4 de junio de 2007

Historia del Mutualismo Colombiano (cuarta parte)







LA FALTA DE COMPROMISO DE LOS DIRIGENTES, DA AL TRASTE CON IMPORTANTES PROPUESTAS PARA EL MUTUALISMO DE LOS AÑOS 80

"...hoy se puede afirmar categóricamente que para las personas que eligieron en el llamado Comité Nacional Mutualista en 1983, fue más grande el compromiso que la talla de quienes debían cumplirlo y no tuvieron la capacidad para sacar avante propuestas tan importantes como las que se aprobaron y que ellos se comprometieron a desarrollar y nunca cumplieron" Fabio Alberto Cortés Guavita

Siguiendo la obra de Pérez Valencia, en su parte de historia del mutualismo en Colombia, y la subdivisión de tres etapas del mutualismo, sin entrar a cuestionar o agregar nada nuevo, plantean hipótesis interesantes que se pueden ver mejor con sus propias palabras. Al referirse a la primera etapa se refiere a las mutuales como instrumento político, cuando afirma:

"Las mutuales que se crearon durante el periodo 1850-1920, estuvieron influenciadas por las experiencias de las sociedades democráticas, fundamentalmente, y aunque los objetivos estaban orientados a utilizar la ayuda mutua y la solidaridad, en función de satisfacer la necesidad de garantizar las exequias y de ayudar en caso de enfermedad, su acción se extendió a apoyar a sus integrantes en casos de exilio, prisión y persecución política, como lo señala e historiador Mauricio Arcila en la Nueva Historia de Colombia(1)"

En la segunda etapa, las caracteriza como sociedades enterradoras (1920-1960) fundamentalmente por la influencia de la Iglesia Católica, el poco fomento, utilizadas como el distractor del trabajador frente a la organización sindical y destaca la creación de la Federación de Sociedades Mutuarias en Bogotá como un buen inicio de integración, el inicio de prestación de servicios en atención médica y farmacia, proyectos de clínicas, seguros de vida y exequiales, pero al parecer su aporte central a esta etapa lo vislumbra así:

"Estos cuatro puntos de referencia histórica, se pueden "leer" como el comienzo de un viraje en las tendencias del proceso mutualista, que se va a caracterizar los últimos 10 años (1950-1960)" (2); "claro que se mantienen para esos años (y permanecerán todavía muchos años más si no se cambian radicalmente las orientaciones actuales), las tendencias que funcionan con sociedades enterradoras; pero lo importante es que comienzan a primar nuevos conceptos del mutualismo"(3).

Esas tendencias como lo presumió Gonzalo Pérez, se han mantenido por muchos años y lo más grave aún es que dicha tendencia las ha llevado a ser enterradoras de su propia organización y del trabajo arduo que desarrollaron quienes fueron pioneros de ese mutualismo "enterrador" que tenía tendencia al cambio, y todo debido a la falta de lideres mutualistas en las diferentes regiones del país; a la falta de doctrina mutualista:

"El mutualismo se ha teorizado poco (sic) distinto a lo sucedido con el cooperativismo que desde su iniciación se le han formulado principios y ha contado con muchos estudiosos que han reflexionado sobre el sistema. Quizás en otros países el mutualismo haya sido estudiado y explicado, pero en Colombia es poco lo que se ha hecho al respecto"(4).

Esa ha sido una de las falencias del sector, la Doctrina, siempre que se habla de ella se hace con referencia la doctrina cooperativa y como se verá un poco más adelante los esfuerzos en ese sentido hacen que la AIM tenga una declaración de principios que poco tiene que ver con el mutualismo de América, de otro lado la crisis se debe a la falta de una práctica realmente mutualista empresarial como la que reclamó el Foro "Por un Mutualismo sin Fronteras" reunido en Bogotá el 28 de mayo de 2005:

"Que el Mutualismo es la expresión más genuina de la solidaridad, en la cual la primacía del hombre y del objeto social sobre el capital, no la excluyen del desarrollo empresarial y el emprendimiento en busca de la riqueza colectiva, que debe solventar las necesidades básicas insatisfechas del ser humano"(5).

.Para la tercera etapa planteada por Pérez Valencia y sin desconocer la importancia de los temas tratados y para efectos de lo que se quiere demostrar en este documento se toma como lo esencial, la realización de los dos Congresos desarrollados por el mutualismo colombiano, si bien, como dice el autor, lo de Congreso habría que revaluarlo desde la óptica de la practicidad de lo allí propuesto, la forma en que se hizo y la realidad de hoy, cuando se puede evaluar que pasó después de estos eventos.

"No se toma a los Congresos como lo que son: instancias superiores de decisión política de un movimiento, por lo que las conclusiones tienen carácter de mandato. De no corregirse esta desviación, los Congresos, así como los foros, van a seguir siendo espacios de figuración de las "cúpulas" burocratizadas y lugares comunes donde se sacan a ventilar ideas, pero nada más"(6)

Hay que estar de acuerdo con el autor cuando plantea que ese primer Congreso es un hito histórico que mostró la capacidad de movilización, participaron en Bogotá en el año 1982 cerca de 200 entidades, pero lamentablemente sus conclusiones no se pusieron en práctica, de un lado como anota Pérez por cuanto no había compromiso, esas conclusiones no obligaban a nadie y de otro lado por cuanto no habían terminado seguramente de repartir o publicar tales conclusiones cuando ya estaban en el segundo Congreso en la ciudad de Medellín, en 1983, con 250 delegados de mutuales de Bogotá, Medellín y Cúcuta.

Si se le preguntara a cualesquiera de los que participaron en tal evento, hoy, cuales de esas conclusiones se desarrollaron, seguramente tendrá una frustración inmensa cuando contestase que nada se llevó a cabo, y aquí hay que citar de nuevo a Pérez Valencia cuando premonitoriamente afirma:

"... desafortunadamente no es así, pues el movimiento ha estado sometido a amenazas y debilidades internas y externas que lo dejan movilizar muy poco, y las cosas dichas, escritas, leídas y aprobadas en el II Congreso, se están quedando allí, en el cuarto de los remordimientos del mutualismo"(7).

Eso se decía en 1991 y hoy se puede afirmar categóricamente que para las personas que eligieron en el llamado Comité Nacional Mutualista en 1983, fue más grande el compromiso que la talla de quienes debían cumplirlo y no tuvieron la capacidad para sacar avante propuestas tan importantes como las que se aprobaron y que ellos se comprometieron a desarrollar y nunca cumplieron.

(1) PÉREZ, Op. cit., p 199.
(2) Coincidencialmente es la década en la cual en Europa se consolida la creación de la AIM como organización internacional que pretende ser vocera del mutualismo del mundo entero.
(3) PÉREZ, Op. cit., p 208.
(4) Ponencia presentada por Azucena Vélez en el Foro realizado en Medellín en el año 2000, denominado "Por el derecho a la Felicidad" y en el cual participaron 38 mutuales de Antioquia.
(5) Declaración final del Foro realizado en Colombia con la participación de Organizaciones Mutuales de la Ciudad Capital, Bogotá y de los Departamentos de Risaralda, Cundinamarca, Boyacá, Cauca y Córdoba y en el cual se decidió la creación de un organismo de segundo grado de carácter nacional denominado más tarde como Confederación de la Mutualidad Colombiana cuya sigla sería COLOMBIAMUTUAL.
(6) PÉREZ, Op, cit., p.217
(7) PÉREZ, Op, cit., p.222
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