modalidad a distancia, con mayor razón los facilitadores, pues son los responsables de la formación de los nuevos seres para tomar las riendas del mundo.

Es obvio, deben enfrentar el reto guiados por aquellos que se preparen o estén preparados para dirigir el mundo en el nuevo contexto, no per se, sino enfrentando la realidad con una actitud renovadora, ver el mundo desde la perspectiva de recoger del pasado lo que sirve y desechar todos aquellos modelos que sirvieron en parte y fracasaron en otra. Tomar lo bueno del ayer e integrarlo con lo nuevo del mañana, aceptando el reto: CAMBIAR CON FE

¿Cuál es el contexto para cambiar, cuales son los seres que deben conducir hacia el éxito a las organizaciones y a sus propios destinos? Mejor aún, ¿Cómo deben ser las organizaciones que formarán a los futuros líderes y cómo deben ser las organizaciones que van a dirigir? Este interrogante lo podemos absolver en dos direcciones. La primera de ellas en relación con los seres y la segunda con las organizaciones, ambos inmersos en circunstancias de una crisis que tuvo su origen en la mitad del Siglo XX, y que han llevado al mundo a un nuevo orden, mejor o no, pero nuevo al fin.

En este ensayo me centraré en el primer aspecto: el ser, y en otra oportunidad al desarrollo de un modelo de organización que pueda afrontar ese reto, empresas dirigidas por líderes polivalentes.

Para dar una mayor claridad a lo que se pretende exponer es necesario definir una serie de valores que involucra el proceso del presente trabajo, como Globalización, Utopía, Solidaridad, Creatividad, Sinergia y Experticia en los Seres Polivalentes.

La Globalización, siguiendo los lineamientos de ADAM SMITH, quien en los albores del siglo XIX revolucionó la incipiente teoría de la administración y la economía con la especialización de la tarea y el oficio puntual en aras de la producción, sin tener en cuenta para nada al ser, convirtiéndolo en el esclavo de la producción, con un criterio economicista define como ‘cada cual hace lo que mejor sabe hacer' integrando las diferentes partes en el bien final. Hoy trasladando cada tarea u oficio a un país determinado, es decir, trasladando la división del trabajo a los diferentes países, y de nuevo esclavizando ya no a los trabajadores sino a países enteros a través de la dependencia tecnológica y de capital con medidas que propugnan por la apertura de los mercados para los demás y la protección de lo interno, de lo propio, para los nuevos dictadores económicos.

El cambio en la teoría económica, en la forma de entender el desarrollo, dejando de lado la teoría Keynesiana, en el sentido de pugnar por el pleno empleo a través de la intervención del estado, controlando la demanda insatisfecha. Las tendencias contrarias a KEYNES conocida como monetaristas dieron inicio (o retroceso según se mire) a lo que en la actualidad es denominado como el Neoliberalismo o el ordenamiento de la producción mundial, siguiendo los viejos esquemas administrativos de la división del trabajo lo cual llevó al mundo al término de moda, la palabra mágica que aparentemente todo lo resuelve: LA GLOBALIZACIÓN

Hay quienes entienden a la Globalización como el triunfo ideológico del capitalismo sobre el socialismo sin reparar en que esto no se ha dado realmente, pues lo que vivió el siglo XX en sus postrimerías fue la caída del socialismo errado y equivocado puesto en práctica por una serie de países, que quizá no alcanzaron a entender la magnitud de lo que tuvieron en sus manos.

No se trata de disertar acerca de las razones que dieron paso a la caída del socialismo, sino de ver como, si bien aparentemente el capitalismo triunfa, ha quedado hoy más que antes patentado un abismo entre el eje norte sur, los “países ricos y los países pobres”, entre comillas obviamente ya que tal riqueza o pobreza está determinada por los patrones del nuevo orden económico y no por la realidad de la biodiversidad que otra cosa diría, si se aplicara es estricto reconocimiento de esa verdad que nadie quiere ver: la riqueza real de los países del mal llamado tercer mundo.

También hay quienes ven en la Globalización, afortunadamente, el paso necesario para reorientar el ordenamiento del mundo partiendo del ser, sí, con el criterio de un ser integral, de un fundamento ideológico que permita creer que todos los seres pertenecen a una misma especie y que como tal todas sus metas y aspiraciones, objetivos y sueños, paradigmas y retos, todos juntos son la guía para hallar la utopía que siempre ha buscado el ser: un mayor ascenso de humanidad, una mayor calidad de vida, de esa felicidad terrena a la cual todo mundo aspira válidamente.
La última década vino acompañada de profundas transformaciones en el mundo y el fenómeno de la globalización, extensamente estudiado por analistas de las corrientes de pensamiento más diversas, se ha instalado con una fuerza irresistible en el contexto de la educación a distancia.
Existe una coincidencia significativa en asignarle a la Educación un rol importante para enfrentar los desafíos de la época, ya que la preparación y capacitación del talento humano que posee el mundo pueden permitirle a nuestro país ingresar en forma exitosa e integrada en la Sociedad del Conocimiento o caer en el campo de las naciones excluidas de sus beneficios o desintegradas socialmente.
Globalización que debe entonces partir del dialogo, generando consensos, pues si bien la violencia es estéril, también lo es el aberrante esquema neoeconómico impuesto actualmente por el omnímodo poder establecido después del descalabro socialista. Se requiere de una coexistencia pacífica, de una concertación de las ideas, de un respeto por la diferencia y de una tolerancia que lleven al ser a un nuevo orden dentro de una globalización para todos y de todos en el marco de acción del ser: LA UTOPÍA.

Esta concepción, este planteamiento obliga a dar una mirada retrospectiva a la Utopía, con mayúscula, pues mayúsculo es el entendimiento que el ser debe aplicar a su pensamiento. Baste iniciar esta definición con el verso del poeta cantautor Joan Manuel Serrat cuando reza “¡Ay! Utopía, incorregible que no tiene bastante con lo posible” Algún autor afirmó que no hay nada más peligroso que convertir a una Utopía en una fantasía, pues se le socava la esperanza, su sueño, y se le hace imposible generar su propio desarrollo, lo cual en otras palabras significa pasar del sueño a la acción, acción educativa.

