9 de septiembre de 2007

CONTEXTO SOCIOPOLÍTICO EN LA DÉCADA DEL DOS MIL Y EL MUTUALISMO COLOMBIANO


CONTEXTO SOCIOPOLÍTICO EN LA DÉCADA DEL DOS MIL Y EL MUTUALISMO COLOMBIANO




La década final del siglo XX trajo a Colombia unas expectativas de reconciliación en torno al conflicto interno que por más de 40 años ha desangrado nuestra patria, la llegada del gobierno de Andrés Pastrana en un silencioso acuerdo tácito con las FARC, la guerrilla más antigua del mundo, hicieron pensar en que al fin se alcanzaría la paz. En ese proceso nos incluimos todos aquellos que de una u otra manera estamos por la concertación y la negociación como único medio para alcanzar la paz, desafortunadamente no se tubo en cuenta que algo tan noble cuenta con más enemigos de los que se puedan imaginar y entender lo difícil de realizar tan importante gesta para los colombianos se constituyó en una frustración inmensa con sus lógicas consecuencias.

Algo que los historiadores pretenden desconocer y los políticos ignorar es que un acuerdo de esas magnitudes no es fácil de alcanzar si se tienen en cuenta la experiencia fallida del acuerdo de esta guerrilla con el gobierno de Belisario Betancur en los años 90 que terminó en el exterminio más grande que se tenga noticia en un país supuestamente democrático en el cual se asesinaron selectivamente más de 3.000 militante de la Unión Patriótica, tema que hoy está en manos de la Corte Interamericana de Derecho y que seguramente en un punto no lejano de nuestra historia haga justicia a las victimas de tan execrable crimen de lesa humanidad y a la propia historia de nuestros pueblos.

A los diálogos del Caguan, sitio en el cual se realizaron los diferentes encuentros entra las FARC y la sociedad civil, nos presentamos con propuestas en torno a las posibilidades de reconstruir un país con base en la economía solidaria y popular, para algunos ir al Caguan se convirtió en la moda, ir a conocer y tomarse fotos con los comandantes, para otros que nos tomaos en serio tal posibilidad se nos quedaron entre le tintero muchas propuestas en torno a esa hermosa eventualidad tan anhelada de la paz. Hoy seguimos convencidos que si a la economía solidaria se mira como una herramienta de construcción como lo hace Brasil y otros países Latinoamericanos, otra cosa podría ser el futuro de nuestros hermanos más desprotegidos.

Este fracaso, lamentado por muchos, celebrado por los menos, trajo como consecuencia mediática el endurecimiento del país político, país eminentemente derechista -se dice que en Colombia hasta la izquierda es de derecha- el discurso fuerte y el compromiso para acabar con la corrupción amén de las promesas de seguridad del candidato Álvaro Uribe encontró eco en un terreno abonado por la decepción generada por el fracaso de los acuerdos entre el gobierno y las FARC terminaron llevaron a la presidencia a una persona que ofreció lo que la gente quería escuchar: mano dura contra la subversión y reforzamiento de las políticas engendradas en los EU en torno a la guerra, allí lo social quedaba enterrado sin la menor opción.

Sin embargo en preparativos de la primera campaña de Uribe algunos dirigentes mutualistas de Bogotá en una posición que rayaba con la ingenuidad (o el oportunismo) solicitaron mi servicio para la redacción de un documento que sería presentado al candidato con la ida que el mutualismo y lo solidario tendrían una oportunidad, sería una de las banderas de campaña del candidato Uribe, nada más frustrante que ver a este grupo de mutualistas de Bogotá prestándose al juego politiquero de algunos funcionarios de bajo perfil con aspiraciones a ser protagonistas de lo solidario, cuando llegarían al poder.

El documento se les elaboró desde una óptica eminentemente profesional, sin embargo me negué por convicción ideológica a ser el representante ante el candidato para su sustentación, ellos lo presentaron y cobraron el éxito a su manera y desde entonces se generaron toda suerte de inconvenientes para quienes deseábamos el desarrollo de un mutualismo propositivo y esos “hechos de patria boba” que señale en apartes anteriores cobró fuerza inusitada, los odios viscerales de esa dirigencia en su gran mayoría inepta les llevaría a una persecución que no solo afectaría mi entorno sino que se llevó por delante el trabajo desarrollado en 4 años en busca de apoyo para el mutualismo colombiano, como se verá más adelante.

Lo que ocurrió no deja des ser curioso, por otro lado un viejo dirigente mutualista de esos que son protagonistas directos del fracaso de este movimiento se convertiría en el enemigo numero uno de la propuestas que quisimos sacar avante, pero este se volvió enemigo por que no quisimos hacer parte de su juego al orto extremo de las candidaturas y por no aceptar ser parte de la campaña del candidato Horacio Serpa. Es decir, nuestras propuestas se vieron atrapadas en el juego electoral del momento y no se vio, o no se quiso entender la independencia de nuestro criterio y la lucidez de algo ajeno al desarrollo de una política meramente partidista.

En este escenario llegamos a la Asamblea de la Federación Nacional de Asociaciones mutuales, FENAM entidad gremial de carácter nacional, en su nombre, no en sus objetivos, este tema y la base del documento redactado y entregado al actual presidente de Colombia, se convirtieron en el Plan de Desarrollo con el cual nos presentamos a la citada Asamblea, NO A LO MEDIÁTICO SI A LA PLANEACIÓN CON MIRAS AL LARGO PLAZO, será el tema de la siguiente disertación.

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