10 de septiembre de 2007

La visita a Río de Janeiro


ÉXITO DE LAS PRÁCTICAS DE GENERACIÓN DE EMPLEO Y RENTA
Río de Janeiro Brasil: Una experiencia digna de emular en otras tierras allende las fronteras de la hermana República de Brasil.
Por Fabio Alberto Cortés Guavita.
Siempre he sentido un vacío en el estomago cuando el avión en que viajo se apresta a decolar en cualesquiera de los aeropuertos a donde quiera que se llega, y no es precisamente por temor o miedo a lo que podría ocurrir, no, es la inquietud por lo que voy a encontrar en ese país al cual estoy llegando en busca de nuevas experiencias. Llegar a Brasil y pasar por los Aeropuertos Internacionales de Sao Paulo y Rió de Janeiro no fue la excepción.
Llegar al país que se encuentra entre los líderes del mundo en experiencias solidarias, al país que según estadísticas al llegar el 2005 se habían realizado más de 15.000 emprendimientos registrados en el Sistema Nacional de Informaciones en Economía Solidaria, del Ministerio de Trabajo, y que solamente en el estado de Río Grande do Sul en sus 270 municipios la solidaridad popular cuenta a su haber con más de 1.600 de esos emprendimientos. Mi mente me retrotraía unos días cuando se realizó (gracias a ese gran invento de las comunicaciones como es la creación de comunidades virtuales, a través del Grupo Liderazgo Solidario de América creado escasamente 2 meses atrás como una estrategia que deberá de conducirme a lograr debatir el fondo de la aplicación de los principios sociales y solidarios en América Latina) la invitación recibida para participar como Conferenciante de la Conferencia Latino Americana de Prácticas e Innovaciones en Programas de Generación de Empleo e Ingresos, evento organizado por la Incubadora Tecnológica de Cooperativas Populares ITCP, en la ciudad de Río de Janeiro.

Esa mezcla de inquietudes por conocer en la práctica este modelo de Cooperativismo Popular, pasear por las playas de Ipanema y Copacabana, amén de pisar la tierra de dos de mis ídolos de juventud como lo fueron el cantante Roberto Carlos y el Rey PELE, el mejor jugador de fútbol del mundo en toda su historia, me mantuvieron en vigilia todo el transcurso del viaje.

Entrando en materia y con base en la definición: “Las cooperativas populares son organizaciones de ayuda mutua, formadas por trabajadores económicamente marginados, desempleados o en empleos precarios, los cuales, apuntados a la generación de trabajo y renta, se asocian voluntariamente y contribuyen de igual forma para la composición del capital necesario para la formación de la sociedad cooperativista, siendo la fuerza de trabajo el principal capital de que disponen”

He aquí la gran diferencia con lo solidario en otras partes de nuestra América, esa iniciativa de trabajar de verdad con los sectores marginados de la sociedad a quines se ha negado sistemáticamente la inclusión en la sociedad es el sueño para realizar un mutualismo en Colombia con los sectores informales y de trabajadores independientes que venimos pregonando en Colombiamutual. De allí la importancia del intercambio de ideas y emprendimientos populares y solidarios realizada a los largo del evento internacional.