La Utopía no puede ser algo imposible de lograr, debe ser un lugar al cual llegar, después de una larga jornada, después de recorrer caminos espinosos, no importa cuanto pero llegar y coronar con el éxito la jornada inmensa de soñar la realidad, ¡pues quien sueña, tiene esperanzas y quien tiene esperanzas está vivo!

Siguiendo con la mirada a las Utopías, se hace necesario recordar algunos ejemplos universales. En primera instancia, la Utopía de la Teología de la Liberación como punto de encuentro entre la espiritualidad del cristianismo y la base social del marxismo. Entender el Evangelio como la lucha en favor de los pobres, la preocupación de Dios por la pobreza en alianza con el mensaje de Jesucristo, el concepto de un nuevo reino y una nueva tierra para todos, para esa gran mayoría que lucha por su propia esperanza aunado a un marxismo preocupado por la igualdad económica a partir de la revolución social.

Otro ejemplo, el de Tomas Moro y su Utopía política, una hermosa isla en la cual los intereses de los individuos se someten a los de la sociedad en su conjunto, en un marco de tolerancia religiosa, de enseñanza universal y en el cual la tierra les pertenece a todos.

La Globalización social del mundo, una Utopía de la vida, bien se puede ver como:

“Un mundo que convive en paz, en el cual todos sus recursos están orientados hacia el servicio común, en donde impera una misma ley y una misma justicia y la solidaridad reina como distintivo”(3)

Así las cosas, llegamos a un nuevo concepto, como elemento sine qua non para alcanzar la Utopía: LA SOLIDARIDAD

Solidaridad como valor dignificado en la doctrina del sector de la economía solidaria y el cooperativismo, en su sentido real no en el deformado o malformado por quienes en las postrimerías del siglo XX en Colombia, con la corrupción como primer elemento, la incapacidad y el abandono del gobierno en complicidad directa, abortaron una experiencia formidable en torno a la empresa solidaria, que al igual que el socialismo quedó en deuda y deben demostrar su validez en el nuevo milenio. La solidaridad, reitero debe ser tomada como algo que distingue al ser en sus relaciones de interacción, guía las actitudes y las normas que hacen surgir el mecanismo de libertad responsable frente al mundo. Pensamiento solidario como el de los iniciadores de la Utopía del amor, como Jesucristo, como los iniciadores del cooperativismo, y el de todos aquellos que ven en el desarrollo de los seres, una alianza natural de convivencia en busca de un porvenir más equitativo para todos.

La cohabitación de diferentes corrientes del pensamiento es Solidaridad y debe guiarnos a la obtención de la unidad en la diversidad y hacer posible la Utopía, enriqueciéndola, si aquella tiene la capacidad de la fertilidad, en el sentido de crear, no puede quedarse en el discurso, en la gestión, sino ante todo ser capaz de la acción, de crear, de dar paso a la potencialidad del ser: LA CREATIVIDAD.

La Creatividad entendida como algo inherente al ser, sin distingo, una propiedad de todos al servicio de todos. Algunos teóricos han manifestado puntos divergentes o convergentes según la óptica histórica con la cual se les trate.

“Todo acto o proyecto humano está motivado por la ‘Voluntad del poder’, que no es sólo el poder sobre otros, sino el poder sobre uno mismo, algo que es necesario para la creatividad”(4)

Tal capacidad es según Nietzsche la condición necesaria para llegar al superhombre, un ser que parte del dominio de sí mismo para dominar a los demás, teoría que es parte de todo un complejo que dio nacimiento al fascismo, pero que vista con la óptica de quien ve en ella el poder de la Creatividad para el bienestar de sus congéneres, es vital para el conocimiento de los diferentes puntos de vista acerca del origen de la Creatividad.

“La Creatividad (como la criminalidad, la pobreza e inteligencia) se transmite a través de generaciones”(5)

Al decir del filosofo británico Karl Pearson, inspirador de la EUGENESIA -aplicación del estudio de la herencia al perfeccionamiento de la raza humana- la creatividad sería el instrumento con el cual se desarrollaría el racismo y la contaminación genética.

Obviamente hay quienes ven y con ellos, ojalá la mayoría, se identifique con el pensamiento de J. Bronowski en El Ascenso del Hombre, citado por Jaime Parra Ramírez en su obra INSPIRACIÓN cuando dice:

“El hombre no es la más majestuosa de las criaturas, antes incluso que los mamíferos los dinosaurios eran decididamente más espléndidos. Pero él posee algo que los demás animales no tienen: un caudal de facultades que por sí solo, en más de tres millones de años de vida, le hizo creativo. Cada animal deja vestigios de lo que fue; sólo el hombre deja vestigios de lo que ha creado”(6)

Vale la pena una pequeña digresión en torno a la creación, desde el punto de vista de los creyentes, la creación del ser como obra magna del Señor, creación que todo los días se ve en muestras palpables con el nacimiento de nuevos seres o en la naturaleza que nos trae un nuevo amanecer, unas aves, unas plantas, una biodiversidad que es la cuna del ser, mientras éste no la destruya.

Entonces, si es el ser el único con esa capacidad, no puede ser mal empleada, hay que orientarla desde la niñez y aceptar de una buena vez la importancia del amor, y más que nunca en los primeros años de vida del ser, en el entorno familiar, seguido de una educación basada en pedagogías amorosas y calor de sentimientos, es decir, si la Creatividad es innata al ser, este debe desarrollarla mediante un proceso complejo pero no imposibles de realizar, si se cuenta con un entorno apropiado, entorno social que se inicia en el hogar y continua en la escuela, desarrollando los primeros años del ser en un ambiente de amor y comprensión y complementándose en el proceso de la educación superior y muy especialmente en la educación a distancia.

Un ambiente que bien puede ser tomado de la obra Inspiración del citado autor Parra Ramírez; como un conjunto de acciones de relación entres congéneres, mediaciones humanas conversatorias para la educación y la formación, ya como discursos narrativos, en ambientes lúdicos, y cuya característica fundamental es la expresión de singularidades.

En ese orden de ideas, al ambiente debe seguir un proceso de acciones, que al decir de Arthur Koestler en su libro El Acto de Creación platea la necesidad de pasar del caos al orden a través de un procedimiento llamado “bisociación”, que quiere decir, la conjunción de dos marcos de referencia diferentes, tomados como contextos asociativos, tipos de lógica, códigos de comportamiento, planos de comportamiento y matrices de comportamiento.

