8 de julio de 2007

Historia del Mutualismo Colombiano (séptima entrega)








UN ALTO EN EL CAMINO PARA MIRAR A EUROPA

Por Fabio Alberto Cortés Guavita

En este punto de nuestra narración se retoma la historia del mutualismo en Europa para ver de una buena vez que ha pasado con el tema de la Doctrina Mutualista, punto que ha sido criticado anteriormente por diversos autores citados en esta reseña. Indiscutiblemente que es un aspecto de honda trascendencia y que merece ser profundizado, si se quiere entender el porque el mutualismo no ha tenido desarrollo y logros tan importantes como los del cooperativismo en América y especialmente en Colombia.

Los primeros balbuceos de una declaración de principios devienen de los años 50 en los cuales y desde la AIM, se plasma en sus estatutos el papel de la mutualidad en el mundo:

“La mutualidad constituye en cada Nación, uno de los complementos humanos del estatuto político. (...) Mediante un pacto suscrito voluntariamente, sus miembros, con fuerza natural y socialmente desiguales, pasan a ser, para los objetivos indicados, iguales y solidarios, de acuerdo y de derecho.(...) Completamente e independientemente, la Mutualidad es para todos la escuela de la ayuda mutua, las responsabilidades, el civismo y la verdadera democracia. (...) la Mutualidad es el vínculo moral capaz de establecer la concordia entre los hombres de un mismo país y entre los pueblos de un mismo universo” (1)

Era una declaración que buscaba profundizar y a concretar unos principios comunes que le permitirían hacer frente a los peligros que asechaban a la existencia de las mutualidades. La AIM crea en 1955 la Comisión dedicada al espíritu mutualista, que tal como se comentó anteriormente, fracaso en su intento por lograr una declaración universal que uniera a todos los mutualistas, entre otras cosas manifestaron sus integrantes que si bien todos conocen el diagnóstico, no encontraban una pista común para proponer una terapia adecuada.

Tendrán que pasar casi 40 años para que la AIM retomara el tema, lo cual hace a principios de los años 90 y encuentra como al contrario de la época de su creación el 1950. “la especialidad de la mutualidad debe limitarse al sector privado, en vez de hacerse frente al sector público” claro hay que entender que la competencia grande que se presentaba a las mutualidades de Europa está dada en dos áreas fundamentales como son la Seguridad Social o el seguro Medico obligatorio y el de las aseguradoras.

En 1997 el Comité Director de la AIM, aprueba un documento definitorio de la mutualidad que se inicia con la declaración de un principio universal seguido de lo que llamaron unos principios fundamentales, tal documento refería así:

‘El ofrecimiento de una atención sanitaria de calidad es un derecho humano fundamental y legitimo’ La AIM se compromete, en consecuencia, a promover el acceso universal a la atención médica de calidad. Todas las organizaciones miembros de la AIM comparten estos principios fundamentales, a pesar de la diversidad de contextos en los que evolucionan:

- La calidad de la atención y la relación coste/calidad de la atención es primordial para los pacientes interesados. Los miembros de la AIM intentan constantemente obtener de los que prestan la atención y de las autoridades públicas la realización de ese objetivo; la mejor calidad al menor coste de los pacientes. (se nota que es un principio reivindicativo frente a las políticas de salud del estado, obviamente en el contexto europeo)

- La solidaridad. Los miembros de la AIM buscan mantener una financiación de la protección social sobre la base de la solidaridad entre jóvenes y viejos, ricos y pobres, sanos y enfermos. Las cotizaciones individuales contribuyen a la financiación global de la atención sanitaria en un mecanismo de reparto, de tal forma que el coste de la enfermedad no incumbe al paciente, sino a la colectividad o al conjunto de los cotizantes. (este principio especializado para una mutual de salud se podría aplicar, en el caso de Colombia, a los integrantes de un Fondo Mutual pasivo de medicina prepagada)

- El rechazo a cualquier tipo de exclusión y de selección. Los miembros de la AIM se comprometen a rechazar cualquier forma de exclusión del seguro de enfermedad, ya sea por criterios de edad, estado de alud, nivel de ingresos o incluso por criterios sociales, profesionales, religiosos o étnicos. Esta política debe también desalentar cualquier forma de selección oportunista que solo llama a la solidaridad a partir del momento en que la enfermedad se declara. (Las mutuales de Europa son especialidad en seguro de enfermedad, de allí el criterio especializado del principio para tal fin).

- La autogestión. Los miembros de la AIM están orgullosos de su independencia frente al estado. Incluso teniendo que observar las legislaciones nacionales y siendo controladas por los poderes públicos, las organizaciones miembros se benefician de una libertad total en la elección de los miembros de su dirección, las estrategias de empresa y el control de sus propias finanzas. (Este si es un principio universal)

- La vocación no lucrativa. Las organizaciones miembros de la AIM. Gestionadas profesionalmente, revierten todos sus beneficios en la mejora constante de los servicios proporcionados a sus afiliados o los utilizan para financiar una reducción de las cuotas de cotización. Algunos gobiernos nacionales reconocen a estos organismos como servicios de interés general. (Este también es un principio universal)

De esta manifestación queda claro que es una declaración de principios para las organizaciones de la AIM, como ellos mimos lo reiteran en cada uno de los principios, pero la verdad es un buen aporte para retomar y adaptar o reconsiderar y definir en cada país.

Finalmente es necesario contextualizar esta reseña histórica en un marco actualizado y que no es otro que el llamado de la ECONOMÍA SOCIAL, el cual es tratado en los diferentes países con sus propias particularidades, pero que en Colombia esta fraccionado, desde el momento en el cual la legislación concibió la idea de la Economía Solidaria al margen de las otras instituciones que hace parte de la Economía Social. Para una mayor claridad es necesario entender que la mutualidad o el cooperativismo no son las únicas formas de empresa que se preocupan por salvaguardar su especificidad y mantener su unidad, otras también lo hacen y con todo el derecho. Internacionalmente se le ha asignado nombres como el tercer sector, sector sin ánimo de lucro, economía participativa, etc.

Es importante reconocer que una vez que se realice una abstracción de cada uno de los componentes de la Economía Social se encuentran los principios universales que las identifican y en primer término hay que decir que es el origen de estas entidades el punto de partida, todas nacen en el contexto de la lucha social y la finalidad de todas no es otra que la protección de sus afiliados.

Liber Memorialis. Obra de la AIM. p119

Próxima entrega: APORTE DE EUROPA A LOS PRINCIPIOS SOCIALES Y SOLIDARIOS

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