El éxito del evento nos lo confesó Gonzalo Guimarães, Director general de la ITCP y de la Conferencia: “El evento que organizamos tenía por objetivo identificar las experiencias y las innovaciones prácticas que están ocurriendo en el Brasil y América Latina en la generación de trabajo y renta. Tuvimos ocasión de conocer las experiencias diversas que se están realizando hoy, en una nueva plataforma de discusión cuyo centro debe ser la inclusión social en América latina”
A renglón seguido nos cuenta acerca del balance realizado: “El acontecimiento ha servido para tener este reconocimiento, ha sido una manera de hacer posible un intercambio de las experiencias entre los grupos de los diversos países participantes de América latina y de verificar que aunque el problema del desempleo en América latina no es una cosa nueva, algunas innovaciones se está construyendo, como es la cuestión de las tecnologías de la información incorporada en algunos de los proyectos presentados”
Hablando de conclusiones nos manifestó Ángela Schwengher Directora de la Prefectura de Santo André y quien fue eje del trabajo realizado en esta Conferencia: “Pienso que lo principal fue observar que las experiencias de generación de trabajo e ingresos como parte de las estrategias de desarrollo son las más sostenibles y tienen resultados mas efectivos”
Tema debatido de manera prioritaria fue el de las políticas públicas y la necesidad de implementarlas en todos los países de nuestra América Latina, al respecto nos digo Ángela: “Son fundamentales las políticas públicas de fomento y apoyo a las estrategias de generación de trabajo e ingresos, a partir de instrumentos de desarrollo como son las tecnologías, la educación, el financiamiento, la capacitación y otras tantas. Tengamos en cuenta que si bien no es nuevo que el mundo del trabajo ya no está basado mayormente en el empleo, no es tan evidente que las políticas públicas miren a otras formas del trabajo (economía popular, economía solidaria, por ejemplo) con la misma importancia”
Para que sirvió el evento, nos lo cuenta Gonzalo: “El evento sirvió para visualizar y para crear una nueva red de intercambios y la interlocución en las prácticas que están ocurriendo hoy. Hay que avanzar en la sistematización de las experiencias de generación de trabajo, ingresos y desarrollo a partir de estas otras formas del trabajo para que se pueda legitimar cada vez más la necesidad de que los Estados tengan políticas para su fomento. Del mismo modo, resulta evidente la necesidad de impulsar la organización y representación social y política de los trabajadores de la economía solidaria y del cooperativismo popular como actores fundamentales en el proceso, reconociendo incluso su protagonismo en enfrentar la pobreza y exclusión con estas nuevas estrategias económicas y de trabajo”
Terciando, Luciano Rocco, coordinador de la conferencia manifestó: “La experiencia realizada conjuntamente con nuestro patrocinador Oxfam Novib, proporcionó una rica oportunidad de intercambiar experiencias entre entidades e instituciones que actúan en el campo de la generación de trabajo e ingresos en nuestro continente. Conferencistas de Brasil, Perú, El Salvador, Colombia, Cuba y Ecuador abordaron temas como la equidad entre hombres y mujeres, tecnologías de la información y la comunicación, acceso a crédito y mercados, políticas públicas y legislación, las redes de cooperación. A pesar de la diversidad cultural de los participantes, fueron aportados aspectos comunes como la necesidad de ampliar la equidad de género, destacar la importancia de las redes de trabajo, la contribución al proyecto político y la inclusión legislativa como instrumento de sostenibilidad de los emprendimientos populares.
Déjenme adicionar algo nos dice Gonzalo: “El acontecimiento sobrepaso las expectativas. Cuando comenzamos sabíamos que había nuevas experiencias pero no sabíamos cuáles serían exactamente, ni donde estaban los innovadores. Aunque la preparación del evento fue corta entre la convocatoria y la realización, nosotros pudimos verificar una gran cantidad de experiencias que existen en América Latina que no tenían la información del acontecimiento y en una ocasión siguiente podrían ser agregadas en este proceso”
La mente trabaja sin descanso y los emprendedores somos concientes que no tenemos derecho al descanso así es que nuestra obligación es preguntar qué hacer a continuación, al respecto nos Luciano: “Ahora nuestra tarea será organizar los resultados del encuentro de modo que esas informaciones contribuyan a cualificar nuestras intervenciones en el campo socioeconómico latinoamericano”
Al respecto de ver la posibilidad de repicar la experiencia, nos dice Ángela: “Pienso que ya existen experiencias similares en otras partes de América Latina y que son experiencias que tienen su grado de replicación, aunque siempre hay que tener en cuenta las realidades locales, respetando los contextos y características específicas y desarrollando estrategias adecuadas para ellas”
Hay que destacar, nos dice Gonzalo: que “Nuestro socio en el acontecimiento, el Oxfam Novib tenía la misma impresión nuestra en el sentido de haber sobrepasado las expectativas por lo realizado en el acontecimiento en cuanto a la calidad innovadora de las prácticas presentadas sino también a la calidad política de la discusión en todos los temas”
Y ahora, continúa “Con la publicación de los resultados, la gente cree que esta discusión hará posible ayudar a otras experiencias que también trabajan, sin embargo, todavía no tienen este carácter innovador”
Al regresar a Colombia se me arruga el alma al saber que no todos los países latinoamericanos contamos con una alianza como al realizada en Brasil para sacar avante un proyecto de tan grande envergadura. En el plano sindical, la alianza de la ITCP/COPPE con la Confederación Nacional de los Metalúrgicos de la Central Única de los Trabajadores CNM-CUT, en el programa Integrar Cooperativas, en 1999, abrió el debate sobre el Cooperativismo y el Sindicalismo, contribuyendo posteriormente en la construcción de la Agencia del Desarrollo Solidario ADS-CUT. Las alianzas con los Gobiernos locales contribuyeron para la construcción de Políticas Públicas para la Generación de Trabajo y Renta que fomentan el Cooperativismo Popular”
Esa fue la conclusión general que me permite ver cuan lejos podemos estar, pero lo que hace que nos contagiemos y presentemos propuestas que nos permitan en un corto plazo sentarnos a discutir el verdadero destino de la economía solidaria y popular con un carácter mutualista real en beneficio de los sectores marginados, de todos aquello que no cuentan con un trabajo digno, que no cuentan con inclusión en los programas de microcrédito, en aquello que desde las asociaciones mutualistas no quieren entender la oportunidad que la vida está brindando a este sector para reivindicar el trabajo popular y solidario, cuando se convenzas que al mutualismo colombiano hay que reinventarlo.
Hasta tanto esto no ocurra, mi estomago seguirá con ese vacío que me dejan las inquietudes de los viajes… y de lo que uno encuentra en otras latitudes en beneficio de los desprotegidos, y nosotros ahí esperando el milagro de un gobierno que cumpla con su obligación de defender la vida, honra y derecho a la vida digna de las grandes mayorías y no esté exclusivamente al servicio de una minoría que se cree dueña de la verdad y de todos los recursos sin excepción.
Fabio Alberto Cortés Guavita, Bogotá Colombia, septiembre 9 de 2007

9. LA UTOPÍA COMO VALOR


Valores para la Polivalencia


Fabio Alberto Cortés Guavita Gerente FUNGESTAR

LA UTOPÍA COMO VALOR DE PREPARACIÓN PARA LA REINVENCIÓN


La travesía del líder polivalente en su camino hacia la reinvención se encuentra con un camino lleno de obstáculos, si no los tuviera no sería sugestivo el viaje, nada más importante que superar los tropiezos, reconociendo que es más importante aquel que se levanta que aquel que nunca ha caído. Para pescar un pez grande lo ideal es ponerse a pescar, siempre habrá dificultades por ello es necesaria la preparación a través de valores, en este aspecto hay que tener creencias que permitan cimentar el proceso de la travesía, esos valores básicos de preparación son: La Utopía, la Fe, el Amor, la Ayuda Mutua y la Solidaridad y la Lealtad. A través de ellos se preparará el terreno y se alistan los instrumentos necesarios para afrontar la travesía de la reinvención, veamos el primero de nuestros valores de preparación del viaje hacia la reinvención.