En palabras sencillas el proceso Creativo esta en saltar de un plano a otro, lo que para otros autores es romper con los paradigmas, tener la capacidad de ver nuevas formas de hacer las cosas, salir de lo común, de lo cotidiano hacia lo nuevo, lo diferente. Aceptar la realidad pero queriendo modificarla, entender que todos los seres humanos están en la posibilidad de ser Creativos, que se den unas condiciones ambientales de afecto y comprensión y que se tenga la posibilidad de ser un ‘poco loco’, una persona con pensamiento lateral, con pensamiento divergente, en otras palabras y tomando un ejemplo sencillo a los seres hay que convertirlos en Juanitos preguntones, en seres integrales que actúan en perfecta armonía: LA SINERGIA.

La integración es un elemento base para explicar el fenómeno de la Sinergia y quizá el mejor ejemplo es el de escuchar por separado cada uno de los instrumentos de una Sinfonía, cada uno tiene sus propias características, su tonalidad etc., ahora después de este ejercicio, escuche la Sinfonía completa y sentirá el agrado a los sentidos, la satisfacción de toda la orquestación al unísono de los elementos intervinientes en el proceso musical, pero en una perfecta armonía, eso es Sinergia.

La Sinergia es algo más que la simple suma de los instrumentos, es la integración de la melodía, es la riqueza del conjunto de instrumentos sin la fría ecuación matemática. Sinergia es el resultado de interacción entre diferentes elementos en la búsqueda de un resultado de mayor calidad, es la integración total en aras de la satisfacción total del ser y de la comunidad en general.

Sinergia que debe darse en la educación a distancia, entre los seres que al dirigen y las diferentes estrategias que se realicen, entre las tares realizadas y sus realizadores, entre el concepto y el fenómeno, entra la realidad y la práctica, entre el facilitador y el dicente.

Bien, ya tenemos una clara idea de lo que significa Globalización, Utopía, Solidaridad y Sinergia, ya contamos con los elementos propios de quienes van a dirigir las organizaciones del nuevo milenio: LOS LÍDERES POLIVALENTES.

Líderes Polivalentes son los que necesita el mundo para dirigir las organizaciones y encontrar al unísono su propio destino. Polivalencia que significa tener la capacidad de entender y aplicar en el mejor sentido el criterio de conceptualización global en busca de la Utopía de la vida, con sentido solidario e integral en busca del efecto sinérgico, es decir, teniendo FE y contando con experticia.

Experticia entendida como la sinergia entre el capital intelectual, el capital experiencia y el capital ideológico, al decir de Carlos Matus, quien ve la diferencia entre la capacidad del ideólogo en el capital experiencia, del técnico en la amplitud y variedad del capital intelectual y la profundidad ideológico-política, y del líder común en la combinación equilibrada de estos tres componentes; en la sinergia polivalente, agregaría yo.

El ser polivalente que requiere la sociedad contemporánea es un ser funcional integrado en los diferentes ambientes del mercado y de la sociedad. Seres que tomen decisiones, que pasen de ser controlados a facultados en el sentido de crear sus propias reglas en el trabajo, que se dirijan a sí mismos, que posean diferentes habilidades y aptitudes, que estén dispuestos a afrontar las situaciones con carácter, con iniciativa.

En otro plano el facilitador debe poseer la capacidad de pasar de entrenador a educador ya no hay que afrontar el cómo hacer las cosas, ahora hay que decidir el por qué y el para qué se hacen determinadas cosas, superando el activismo, al hacer por hacer, ahora se trata es de brindar resultados y entre más óptimos mejor.

La funcionalidad con base en el conocimiento integral, la necesidad de incentivar las diferentes habilidades del ser son latentes, para ello se requiere abandonar el paradigma del ganador de batallas, ahora hay que ganar la guerra, se debe ser LÍDER POLIVALENTE.

Un ejemplo ilustrará lo se quiere decir con líder polivalente:

“Ningún entrenador de fútbol le dice a su equipo: ‘quiero que ustedes ganen estos puntos, vayan a jugar y al final del partido me informan el resultado’. Pues si bien los entrenadores no juegan, participan estrechamente al crear el plan del partido y dirigir el comportamiento de los jugadores. Así también el ejecutivo en una compañía rediseñada es mucho más que un simple anotador de tantos”(7)

Ese debe ser el papel del facilitador. Tener el dominio de diferentes áreas del conocimiento se convierte en una necesidad imperiosa para el nuevo líder, la Polivalencia está igualmente en el conocimiento y su aplicación al proceso productivo, no más tareas aisladas no más fragmentación que sólo genera desconfianza e incompetencia, no más educación sin amor.

¡Si me abrazan, les juro que me invento algo! : Líder Polivalente. Aquí me valgo de una frase del citado autor Parra Rodríguez para significar la importancia que doy al amor en la formación de líderes polivalentes.

A grandes pinceladas ese es el ser polivalente que dirigirá las organizaciones del nuevo milenio. ¿Cómo será la formación que requieren dichos líderes?

Con toda certeza se puede afirmar junto a Hammer y Champy, que las nuevas organizaciones no se van a parecer mucho a las de hoy, y las formas en que compran, hacen, venden y entregan productos y servicios serán muy distintas, formémoslos entonces en tal sentido.

Si dichas organizaciones van a ser diseñadas específicamente para competir y llegar más allá de la simple supervivencia en el mundo del mañana, no en el de hoy, diseñado hace doscientos años, de una época gloriosa, pero que ya perdió su vigencia se requiere de unos líderes polivalentes formados bajo la égida de facilitadores con unos valores como los enunciados a través del presente escrito.

Recapitulemos, si el rol del facilitador es el de liderar el proceso creativo de sus estudiantes, debemos arrancar de ellos un COMPROMISO, entendido como la obligación ética y moral con sigo mismo que le permita realizar la infinitud con base en la Fe y trascender en la genética de la humanidad.

