14 de diciembre de 2007

LA FE DEL CARBONERO


Acerca del papel del facilitador en la educación

por Fabio Alberto Cortés Guavita

“Sólo el líder polivalente, integral y creativo triunfará en un mundo globalizado y en crisis, a partir de estrategias creativas” (1)

El papel del facilitador en la educación debe ser el de liderar de forma polivalente el proceso creativo de los estudiantes a partir de valores como la fe, el amor, la creatividad, la solidaridad, la ética y la capacitación en el marco de la globalización del conocimiento, buscando siempre actuar en sinergia y con experticia.

Con el propósito de contextualizar el marco en el cual se encuentra inmerso el rol del facilitador veamos brevemente como ejemplo la educación a distancia, la cual abre nuevas áreas multidisciplinarias de investigación y desarrollo para el interés científico y técnico, y busca realizar guías en la educación contemporánea para formas discentes con una amplia capacidad socializadora y creativa.

Los programas y cursos que propugnan las universidades, se conciben en función de una competencia específica y estructurados en una secuencia de asignaturas aisladas, respondiendo a una visión positivista y fragmentada del conocimiento, sin profundizar en las características del estudiante: La esencia de los contextos socioeconómicos, de los intereses y preocupaciones de los individuos que estudian para el desarrollo de su conocimiento y personalidad son elementos centrales de la educación, así también los valores o mejor aún, la crisis de valores por la cual atraviesa la humanidad hace de éstos la esencia del líder. Su presencia y arraigo fundamentan el punto de partida de todo nuevo planeamiento de aprender a aprender.

Antes de adentrarnos en los vericuetos de dichos valores como es el propósito central de este ensayo, demos un breve vistazo a las características personales del facilitador, entendido en el papel de líder y en el impacto que su personalidad pueda causar u originar en los discentes. Con conciencia plena de la caricaturización que se hace del líder y de la multiplicidad de caracterizaciones posibles, me atrevo a describir un marco focalizado en tres aspectos centrales a saber: transformador, administrador y sin proyecto.

El líder transformador se caracteriza por un rechazo tajante al pasado y a una distinción borrosa entre la audacia y la aventura, y sin ambages hay que reconocer que éstos cuentan con unos niveles de inteligencia superior y son carismáticos sujetos a una especie de ceguera situacional con un ego en ocasiones enfermizo. Son triunfalistas, dominantes, agresivos e inagotables, no admiten errores y son considerados desorganizadores-organizadores pero capaces de planear las mejores estrategias.

“Paradójicamente estos transformadores pierden la noción del tiempo y envejecen conservadoramente por su incapacidad para acompañar la evolución del progreso social” (2)

Este líder en el marco de un modelo dinámico intenta sobreimponer cambios innecesarios, y busca innovar la respuesta necesaria.

Ahora bien, tenemos al líder administrador, que en un modelo agotado es continuista ante demandas de cambio y en un modelo eficiente es capaz de administrar con eficacia la propia dinámica del sistema. Se caracteriza por su pragmatismo y desconfianza por las ideologías, es perseverante que hace de la direccionalidad su empresa. Su ego es bastante desarrollado y es competitivo, quizá tan personalista como el transformador pero sin pretender ser protagonista de la historia, más bien busca administrar las situaciones.

Prefiere encontrar el desarrollo de los hechos y no las reglas a través de las cuales se crearon las situaciones. En uno de los extremos de un continun es un conductor hábil del cambio gradual seguro y perseverante en busca del progreso social y en el otro extremo un dirigente fuera de contexto arrastrado por las circunstancias, en ambos casos aborrece las decisiones trágicas.

Finalmente en esta taxonomía tenemos al líder sin proyecto social el cual espera que los modelos dinámicos resuelvan sus problemas sin liderazgo, es el mayor individualista que busca imponer su proyecto personal para satisfacer su ansia de poder. Conocedor de las debilidades humanas, utilitarista del clientelismo, ambicioso y egocéntrico, acomoda su laxa moral a las circunstancias como salida a su pobreza intelectual y compensa sus deficiencias con astucia, viveza y agilidad mental, así como con un gran sentido de la oportunidad.

Vale una digresión, recordemos a Marx cuando dice que: “los hombres hacen la historia, pero no en las circunstancias que ellos eligen” Hay líderes que quieren hacer la revolución en épocas de prosperidad y administradores que navegan en el gradualismo cuando el sistema está agotado en sus posibilidades de progreso. La historia esta llena de ejemplos de líderes innovadores sin oportunidad de innovar y situaciones declinantes que reclaman la innovación sin líderes ni fuerzas transformadoras, como en alguna campaña publicitaria, pareciera que estamos en el lugar equivocado.