LA UTOPÍA. Es necesario dar una mirada retrospectiva a la Utopía, con mayúscula, pues mayúsculo es el entendimiento que el ser debe aplicar a su pensamiento. Baste iniciar esta definición con el verso del poeta cantautor Joan Manuel Serrat cuando reza “¡Ay! Utopía, incorregible que no tiene bastante con lo posible” Algún autor afirmó que no hay nada más peligroso que convertir a una Utopía en una fantasía, pues se le socava la esperanza, su sueño, y se le hace imposibles generar su propio desarrollo, lo cual en otras palabras significa pasar del sueño a la acción, hay que hacer hasta lo imposible para alcanzar ese sueño.


Si bien el término fue creado por el político y pensador inglés canonizado como santo Tomás Moro, en su obra dada a luz publica en el año de 1515 en la ciudad de Lovaina, hoy Bélgica, esta obra originalmente escrita en latín fue reconocido como una de las más importantes del humanismo europeo. La palabra utopía significaba lugar que no existe en referencia con la isla ideal descrita en su obra, la importancia social y política de esta obra fue la concepción de un gobierno perfecto en una hermosa isla en la cual los intereses de los individuos se someten a los de la sociedad en su conjunto, en un marco de tolerancia religiosa, de enseñanza universal y en el cual la tierra les pertenece a todos.


Pese a su origen la palabra se debe reinventar con una nueva acepción y concepción, en un reto de alcanzar lo que para algunos puede ser imposible o irrealizable. La Utopía no puede ser algo imposible de lograr, debe ser un lugar al cual llegar, después de una larga jornada, después de recorrer caminos espinosos, no importa cuanto se sufra pero llegar, y coronar con el éxito la jornada inmensa de soñar la realidad, ¡pues quien sueña, tiene esperanzas y quien tiene esperanzas está vivo!


Cabe señalar en el marco de las Utopías y en primera instancia, la Utopía de la Teología de la Liberación como punto de encuentro entre la espiritualidad del cristianismo y la base social del marxismo en un entender del Evangelio como la lucha en favor de los pobres, la preocupación de Dios por la pobreza en alianza con el mensaje de Jesucristo, el concepto de un nuevo reino y una nueva tierra para todos, para esa gran mayoría que lucha por su propia esperanza y un marxismo preocupado por la igualdad económica a partir de la revolución social y la conciliación de elementos en busca de una moral que reivindique al ser como lo esencial y consecuentemente el respeto por los derechos humanos y el derecho internacional humanitario.


Dentro de este contexto es justo realizar un paralelo entre dos argumentaciones de la moral[1], una por cada una de las teorías mencionadas, qué piensa el cristianismo desde la moral, qué propone el marxismo y cual puede ser el punto de encuentro, veamos. El ejemplo más significativo de la moral cristiana quizá se vea desde lo que es:


“La prudencia, la templanza, la fortaleza y la justicia, entendidas estas así: la prudencia como el saber lo que debemos hacer, decir y evitar, tomando consejo del que sabe y actuando sin precipitarse; la templanza como la moderación en todos los ordenes; la fortaleza como saber sobrellevar el sufrimiento con paciencia, sin renegar, luchando con valor contra las dificultades; y la justicia para dar a cada cual lo que merece, recordando la sentencia ‘dar a DIOS lo que es de DIOS y al Cesar lo que es del Cesar’ así el hombre a través de ella encontrará su recompensa al final de su vida terrena, allí no existe esclavitud, ni ignorancia, sólo puede haber igualdad para todos mis hermanos. El cristianismo que han desarrollado los discípulos ofrece al hombre unos principios morales que por venir de Dios son imperativos, absolutos e incondicionales”


En contraste con esta posición el marxismo plantea un mundo mejor pero en lo terreno, veamos:


“La moral vista en el contexto de la superestructura ideológica, cumple con una función social, es decir, castiga las relaciones de acuerdo con los intereses de la clase dominante. La moral es clasista desde el mismo momento en que la sociedad se dividió en clases. En una misma sociedad cohabitan diferentes morales, a cada clase corresponde una moral. Es por ello que si no se dan unas condiciones objetivas para que exista una moral válida para toda la sociedad, no puede existir un sistema moral válido en el tiempo y en el espacio”.


“Ahora bien cuando se presenta un cambio en las relaciones de producción, se requiere de una nueva moral. El cambio que vislumbramos en este orden de ideas es el de una sociedad socialista en la cual las relaciones no se encuentren enajenadas. Allí la necesidad de la moral es obvia, dado que esas nuevas virtudes que conlleva la transformación de las viejas estructuras por unas nuevas, deben contar con una nueva moral”.


El punto de encuentro bien ha sido planteado por la teología de la Liberación, ahora de manera breve la Globalización social del mundo, una Utopía de la vida, se puede ver como:


“Un mundo que convive en paz, en el cual todos sus recursos están orientados hacia el servicio común, en donde impera una misma ley y una misma justicia y la solidaridad reina como distintivo”[2]


La Utopía del amor de Jesucristo quien con base en el Amor desarrolla toda su teoría cristiana, en la búsqueda de una mejor vida más allá de la muerte, la cual solamente se logra si se tiene la Fe suficiente. Jesús siempre pregonó a favor de los pobres y de la justicia social con base en el amor.


“Dios, Justo y Santo exige la Justicia social. Volver a una sociedad igualitaria y fraternal: Jer 34, 8-19. El rico es un opresor: Is 5, 8-9; Mi 3. 9-11; Mi 2,9. La desigualdad, fuente de violencia: Is 5,7: Ez 22, 23-25; 24, 6-8; Am 5, 7-13; Mi 2, 1-5. Las leyes injustas: Is 10, 1-2; Am 5,7”[3]


Así las cosas, se llega a un nuevo concepto, como elemento sine qua non para alcanzar la Utopía: LA FE. Ese será nuestro siguiente tema.