(1) CORTÉS GUAVITA, Fabio Alberto, Líderes Polivalentes, Gestar Editores, Bogotá, 2001
(2) MATUS CARLOS, El líder sin estado mayor, Revista PES, Caracas, Venezuela, 1992
(3) LEÓN ESCOBAR, Guillermo, Conferencia Internacional “La economía solidaria frente a los retos del Siglo XXI” Bogotá, junio de 1995
(4) NIETZSCHE, Friedrich, Filosofo y poeta alemán.
(5) PEARSON, Karl, Filosofo británico
(6) BRONOWSKI, J. Citado por Jaime Parra Ramírez en la obra Inspiración, Editorial Magisterio, 1998
(7) MATAMALA, Ricardo y Muñoz Jesús Antonio, ADMINISTRACIÓN POR POLÍTICAS; HOSHIN KANRI, McGraw Hill, Bogotá, 1994

EL TORMENTO DE LA TEMPESTAD







La lluvia y la última ilusión se entrelazan en los ojos del lacerado corazón
Por Fabio Alberto Cortés Guavita

- ¿Escribir? Será acaso que mis manos pueden ejercer la función enaltecedora de cantar el desflorar del alma como rosas mustias en la cámara fúnebre plena de presencia de la muerte. Acaso pueden mis manos mutiladas por el dolor describir las formas crueles con las cuales ha sido lastimada mi existencia doliente. ¿Cómo decirlas? ¡Cómo describir los sueños! ¡Cómo cantar tanta crueldad!

Así pensaba el Poeta en aquella noche de abatimiento, y presto ha dejar llorar su dolor en un cántico de amor, se dejo llevar por la musa de sus ensueños. Esparciendo aquí, allá y acullá fragmentos de vívidas emociones, pensamientos unas veces, sueños otras, y más allá el subconsciente dictando y confundiendo la realidad con el deseo, la irrealidad de las noches de insomnio, la soledad poblada de espectros, la ansiedad pletórica de engaños.

La habitación inmensamente sola como una tumba, el implacable orgullo de la eternidad, tendiéndole los brazos de los fantasmas que le amaron y que pronto le olvidaron en la intolerancia del sudario trágico.

- Heme aquí de nuevo –musitaba en letanía- gimiendo en la soledad bendita.

Soledad severa, hosca, huraña que grita:

¡Aquí se ha muerto! ¡Aquí se muere!

Y la muerte replicándole en murmullo: este es mi señorío, de nuevo te tengo entre mis brazos.

La neurosis de nuevo campeando, las visiones ingratas, las alucinaciones cual presa fácil, hacían de sus días un infierno y de sus noches el holocausto de los rencores... aquella noche...

Encima del tálamo de rosas se asedian los senos de la amada, y separando con ingenuas anuencias el vestido, él succiona los enhiestos pezones purpúreos: frascos donde se purifican etéreos venenos, ella comprime los muslos, virgirosos y enteros, donde el sexo incitado se defiende y esconde, al mismo tiempo que se estremece en voluptuosas ansias celestiales, al rozamiento de los labios que lo sondean obscenos. Al desfallecimiento de toda su divinidad palpitante, alcanza la mano entremetida liberar en un instante de sus evasivas piernas el delirante nudo. Las esperanzas integras en el alucinado frenesí, descubren el cáliz inmaculado de su cuerpo desnudo, y a una pausada tormenta de puñales lo entrega.

La postración y la pasión trastornaban sus sentidos a tal punto de no distinguir la realidad en su derredor, atinando a escribir la carta que nunca envió:

- Mira, amor, de pronto sentí deseos de escribirte una carta, bien quisiera entregártela yo mismo, y leértela para no dejar pasar nada de lo que quiero decirte. Como no quiero olvidar nada me valgo de la escritura, bien sabes tú cuanto me gusta escribir, y más si se trata de ti que has sido mi inspiración en los últimos años, recuerdas... allá en el campus.

Quiero que al leer esta carta te imagines que estamos sentados los dos, pero uno al lado del otro, sin interrupciones, como la vez primera, cuando la vida nos puso frente a frente sin saber por qué.

Te quiero contar algunos de mis sueños, hace unos días me llamaste para darme una alegría, querías verme, y esa noche soñé contigo.

El Poeta, el gran solitario, de ojos pardo-verdoso, tez blanca y pelo castaño y estatura media, levantó su vista y envolvió al auditorio sin mirar a nadie, acomodó su viaja pipa y dijo de manera concluyente:

- “La poesía y el amor son la clave, ¿una poesía amorosa para la creación? es una amalgama de funciones correspondidas entre la creatividad y el mensaje en discursos narrativos, en escarceos amorosos, y cuya originalidad se encuentra en la interpretación, en la dicción de las particularidades.

Así pensaba el Poeta y así hablaba a sus alumnos, ella entre ellos, se turbaba un poco y en su alma se encendía la curiosidad por saber como sería él en otras circunstancias. Para el Poeta más que la asignatura que debía “dictar” le encantaba escaparse por los vericuetos de la vida. Aquella noche había ocurrido algo singular, ella había aceptado que la acompañara. Los ojos de El Poeta se habían detenido en los negros y expresivos ojos de la linda jovencita. Al salir del claustro tenía una cita que cumplir con el reto, con lo que sin proponérselo sería su última esperanza.

Por vez primera en los últimos meses sintió el peso de la soledad de sus postreros años, el dolor inmenso, como un fardo en el lomo, y todo a causa de qué, de aquellos ojos negros y grandes con su mirada de promesas indescifrables, de aquella boca sensual de labios retadores, y la imagen de ella que se alzaba misteriosa y oferente como una evocación encarnada por el propio destino. Ella era un símbolo en oposición a la clemátide, era como un bálsamo redentor después de haber sufrido tanto, era como el resurgir de nuevo, el sentir naciente de una anunciación de vida plena, de amores escondidos, un himno de exaltación cual cántico de aves pletóricas de pasión erigida en campanario milagroso de invisibles promesas de amor.

El Poeta la conocía por ser ella partícipe de sus poesiadas, una chica especial realmente, que se caracterizaba por su aparente timidez, por ser divertida e independiente, quien aseguraba ser introvertida, fastidiada por la dependencia y deseosa de liberarse de todo lo que la asfixiaba. Aseguraba que su principal defecto consistía en querer que las demás personas hicieran lo que a ella la placía y mostraba una gran ansiedad por lograr lo que se proponía.