El liderazgo administrador y especialmente el transformador parecen inevitables como tractores y locomotoras en la historia arrastrando siempre las mayores posibilidades. El sistema educativo requiere generar los líderes que necesita para cada situación a tiempo pero líderes con valores polivalentes.

Ya en mi tesis introductoria había planteado los valores requeridos para hacer de un facilitador un líder polivalente, ahora los veremos uno a uno, paso a paso, de manera sistémica, para reconocerlos como la esencia del cambio, es decir, entender que sin valores, sin creencias, no podremos cambiar, menos aún, inducir el cambio, veamos.

Hay que tener FE en sí mismo, el facilitador que pretenda hacer surgir algo en sus alumnos debe pensar como Sócrates cuando proponía “Quien puede llegar a ser el ser”, en tender que el ser no fue llamado a la perfección sino a la infinitud, a la trascendencia, y esto solo se logra con la FE en lo que hacemos, con creer en lo que proponemos como proyecto de vida, en lo que pretendemos trasmitir a los demás.

La infinitud se logra venciendo la mediocridad, esa gran peste social, azote moderno de quienes ya llegaron a ser, la infinitud se construye a través de la persistencia, de entender que el fracaso no existe como fin de nada, el fracaso por el contrario debe celebrase como un nuevo triunfo que nos da la posibilidad de iniciar una nueva etapa de nuestro camino, convirtiendo la adversidad en éxito, pero esto sólo se consigue con la fe del carbonero, con la persistencia del telegrafista, con creer en sí mismo.
Preguntémonos con Confucio “¿Quien soy, quien puedo llegar a ser?” Creemos contracultura como Jesús que cambio la Ley del Talión por la Ley del Amor, tengamos en cuenta que Sócrates no huye ante la condena a morir con cicuta así se lo ofrezcan sus carceleros, ¡no! Sócrates muere con la convicción de sus principios con FE en lo que cree. Jesús no se revela contra el Padre ¡no! Jesús muere por la humanidad, por la convicción de lograr la redención de los demás, por tener FE en su misión.
FE es ver lo posible en lo imposible, es ser capaz de ver lo invisible, de facilitar al alumno las herramientas para que tenga FE.
Apalancados en la FE veamos ahora como aceptar el gran reto con valores, ese gran desafío del tercer milenio ahora que estamos a él, es entender que debemos mirar la forma de hacer las cosas de diferente manera. Es decir, el ser tiene la obligación de deponer la actitud pasiva que le caracteriza y tomar parte integral en el mundo que le rodea. Igual ocurre con la educación y dentro de ella la modalidad a distancia, con mayor razón los facilitadores, pues son los responsables de la formación de los nuevos seres para tomar las riendas del mundo.

Es obvio, deben enfrentar el reto guiados por aquellos que se preparen o estén preparados para dirigir el mundo en el nuevo contexto, no per se, sino enfrentando la realidad con una actitud renovadora, ver el mundo desde la perspectiva de recoger del pasado lo que sirve y desechar todos aquellos modelos que sirvieron en parte y fracasaron en otra. Tomar lo bueno del ayer e integrarlo con lo nuevo del mañana, aceptando el reto: CAMBIAR CON FE

¿Cuál es el contexto para cambiar, cuales son los seres que deben conducir hacia el éxito a las organizaciones y a sus propios destinos? Mejor aún, ¿Cómo deben ser las organizaciones que formarán a los futuros líderes y cómo deben ser las organizaciones que van a dirigir? Este interrogante lo podemos absolver en dos direcciones. La primera de ellas en relación con los seres y la segunda con las organizaciones, ambos inmersos en circunstancias de una crisis que tuvo su origen en la mitad del Siglo XX, y que han llevado al mundo a un nuevo orden, mejor o no, pero nuevo al fin.

En este ensayo me centraré en el primer aspecto: el ser, y en otra oportunidad al desarrollo de un modelo de organización que pueda afrontar ese reto, empresas dirigidas por líderes polivalentes.

Para dar una mayor claridad a lo que se pretende exponer es necesario definir una serie de valores que involucra el proceso del presente trabajo, como Globalización, Utopía, Solidaridad, Creatividad, Sinergia y Experticia en los Seres Polivalentes.