[1] CORTÉS GUAVITA, Fabio Alberto. Sí, Mataras y otros cuentos. Edición de prueba, Gestar Editores. Bogotá, Colombia 2002

[2] LEÓN ESCOBAR, Guillermo, Conferencia Internacional “La economía solidaria frente a los retos del Siglo XXI” Bogotá, junio de 1995

[3] LA BIBLIA, Editorial Verbo Divino. Pamplona, España. 1972. Enseñanza Bíblica 54 p. 18

Historia del Mutualismo Colombiano (entrega 10)


CONTEXTO SOCIOPOLÍTICO EN LA DÉCADA DEL DOS MIL Y EL MUTUALISMO COLOMBIANO

“Nada más peligroso para lo social y mutualista que pretender resolver todos los problemas de los mas pobres con medidas puramente mediáticas, desconociendo el criterio propositivo y de largo alcance como única forma de enfrentar un pasado tomentoso enmarcado en una violencia visceral y fratricida”. Fabio Alberto cortés Guavita. Presidente

La década final del siglo XX trajo a Colombia unas expectativas de reconciliación en torno al conflicto interno que por más de 40 años ha desangrado nuestra patria, la llegada del gobierno de Andrés Pastrana en un silencioso acuerdo tácito con las FARC, la guerrilla más antigua del mundo, hicieron pensar que al fin se alcanzaría la paz. En ese proceso nos incluimos todos aquellos que de una u otra manera estamos por la concertación y la negociación como único medio para alcanzar la paz, desafortunadamente no se tuvo en cuenta que algo tan noble cuenta con más enemigos de los que se puedan imaginar y entender lo difícil de realizar tan importante gesta para los colombianos se constituyó en una frustración inmensa con sus lógicas consecuencias.

Algo que los historiadores pretenden desconocer y los políticos ignorar es que un acuerdo de esas magnitudes no es fácil de alcanzar si se tienen en cuenta la experiencia fallida del acuerdo de esta guerrilla con el gobierno de Belisario Betancur en los años 90 que terminó en el exterminio más grande que se tenga noticia en un país supuestamente democrático en el cual se asesinaron selectivamente más de 3.000 militante de la Unión Patriótica, tema que hoy está en manos de la Corte Interamericana de Derecho y que seguramente en un punto no lejano de nuestra historia haga justicia a las victimas de tan execrable crimen de lesa humanidad y a la propia historia de nuestros pueblos.

A los diálogos del Caguan, sitio en el cual se realizaron los diferentes encuentros entra las FARC y la sociedad civil, nos presentamos con propuestas en torno a las posibilidades de reconstruir un país con base en la economía solidaria y popular, para algunos ir al Caguan se convirtió en la moda, ir a conocer y tomarse fotos con los comandantes, para otros que nos tomaos en serio tal posibilidad se nos quedaron entre le tintero muchas propuestas en torno a esa hermosa eventualidad tan anhelada de la paz. Hoy seguimos convencidos que si a la economía solidaria se mira como una herramienta de construcción como lo hace Brasil y otros países Latinoamericanos, otra cosa podría ser el futuro de nuestros hermanos más desprotegidos.

Este fracaso, lamentado por muchos, celebrado por los menos, trajo como consecuencia mediática el endurecimiento del país político, país eminentemente derechista -se dice que en Colombia hasta la izquierda es de derecha- el discurso fuerte y el compromiso para acabar con la corrupción amén de las promesas de seguridad del candidato Álvaro Uribe encontró eco en un terreno abonado por la decepción generada por el fracaso de los acuerdos entre el gobierno y las FARC terminaron llevaron a la presidencia a una persona que ofreció lo que la gente quería escuchar: mano dura contra la subversión y reforzamiento de las políticas engendradas en los EU en torno a la guerra, allí lo social quedaba enterrado sin la menor opción.

Sin embargo en preparativos de la primera campaña de Uribe algunos dirigentes mutualistas de Bogotá en una posición que rayaba con la ingenuidad (o el oportunismo) solicitaron mi servicio para la redacción de un documento que sería presentado al candidato con la idea que el mutualismo y lo solidario tendrían una oportunidad, serían una de las banderas de campaña del candidato Uribe, nada más frustrante que ver a este grupo de mutualistas de Bogotá prestándose al juego politiquero de algunos funcionarios de bajo perfil con aspiraciones a ser protagonistas de lo solidario, cuando llegaran al poder.

El documento se les elaboró desde una óptica eminentemente profesional, sin embargo me negué por convicción ideológica a ser el representante ante el candidato para su sustentación, ellos lo presentaron y cobraron el éxito a su manera y desde entonces se generaron toda suerte de inconvenientes para quienes deseábamos el desarrollo de un mutualismo propositivo y esos “hechos de patria boba” que señale en apartes anteriores cobró fuerza inusitada, los odios viscerales de esa dirigencia en su gran mayoría inepta les llevaría a una persecución que no solo afectaría mi entorno sino que se llevó por delante el trabajo desarrollado en 4 años en busca de apoyo para el mutualismo colombiano, como se verá más adelante.

Lo que ocurrió no deja des ser curioso, por otro lado un viejo dirigente mutualista de esos que son protagonistas directos del fracaso de este movimiento se convertiría en el enemigo numero uno de la propuestas que quisimos sacar avante, pero este se volvió enemigo por que no quisimos hacer parte de su juego al orto extremo de las candidaturas y por no aceptar ser parte de la campaña del candidato Horacio Serpa. Es decir, nuestras propuestas se vieron atrapadas en el juego electoral del momento y no se vio, o no se quiso entender la independencia de nuestro criterio y la lucidez de algo ajeno al desarrollo de una política meramente partidista.

