29 de abril de 2007

3. SÓLO EL HOMBRE DEJA VESTIGIOS DE LO QUE HA CREADO

"La primacia del hombre y del objeto social sobre el capital, todas son empresas de personas"
Fabio Alberto Cortés Guavita

"El hombre no es la más majestuosa de las criaturas, antes incluso que los mamíferos los dinosaurios eran decididamente más espléndidos. Pero él posee algo que los demás animales no tienen: un caudal de facultades que por sí solo, en mas de tres millones de años de vida, le hizo creativo. Cada animal deja vestigios de lo que fue; sólo el hombre deja vestigios de lo que ha creado"Este pensamiento de J. Bronowski nos introduce en el primer principio de lo social y solidario: La primacía del hombre y del objeto social sobre el capital, todas son empresas de personas.
Un razonamiento determinante es el valor de la persona por encima del capital, éste debe ser instrumento y no base de la magnitud para decidir acerca del destino de la organización o del reparto de beneficios. La expresión democrática de "una persona un voto" es la sinopsis del concepto por el que todos valen igual y nadie se diferencia por cuestiones marginales al concepto personal, ante todo por la posible aportación distinta de capital, como ocurre en la empresa capitalista. La expresión más genuina de la solidaridad está inmersa en este principio, pero, la primacía del hombre y del objeto social sobre el capital, no la excluyen del desarrollo empresarial y el emprendimiento en busca de la riqueza colectiva, que debe satisfacer las necesidades básicas insatisfechas del ser humano y su aporte a la comunidad, donde nada impida su paso firme e inquebrantable hacia la construcción de una sociedad más justa y equitativa.
Algunos de los valores sociales que han caracterizado a la economía social son hoy en día incorporados en los informes de sostenibilidad de las empresas, y más en concreto de las grandes empresas multinacionales, para ellas lo social es la estrategia. Es irónico, que nuestras organizaciones la mayor de las veces pasen por encima de estos valores y sean ellos quienes los incorporen. "Los ciudadanos desconocen los valores participativos y solidarios que promueve la economía social" Afirma J. J. Barrera director general de la Economía Social, del Trabajo Autónomo y del Fondo Social Europeo, a lo cual se puede agregar que las empresas solidarias también lo hacen, ello exige profundizar el análisis acerca de la concreción efectiva de este primer principio, sin desconocer que muchas de las organizaciones sociales y solidarias si cumplen con su función social insustituible, que lejos están de cumplir las empresas capitalistas, y que las políticas públicas tampoco alcanzan a atender, ni entender.
Cómo hacer parte de un mundo inmerso en el consumismo y dar cumplimiento a la primacía del ser sobre el capital es uno de los retos del sector social y solidario y deberá hacerlo de la mano de los criterios de la mercadotecnia social, con una orientación que sostiene que la tarea fundamental de la empresa es determinar las necesidades y deseos de sus mercados meta y adaptar la organización a la entrega de las satisfacciones deseadas, en forma más eficiente y efectiva que sus competidores, pero haciéndolo de tal manera que preserve y aumente el bienestar de los consumidores y de la sociedad, es decir, produciendo o prestando servicios que no afecten al ser humano ni a su entorno, respetando el medio ambiente del planta azul.
La Mutualidad, como principio de todo lo social y solidario, es el vínculo moral capaz de establecer la concordia entre los hombres de un mismo país y entre los pueblos de un mismo universo, preservado por el hombre con criterios creativos, no meramente distributivos, de tal manera que se haga fiel al sentir según el cual el hombre es el único que deja vestigios de lo que crea para su propio beneficio y el de la comunidad. Se requiere de un ser nuevo como el alba de una nueva cultura, al decir de un pensador universal: Occidente, la tierra del ocaso, tiene hoy más que nunca necesidad de una cultura del despuntar, es decir, de un nuevo nacimiento.
Bogotá. Colombia, abril de 2007

2. LA MUTUALIDAD, GÉNESIS DE LO SOCIAL Y SOLIDARIO

"... la mutualidad es la mamá, la guía y el hilo conductor de todos los principios de lo social y solidario"

Fabio Alberto Cortés Guavita.

Hoy cuando Europa festeja con alborozo los 50 años de existencia de la Unión Europea, es menester reconocer un mérito grande en la implementación de principios que coadyuvan la estructuración de la economía social y solidaria (economía popular). Ya por el año 1980 en Francia, a pesar de las diferencias propias de la diversidad de entidades del sector popular, se crea un comité nacional para trabajar la idea de una carta social que desembocaría en julio 1983 con la primera manifestación de reconocimiento legislativo de la Economía Social y en el año de 1999 por septiembre se plantean unas características propias del sector que la Asociación Mutualista Internacional, AIM reseña así:

La primacía del hombre y del objeto social sobre el capital, todas son empresas de personas;
La adhesión voluntaria y abierta, así como el control democrático en la base por parte de sus miembros;
La conjunción de intereses de los miembros, los usuarios o del interés general;
La defensa y puesta en práctica del principio de la solidaridad y de la responsabilidad;
La autonomía de gestión y la independencia respecto a los poderes públicos;
La gestión desinteresada: cualquier excedente es puesto al servicio de los fines y reinvertido o distribuido, según el deseo de sus miembros, mediante creación de empleo, actividades, nuevas empresas, bonificaciones sobre el capital invertido, servicios a los miembros, actividades socioculturales, etc.

Dejando aparte, y antes de entrar a analizar esta caracterización de manera puntual en una próxima entrega, permítanme enmarcar estos principios planteados por la Unión Europea, en la génesis de todo lo social y solidario, estoy hablando de la mutualidad.

