26 de diciembre de 2007

UNA VERDAD BIEN DICHA


Ingredientes para un buen ensayo

A una amiga la encontré flotando en las aguas profundas de la bañera, desnuda y con los ojos cerrados tratando de escribir un ensayo y preguntándose para qué carajo sirve.

Realmente no hay que ser tan melodramático, yo los invito a ustedes, sí a usted amigo estudiante, a usted amiga estudiante a comprender la importancia del ensayo y a beber en las fuentes del conocimiento asidos por la mano de las hadas madrinas del ensayo y la creatividad.

¡CÁSPITA! La creatividad

Sí, como algo inherente al hombre y a la mujer, pero como producto del desarrollo, del proceso de la confrontación de ideas, del análisis de pensamientos diversos frente a un tema para la consecución de unos resultados.

Para ilustrar mejor la situación veamos como la creatividad del estudiante le permite; de una parte, innovar los hallazgos, innovación guía de la realidad en un momento cualquiera y en un sitio indeterminado; por otra parte, el estudiante puede moldear los diferentes conceptos a través de su propia inventiva, de su propia capacidad creadora, llegando a profundizar en el tema planteado.

¡UY! El tema.

Evocación, dulce forma de repetir lo hermoso, lo agradable. Un tema siempre nos conduce por los senderos retrospectivos e introspectivos, en la búsqueda de la cualificación del conocimiento, para así lograr satisfacer, a través de unos contenidos, la solicitud de plasmar una síntesis acerca de lo investigado.

Este preámbulo me da pie para indicar el camino a seguir: la consulta de fuentes idóneas con la certeza de encontrar argumentos sólidos, argumentos ideológicos, argumentos conceptuales, argumentos técnicos, argumentos científicos y argumentos sociales con el fin de enriquecer el acervo cultural.

Ahora bien, de esas fuentes brota el conocimiento en bruto. Se debe ser selectivo, sensible al conocer, analítico en el entender y cauto en el interpretar los diferentes enfoques; ya de diferentes autores, ya de guías y maestros, ya de documentos apuntalados en la misma dirección, ya de la sapiencia académica, ya de la sapiencia popular.

A mi modo de ver y entender, ya se puede formar una idea propia acerca del tema estudiado, una opinión crítica de los hechos, ya se tiene un bagaje estructurado propio y digno de ser comunicado por conducto del ensayo y de la opinión personal.

¡AJA! La opinión hay que expresarla

Definamos entonces qué es la opinión:
“La opinión es una creencia fuerte... es en realidad una creencia acerca de temas controvertidos, o relacionados con la interpretación valorativa o el significado moral de ciertos hechos” (1)

Es por demás interesante entender, examinar y aplicar estos tópicos, pero, desde la óptica real de expresar las opiniones a través del ensayo. El ensayo permite al estudiante hablar como piensa de un determinado hecho, además ser selectivo; decir desde su fuero interno lo más importante, lo más relevante.

Es una experiencia motivante, es una aplicación de la sicología social cuando manifiesta cómo los factores personales y sociales limitan el conocimiento o lo sensibilizan hacia algunos objetos, ideas, etc. Aquí se trata de ver como el estudiante a partir del conocimiento se sensibiliza y actúa, expresa su opinión de una manera crítica, abierta, sincera y honesta frente a los fenómenos de tal forma que exprese libremente sus pensamientos.

El ensayo brinda la oportunidad de aplicar las destrezas aprendidas.

La taxonomía de BLOOM en cita de la obra Calidad en la Docencia Universitaria nos dice:

“La retención se refiere a grabar nombres, datos, fórmulas, hechos, etc., mediante la memoria. La comprensión consiste en la captación del significado de las palabras, hechos y principios, es una actividad de razonamiento. Mediante la aplicación se comprueba la comprensión del significado y su relación con la práctica. El análisis consiste en la descomposición del todo en sus elementos, para confrontarlos, en sus interrelaciones; en un acto reflexivo. Cuando mediante la organización de los elementos se construyen conjuntos nuevos, se hallan nuevos principios, se está realizando una labor de síntesis, tarea eminentemente creadora” (2)