La Globalización, siguiendo los lineamientos de ADAM SMITH, quien en los albores del siglo XIX revolucionó la incipiente teoría de la administración y la economía con la especialización de la tarea y el oficio puntual en aras de la producción, sin tener en cuenta para nada al ser, convirtiéndolo en el esclavo de la producción, con un criterio economicista define como ‘cada cual hace lo que mejor sabe hacer' integrando las diferentes partes en el bien final. Hoy trasladando cada tarea u oficio a un país determinado, es decir, trasladando la división del trabajo a los diferentes países, y de nuevo esclavizando ya no a los trabajadores sino a países enteros a través de la dependencia tecnológica y de capital con medidas que propugnan por la apertura de los mercados para los demás y la protección de lo interno, de lo propio, para los nuevos dictadores económicos.

El cambio en la teoría económica, en la forma de entender el desarrollo, dejando de lado la teoría Keynesiana, en el sentido de pugnar por el pleno empleo a través de la intervención del estado, controlando la demanda insatisfecha. Las tendencias contrarias a KEYNES conocida como monetaristas dieron inicio (o retroceso según se mire) a lo que en la actualidad es denominado como el Neoliberalismo o el ordenamiento de la producción mundial, siguiendo los viejos esquemas administrativos de la división del trabajo lo cual llevó al mundo al término de moda, la palabra mágica que aparentemente todo lo resuelve: LA GLOBALIZACIÓN

Hay quienes entienden a la Globalización como el triunfo ideológico del capitalismo sobre el socialismo sin reparar en que esto no se ha dado realmente, pues lo que vivió el siglo XX en sus postrimerías fue la caída del socialismo errado y equivocado puesto en práctica por una serie de países, que quizá no alcanzaron a entender la magnitud de lo que tuvieron en sus manos.

No se trata de disertar acerca de las razones que dieron paso a la caída del socialismo, sino de ver como, si bien aparentemente el capitalismo triunfa, ha quedado hoy más que antes patentado un abismo entre el eje norte sur, los “países ricos y los países pobres”, entre comillas obviamente ya que tal riqueza o pobreza está determinada por los patrones del nuevo orden económico y no por la realidad de la biodiversidad que otra cosa diría, si se aplicara es estricto reconocimiento de esa verdad que nadie quiere ver: la riqueza real de los países del mal llamado tercer mundo.

También hay quienes ven en la Globalización, afortunadamente, el paso necesario para reorientar el ordenamiento del mundo partiendo del ser, sí, con el criterio de un ser integral, de un fundamento ideológico que permita creer que todos los seres pertenecen a una misma especie y que como tal todas sus metas y aspiraciones, objetivos y sueños, paradigmas y retos, todos juntos son la guía para hallar la utopía que siempre ha buscado el ser: un mayor ascenso de humanidad, una mayor calidad de vida, de esa felicidad terrena a la cual todo mundo aspira válidamente.
La última década vino acompañada de profundas transformaciones en el mundo y el fenómeno de la globalización, extensamente estudiado por analistas de las corrientes de pensamiento más diversas, se ha instalado con una fuerza irresistible en el contexto de la educación a distancia.
Existe una coincidencia significativa en asignarle a la Educación un rol importante para enfrentar los desafíos de la época, ya que la preparación y capacitación del talento humano que posee el mundo pueden permitirle a nuestro país ingresar en forma exitosa e integrada en la Sociedad del Conocimiento o caer en el campo de las naciones excluidas de sus beneficios o desintegradas socialmente.
Globalización que debe entonces partir del dialogo, generando consensos, pues si bien la violencia es estéril, también lo es el aberrante esquema neoeconómico impuesto actualmente por el omnímodo poder establecido después del descalabro socialista. Se requiere de una coexistencia pacífica, de una concertación de las ideas, de un respeto por la diferencia y de una tolerancia que lleven al ser a un nuevo orden dentro de una globalización para todos y de todos en el marco de acción del ser: LA UTOPÍA.

Esta concepción, este planteamiento obliga a dar una mirada retrospectiva a la Utopía, con mayúscula, pues mayúsculo es el entendimiento que el ser debe aplicar a su pensamiento. Baste iniciar esta definición con el verso del poeta cantautor Joan Manuel Serrat cuando reza “¡Ay! Utopía, incorregible que no tiene bastante con lo posible” Algún autor afirmó que no hay nada más peligroso que convertir a una Utopía en una fantasía, pues se le socava la esperanza, su sueño, y se le hace imposible generar su propio desarrollo, lo cual en otras palabras significa pasar del sueño a la acción, acción educativa.

