22 de julio de 2007

SOLIDARIDAD CONTRACTUAL





LA DEFENSA Y PUESTA EN PRÁCTICA DEL PRINCIPIO DE LA SOLIDARIDAD Y DE LA RESPONSABILIDAD

Las cooperativas grandes bien podrían ejercer esta solidaridad contractual desde sus grandes fondos de solidaridad y hacer efectiva la integración social y solidaria que tanta falta hace a los más desprotegidos. Fabio Alberto Cortés Guavita.

Este principio debe entenderse de manera integral, es decir, la solidaridad implica responsabilidad y esta engendra la solidaridad. Las personas buscan el apoyo asociativo para resolver conflictos, problemas y estos no pueden quedar ocultos en el ejercicio de la solidaridad, eso no sería responsable con la sociedad.

En este contexto la empresa social y solidaria debe responder a exigencias internas y externas, las primeras de su propia estructura y objetivo y las segundas de los ideales de los asociados. Esto se tiene que integrar de manera solidaria y contractual. El postulado de la igualdad entre los seres humanos plantea como una unidad riesgosa y protectora dos aspectos de aparente contradicción; la competencia y la solidaridad, pero, si tomamos esta última en le sentido contractual comunitaria podríamos aplicar la competencia entendida no como la voracidad del los postulados neoliberales sino como la forma de superarse en armonía y ayuda mutua

La solidaridad protectora vista como una relación contractual que se resuelve, necesariamente, en la división del trabajo es algo totalmente racional en una empresa solidaria, entendida como lo decía Emile Durkheim en su obra La División del Trabajo Social, como una parte del derecho y a su vez una parte del la solidaridad orgánica. Las relaciones de la división del trabajo en la solidaridad deben tener forma jurídica, eso es el acuerdo solidario devenido del criterio del acto cooperativo ampliándolo al espectro de todo lo social y solidario, para el caso colombiano.

Retomado el pensamiento de Durkheim no se puede aceptar que toda relación social se reduce a un contrato pues sería desconocer todo lo que debe darse al interior de la organización y al manejo de unas relaciones que deben tener al ser humano por encima del capital económico. Pero si podríamos hablar de un consensus de un cierto género que se expresa en los contratos y que representaría para los asociados un factor importante del consensus general. Esto si se tienen en cuenta que la sociedad, la comunidad inmersa en las entidades sociales y solidarias debe resguardar la solidaridad contractual ubicándola, hasta donde sea posible, al abrigo de todo lo que pueda perturbarla.

La responsabilidad del estado para pagar su deuda social, partiría entonces entender que la solidaridad tienen momentos o instancias y que el primero de ellos es la caridad, cuando las condiciones de extrema pobreza en nuestro país no permiten romper el círculo vicioso al no poder adelantar un emprendimiento porque no hay capital semilla, y no poder trabajar por falta de ese emprendimiento. Ahora bien, que no se haga por caridad, sino con la posibilidad real de créditos blandos, de donaciones, de formas de inversión social y de apoyo real a los más pobres que no pueden siquiera pensar en su ingreso a una cooperativa u otra forma solidaria por que no cuentan con un empleo estable, o peor aún, son la gran mayoría de desempleados calificados como trabajadores independientes para efectos de cotizar al régimen de salud contributivo, peor aún, son los que están clasificados en el régimen subsidiado.


La solidaridad contractual nos da la posibilidad de encontrar soluciones para las entidades sociales y solidarias, que, como el caso de las mutuales trabajan con paupérrimos recursos económicos. Las cooperativas grandes bien podrían ejercer esta solidaridad contractual desde sus grandes fondos de solidaridad y hacer efectiva la integración social y solidaria que tanta falta hace a los más desprotegidos.



Fabio Alberto Cortés Guavita

Fungestar. Bogotá Colombia


Publicar un comentario en la entrada

Mis viajes por el mundo

BUENOS AIRES