8 de julio de 2007

El Padre de la Globalización en 1776…












"Se requiere de una coexistencia pacífica, de una concertación de las ideas, de un respeto por la diferencia y de una tolerancia que lleven al ser a un nuevo orden dentro de una globalización para todos y de todos en el marco de acción del ser: LA UTOPÍA."
Por Fabio Alberto cortés Guavita

Existió un hombre en particular que desarrolló una teoría que hoy por hoy es el sustento de la llamada globalización y el neoliberalismo, criticado por los más y aceptado por los menos: Adam Smith
Cual era la esencia de su pensamiento y el por qué de su influencia trataremos de aclararlo en los siguientes párrafos.
En su obra principal, escrita el año 1776 denominada La riqueza de las naciones, cuya publicación es marcada como el punto de partida para la autonomía de la economía frente a su par la ciencia política, es decir, allí nace la ciencia económica y por tal este escocés es considerado el padre de la ciencia económica capitalista.
La obra de Smith profundizó en los procesos de creación y distribución de la riqueza y logró una muestra eficiente que desde entonces señaló que el origen cardinal de los ingresos, así como la forma en que se distribuye la riqueza, radica en la diferenciación entre la renta, los salarios y los beneficios o ganancias.
“La tesis central de este escrito –La Riqueza de las Naciones- es que la mejor forma de emplear el capital en la producción y distribución de la riqueza es aquella en la que no interviene el gobierno, es decir, en condiciones de laissez-faire y de librecambio. Según Smith, la producción y el intercambio de bienes aumenta, y por lo tanto también se eleva el nivel de vida de la población, si el empresario privado, tanto industrial como comercial, puede actuar en libertad mediante una regulación y un control gubernamental mínimos. Para defender este concepto de un gobierno no intervencionista, Smith estableció el principio de la “mano invisible”: al buscar satisfacer sus propios intereses, todos los individuos son conducidos por una “mano invisible” que permite alcanzar el mejor objetivo social posible. Por ello, cualquier interferencia en la competencia entre los individuos por parte del gobierno será perjudicial” (1)
Siguiendo el artículo citado encontramos como Adam Smith sostenía que la competencia privada libre de regulaciones produce y distribuye mejor la riqueza que los mercados controlados por los gobiernos. Desde 1776, cuando Smith escribió su obra, su razonamiento ha sido utilizado para justificar el capitalismo y disuadir la intervención gubernamental en el comercio y cambio. En palabras de Smith, los empresarios privados que buscan su propio interés organizan la economía de modo más eficaz "como por una mano invisible".
Así se inició el proceso de globalización desde la óptica de la economía. Globalización, que siguiendo los lineamientos de ADAM SMITH, en los mediados del siglo XVIII revolucionó la incipiente teoría de la administración y la economía con la especialización de la tarea y el oficio puntual en aras de la producción, sin tener en cuenta para nada al ser, convirtiéndolo en el esclavo de la producción- con un criterio economicista define como ‘cada cual hace lo que mejor sabe hacer' integrando las diferentes partes en el bien final. Hoy trasladando cada tarea u oficio a un país determinado, es decir, trasladando la división del trabajo a los diferentes países, y de nuevo esclavizando ya no a los trabajadores sino a países enteros a través de la dependencia tecnológica y de capital con medidas que propugnan por la apertura de los mercados para los demás y la protección de lo interno, de lo propio, para los nuevos dictadores económicos.
El cambio en la teoría económica, en la forma de entender el desarrollo, dejando de lado la teoría Keynesiana, en el sentido de pugnar por el pleno empleo a través de la intervención del estado, controlando la demanda insatisfecha. Las tendencias contrarias a KEYNES conocida como monetaristas dieron inicio (o retroceso según se mire) a lo que en la actualidad es denominado como el Neoliberalismo o el ordenamiento de la producción mundial, siguiendo los viejos esquemas administrativos de la división del trabajo lo cual llevó al mundo al término de moda, la palabra mágica que aparentemente todo lo resuelve: LA GLOBALIZACIÓN
Hay quienes entienden a la Globalización como el triunfo ideológico del capitalismo sobre el socialismo sin reparar en que esto no se ha dado realmente, pues lo que vivió el siglo XX en sus postrimerías fue la caída del socialismo errado y equivocado puesto en práctica por una serie de países, que quizá no alcanzaron a entender la magnitud de lo que tuvieron en sus manos.
No se trata de disertar acerca de las razones que dieron paso a la caída del socialismo, sino de ver como, si bien aparentemente el capitalismo triunfa, ha quedado hoy más que antes patentado un abismo entre el eje norte sur, los “países ricos y los países pobres”, entre comillas obviamente ya que tal riqueza o pobreza está determinada por los patrones del nuevo orden económico y no por la realidad de la biodiversidad que otra cosa diría, si se aplicara es estricto reconocimiento de esa verdad que nadie quiere ver: la riqueza real de los países del mal llamado tercer mundo.
También hay quienes ven en la Globalización, afortunadamente, el paso necesario para reorientar el ordenamiento del mundo partiendo del ser, sí, con el criterio de un ser integral, de un fundamento ideológico que permita creer que todos los seres pertenecen a una misma especie y que como tal todas sus metas y aspiraciones, objetivos y sueños, paradigmas y retos, todos juntos son la guía para hallar la utopía que siempre ha buscado el ser: un mayor ascenso de humanidad, una mayor calidad de vida, de esa felicidad terrena a la cual todo mundo aspira válidamente.
Globalización que debe entonces partir del dialogo, generando consensos, pues si bien la violencia es estéril, también lo es el aberrante esquema neoeconómico impuesto actualmente por el omnímodo poder establecido después del descalabro socialista. Se requiere de una coexistencia pacífica, de una concertación de las ideas, de un respeto por la diferencia y de una tolerancia que lleven al ser a un nuevo orden dentro de una globalización para todos y de todos en el marco de acción del ser: LA UTOPÍA.
(1) Adam Smith, Enciclopedia Microsoft® Encarta® 2000. © 1993-1999 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos
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