En este escenario llegamos a la Asamblea de la Federación Nacional de Asociaciones mutuales, FENAM entidad gremial de carácter nacional, en su nombre, no en sus objetivos, este tema y la base del documento redactado y entregado al actual presidente de Colombia, se convirtieron en el Plan de Desarrollo con el cual nos presentamos a la citada Asamblea, NO A LO MEDIÁTICO SI A LA PLANEACIÓN CON MIRAS AL LARGO PLAZO, será el tema de la siguiente disertación.

Historia del Mutualismo Colombiano (entrega 9)

DONDE Y CUANDO SE INICIA LA LUCHA POR UN NUEVO MUTUALISMO PARA COLOMBIA

“En esta historia hemos retomado obras escritas de quienes han sido testigos del desarrollo del mutualismo colombiano hasta los años ochenta y encontramos una gran paréntesis entre la realización de los congresos mutualistas a los que hemos referido con anterioridad .y el mutualismo del Siglo XXI”

FABIO ALBERTO CORTÉS GUAVITA

Presidente Confederación COLOMBIAMUTUAL

Es necesario decir que quien esto escribe ha sido testigo y participe directo de la historia de la economía social y solidaria desde los años 70, siendo directivo de múltiples cooperativas llegando a ocupar cargos directivos en la Asociación Colombiana de Cooperativas ASCOOP a mediados de los 90, creador de cooperativas en diferentes disciplinas, empleado, directivo y mayormente participando en roles de Liderazgo y Capacitación de Economía Solidaria, llegando en el 2000 al mutualismo por invitación del entonces presidente de la Federación Nacional de Asociaciones Mutuales FENAM, Ramiro Torres. A fe que se encuentran razones de peso para afirmar que; entre el año 1982 fecha del segundo congreso, que dejo unos directivos designados para dirigir los designios del mutualismo casi por motu propio, al año 2000 se vivió una especie de Patria Boba (1) del mutualismo.

Durante los ochenta se vivió un mutualismo sobreviviendo con auxilios parlamentarios que algunos politiqueros utilizaron en este movimiento y otros de orden social para hacerlos depositarios de pequeñas sumas de dinero a cambio de apoyo político, llegando en alguna ocasión un presidente de FENAM a la Asamblea de Cundinamarca para allí olvidarse del movimiento que lo eligió.

En Bogotá se dividió el mutualismo en tres federaciones que a la postre desaparecieron dejando únicamente a FENAM, debilitada pero en pie gracias a la labor quijotesca de dirigentes como José Ramito Torres y unos pocos que le ayudaron a sostener esta Federación. Al parecer en Antioquia sucede algo similar y la Federación de esta región se sostienen gracias a otra luchadora incansable como lo es Azucena Vélez, quien con un grupo reducido y tesón solidario sacaban avante el proyecto federativo de la región. En el resto del país prácticamente desapareció el mutualismo.

Un diagnóstico realizado en los últimos 5 años en el marco de una investigación de acción participación realizada por la Fundación para la Gestión Empresarial FUNGESTAR, muestra de manera flagrante los siguientes aspectos como causas del deterioro y casi desaparición del mutualismo en Colombia:

Falta e apoyo del gobierno que en la practica nunca a apoyado este sector de la economía solidaria y el llamado FOMENTO que deben realizar en cumplimiento de las leyes no se ha visto ni en el anterior departamento Administrativo de Cooperativas DANCOOP, reemplazado a finales de los 90 por el actual DANSOCIAl que nunca han tenido políticas de creación y difusión del mutualismo, menos aún sus flamantes directores y funcionarios se han preocupado por conocer siquiera este sector.

Falta de liderazgo en el sector pues con contadas Excepciones no hay quien se ponga en la tarea de liderar un movimiento hacia el desarrollo y fortalecimiento, falta de capacitación y desidia propia de quienes has estado al frente de las entidades mutuales.

El desconocimiento en la comunidad de los barrios y más aún en la comunidad académica acerca de la figura mutualista y la confusión generalizada que lleva a creer que son entidades únicamente dedicadas a enterrar a sus muertos.

Falta de entender que todo sector social debe trazar derroteros que le permitan conocer cual es su mercado social, el grupo humano al cual enfocar sus acciones, falta de conocimiento y aplicación de la legislación mutualista para prestar servicios que la ley le autoriza, los funcionarios del estado no les permite prestarlos, pero lo mas grave, los mutualistas no saben que los pueden prestar no cómo hacerlo.

Falta de estudios de mercadeo social que permitan desentrañar cuales son la necesidades básicas insatisfechas de la población de escasos recursos económicos que es quien en la práctica puede y debe encontrar alternativas de solución en un movimiento que como el mutualista está llamado a dar soluciones sociales.

(1) Wikipedia La enciclopedia libre: Se conoce como la Patria Boba al período de la historia de Colombia comprendido entre las declaraciones de independencia de 1810 y la entrada a Santafe de Bogotá de los realistas durante la reconquista española en 1816. El nombre Patria Boba fue acuñado por uno de los principales protagonistas de este periodo, Antonio Nariño. Este período fue caracterizado por la inestabilidad política y varias guerras regionales y civiles en una nación en formación. (En el caso del mutualismo es una etapa guiada por rencores y odios en torno a una dirigencia adormecida acomodada en sus cargos viendo pasar el mundo sin intervenir para modificarlo)