Había alcanzado una de sus preciadas metas y se sentía realizada ejerciendo labores de maestra de niños, pero sentía una gran inclinación por la creatividad publicitaria y decidía entonces abrirse campo en tal actividad. Se imponía metas y quería ser alguien pero no alguien más, sino alguien mejor.

Tenía una visión amplia que le permitía verse como una profesional notable, realizada como mujer, con experiencias que le ayudaran a mejorar y obtener un equilibrio social, afectivo, físico y psicológico.

Reconocía sus propias debilidades; su mal genio, la ansiedad, la manipulación y la introversión y así mismo mostraba sus fortalezas; su deseo de superación, su iniciativa positiva, la dedicación al logro de sus objetivos, su interés por todo lo que se proponía y su creatividad. Se mostraba inquieta ante las amenazas por su estado físico y emocional.

El Poeta la conoció tan profundamente que se sintió impresionado, ella encarnaba sus ideales y se enmarcaba en la teoría de Maesse, su amigo, por aquello del continum entre la debilidad y la fortaleza, el amor y el desamor, equilibrados en un estado interesante entre el ser y no ser, entre la duda y la certeza, entre el comprometerse y el evadirse de la realidad.

Días después de iniciar lo que él creyó sería la redención, se ofrendó de nuevo a los estertores de la muerte, El Poeta amaba de nuevo, la amaba a ella, la mujer ininteligible y enigmática, la mujer que le cautivaba con el señuelo del piélago y le clamaba con la inmensidad de su mirada clara y llena de deseo.

El Poeta la veía a ella alzarse ante él cual ánfora en mitad del sendero solitario de su destino, aterradoramente misteriosa como un sacramento, virtuosamente aciaga como el acceso de la cima. Y se aproximaba a ella aún sabiendo del vértigo que otrora marcara el rumbo por las resbaladizas rutas donde había transitado su alma en pos de la felicidad, hallando solo dolor.

Cuanto sabía el Poeta del despertar de los sentidos conducentes al vendaval infausto, al desperezar el corazón como el ala de un ave de rapiña en los más recónditos precipicios sosegados de su ser. Sentía que el amor lo postraría de rodillas una vez más ante la mujer, no se hacia ilusiones con su débil corazón, bien sabía él de sus flaquezas, del abatimiento pronto de su existir, sentía venir de nuevo la fatalidad del amor como un peso en su existencia, y lo peor aún, conocía que el terrible drama de su corazón no había llegado a su fin, aún faltaba quemar la última ilusión.

Lo triste del asunto es que no podía eludirlo, el amor ya se anidaba de nuevo en él como un salvaje despierto en su refugio, el amor presto, el amor inesperado, el amor desquiciado, el amor vehemente; como acontecían indisolubles los amores de su vida.

El fogonazo que le incendiaba como una ráfaga al prodigio de la primera mirada, de la primitiva sonrisa, del naciente beso, de la elemental caricia, de la piel, de los ojos de las mujeres que le habían de ser fatales. Era el redivivo resplandor que le deslumbrara ante la inocencia de Betty, al calor de la piel de Maríace, frente a la sensualidad de Artemisa, al desafío de la mirada provocadora de Martha, al encarar la sonrisa de Afrodita, ante la sexualidad de Isabel, a la resistencia virginal de Sandra y al contraste de la falsedad de Clemátide; ofrendándoles el corazón, como un madrigal ígneo extraído de las específicas profundidades de la gracia de Dios.

Idéntico frenesí estúpido, delirio de la sin razón, indomable potro que le hizo desplazarse encadenado como un cautivo ante la seducción nigromante y fatal de las mujeres, criaturas del enigma y del amor que aniquilaron su vida. Vórtice, remolino, el caos se abrió una vez más ante sus pies, al grito limosnero de la fatalidad, sin embargo, ese Amor le llenaba de resplandores intrínsecos y era como un magnánimo fuego en el solitario corazón, era la gran conmemoración de su vida que le inflamaba con el fuego de la divinidad.

El escuchar su voz aquella vez diciendo que la cita sería esa tarde, permitió que la ilusión creciera de nuevo, el pensar en verla y en que quizá aquella vez se resolviera la situación que en los últimos días laceraba el alma del Poeta, alimentó de nuevo la quimera.

La tarde gris, precursora de la tragedia, presagiaba lo que él intuía pero que no quería reconocer, el crepúsculo llegaba con las sombras del silencio declinando la última tonada de la vida, una vez más esperándola, y ella haciéndose esperar, eludiendo sin proponérselo el final que vislumbraba aquella alma entristecida. La decisión estaba tomada, por mucho que doliera había que hacerlo, el tiempo que se dejara transcurrir con el juego indescifrable del corazón de la mujer amada haría que la pena precipitara en estertores con la partida, eso lo sabía muy bien, él, a quien la soledad se le había convertido en la única mujer amante.

En el fondo de su ser el Poeta anidaba la última esperanza –como se llamaba a engaño- ella llegaría dispuesta a compartir con él ese amor tan grande, ese sentir que parecía olvidado ¡esa última ilusión! Como anhelaba aprisionar sus manos, sus labios, sus senos, brindándole las corolas de sus versos.

El corazón atribulado se preguntaba:

- ¿Existiría dolor mayor que la perdida de esa última ilusión? Aquella tarde, antes de salir, al mirarse en el espejo sintió de nuevo el peso de los años y sin saber en que momento se vio frente a una hermosa niña rubia, de quince años, Isabel era ella, quien una vez le dijera que él era el mejor hombre del mundo, que lo amaba y años después se casaba con su otro amor. El recuerdo de sus diecisiete años que se pretendía olvidado para siempre venía abruptamente a irrumpir como un mal augurio, un presentimiento sombrío como la tarde.

El reloj marcaba las cuatro en punto y la espera traía consigo recuerdos alegres de su relación última, la estudiante creativa, la mujer diferente, la dulzura de sus palabras -sonreía él- pero al igual recordaba cual evasiva había estado -se entristecía él- en las pocas ocasiones en que se pudieron ver sin testigos. Siempre había de estar alguien como espectador incomodo de sus escasos instantes de encuentro.

La espera se tornaba insufrible, dejaba correr su imaginación y la sentía llegar y saludar con un beso fresco de su linda boca y una sonrisa que le iluminaba el rostro de manera inasequible. Entonces se decía, si me besa es que existen esperanzas –que iluso- cuando ella llegó, tarde como siempre eludió su boca y colocó muy amablemente, como siempre también, su mejilla.

