10 de septiembre de 2007

9. LA UTOPÍA COMO VALOR


Valores para la Polivalencia


Fabio Alberto Cortés Guavita Gerente FUNGESTAR

LA UTOPÍA COMO VALOR DE PREPARACIÓN PARA LA REINVENCIÓN


La travesía del líder polivalente en su camino hacia la reinvención se encuentra con un camino lleno de obstáculos, si no los tuviera no sería sugestivo el viaje, nada más importante que superar los tropiezos, reconociendo que es más importante aquel que se levanta que aquel que nunca ha caído. Para pescar un pez grande lo ideal es ponerse a pescar, siempre habrá dificultades por ello es necesaria la preparación a través de valores, en este aspecto hay que tener creencias que permitan cimentar el proceso de la travesía, esos valores básicos de preparación son: La Utopía, la Fe, el Amor, la Ayuda Mutua y la Solidaridad y la Lealtad. A través de ellos se preparará el terreno y se alistan los instrumentos necesarios para afrontar la travesía de la reinvención, veamos el primero de nuestros valores de preparación del viaje hacia la reinvención.

LA UTOPÍA. Es necesario dar una mirada retrospectiva a la Utopía, con mayúscula, pues mayúsculo es el entendimiento que el ser debe aplicar a su pensamiento. Baste iniciar esta definición con el verso del poeta cantautor Joan Manuel Serrat cuando reza “¡Ay! Utopía, incorregible que no tiene bastante con lo posible” Algún autor afirmó que no hay nada más peligroso que convertir a una Utopía en una fantasía, pues se le socava la esperanza, su sueño, y se le hace imposibles generar su propio desarrollo, lo cual en otras palabras significa pasar del sueño a la acción, hay que hacer hasta lo imposible para alcanzar ese sueño.


Si bien el término fue creado por el político y pensador inglés canonizado como santo Tomás Moro, en su obra dada a luz publica en el año de 1515 en la ciudad de Lovaina, hoy Bélgica, esta obra originalmente escrita en latín fue reconocido como una de las más importantes del humanismo europeo. La palabra utopía significaba lugar que no existe en referencia con la isla ideal descrita en su obra, la importancia social y política de esta obra fue la concepción de un gobierno perfecto en una hermosa isla en la cual los intereses de los individuos se someten a los de la sociedad en su conjunto, en un marco de tolerancia religiosa, de enseñanza universal y en el cual la tierra les pertenece a todos.


Pese a su origen la palabra se debe reinventar con una nueva acepción y concepción, en un reto de alcanzar lo que para algunos puede ser imposible o irrealizable. La Utopía no puede ser algo imposible de lograr, debe ser un lugar al cual llegar, después de una larga jornada, después de recorrer caminos espinosos, no importa cuanto se sufra pero llegar, y coronar con el éxito la jornada inmensa de soñar la realidad, ¡pues quien sueña, tiene esperanzas y quien tiene esperanzas está vivo!


Cabe señalar en el marco de las Utopías y en primera instancia, la Utopía de la Teología de la Liberación como punto de encuentro entre la espiritualidad del cristianismo y la base social del marxismo en un entender del Evangelio como la lucha en favor de los pobres, la preocupación de Dios por la pobreza en alianza con el mensaje de Jesucristo, el concepto de un nuevo reino y una nueva tierra para todos, para esa gran mayoría que lucha por su propia esperanza y un marxismo preocupado por la igualdad económica a partir de la revolución social y la conciliación de elementos en busca de una moral que reivindique al ser como lo esencial y consecuentemente el respeto por los derechos humanos y el derecho internacional humanitario.


Dentro de este contexto es justo realizar un paralelo entre dos argumentaciones de la moral[1], una por cada una de las teorías mencionadas, qué piensa el cristianismo desde la moral, qué propone el marxismo y cual puede ser el punto de encuentro, veamos. El ejemplo más significativo de la moral cristiana quizá se vea desde lo que es:


“La prudencia, la templanza, la fortaleza y la justicia, entendidas estas así: la prudencia como el saber lo que debemos hacer, decir y evitar, tomando consejo del que sabe y actuando sin precipitarse; la templanza como la moderación en todos los ordenes; la fortaleza como saber sobrellevar el sufrimiento con paciencia, sin renegar, luchando con valor contra las dificultades; y la justicia para dar a cada cual lo que merece, recordando la sentencia ‘dar a DIOS lo que es de DIOS y al Cesar lo que es del Cesar’ así el hombre a través de ella encontrará su recompensa al final de su vida terrena, allí no existe esclavitud, ni ignorancia, sólo puede haber igualdad para todos mis hermanos. El cristianismo que han desarrollado los discípulos ofrece al hombre unos principios morales que por venir de Dios son imperativos, absolutos e incondicionales”


En contraste con esta posición el marxismo plantea un mundo mejor pero en lo terreno, veamos:


“La moral vista en el contexto de la superestructura ideológica, cumple con una función social, es decir, castiga las relaciones de acuerdo con los intereses de la clase dominante. La moral es clasista desde el mismo momento en que la sociedad se dividió en clases. En una misma sociedad cohabitan diferentes morales, a cada clase corresponde una moral. Es por ello que si no se dan unas condiciones objetivas para que exista una moral válida para toda la sociedad, no puede existir un sistema moral válido en el tiempo y en el espacio”.


“Ahora bien cuando se presenta un cambio en las relaciones de producción, se requiere de una nueva moral. El cambio que vislumbramos en este orden de ideas es el de una sociedad socialista en la cual las relaciones no se encuentren enajenadas. Allí la necesidad de la moral es obvia, dado que esas nuevas virtudes que conlleva la transformación de las viejas estructuras por unas nuevas, deben contar con una nueva moral”.


El punto de encuentro bien ha sido planteado por la teología de la Liberación, ahora de manera breve la Globalización social del mundo, una Utopía de la vida, se puede ver como:


“Un mundo que convive en paz, en el cual todos sus recursos están orientados hacia el servicio común, en donde impera una misma ley y una misma justicia y la solidaridad reina como distintivo”[2]


La Utopía del amor de Jesucristo quien con base en el Amor desarrolla toda su teoría cristiana, en la búsqueda de una mejor vida más allá de la muerte, la cual solamente se logra si se tiene la Fe suficiente. Jesús siempre pregonó a favor de los pobres y de la justicia social con base en el amor.


“Dios, Justo y Santo exige la Justicia social. Volver a una sociedad igualitaria y fraternal: Jer 34, 8-19. El rico es un opresor: Is 5, 8-9; Mi 3. 9-11; Mi 2,9. La desigualdad, fuente de violencia: Is 5,7: Ez 22, 23-25; 24, 6-8; Am 5, 7-13; Mi 2, 1-5. Las leyes injustas: Is 10, 1-2; Am 5,7”[3]


Así las cosas, se llega a un nuevo concepto, como elemento sine qua non para alcanzar la Utopía: LA FE. Ese será nuestro siguiente tema.


[1] CORTÉS GUAVITA, Fabio Alberto. Sí, Mataras y otros cuentos. Edición de prueba, Gestar Editores. Bogotá, Colombia 2002

[2] LEÓN ESCOBAR, Guillermo, Conferencia Internacional “La economía solidaria frente a los retos del Siglo XXI” Bogotá, junio de 1995

[3] LA BIBLIA, Editorial Verbo Divino. Pamplona, España. 1972. Enseñanza Bíblica 54 p. 18

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