Periodo comprendido entre 1810 a 1816 caracterizado por grandes conflictos intensos que surgieron por opiniones encontradas acerca de la forma de organizar el nuevo gobierno las costantes peleas entre los federalistas y centralistas dio origen a este periodo inestable entre los cuales se encontraba Camilo Torres entre los federalistas. Durante cinco años, el antiguo Reino de Nueva Granada (actual Colombia), vive una era que la historia conoce con el nombre de la "Patria Boba". Cada provincia proclama sus autoridades, cada aldea tiene su Junta independiente y soberana, la palabra federalismo se convierte en la soberbia doctrina de la impotencia. Las derrotas iniciales de Bolívar, el conservatismo oligárquico del Perú virreinal y la política centralista de Buenos Aires en el Sur, que engendra la segregación y el separatismo de las provincias del Río de la Plata, ofrecen un mismo espectáculo de división y caos. Por el contrario, desde el comienzo de su acción el Libertador expresa en sus proclamas y en su correspondencia una idea central: la unidad latinoamericana. Su edecán, el general O'Leary, recordará luego la frase que repite mil veces: "Unión, unión, o la anarquía os devorará". (Cualquier parecido o similitud con lo acaecido con el mutualismo no es una simple coincidencia por el conservadurismo con el cual se ha tratado un modelo o sistema social que es mucho mas que eso, es el paso a un socialismo moderno para el Siglo XXI)

Próxima entrega: CONTEXTO SOCIOPOLÍTICO EN LA DÉCADA DEL DOS MIL Y EL MUTUALISMO

AUTONOMÍA PARA LA INCLUSIÓN

Fabio Alberto Cortés Guavita

La autonomía de gestión y la independencia respecto a los poderes públicos; Este principio cuenta con una gran incomprensión en los diferentes sectores del estado, hay quienes lo ven como un peligro y otros lo interpretan de acuerdo con sus conveniencias.

Debe ser visto en el sentido del respeto mutuo entre poderes, así como en una democracia -así sea restringida- el poder legislativo, el judicial y el ejecutivo cuentan con sus propias áreas de desempeño, y si bien se necesita de la interacción y sinergias, no se debe confundir con la invasión del uno en el espacio del otro. De igual manera el estado debe respetar la autonomía de las entidades solidarias y no inmiscuirse con decretos reglamentarios que van más allá de sus funciones de fomento o de control, como en el caso los recursos de educación solidaria.

Al interior de las organizaciones populares se tiene que ver como la posibilidad de tener más agilidad para adecuarse a las nuevas circunstancias para el desarrollo pleno de la capacidad gerencial en los niveles de dirección, reformulando el sistema de relaciones existentes entre el sector solidario y el estado. La solidaridad empresarial, contractual y popular funciona como un proceso mediante el cual las empresas solidarias deciden responsablemente la prestación de sus servicios con el ejercicio de los recursos propios; humanos, técnicos y económicos, define su estructura administrativa y los niveles de remuneración del personal cuya fijación no pude ser competencia de otras instancias, para cumplir más eficaz y eficientemente con sus propios objetivos estratégicos.

Supone la implementación de un sistema de evaluación, de seguimiento y de autocontrol que pone énfasis en los resultados sociales y económicos, para lo cual es necesario establecer indicadores de gestión. De esta forma, la evaluación se convierte en apoyo sustancial de las funciones de dirección.

Independencia de gestión en atención al interés público y comunitario debe representar la libertad de acción, estos dos aspectos son un principio esencial. Para ello, deben encontrar formas de diversificar sus fuentes de servicios en un marco de comercio justo. En este sentido vale acotar que los emprendimientos de los más desprotegidos deberían contar con financiamiento público toda vez que es responsabilidad del Estado garantizar el fomento de la economía solidaria -por lo menos eso cree uno cuando lee la constitución- es un derecho de los habitantes de nuestro país gozar del acceso y la inclusión al crédito, al trabajo digno, a la paz, sin entrar en la dinámica del mercado y la “competitividad” ni desviar su responsabilidad de servir a las necesidades del público en general, más allá de los intereses políticos y económicos de algunos grupos influyentes ajenos al interés común.

Esta autonomía tiene implicaciones mucho más profundas que la simple existencia de una ley con letra muerta para las empresas de la mutualidad, o con el control ejercido por el estado de manera posterior y no con un sano criterio de prevención, menos aún con el desgreñó de un ejecutivo que no entiende la labor de unos quijotes que luchan por los derechos de aquellos a quines el estado abandonó a su destino. Debe darse esa autonomía en un ámbito de solidaridad, y probablemente el paso más complejo sea la institucionalización de unos derechos ciudadanos que reclaman con urgencia la inclusión y atención de quienes detentan el poder político, económico y porque no, el gremial.

Nuestra America


El ensayo “Nuestra América” es un documento muy importante en la tradición de la identidad latinoamericana y caribeña del siglo XIX. Fue escrito en el año 1891 y en él se enfocan los asuntos políticos de la época, Martí esta tratando de presentar un frente unido entre los países iberoamericanos para terminar los conflictos entre los ellos y se refiere ya los países como si fueran todos hermanos en la familia latinoamericana. Se anuncia y denuncia también, la amenaza militar de “los gigantes que llevan siete leguas en las botas” como un factor unificador entre los países.

“No somos indios ni europeos” escribió el gran estadista, Simón Bolívar, en el año 1815. Sobre estas palabras los escritores e intelectuales del día empezaron a construir sus propias ideas sobre la identidad latinoamericana. Para la mayoría de ellos, esta identidad fue influida mucho por el pensamiento europeo. Los fundadores de estos países importaron este idealismo utópico y lo usaron como modelo en la formación de sus propias constituciones. Sin embargo, los países latinoamericanos sufrieron mucha inestabilidad política en el siglo XIX, y los intelectuales comprometidos con sus pueblos, como Martí, comienzan a exigir incorporar más elementos de la realidad latinoamericana y caribeña en sus constituciones y formas de gobierno.

Martí hace esto de manera magistral en “Nuestra América”, cuando él pregunta “¿Cómo han de salir de las Universidades los gobernantes, si no hay Universidad en América donde se enseñe lo rudimentario del arte del gobierno, que es el análisis de los elementos peculiares de los pueblos de América?”. En la próxima frase del ensayo él menciona los jóvenes con “antiparras yanquis o francesas” y este refiere a los jóvenes americanos que aprendían ver el mundo con ojos europeos, no de la perspectiva latinoamericana.