La Utopía no puede ser algo imposible de lograr, debe ser un lugar al cual llegar, después de una larga jornada, después de recorrer caminos espinosos, no importa cuanto pero llegar y coronar con el éxito la jornada inmensa de soñar la realidad, ¡pues quien sueña, tiene esperanzas y quien tiene esperanzas está vivo!

Siguiendo con la mirada a las Utopías, se hace necesario recordar algunos ejemplos universales. En primera instancia, la Utopía de la Teología de la Liberación como punto de encuentro entre la espiritualidad del cristianismo y la base social del marxismo. Entender el Evangelio como la lucha en favor de los pobres, la preocupación de Dios por la pobreza en alianza con el mensaje de Jesucristo, el concepto de un nuevo reino y una nueva tierra para todos, para esa gran mayoría que lucha por su propia esperanza aunado a un marxismo preocupado por la igualdad económica a partir de la revolución social.

Otro ejemplo, el de Tomas Moro y su Utopía política, una hermosa isla en la cual los intereses de los individuos se someten a los de la sociedad en su conjunto, en un marco de tolerancia religiosa, de enseñanza universal y en el cual la tierra les pertenece a todos.

La Globalización social del mundo, una Utopía de la vida, bien se puede ver como:

“Un mundo que convive en paz, en el cual todos sus recursos están orientados hacia el servicio común, en donde impera una misma ley y una misma justicia y la solidaridad reina como distintivo”(3)

Así las cosas, llegamos a un nuevo concepto, como elemento sine qua non para alcanzar la Utopía: LA SOLIDARIDAD

Solidaridad como valor dignificado en la doctrina del sector de la economía solidaria y el cooperativismo, en su sentido real no en el deformado o malformado por quienes en las postrimerías del siglo XX en Colombia, con la corrupción como primer elemento, la incapacidad y el abandono del gobierno en complicidad directa, abortaron una experiencia formidable en torno a la empresa solidaria, que al igual que el socialismo quedó en deuda y deben demostrar su validez en el nuevo milenio. La solidaridad, reitero debe ser tomada como algo que distingue al ser en sus relaciones de interacción, guía las actitudes y las normas que hacen surgir el mecanismo de libertad responsable frente al mundo. Pensamiento solidario como el de los iniciadores de la Utopía del amor, como Jesucristo, como los iniciadores del cooperativismo, y el de todos aquellos que ven en el desarrollo de los seres, una alianza natural de convivencia en busca de un porvenir más equitativo para todos.

La cohabitación de diferentes corrientes del pensamiento es Solidaridad y debe guiarnos a la obtención de la unidad en la diversidad y hacer posible la Utopía, enriqueciéndola, si aquella tiene la capacidad de la fertilidad, en el sentido de crear, no puede quedarse en el discurso, en la gestión, sino ante todo ser capaz de la acción, de crear, de dar paso a la potencialidad del ser: LA CREATIVIDAD.

La Creatividad entendida como algo inherente al ser, sin distingo, una propiedad de todos al servicio de todos. Algunos teóricos han manifestado puntos divergentes o convergentes según la óptica histórica con la cual se les trate.

“Todo acto o proyecto humano está motivado por la ‘Voluntad del poder’, que no es sólo el poder sobre otros, sino el poder sobre uno mismo, algo que es necesario para la creatividad”(4)

Tal capacidad es según Nietzsche la condición necesaria para llegar al superhombre, un ser que parte del dominio de sí mismo para dominar a los demás, teoría que es parte de todo un complejo que dio nacimiento al fascismo, pero que vista con la óptica de quien ve en ella el poder de la Creatividad para el bienestar de sus congéneres, es vital para el conocimiento de los diferentes puntos de vista acerca del origen de la Creatividad.

“La Creatividad (como la criminalidad, la pobreza e inteligencia) se transmite a través de generaciones”(5)

Al decir del filosofo británico Karl Pearson, inspirador de la EUGENESIA -aplicación del estudio de la herencia al perfeccionamiento de la raza humana- la creatividad sería el instrumento con el cual se desarrollaría el racismo y la contaminación genética.