Entonces el Poeta pensó, listo, no hay nada más que hacer y vino la pregunta que abría de descifrar la actitud de ella en aquella tarde, en la cual las primeras gotas de agua les hacia buscar un refugio cercano en el cual poder conversar.

- ¿Qué deseas hacer? Y allí una nueva respuesta, bueno, no tan nueva era la misma de siempre.

- A las seis tengo un compromiso debo acercarme al hogar, debo esto, debo lo otro y siempre escapándose en lo etéreo de la nada.

De nuevo los recuerdos del Poeta volaron y allí estaba la niñita del colegio nocturno, Martha y su sonrisa pícara de diecisiete añitos -solo que esta vez el Poeta llegaba a los veintisiete- y diciendo no puedo, debo llegar a la casa temprano y a renglón seguido expresaba:

- Te amo, tú eres el hombre más especial, el mejor, pero...

La estancia a donde habían llegado no podía ser más sombría, más triste, la puerta gimió chirriando al abrirse, como si saludara con sus sollozos. Los goznes enmohecidos suspiraban, pareciendo reconocerlo; el sitio, otrora bullicioso marco de negociaciones importantes de publicidad con prestantes periodistas de la capital se encontraba vacío y ella escogió la única mesa en la cual no podían quedar juntos, en la cual quedarían frente a frente –bueno, pensó- por lo menos para decirnos la verdad estamos cara a cara. Un mesero, mas por su rutina que por brindar una verdadera atención se acerco y recomendó para la dama un Dubonet a lo cual ella aceptó y el Poeta en el mismo tono lánguido del mesero ordenó un Whisky en las rocas.

El discurrir y la monotonía de los primeros instantes se fue rompiendo poco a poco, tal como él lo había pensado, todo era perfectamente predecible, los sitios comunes, la vivencia, la locuacidad que pretendía prolongar lo improlongable, el temor a abordar de una vez la realidad.

El sitio de pronto cobro vida y allí estaba radiante la linda Maríace, la ejecutiva de ventas, con su hermosa sonrisa y su hoyuelo gracioso en la nariz, mirando fijamente a los ojos de él y diciendo:

- Eres lo mejor que me ha pasado en la vida, tú eres un remanso de paz para mi agitada vida, ojalá no cambies nunca y cuando te necesite estés siempre ahí, pero... debes entender que lo nuestro no debe continuar, es mejor separarnos ahora, no quiero hacerle daño a quienes dependen de ti.

En el fondo el trío San Juan cantando: “cosas como tú, son para adorarlas...”

La conversación fue centrándose poco a poco a donde él la conducía hasta que llegó la pregunta obvia.

- ¿Qué has pensado de lo nuestro? No crees que es hora de que hagamos un alto y miremos qué va a pasar, por mí ya sabes que estoy dispuesto a ir hasta donde sea, tu sabes cuanto te amo, pero el amor no puede ser de uno solo se necesita la pareja para complementar ese amor y realizarlo, te necesito, te deseo, quiero estar contigo. El Poeta sintió que al decir las cosas así de pronto se aliviaba su alma.

Los enormes ojos negros de la linda jovencita le miraron con esa tranquilidad que da el no perder nada, el tener todo asegurado. Una ves más el Poeta vio reflejada la mirada de los personajes del maestro Vargas Vila, la mujer poderosa que todo lo puede, la que sabe como su sexo es el poder real de la situación, allí no existe nada más, solamente el poder de manipulación de la fémina acuariana.

El rostro de ella estaba deslumbrante, la coquetería de su rizo de cabello enmarcando su boca, esos labios que tantas noches degustó, esos ojos grandes y negros, bellos y hermosos, no daban señal de lo que su mente pensaba, menos aún de la sentencia que pronunciaría su voz tenue, su voz que invitaba a la cópula y al unísono la negaba. Lentamente como arrastrando las palabras fueron desgranándose una a una, al cual más dolorosas para su sentido corazón:

- Yo te quiero, tú eres maravilloso, tú me haces sentir bien, tú me has enseñado tantas cosas, tu madurez me guía, pero...

Allí estaba de nuevo, la historia repitiéndose, la mujer se convence no se vence y el amor como el respeto no se establecen, se inspiran. La vida no se hizo solamente para amar, es indispensable sufrir, dejar sufrir el corazón, dejarlo morir, existen almas que no desean ser amadas y menos aun ser consoladas. En instantes como el que se estaba viviendo las palabras sobran, la bondad se vuelve agreste, el consuelo es disquisición, el amor se encuentra con el odio en el extremo del continum, no existen los tonos grises, la melodía no existe, todo se acaba en aras de la mentira.

Ese amor puro, decidido, completo, con entrega y ardentía ese amor que solamente los hombres como él saben sentir, saben entregar, sin pedir nada a cambio, sin embargo, esta vez el Poeta había puesto una especie de condición para seguir, no estaba dispuesto a continuar algo virtual, pero el precio lo estaba pagando, que soledad de nuevo en su alma, que ganas de gritar, de decir no más, por favor... deseaba gritar el último grito mas allá de la rabia, el corazón se desgarraba en sangre, en una pena incolmable, inasequible y llena de desolación: el infinito dolor vive de nuevo en él.

Pero no, de sus labios no podía brotar el sentimiento que le destrozaba, el cansado león no se doblega, prefiere morir oculto en las breñas de oro del crepúsculo.

- Lo que tú sientes por mi no es amor, no es más que gratitud, algo de admiración pero no más, el amor es algo profundo es algo que te hace ir hasta el final, con entrega total a cambio de nada, es la gratuidad de la vida frente al egoísmo de la muerte. No teoricemos acerca de lo que tú sientes, amor es sentimiento, sin discusión, amor que raciocina no es amor.

De pronto los ojos de ella brillaron, parecía que las lágrimas brotarían de un momento a otro, pero no, eso no era posible, por qué razón si sus sentimientos no apuntan a lo mismo, a los deseos del sentir, y la angustia crecía proporcionalmente al agotamiento de la copa de vino, no podía ser más cruel la realidad, el momento se acercaba a pasos agigantados y él clamaba en su interior:

- Por favor, no agotes tu copa, que estas apurando mi existencia.