“Jamás, en menos tiempo histórico, se han creado naciones tan adelantadas” proclama Martí, En contraste, los Estados Unidos es “el gigante”, y los hermanos tienen que “andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes” (una imagen unificadora: los Andes representan la espina dorsal del cuerpo latinoamericano). Con la frase “los gigantes que llevan siete leguas”, Martí está refiriendo, por supuesto, a los Estados Unidos. Martí escribió este ensayo en 1891, durante un momento histórico en que se desarrollan muchas acciones imperialistas por parte de los Estados Unidos. En una guerra contra México, los Estados Unidos se apropian de los territorios de Tejas y California en 1846, y nueve años después el norteamericano William Walker invadió a Nicaragua con su propio ejército, declarándose presidente del país.

Martí también hace referencia a los “tiranos de América” (Venezuela, Ecuador, Paraguay y Perú, entre otros) y tiene palabras para los hayan perdido la fe en su propio país. “Pues, ¿quién es el hombre?, ¿el que se queda con la madre, a curadle la enfermedad, o el que la pone a trabajar donde no la vean, y vive de su sustento en las tierras podridas, con el gusano de corbata, maldiciendo el seno que le cargó?” En su forma de pensar, perder esperanza en su patria es lo mismo si como uno hubiera abandonado a su madre enferma.

El pensamiento de Martí, nos invita a no perder la esperanza, a permanecer firmes en la construcción de patrias dignas y justas, por la construcción de una Nueva Patria donde la tierra, el trabajo y el pan sean para todos, sin opresores ni oprimidos; pero sobre todo nos invita a construir la Patria de Bolívar, sobre los principios de la solidaridad y la asistencia reciproca y el desarrollo conjunto, La Patria Americana, Nuestra América.

El Emprendedor Social

A partir de esta entrega estaremos publicando por capítulos un excelente documento de José Luis Coraggio con e tema EL EMPRENDEDOR SOCIAL. Fabio Alberto Cortés Guavita.

CDC v.23 n.61 Caracas ene. 2006

Sobre la sostenibilidad de los emprendimientos mercantiles de la economía social y solidaria*

JOSÉ LUIS CORAGGIO

* Trabajo presentado en el panel sobre «Nuevas formas asociativas para la producción», dentro del seminario «De la universidad pública a la sociedad argentina. El Plan Fénix en vísperas del segundo centenario. Una estrategia nacional de desarrollo con equidad». Universidad de Buenos Aires, 2 al 5 de agosto de 2005. El Plan Fénix es una iniciativa de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, que convoca a economistas y otros profesionales al debate y la búsqueda de alternativas económicas para la Argentina.

Resumen

Luego de afirmar la necesidad de niveles de análisis y de política que no se limiten a los indicadores macroeconómicos, se revisa la noción de sostenibilidad, crecientemente aplicada a los emprendimientos de la economía social, casi como una vacuna contra el asistencialismo. Se analizan diversas variantes operacionales de dicho concepto, planteando la necesidad de trabajar sobre las condiciones de sostenibilidad por referencia al conjunto de determinaciones de la realidad social, política y económica, y no meramente como un balance financiero. Se postula que la sostenibilidad debe plantearse en el nivel meso sociopolítico-económico y liberada del paradigma de la empresa de capital. Se afirma que requiere políticas públicas definidas con la participación de los actores colectivos de la economía, creando condiciones de credibilidad apoyadas en un proceso de aprendizaje colectivo.

Palabras clave

Economía social / Sostenibilidad / Hegemonía

Introducción

«La economía, en su expresión más profunda y abarcadora, es el sistema que se da una comunidad o una sociedad de comunidades e individuos para definir, generar, distribuir y organizar combinaciones de recursos (relativamente escasos o no), con el fin de satisfacer de la mejor manera posible e intergeneracionalmente las necesidades que se establecen como legítimas de todos sus miembros» (v. Coraggio, 2004d). En esta definición queda indicado el carácter histórico de todo sistema económico, el papel de la sociedad en inventar u adoptar uno u otro sistema, y el carácter político de la economía, tanto porque ese «darse» un sistema es producto de conflictos y luchas sociales, con democracias de baja intensidad, dictaduras militares, sistemas políticos autistas o al servicio de poderes económicos concentrados, o en el marco de procesos de transformación con actores colectivos fuertes y relativamente autodeterminados, para plantear algunas posibilidades.

En una larga transición epocal como la estamos atravesando, hay definiciones gruesas en las cuales toda la sociedad organizada y todos los intereses que en ella se constituyen deberían intervenir: ¿vamos a participar en la economía-mundo compitiendo o cooperando? Si vamos a competir, ¿lo haremos sobre la base de importar diseños y tecnologías, bajar los costos degradando el trabajo y las condiciones de vida de nuestros ciudadanos y acabando con la biodiversidad, o vamos a aprovechar y potenciar la combinación de una dotación de recursos con biodiversidad y las capacidades intelectuales, técnicas, comunicativas, creativas del trabajo humano y de las instituciones? ¿Vamos a adoptar el modelo hoy hegemónico, confirmando en nombre del realismo nuestra subordinación o vamos a repensarnos en el mismo proceso en que refundamos la democracia, admitiendo una diversidad de alternativas que deben experimentarse en la búsqueda colectiva de opciones para la economía? Para que la segunda opción tenga posibilidades de realizarse, la política tiene que ubicar en la agenda pública, y asumir como un desafío, el dar respuesta a la cuestión de qué economía queremos tener.1