Obviamente hay quienes ven y con ellos, ojalá la mayoría, se identifique con el pensamiento de J. Bronowski en El Ascenso del Hombre, citado por Jaime Parra Ramírez en su obra INSPIRACIÓN cuando dice:

“El hombre no es la más majestuosa de las criaturas, antes incluso que los mamíferos los dinosaurios eran decididamente más espléndidos. Pero él posee algo que los demás animales no tienen: un caudal de facultades que por sí solo, en más de tres millones de años de vida, le hizo creativo. Cada animal deja vestigios de lo que fue; sólo el hombre deja vestigios de lo que ha creado”(6)

Vale la pena una pequeña digresión en torno a la creación, desde el punto de vista de los creyentes, la creación del ser como obra magna del Señor, creación que todo los días se ve en muestras palpables con el nacimiento de nuevos seres o en la naturaleza que nos trae un nuevo amanecer, unas aves, unas plantas, una biodiversidad que es la cuna del ser, mientras éste no la destruya.

Entonces, si es el ser el único con esa capacidad, no puede ser mal empleada, hay que orientarla desde la niñez y aceptar de una buena vez la importancia del amor, y más que nunca en los primeros años de vida del ser, en el entorno familiar, seguido de una educación basada en pedagogías amorosas y calor de sentimientos, es decir, si la Creatividad es innata al ser, este debe desarrollarla mediante un proceso complejo pero no imposibles de realizar, si se cuenta con un entorno apropiado, entorno social que se inicia en el hogar y continua en la escuela, desarrollando los primeros años del ser en un ambiente de amor y comprensión y complementándose en el proceso de la educación superior y muy especialmente en la educación a distancia.

Un ambiente que bien puede ser tomado de la obra Inspiración del citado autor Parra Ramírez; como un conjunto de acciones de relación entres congéneres, mediaciones humanas conversatorias para la educación y la formación, ya como discursos narrativos, en ambientes lúdicos, y cuya característica fundamental es la expresión de singularidades.

En ese orden de ideas, al ambiente debe seguir un proceso de acciones, que al decir de Arthur Koestler en su libro El Acto de Creación platea la necesidad de pasar del caos al orden a través de un procedimiento llamado “bisociación”, que quiere decir, la conjunción de dos marcos de referencia diferentes, tomados como contextos asociativos, tipos de lógica, códigos de comportamiento, planos de comportamiento y matrices de comportamiento.

En palabras sencillas el proceso Creativo esta en saltar de un plano a otro, lo que para otros autores es romper con los paradigmas, tener la capacidad de ver nuevas formas de hacer las cosas, salir de lo común, de lo cotidiano hacia lo nuevo, lo diferente. Aceptar la realidad pero queriendo modificarla, entender que todos los seres humanos están en la posibilidad de ser Creativos, que se den unas condiciones ambientales de afecto y comprensión y que se tenga la posibilidad de ser un ‘poco loco’, una persona con pensamiento lateral, con pensamiento divergente, en otras palabras y tomando un ejemplo sencillo a los seres hay que convertirlos en Juanitos preguntones, en seres integrales que actúan en perfecta armonía: LA SINERGIA.

La integración es un elemento base para explicar el fenómeno de la Sinergia y quizá el mejor ejemplo es el de escuchar por separado cada uno de los instrumentos de una Sinfonía, cada uno tiene sus propias características, su tonalidad etc., ahora después de este ejercicio, escuche la Sinfonía completa y sentirá el agrado a los sentidos, la satisfacción de toda la orquestación al unísono de los elementos intervinientes en el proceso musical, pero en una perfecta armonía, eso es Sinergia.

La Sinergia es algo más que la simple suma de los instrumentos, es la integración de la melodía, es la riqueza del conjunto de instrumentos sin la fría ecuación matemática. Sinergia es el resultado de interacción entre diferentes elementos en la búsqueda de un resultado de mayor calidad, es la integración total en aras de la satisfacción total del ser y de la comunidad en general.

Sinergia que debe darse en la educación a distancia, entre los seres que al dirigen y las diferentes estrategias que se realicen, entre las tares realizadas y sus realizadores, entre el concepto y el fenómeno, entra la realidad y la práctica, entre el facilitador y el dicente.

Bien, ya tenemos una clara idea de lo que significa Globalización, Utopía, Solidaridad y Sinergia, ya contamos con los elementos propios de quienes van a dirigir las organizaciones del nuevo milenio: LOS LÍDERES POLIVALENTES.

Líderes Polivalentes son los que necesita el mundo para dirigir las organizaciones y encontrar al unísono su propio destino. Polivalencia que significa tener la capacidad de entender y aplicar en el mejor sentido el criterio de conceptualización global en busca de la Utopía de la vida, con sentido solidario e integral en busca del efecto sinérgico, es decir, teniendo FE y contando con experticia.