En cumplimiento de tal proceso el ensayo coadyuva en la selección del conocimiento y en su posibilidad de transferencia desde el momento en el cual se evalúe tal conocimiento, retomemos la cita de BLOOM:

“La evaluación se refiere a juicios de valor sobre algo: un hecho, un concepto; se trata de apreciar la posibilidad, la belleza, la eficacia, la verdad... de algo.”, Llega luego la acción cuando: “El dominio afectivo toca ya las fibras del sentimiento, el amor, la aceptación, el rechazo, y se refiere al complejo campo de las actitudes” (3)

Oigo ya venir una objeción frente a la importancia del ensayo, desde la otra orilla, al criticarse el hecho según el cual no existen panaceas para lograr el éxito pedagógico a través del ensayo.

No es esa mi pretensión, sencillamente trato de mostrar su importancia, y aquí retomo algo planteado con anterioridad; la posibilidad de transferencia del conocimiento a través del ensayo, pero, con verdadero ímpetu, con una real fuerza interpretativa, con amor y con pasión.

¡HURRA! La pasión

Hace algunos años en una discusión literaria, alguien preguntó cuál era la esencia emocional o emotiva de la obra del Nobel GARCÍA MÁRQUEZ, no vacilé en aseverar: la pasión intrínseca, la fuerza interpretativa de sus personajes; y aquí vale la pena resaltar cómo para transmitir el conocimiento, el ensayo nos brinda todo un cúmulo de recursos literarios de uso práctico para embellecer las ideas, para dibujar las opiniones, para exaltar las reflexiones.

Esta descripción no sería completa sin una pequeña digresión sobre lo manifestado por GARCÍA MÁRQUEZ en su ensayo titulado; “La poesía, al alcance de los niños” publicado en el diario El Espectador el 21 de enero de 1981:

“Debo ser un lector muy ingenuo, porque, nunca he pensado que los novelistas (y los ensayistas diría yo) quieran decir más de lo que dicen. Cuando FRANZ KAFKA dice que Gregorio Samsa despertó una mañana convertido en un gigantesco insecto, no me parece que eso sea símbolo de nada, y lo único que me ha intrigado siempre es que clase de animal pudo haber sido... creo que la burra de BALLAM habló -como dice la Biblia - y lo único lamentable es que no hubieran grabado su voz... creo, en fin, que el Licenciado Vidriera -de CERVANTES- era en realidad de vidrio como el creía en su locura y creo de veras en la jubilosa verdad de que Gargantua se orinaba a torrentes sobre las catedrales de París. Mas aún; creo que otros prodigios similares siguen ocurriendo y que si no los vemos es en gran parte porque nos lo impide el racionalismo oscurantista que nos involucraron los malos profesores de literatura” (4)

Pienso por eso en un ensayo como una verdad bien dicha con fuerza interpretativa, cualquier otra pretensión no dejaría de ser un subterfugio para asustar estudiantes, creo yo, ¿Usted qué piensa?

Pero hay más, la pasión intrínseca se refleja en un párrafo, en un acápite, en una síntesis:

“ ... Damaris le cruzó la cara a su marido con unos arañazos de gata... él le dio una trompada que la saco por la ventana. No la mató de milagro, porque ella alcanzó a agarrarse a última hora y quedo colgada del balcón...”

Observemos como el ensayo puede expresar el pensamiento, la sensibilidad, la imaginación y la creación estética del autor, siempre que se respete la originalidad y la claridad del lenguaje.

¡HUMM! Claridad y originalidad

Antes de continuar insistiré en este tópico; la necesidad de conocer el significado exacto de la palabra, así se aprecia su origen, su desarrollo, su sinonimia, sus matices, su colorido. Invitemos aquí al maestro GUILLERMO VALENCIA, para ver al uso de los sinónimos, cuando en su oración fúnebre decía a MIGUEL ANTONIO CARO:

“Es increíble que esta urna encierre tanta historia, oculte tanta gloria, vele tanta virtud, recate tanta ciencia y selle tantas esperanzas” (6)

Por ende la floritura del lenguaje no debe conducirnos a confundir al lector, todo lo contrario, una buena mezcla, un buen coctel con el más puro sabor de unas gramáticas hermosas, ricas en contenido como nos enseña el poeta OCTAVIO PAZ:

“ La forma que se ajusta al movimiento// no es prisión, sino piel del pensamiento” (7)

Lo anterior, ungido con gotas amargas del más puro lenguaje técnico interactuando es la explosión -idea, escena, sentimiento, conocimiento, acción- que ha impresionado vivamente al ensayista de una manera intensa y entra a formar parte de su interiorización.