Deseo, en este contexto, subrayar como en una de las comunicaciones de la Supersolidaria, en Colombia, se manifestaba. "Las cooperativas son mutualistas, no asistencialistas, esto es, que buscan el beneficio de sus propios asociados, no el de terceros y por ende, todos los esfuerzos se deben orientar a la prestación de los servicios necesarios para la satisfacción de las necesidades de aquéllos y sólo excepcionalmente de terceros" Letra muerta que no se compadece con la realidad de nuestro sector popular, pero que me da píe para afirmar no solamente las cooperativas son mutualistas sino que todas las entidades que aspiren a clasificar en el marco de lo social y solidario deben ser mutualistas, pues la mutualidad es la mamá, la guía y el hilo conductor de todos los principios de lo social y solidario.

Esta descripción será incompleta si no contextualizamos, que el nacimiento de la mutualidad como concepto se pierde en la prehistoria, es decir en la historia no escrita, la que se conoce por medio de informaciones, signos, leyendas, comentarios que se han transmitido de generación en generación; para ser retomados por J. Proudhon como una variedad del anarquismo, sus inicios sistémicos se remontan al propio Proudhon en Francia y Josiah Warren en los Estados Unidos quienes lo promueven como un sistema comunalista, basado en una suerte de cooperativismo regido por un banco del pueblo al servicio de los propios usuarios. Este sistema, cuya viabilidad práctica tanto se ha discutido, tenía un sentido profundamente evolucionista. Del sistema se desprende, aparte la operación bancaria sin usura, (Banca Etica Mutualista propuesta por Colombiamutual) la ruina de la poderosa banca burguesa y de la propia burguesía; al decir de Proudhon.

Como podemos observar, más allá de los paradigmas teóricos, debe primar a la hora de esgrimir argumentos a favor de la economía social y solidaria, un discurso fuertemente opositor al capitalismo neoliberal, por la sencilla razón de su incompatibilidad.
Bogotá, Colombia, marzo de 2007

1. UN MUNDO INCLUYENTE PARA VIVIR EN ARMONÍA

"... hay que distinguir el origen de lo social y lo solidario del nacimiento de las organizaciones sociales y solidarias, pues son diferentes en el tiempo y en el espacio..."

Fabio Alberto Cortés Guavita

La Economía Social o la Economía Solidaria; esta aparente dicotomía es abordada en los diferentes países con sus propias particularidades, siendo más universal el primero de los términos. Si nos adentramos en los vericuetos de sus componentes seguramente llegaremos a una conclusión y es que se debería hablar de ECONOMIA SOCIAL Y SOLIDARIA, pues si bien es cierto que aparentemente los dos términos podrían ser considerados sinónimos no lo son en estricto sentido y más bien son términos complementarios e incluyentes.

Acéptese o no, en Colombia está fraccionado el sector desde el momento en el cual los legisladores concibieron la idea de la Economía Solidaria al margen de las otras instituciones que hace parte de lo Social y Solidario. Para una mayor claridad es necesario entender que son múltiples las figuras empresariales y sociales que integran este sector y todas se preocupan por salvaguardar su especificidad y mantener su unidad, pero, desafortunadamente cada subsector va por su lado sin entender la importancia de la integración y dando mayor importancia a la "competencia" propia del sistema capitalista neoliberal y ajeno al desarrollo de lo Social y Solidario, no puede haber compatibilidad en estos criterios pues mientras el neoliberalismo pontifica y tiene cómo fin único la consecución de utilidad económica y la rentabilidad del capital, lo social y solidario tiene como misión la obtención de réditos sociales en los cuales el único beneficiado debe ser, el ser humano.

Al afirmar lo anterior es importante reconocer que ello no puede reñir con los criterios de empresarialidad que deben tener las entidades sociales y solidarias dentro de un manejo que permita el desarrollo del Mercadeo Social y la Gerencia Social en los cuales prima el ser y su entorno, y su esencia es la producción y comercialización de bienes y servicios que no afecten al hombre en su salud ni a su entorno ambiental, para no devastar el Planeta Azul objeto de destrucción por parte del neoliberalismo voraz que nos afecta a todos sin distingo de credo.

Ahora bien, hay que distinguir el origen de lo social y lo solidario del nacimiento de las organizaciones sociales y solidarias, pues son diferentes en el tiempo y en el espacio, lo social y solidario como valores primigenios del ser nacieron con él, por eso es sabio retomar la vieja metáfora según la cual el hombre es un animal social y entender que la ayuda mutua, esencia de la solidaridad, existe desde los albores de la humanidad.

Cabe señalar que otra cosa es el origen de las organizaciones, las cuales fueron creadas por el hombre como resultado de una necesidad histórica de resolver problemas que le fueron causados por el nacimiento y desarrollo del capitalismo salvaje; en primer término se puede afirmar que el punto de partida de las organizaciones sociales y solidarias se da en el contexto de la lucha social y la finalidad de todas no es otra que la protección de sus asociados o afiliados.

A mi modo de ver, hoy en día la Economía Social y Solidaria inscribe plenamente su acción en una economía de mercado, a la que se esfuerza en aportar correcciones sociales, por eso es importante partir de unos principios universales que unifiquen el contexto del trabajo. No se puede desconocer el aporte a este aspecto dado por la comunidad europea cuando en desarrollo de la Unión Europea fijaron y aprobaron un documento base de principios universales en el cual trabajaron, declararon y acataron las cooperativas, las mutualidades, las asociaciones y las fundaciones, el 24 de septiembre de 1999 y que será el tema de la próxima disertación.

Bogotá, Colombia febrero de 2007

Mis viajes por el mundo

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