Cada sorbo de aquel vino que pretendió ser el inicio de una velada de ensueño se convertía gota a gota, paso a paso en el lento caminar hacia la tumba, el tic tac del reloj que conduce las almas hacia su destino.

De algo si estaba seguro el Poeta y así se lo hizo saber.
- Eres mi última ilusión, después de ti no hay quimera, no más, no vuelvo a percibir una mujer como lo he hecho contigo, no vuelvo a profesar por una mujer lo que profeso por ti.

Y en el silencio eterno veía desfilar el ataúd de sus ilusiones, pero extrañamente era un ataúd níveo el que desfilaba frente a la angustiada mirada del Poeta, quizá presiente que será la última, o quizá como presagio aciago del destino.

De pronto el silencio se hizo más evidente, al fondo seguía sonando la igualmente lúgubre música que otrora satisficiera sus sentidos, pero que en esta ocasión parecía el lastimero llanto del corazón, roto una vez más por la sinrazón y el desamor, y afuera la lluvia caía a cántaros como dirían los abuelos.

Como gritaba el corazón ensombrecido por la acuidad de la certeza. De una realidad presentida mil veces y otras tantas evadida.

Pero no se podía mas, el sentimiento brotaba a los ojos y ella le pedía que no la mirara así, como en tantas otras ocasiones la mirada de él era la voz de su corazón que con gritos de silencio, con desnudez de sentimiento le gritaba lo que sus labios se negaban a reconocer, que no le abandonara, que no matara la quimera postrer de su existencia.

- Qué sientes, preguntó ella como tímidamente al ver el dolor del hombre que luchaba por mantener la calma.

Él sintió una vez más la burla, la humillación, y como en un suspiro contestó:

- Rabia, angustia...

Por qué rabia dijo ella, más con sus ojos que con sus labios, y solamente atinó a decir el Poeta.

- Rabia conmigo, por mis equivocaciones, por pretender olvidar el muro que separa nuestras vidas, la distancia infranqueable de los años y la disímil interpretación del sentir.

Ella decía que no, que ese no era el obstáculo, que todo se debía al temor.

- Tengo miedo de lo que pueda pasar, tengo miedo...

Ella sentía miedo al ver que le pedían algo que no estaba dispuesta a entregar, algo que no había sido decidido por ella y de nuevo aparecía la fémina de Vargas Vila, la mujer que todo lo destruye, la mujer omnímoda y maldecida una y mil veces por el panfletario escritor de las primeras noches de angustia y soledad del Poeta.

Ella decía sentir temor, él sentía pánico, ante la perspectiva de la soledad. Los instantes se hacían eternos y la copa se había consumado como estaba extinguida la existencia de él, que se negaba a terminar su copa con la vana esperanza de no terminar con su existencia.

Afuera la pertinaz lluvia continuaba, pero no había más que decir o por lo menos las palabras no podían brotar a causa del dolor y las lágrimas de ella pareciera que brotarían en cualquier instante, ¡que lindos se veían sus ojos negros! brillando anegados por el agua de la lluvia que había logrado penetrar en los silenciosos corazones, ahora él presentía algo extraño, como si ella quisiera dar marcha atrás a su determinación y él a la suya.

Las manos de ella tomaban las frías manos del Poeta y en silencio, de una manera por demás extraña jugueteaban y recorrían. Sus manos eucarísticas, como hechas de primaveras y existencia de jazmines, manos de primor inverosímil, madrigales de clemencia y de indulgencia hechas para entrelazarse extáticas arriba en el pecho, o reunirse vehementes en la invocación.

Manos de exaltación, manos de delirio hechas para elevarse trémulas ante el creador; pero no formadas para detener ni para avasallar, manos renuentes al amor y a la caricia, manos perennes ¡Oh manos de adoración! manos que son poesías, manos que son flores ¡Oh manos salvadoras! ¡Oh manos veneradas! adonde ese cantar, adonde esta poesía.

El Poeta sentía unas ganas enormes de abrasarla y de decirle cuanto la amaba, cuanto sentía perderla, pero no podía y el silencio eterno precedía a la tragedia. La melodía calla en complicidad con el instante de dolor, el rumor se ahoga bajo el auspicio de la nada, se siente la fuga de los sonidos en concordancia con la soledad, como un éxodo real de quimeras, las euritmias flamean y se dilatan, en una cadencia de congojas níveas.

Salieron a la calle bajo la lluvia y el desbordar de los sentidos pudo más que la paranoia del destino, la abrazó, desesperado le dijo cuanto la amaba, y sus labios se encontraron en un febril instante y a esa caricia él sintió como si una ola de vida llegara, que extraña sensación de ventura, alma bienhechora, noble y pura: la limosna de la despedida.

- Dame tus labios, clamaba el Poeta, dámelos y musita, di cuanto me amas, expresen esos labios que se enclaustraron en flor sin que yo los afrentara. Quién los veló con el sello de la hora suprema, quién te odia tanto que no te deja amarme, no te vayas, no me huyas, deja que te mire por vez postrera sostenidamente, sostenidamente... permíteme besarte como no te he besado en la vida, déjame besarte por última vez apasionadamente, apasionadamente... sin embargo, ella no asentía, las manos se entrelazan y el corazón deja de palpitar en espera de una respuesta de ella, de una sola palabra que acabara con la tortura de la enajenación, pero no -que iluso era el Poeta- esa palabra jamás sería pronunciada por ella.

Caminaron bajo la lluvia, nerviosos, como queriendo olvidar lo que estaba ocurriendo, como evadiendo la triste realidad, con la esperanza de él, de prolongar por unos instantes la vida, y le murmuraba al oído:

- El tiempo que dure tu abandono rebasará una noche de desvelo sin estrellas, con estas voraces ganas de comerte tu sonrisa, de hacerte grandiosamente mía, como si no florecieran la existencia, la gente, ni las horas, mírame, estoy a punto de llorar, pues de pronto me doy cuenta que tu no me amas... y la incertidumbre se evade, eternamente sobre los inmutables árboles.