Experticia entendida como la sinergia entre el capital intelectual, el capital experiencia y el capital ideológico, al decir de Carlos Matus, quien ve la diferencia entre la capacidad del ideólogo en el capital experiencia, del técnico en la amplitud y variedad del capital intelectual y la profundidad ideológico-política, y del líder común en la combinación equilibrada de estos tres componentes; en la sinergia polivalente, agregaría yo.

El ser polivalente que requiere la sociedad contemporánea es un ser funcional integrado en los diferentes ambientes del mercado y de la sociedad. Seres que tomen decisiones, que pasen de ser controlados a facultados en el sentido de crear sus propias reglas en el trabajo, que se dirijan a sí mismos, que posean diferentes habilidades y aptitudes, que estén dispuestos a afrontar las situaciones con carácter, con iniciativa.

En otro plano el facilitador debe poseer la capacidad de pasar de entrenador a educador ya no hay que afrontar el cómo hacer las cosas, ahora hay que decidir el por qué y el para qué se hacen determinadas cosas, superando el activismo, al hacer por hacer, ahora se trata es de brindar resultados y entre más óptimos mejor.

La funcionalidad con base en el conocimiento integral, la necesidad de incentivar las diferentes habilidades del ser son latentes, para ello se requiere abandonar el paradigma del ganador de batallas, ahora hay que ganar la guerra, se debe ser LÍDER POLIVALENTE.

Un ejemplo ilustrará lo se quiere decir con líder polivalente:

“Ningún entrenador de fútbol le dice a su equipo: ‘quiero que ustedes ganen estos puntos, vayan a jugar y al final del partido me informan el resultado’. Pues si bien los entrenadores no juegan, participan estrechamente al crear el plan del partido y dirigir el comportamiento de los jugadores. Así también el ejecutivo en una compañía rediseñada es mucho más que un simple anotador de tantos”(7)

Ese debe ser el papel del facilitador. Tener el dominio de diferentes áreas del conocimiento se convierte en una necesidad imperiosa para el nuevo líder, la Polivalencia está igualmente en el conocimiento y su aplicación al proceso productivo, no más tareas aisladas no más fragmentación que sólo genera desconfianza e incompetencia, no más educación sin amor.

¡Si me abrazan, les juro que me invento algo! : Líder Polivalente. Aquí me valgo de una frase del citado autor Parra Rodríguez para significar la importancia que doy al amor en la formación de líderes polivalentes.

A grandes pinceladas ese es el ser polivalente que dirigirá las organizaciones del nuevo milenio. ¿Cómo será la formación que requieren dichos líderes?

Con toda certeza se puede afirmar junto a Hammer y Champy, que las nuevas organizaciones no se van a parecer mucho a las de hoy, y las formas en que compran, hacen, venden y entregan productos y servicios serán muy distintas, formémoslos entonces en tal sentido.

Si dichas organizaciones van a ser diseñadas específicamente para competir y llegar más allá de la simple supervivencia en el mundo del mañana, no en el de hoy, diseñado hace doscientos años, de una época gloriosa, pero que ya perdió su vigencia se requiere de unos líderes polivalentes formados bajo la égida de facilitadores con unos valores como los enunciados a través del presente escrito.

Recapitulemos, si el rol del facilitador es el de liderar el proceso creativo de sus estudiantes, debemos arrancar de ellos un COMPROMISO, entendido como la obligación ética y moral con sigo mismo que le permita realizar la infinitud con base en la Fe y trascender en la genética de la humanidad.

(1) CORTÉS GUAVITA, Fabio Alberto, Líderes Polivalentes, Gestar Editores, Bogotá, 2001
(2) MATUS CARLOS, El líder sin estado mayor, Revista PES, Caracas, Venezuela, 1992
(3) LEÓN ESCOBAR, Guillermo, Conferencia Internacional “La economía solidaria frente a los retos del Siglo XXI” Bogotá, junio de 1995
(4) NIETZSCHE, Friedrich, Filosofo y poeta alemán.
(5) PEARSON, Karl, Filosofo británico
(6) BRONOWSKI, J. Citado por Jaime Parra Ramírez en la obra Inspiración, Editorial Magisterio, 1998
(7) MATAMALA, Ricardo y Muñoz Jesús Antonio, ADMINISTRACIÓN POR POLÍTICAS; HOSHIN KANRI, McGraw Hill, Bogotá, 1994
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