Suele afirmarse críticamente que un plan para el país no puede quedarse en el mero diagnóstico, que hay que hacer propuestas. Esto debe ser cualificado. Un diagnóstico nunca es inocente. Siempre se hace desde una perspectiva utópica y siempre presupone los instrumentos de acción posibles. La pretensión de que se puede diagnosticar fuera de esos presupuestos es falsa. Por lo tanto, no se trata de hacer menos diagnósticos, sino de hacerlos desde otra perspectiva, o bien de explicitar, para quien no pueda deducir sus consecuencias, cuáles son las acciones que habilita y sugiere. Por otra parte, las propuestas suelen reducirse a consignas (como el «compre nacional« o el «shock redistributivo»), con escaso basamento analítico y poca ingeniería anticipada de la complejidad de las intervenciones y procesos que llevarían a habilitar un cambio como el que sugieren en la sociedad. En particular, consideramos muy lejanas de un plan las propuestas basadas exclusivamente en los modelos y esquemas de pensamiento macroeconómicos, relegando lo que la economía política y su crítica marxista, así como las antropologías, contribuyeron a la «caja de herramientas» del análisis de las sociedades, sus economías y su política. No hay plan efectivo sin superar el economicismo implicado en el modelo neoclásico o el keynesiano, que pretenden no sólo analizar sino construir una esfera económica relativamente autónoma de la sociedad y la política (que no es lo mismo que las intervenciones económicas de los poderes públicos).

Con todas sus limitaciones, el pensamiento macroeconómico riguroso puede producir proposiciones que contradicen el sentido común de los economistas del pensamiento único. Así, en el lanzamiento del Plan Fénix arriba mencionado, el presidente de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, Julio H. G. Olivera, propuso que:

... el desequilibrio primario es el concerniente a la producción y la ocupación. Este desequilibrio nace directa o indirectamente de la insuficiencia en la provisión de bienes públicos, desde la seguridad jurídica hasta la salud, la educación y la paz social. El deterioro así ocasionado en el proceso de producción afecta negativamente los ingresos públicos. El déficit fiscal resultante se traduce a su turno por el saldo adverso de las cuentas con el exterior (…) Los bienes públicos no son sustitutos sino complementos insustituibles de los bienes privados: esta es la idea directriz que se refleja en el Plan Fénix. Por lo tanto la actual recesión no es (...) una alteración transitoria del equilibrio sino una deficiencia crónica, una debilidad estructural, destinada a persistir mientras no alcance la oferta de bienes públicos el nivel indispensable para la plena utilización de los recursos productivos. (...) lo que está en debate no es una postura ideológica –estatismo contra liberalismo, planificación central versus economía de mercado– sino una cuestión científica susceptible de ser tratada objetivamente.2

Aunque hace referencia a la coyuntura previa a la crisis de diciembre del 2001, la idea de Olivera sigue siendo un eje orientador fundamental de cualquier plan (necesariamente político) para recuperar soberanía y regenerar el tejido socioeconómico, tanto de la Argentina como de cualquier país capitalista latinoamericano. Si los indicadores en 2003-2005 parecen señalar que se salió de la recesión, esto no significa que se haya superado la deficiencia crónica a la que alude el autor citado, deficiencia que, aun si hubiera la voluntad política para encararla, no podría superarse en uno ni en dos períodos electorales. Lo que significa que aunque haya crecimiento del PIB, subsiste la incapacidad estructural de este régimen económico para acompañar el desarrollo de una sociedad mucho más justa e igualitaria, con posibilidad de sostenerse y reproducirse sobre sus propias bases en interdependencia abierta con el resto de la economía-mundo.

Si nos conmueve y moviliza pensar la Argentina del 2015 (para asumir la fecha de cumplimiento de las metas del milenio), encarar ese déficit es entonces más que una propuesta para publicar: es un accionar estratégico y a la vez urgente, no admite esperas por el cálculo electoral, por la conflictualidad interpartidaria, ni por una conflictualidad social sumida en la lucha por ventajas inmediatas. Porque la brecha de poder y distribución de la riqueza y las oportunidades globales y nacionales se sigue ampliando, lo que hará cada vez más difícil encarar democráticamente la pugna entre incluidos y excluidos, entre los dueños del capital y los trabajadores del mundo, entre centro y periferia. Y lo es también porque se sigue erosionando la legitimidad de todo sistema democrático que funcione con base en formaciones políticas que reducen la política a juegos de poder, evadiendo –en nombre del «realismo»– la transformación de las estructuras socioeconómicas. Y todavía no conocemos una alternativa inmediatamente viable de sistema político que no tome la forma de algún tipo de democracia que pueda asumir la dirección moral de conjunto, en una sociedad moderna que forme parte –con contradicción– de un sistema-mundo como el que se está configurando.

NOTAS:

1 Esto es visto como utópico por muchos «realistas», en realidad presos del imposibilismo que ha instalado el neoconservadurismo como parte de su proyecto de regresión a las épocas de mayor desigualdad social y política. Un ejemplo elemental de que una sociedad puede decidir sobre estructuras económicas son el presupuesto y la gestión participativa bien ejercidos, o el caso del Uruguay, donde decisiones que en Argentina fueron tomadas por un poder que se constituyó con formas democráticas pero fue ejercido como una delegación total del poder, deben pasar por referendos previa información y debate de la sociedad, tal es el caso de la privatización de los servicios públicos.

2 «El Plan Fénix», discurso en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, el 6 de septiembre de 2001. Ver «Hacia el Plan Fénix, diagnóstico y propuestas», Enoikos, año IX, nº 19, pp. 16-17, Buenos Aires, UBA, Facultad de Ciencias Económicas.

3 Por ejemplo, es moralmente inaceptable que «el problema piquetero» (las protestas siguiendo el método de cortar u ocupar calles y caminos) sea instalado en la esfera pública como un problema provocado por un sector antidemocrático, y no como la evidencia inocultable por vallas y murallas de que la sociedad argentina está fragmentada, es brutalmente injusta y está políticamente paralizada para encarar su regeneración.

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