Siento una alucinación en la cual tus besos caen al agua como lágrimas mientras estoy encadenado de píes y de manos, silenciado debatiéndome vanamente. Pero no, no es verdad estoy despierto pensando que a pesar de todo algún día nos amaremos locamente, como si mañana, ahora mismo fuera la última vez, como si este fuera el gran amor de nuestras vidas, como si este pudiera ser el gran amor de nuestras vidas.

Por la estrecha avenida, bordeada de árboles, como si se tratara de un camposanto, retumbaba algo que a gritos desgarrados debería olvidar. Cuando salieron por primera vez y ella se entregó en sus brazos:

- ¡Oh! la emoción de su cuerpo divino reposándose en mí, vestida de rojo como un arbusto de coral –rumiaba el Poeta- te tome en mis brazos y te recosté, cayéndome de rodillas y besándote con bestial locura en tus labios, en tu garganta, en tus senos palpitantes y erectos.

La siguiente vez, se otorgó plena y amorosa, pero él pensando en ella no quiso -lo que a su entender sería profanarla- pues pareciera que estaba en busca de algo. ¿Qué habría pasado en ella? que de una manera tan frágil cedía a sus embelesos, y las manos del Poeta acariciaban la tersura de sus senos firmes, y su boca se extasiaba en ellos una y otra vez y las manos recorrían el camino de la vida en busca de su piel, de sus muslos firmes, y presuroso subía en busca del misterio, de la tortura, de la vida...

Que lejos estaba de vislumbrar la realidad, la de su propio menoscabo, del cual no hay responsables, por el cual solo él se arrepiente enclaustrado en su aislamiento y en la alacridad de sus recuerdos.

¿Y ella, acaso no siente, acaso es insensible al dolor, de qué puede estar hecha esta mujer?

“Si la amas déjala, si la deseas viólala” así clamaba uno de los personajes del maestro Vargas Vila, al aconsejar a su discípulo y el Poeta llegaba a la más aguda de sus contradicciones, él, amante eterno y excelso, él, que todo lo daba sin pedir nada, él, sentía de pronto que su lucha era estéril y que el maestro, su maestro de la infancia lejana, el de Aura o la Violetas, Lirio Negro, Las Rosas de la Tarde, emergía implacable del viaje sin retorno y se reía a carcajadas de su poesía.

El maestro le increpaba:

- “Ya conoces el trágico sino de tus veleidades ufanas, ella con sus ojos de bruja y el trágico gesto de su angustia, de sus labios de Sibila, te arrastrara hasta la sima, cómo luchar contra tu destino. ¿Cómo? Si el amor será siempre fatal como una maldición en tu existencia. Tu no encontraras el amor puro que imaginas, ese no existe, no puedes vivir como los demás por cuanto eres diferente”

- “Recuerdas a Germania, en Lirio Negro, no tenía aún veinte años; la gran diferencia de edad ¿No la asustaría? Yo había leído en sus ojos algo extraño, algo que no era aversión, ni siquiera indiferencia. ¡OH, si me amara!”

Las sentencias del maestro envilecían el alma del Poeta, que aterrado, secó sus lágrimas y quiso ponerse de píe, para huir del horror de sus visiones. Entonces apareció el monstruo de la soledad, enigmático y solemne con su mirada de loba en celo acariciando sus sienes se apoderó de su cuerpo lentamente, paso a paso, desgarrando con sus filudas garras el corazón abatido y mustio y fue succionando la sangre, los sentidos, los sentimientos, la angustia.

El monstruo de la soledad se encaramo en el cuerpo del Poeta, quien pasmado del terror no atinaba a entender lo acaecido, solo que el dolor era tan intenso que daba paso a una infinita calma, a medida que se secaba su corazón, la paz tornaba por vez última y el sentimiento desaparecía, nada sentía, el monstruo le quitaba la vida pero él recobraba la calma, que extraña sensación placentera la de la muerte.
Cuando despertó del letargo, el Poeta se entretuvo en sus pensamientos, ella aún estaba a su lado.

- Concibo que ella únicamente se solazó con mis sentimientos -dijo el Poeta- ella alimentó una esperanza con el transcurso del tiempo, abasteciendo el amor con sus palabras, con su voz, con sus miradas, con su forma de ser. Para qué, por qué. Oh misterio insondable el de la mujer...

Ya no se podía prolongar mas el final del final, una vez más sus manos trataron de encontrase, o de evadirse depende como se interprete, y el grito final, victorioso de la mujer sobre el hombre repitió la historia.

Allí, en instantes se decidió la vida. La última ilusión fue arrollada por un auto que veloz corría evadiendo la pertinaz lluvia y la pena derrotada por los gritos de la gente arremolinada alrededor del auto. Ella desde lo alto veía con una lágrima en sus ojos -que iluso era el Poeta, aún después de muerto- no podía ser una lágrima era el agua de la lluvia que caía de su hermosa cabellera y rodaba por sus mejillas, mientras él moría en silencio, ella ascendía la colina de la vida, del triunfo, el mundo estaba bajo sus pies, todo le sonreía, la vida, su juventud, el futuro,

En tanto él, descendía de nuevo bajo la más amarga de las derrotas, esta vez no había tiempo para resarcir el daño, el tiempo inmisericorde le ataba a la muerte, ya no había juventud, no existía esperanza, nada le sonreía, solamente le quedaba su pasado, triste y doloroso.

A lo lejos, lentamente el cortejo del níveo ataúd continuaba su marcha, blanco como las intenciones del Poeta que nunca quiso hacerle daño a ella, que solamente la amó, así sencillamente: la amó. Blanco como los pensamientos del Poeta después de la tragedia, pues solamente amor hay en su pecho, el rencor está proscrito de su entelequia, el dolor no logrará jamás superar al amor, la angustia de perderla no puede con la felicidad de haberla tenido, en él una vez más triunfa el amor verdadero, en ella... ¡cuanta razón tendría el maestro Vargas Vila!

El coche fúnebre llevaba la última ilusión en su viaje interminable, mientras él retomaba el viaje doloroso y miserable de la vida... de la vida sin ella.

Las últimas palabras de ella retumban en la mente del Poeta: no te pongas así, llámame... ¿Será una nueva promesa? ¿será acaso un débil, un tardío arrepentimiento?.

- Yo también tengo miedo, sentenció el Poeta. De lo que se avecina en mi alma, del Tormento de la Tempestad.

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