A mi modo de ver, la originalidad en la concepción, en la formulación del pensamiento, en el interior antes de manifestarlo, de exteriorizarlo, se logra con la introspección y la observación profunda de los fenómenos y de todo cuanto nos rodea. Sin ella EINSTEN no hubiera descubierto la ley de la relatividad, ni CERVANTES hubiera logrado crear a la inmortal figura de Don Quijote de la Mancha.

También es cierto: originalidad es reflexionar; reflexionar acerca de lo observado, reflexionar con respecto a lo leído, reflexionar sobre lo conocido, reflexionar referente a lo aprendido, reflexionar siempre reflexionar ayuda a la propia reflexión y encamina de una forma certera y práctica el ensayo definitivo; la reflexión personal para dejar huella.

¡OH! La huella

“Jesús influyendo sobre el mundo por medio de su evangelio, de su iglesia y de su presencia real, redime perennemente. A Él crucificado en desnudez lastimosa, acude el pobre que carece de pan y abrigo. A Él, puesto entre infames, afrentado y calumniado, vuelve los ojos el que se siente injustamente perseguido o convertido en ludibrio de los hombres... a Él, descoyuntado y hecho retablo de heridas y de sangre, se dirige el que siente las enfermedades de este cuerpo, pasto ahora de pasiones y mañana de gusanos. Y a Él acude el que acaba, porque Él, a fin de completar su redención, quiso también ser moribundo y enseñar a morir...” (8)

Difícil, cierto. Pero nada más expresivo para los fines de mi argumento: dejar huella.

En este punto de mis meditaciones se hace necesario recabar en un hecho cierto, el ensayo, el buen ensayo debe calar hondo, crear recordación, producir sensaciones, establecer emociones, encender pasiones, inventar amores.

El ensayo en la educación debe ser esto y mucho mas, no debe ni puede prescindir del arte estilístico y le basta para su pleno desarrollo el enfoque de un solo aspecto del tema escogido.

Para mi caso particular este ensayo con su enfoque orientado a la importancia en el proceso educativo me permitió trasegar por rutas creadoras, por fuentes de inagotable belleza, las cuales marcarán mi estilo en futuras oportunidades, dejando huella imperecedera en la evocación de la nostalgia.

Bien, ha llegado el momento de concluir, solo espero que mi amiga haya salido de la bañera para contarle la última idea del hada de la creatividad:

“Gañe el conejo en solicitud de su alimento, barrita el elefante en busca de su amada, reludia el jabalí en pos de sus críos, himpla la pantera en soliloquio con su soledad y habla el hombre para explicar la importancia del ensayo en el proceso educativo”.

Bogotá D.C., septiembre de 1998 escrito para estudiantes de publicidad en asignatura de redacción publicitaria.

(1) YOUNG K., y otros, La opinión pública y la propaganda, Ed. Paidos. Biblioteca del hombre contemporáneo, Buenos Aires, Argentina, 1980
(2) MOYANO FERRER, Alberto, Calidad en la Docencia Universitaria, Fondo educativo, Bogotá, 1993.
(3) MOYANO FERRER, Ibíd.
(4) GARCÍA MÁRQUEZ, Gabriel,, Notas de prensa, Editorial Norma S.A., Bogotá, 1995, ISBN: 958-04-2940-5
(5) GARCÍA MÁRQUEZ, Noticia de un secuestro, Editorial norma, Bogotá, 1996, ISBN: 958-04-3427-1
(6) FORERO RUIZ, Carlos, S. J., Práctica del estilo, Editorial Pax, Bogotá
(7) FORERO RUIZ, Ibíd.
(8) FORERO RUIZ, Ibíd

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